Por @Wicho — 11 de Diciembre de 2021

El 11 de diciembre de 2021 Blue Origin lanzó su tercera misión tripulada. En ella, a diferencia de las dos anteriores, iban seis personas a bordo. La altitud máxima alcanzada por la cápsula fue de 107 kilómetros, lo que la pone por encima de los 100 kilómetros de la línea de Kármán en la que se considera tradicionalmente que comienza el espacio. Así que durante unos minutos ha habido 19 personas en el espacio, un récord absoluto desde que comenzaron las misiones tripuladas al espacio. Es también la primera vez que coinciden dos misiones con turistas espaciales.

Estas 19 personas eran las siete que forman la Expedición 66 a la Estación Espacial Internacional (EEI); las tres que forman la tripulación de la Soyuz MS-20, atracada desde el día 8 a la EEI; las tres que hay a bordo de la estación espacial china; y las seis que iban a bordo de la cápsula de Blue Origin.

A bordo de la cápsula de Blue Origin iban Laura Shepard, la hija mayor de Alan Shepard, el primer astronauta estadounidense; Michael Strahan, un popular presentador de televisión estadounidense; Dylan Taylor, Presidente y Director General de Voyager Space; Evan Dick, ingeniero, inversor y gerente de Dick Holdings, LLC.; Lane Bess, el fundador del fondo de inversiones Bess Ventures and Advisory; y Cameron Bess, el hijo de Lane. Los dos Bess han sido la primera pareja de padre e hijo en volar al espacio.

Let's light this candle – Blue Origin
Blue Origin ha pintado la famosa frase «Let's light this candle» de Alan Shepard¹ en la pasarela de acceso a sus cápsulas – Blue Origin

Las seis serán las últimas en recibir las alas de astronauta comercial por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos; la agencia ha decidido poner fin a su programa de entrega de estas insignias porque considera que ya ha cumplido su cometido de potenciar el desarrollo de misiones espaciales tripuladas comerciales. A partir del 1 de enero de 2022 ya no recibirán ninguna insignia, aunque su nombre será simplemente añadido a la lista de personas que han volado por encima de los 80 kilómetros que la FAA considera como el límite del espacio.

El de Blue Origin es el último lanzamiento tripulado previsto para 2021. Así que ya podemos cerrar las cuentas y decir que en total este año han ido al espacio 47 personas, o 48 si contamos las dos veces en las que voló David Mackay a bordo del VSS Unity de Virgin Galactic. Que es un número grande pero que aún queda lejos de las 63 que fueron al espacio en 1985, que sigue siendo el año récord con 9 lanzamientos de los transbordadores espaciales de la NASA –también fue su año récord de lanzamientos– en los que viajaron a espacio 58 personas y y dos de cápsulas Soyuz soviéticas con otras cinco personas. Es cierto que en la cifra de 47 personas estoy incluyendo tanto a los tripulantes como al pasaje de los vuelos de Virgin Galactic, que para mí no han volado al espacio diga lo que diga la FAA; si las quitamos nos quedamos en 40.

Pero lo que es destacable es que de todas esas personas 26 (o 22) no eran profesionales: 14 han volado como turistas en los vuelos de Blue Origin; cuatro en la misión Inspiration 4, la primera misión espacial tripulada privada de la historia; 2 en la Soyuz MS-18 (la actriz Yulia Peresild y el director Klim Shipenko); y 2 en la Soyuz MS-20.

Y resulta que ese número –aún no contando el vuelo de Virgin Galactic– es mayor que el de profesionales que han volado al espacio, pues son un total de 19, que han volado a espacio en las misiones Crew–2, Crew–3, Shenzhou 12, Shenzhou 13, Soyuz MS-18, Soyuz MS-19 y Soyuz MS-20.

Esto de ver más «amateurs» en el espacio que profesionales es una tendencia que todo indica que seguiremos viendo en años posteriores.

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¹ Ben Evans cuenta en «Light This Candle»: The Hours Before Freedom 7 el origen de esta frase: «El reloj avanzaba rápidamente hacia las 9:00 am. Quedaban dos minutos en la cuenta atrás. Entonces, se produjo una nueva parada. La presión en el interior del tanque de oxígeno líquido del Redstone había aumentado de forma inaceptable. La NASA tenía dos opciones. Podía reajustar las válvulas de presión, lo que obligaría a suspender el lanzamiento, o purgar parte de la presión por control remoto. Un irritado Shepard, después de casi cuatro horas sobre su espalda y ahora tumbado sobre orina seca, obviamente prefería la segunda opción. «¡Estoy más tranquilo que vosotros!», ladró. «¿Por qué no arregláis vuestro pequeño problema y encendéis esta vela?».

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