Por @Alvy — 22 de Enero de 2017

La música de The Derevolutions sirve como acompañamiento a esta película de parkour titulada 2D RUN - MMP 3 (Mixed Motion Project) grabada desde un dron procurando que la cámara siga al personaje completamente desde la vertical, como si de un juego en 2D se tratase.

La película es tan entretenida y llamativa como divertida, especialmente porque la secuencia se va complicado a medida que avanza. Según los títulos de crédito participaron además de Ilko Illiliev otros seis especialistas de acción.

Entre las escenas se incluyen escenas de escalada, con fuego, por mar, con bicicletas, tablas de surf, skate y otro tipo de tomas totalmente increíbles – además de unos cuantos detalles divertidos añadidos en postproducción.

(Vía PetaPixel.)

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Por @Alvy — 21 de Enero de 2017

Pokemón / NatureAddict @ Pixabay

Cuenta la BBC los datos de un trabajo publicado en Psychological Science sobre un estudio llevado a cabo con 120.000 jóvenes de 15 años y sus hábitos de uso de dispositivos electrónicos: móviles, ordenadores, televisión… El asunto es que tan malo es que utilicen demasiado tiempo los dispositivos al cabo del día (lo que se suele asociar con la «adicción») como que apenas los usen, lo cual puede llevar a problemas de aprendizaje, comunicación e integración con su grupo de iguales.

Los resultados del estudio marcan unos tiempos máximos respecto a los cuales se ha comprobado que es beneficioso que los usen un tiempo suficiente dentro de lo razonable:

Tiempo máximo diario conveniente para el uso de dispositivos digitales de entretenimiento:

ActividadDuración máxima
Videojuegos1 hora 40 minutos
Teléfonos móviles1 hora 57 minutos
TV y películas3 horas 41 minutos
Ordenadores4 horas 17 minutos

Los efectos que se produce son positivos hasta alcanzar estas cifras, pero si se superan comienzan a aparecer señales negativas. Como pista, recordemos que entre una hora y media y dos horas (que es lo que dura una película) todo el mundo lo consideraría «razonable» para alguna de estas actividades. Si se sumaran todas serían 12 horas y media junto a todo tipo de dispositivos, algo que puede parecer mucho pero que siendo realistas está muy lejos del alcance de la mayoría simplemente porque los jóvenes no suelen tener tanto tiempo libre si se tiene en cuenta el tiempo de clases, deberes y estudio, transporte, comida, aseo, estar con los amigos, etc.

Durante los fines de semana los tiempos convenientes que resultan beneficiosos aumentan hasta un 25%, más o menos.

Curiosamente muchos jóvenes son capaces de hacer usar una especie de modo multitarea sin problemas y llevar a cabo dos o más de estas actividades a la vez, como ver una película mientras juegan con la tableta y hablan con los amigos por el móvil (de hecho algunos consideran «obsoleto» tener que hacerlo «en persona» y están más cómodos con mensajes o videoconferencias: de hecho les permite estar en contacto con mucha más gente de la que podrían ver en persona). Si todo esto es «bueno» o «malo» daría para otro artículo completo, claro, pero lo importante es que hasta cierto punto no es necesariamente malo.

Incluso los «efectos negativos» de pasar demasiado tiempo de ocio electrónico (por ejemplo por usar el móvil o ver la televisión más allá de lo recomendable) se consideraron tan solo un tercio de «potencialmente peores» que los que suponen otros problemas bien identificados como no dormir lo suficiente o saltarse el desayuno.


Visto lo visto, los expertos recomiendan a los padres utilizar la negociación para acordar con los jóvenes los tiempos de uso máximo, ofreciéndoles diversas opciones sobre a qué dedicar su tiempo libre. Esto también debe incluir otras actividades no-online o no-digitales más tradicionales, como por ejemplo las actividades al aire libre, leer libros y revistas, las comidas y cenas con la familia y similares.

{Foto (CC) NatureAddict @ Pixabay}

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Por Nacho Palou — 21 de Enero de 2017

El vídeo de A Colorful ‘Landing’ on Pluto, de NASA, está formado por más de 100 imágenes tomadas por la sonda New Horizons a lo largas de la seis semanas que estuvo sobrevolando el planeta enano allá por el verano de 2015. Estas son las imágenes originales, en blanco y negro.

Para obtener la transición suave entre imágenes de este vídeo los científicos tuvieron que crear imágenes intermedias a partir de las imágenes disponibles, y utilizar imágenes en color de baja resolución para colorearlas y simular como se vería un desde desde la órbita hasta la superficie de Plutón.

Para llegar hasta allí la sonda tuvo que recorrer más de 3.000 millones de kilómetros, lo que le supuso casi diez años de viaje. Puedes pensar en esto la próxima vez que una barra de progreso del ordenador te haga esperar.

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Por @Alvy — 20 de Enero de 2017

¿Hay alguien ahí fuera?

Este vídeo de Wendover repasa algunas de las cuestiones relativas a lo que se suele conocer como primer contacto con una civilización extraterrestre. Cubre muchas áreas y lo interesante es que plantea más preguntas de las que resuelve – algo que siempre se agradece.

Por un lado examina la experiencia histórica de que normalmente los primeros contactos entre civilizaciones tienen resultados desastrosos; y no solo los de las novelas y películas de ciencia ficción: también en nuestro pequeño planeta los choques culturales han sido normalmente brutales y poco fluidos – por no decir que han acabado siempre en desastre.

Esto es algo que se debe tener en cuenta de cara al salto cualitativo que puede suponer una situación similar con seres inteligentes de otros planetas, que no compartan con nosotros no solo cultura sino tampoco entorno ambiental (¿respiran nitrógeno y oxígeno, quizá gases tóxicos, o no necesitan respirar?), forma (¿son humanoides, amebas o plantas?), naturaleza (¿su química es la del carbono, el silicio, son tal vez una mente-colmena?) o desarrollo a lo largo de su historia (¿su civilización saltó al espacio en unos miles de años o en cientos de miles o millones?)

La forma de contactar con inteligencias extraterrestres pasará primero por encontrarlos (o que nos encuentren): no es fácil «verlos a distancia» con telescopios y las vastas distancias interestelares y límites físicos como los de la velocidad de la luz hacen pensar que debe ser muy difícil que estos contactos se produzcan – por no hablar que una comunicación requeriría cientos o miles de años en ir y volver de un lugar a otro.

Sin embargo cuestiones que se consideran básicas para el desarrollo como es la necesidad de «consumir cada vez más energía» pueden ser una pista para localizarlas. Estudiar mediante radioastronomía las señales que llegan viajando por el espacio (a la inversa eso incluye que pueden estudiar nuestras emisiones de radio y televisión) es otra idea, plasmada en proyectos de tipo SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) y en las emisiones de vez en cuando de mensajes concretos, así como el envío de placas y discos en naves espaciales y sondas.

Finalmente está el asunto del lenguaje de las comunicaciones y el «cómo entendernos». Puede ser algo complicado, como ya aprendimos en Contacto (de Carl Sagan) o más recientemente en La llegada (¿Cuál es su escala de tiempo? ¿En cuántas dimensiones piensan? ¿Qué cosas consideran importantes para que conformen sus mensajes?) Podemos imaginar, como se suele hacer, que tenderán a usar el «lenguaje de la ciencia» (¿es realmente universal?)… o no. Puede que seamos capaces de decodificar sus mensajes o que nos parezcan ruido. Quizá no podamos dar nunca con el canal ni con el código y sencillamente no podamos comunicarnos. Ojalá lo veamos, pero se antoja bastante complicadillo a día de hoy.

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