Por @Alvy — 20 de Octubre de 2018

Vasos matemáticos

Estos vasos matemáticos son representaciones decorativas de π, e, el número áureo y la raíz cuadrada de 2 sobre vasos de cristal. No están todos los que son, pero al menos sí cuatro de los más interesantes que se pueden encontrar en el mundo de las matemáticas.

Lo más divertido es que están representados como medidas exactas, aunque en onzas líquidas (~30 ml). Hay una marca de nivel en las 4 onzas (unos 118 ml) sobre cuya línea está indicada la posición exacta que ocupa el número en cuestión que «protagoniza» cada vaso, también en onzas líquidas.

En otras palabras: puedes beberte pi onzas de agua de tu bebida favorita (92,9079… ml) con total precisión. La capacidad total de cada vaso es de 13 onzas = 380 ml. El precio, eso sí, no es nada redondo: 33,15 euros, aunque al menos la gente de UncommonGoods hace envíos a España.

(Vía The Gadgeteer.)

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Por @Alvy — 19 de Octubre de 2018

Me encontré por casualidad con uno de estos vídeos de microchips vistos a través de potentes microscopios y la verdad es que resultan fascinantes. Después de ver unos cuantos he seleccionado algunos de ellos que creo son más representativos de esta curiosa afición.

El primero proviene de The Microscopic Channel y es bastante largo y detallado. Incluye una explicación narrada y subtítulos. El microchip es un Pentium D 820 que data de 2004-2005, época en la que se estilaba la tecnología de 65-90 nm.

Sobre las imágenes se narran algunos detalles sobre la numeración del chip y su significado, el tipo de material utilizado, las conexiones exteriores y otros códigos que aparecen por ahí. Hacia 12:00 empiezan a verse algunos de los componentes y todo resulta muy colorido y un poco psicodélico, aunque las explicaciones tampoco es que sean muy aclarativas acerca de «qué es qué».

El segundo vídeo es un poco diferente porque muestra varias EPROM, un tipo de chips de memoria que podía grabarse con contenido y luego borrarse con luz ultravioleta. De hecho tenían una «ventana» transparente y con dejarlas al sol era suficiente (luego se solía tapar con una pegatina opaca).

El circuito en sí no es demasiado espectacular, aunque también es bonito, pero lo mejor son las explicaciones sobre el funcionamiento del microscopio y las conexiones del interior del chip hasta las «patas» del exterior, como finísimos hilos que conectaban los bits que almacenaban sus transistores con el MundoReal™.

Finalmente está este otro titulado Zoom Into a Microchip, que ya comentamos por aquí hace tiempo y he incluido por completitud. Emplea una cámara digital SLR y un poderoso microscopio electrónico de barrido, de modo que primero se ve un zoom convencional al microchip y en 01:14 se da el salto a la nanoescala (en blanco y negro). Allí algo tan pequeño como 1 mm tiene una entidad gigantesca y por supuesto se adivinan estructuras mucho más pequeñas. Con más aumentos se llega a las 60 micras y finalmente a 6 micras, que es la distancia que separa muchos canales, en varias capas superpuestas. El ancho de los canales conductores es de 1 micra, equivalente a 1.000 nanómetros – así que debe ser un microchip bastante antiguo.

El vídeo (que data de 2014) acaba ahí, aunque en ese año se fabricaban chips con tecnología de 14 nm y actualmente se fabrican a 7 e incluso 5 nm. El cuadrado que se ve al final podría contener 2.500 transistores de 20 nm o, ya puestos, 40.000 transistores si fueran de 5 nm. No se explica mucho mucho más acerca de su funcionamiento, pero las imágenes son espectaculares.

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Por @Wicho — 19 de Octubre de 2018

The Electric State por Simon Stålenhag

Los avances en neurónica durante los años 60 permitieron leer, copiar y enviar información directamente al cerebro. Siendo como somos en seguida aplicamos esa tecnología al desarrollo de drones militares para transmitir esa información entre dron y piloto sin latencia. Siendo como somos los Estados Unidos terminaron envueltos en una guerra civil librada con esos drones a caballo entre los 80 y los 90.

Una guerra relativamente incruenta y con pocas víctimas, salvo aquellos civiles pillados en el sitio equivocado en el momento equivocado. Pero como el aprendiz de brujo el uso de la neurónica tuvo consecuencias inesperadas y hay quienes aseguran que al haber habido tantos cerebros interconectados durante la guerra se produjo el nacimiento de una inteligencia intercerebral.

En realidad nadie está muy seguro de eso. Pero quizás sea una coincidencia o no que la actualización del 11 de enero de 1996, conocida como Mode Six, de Sentre, un servicio en línea que también utiliza la neurónica, provoque que los usuarios empiecen a quedar enganchados al sistema hasta que mueren porque dejan de hacer caso a las necesidades de su cuerpo.

A principios de 1997 nos encontramos con Michelle, quien recorre Pacifica, uno de los trozos resultantes del demembramiento de los Estados Unidos en medio de una sociedad –y quizás un mundo– que se está yendo al garete día a día. La acompaña Skip, su robot amarillo. Y tienen una misión.

En casa

The Electric State es otro maravilloso e intrigante libro ilustrado de Simon Stålenhag que encantará a cualquiera que haya disfrutado de Tales from the Loop y Things from the Flood, otros dos libros anteriores ambientados en Suecia en un universo alternativo que puede ser el mismo o no que el de Michelle y Skip. Y si no los conoces ya estás tardando en hacerte con los tres.

Hay, por cierto, una película en camino basada en The Electric State que habrá que ver lo antes posible.

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Por @Wicho — 19 de Octubre de 2018

Impresión artística de Luna

Con el sorprendente nombre de Luna la Agencia Espacial Europea va a construir un análogo de la superficie de la Luna en el Centro Europeo de Astronautas en Colonia. Se usará para probar nuevos desarrollos tecnológicos y para entrenar a los futuros habitantes de una base lunar real que la ESA espera construir algún día.

Panorámica de la base

Se tratará de una instalación de 1.000 metros cuadrados que simulará la superficie de la Luna, para lo que se utilizarán cenizas de un volcán como sustituto del regolito lunar. Además habrá un hábitat en el que los astronautas vivirán y trabajarán y un módulo de generación de electricidad.

La ESA espera tener las primeras propuestas para el diseño del FlexHab (Future Lunar Exploration Habitat, Futuro hábitat de exploración lunar) a finales de 2018 y ya ha firmado un acuerdo con Air Liquide y el DLR, el centro aeroespacial alemán, para el diseño del módulo generador, que usará energía solar. Lo que no hay todavía es fecha para la inauguración de Luna.

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