Por @Wicho — 26 de Julio de 2022

Foto de la EEI vista de frente – NASA
La EEI vista de frente – NASA

Está haciendo las rondas un artículo de TASS que informa de que Yuri Borísov, el flamante nuevo director de Roscosmos, le ha dicho a Vladimir Putin que Rusia dejará la Estación Espacial Internacional después de 2024 (en ruso, DeepL o Chrome te lo traducen). Pero esto no es novedad. Y el truco está en que, una vez más, no dicen cuándo. Que bien podría ser después del 5 de abril de 2063 si la pobre EEI pudiera aguantar hasta entonces.

De hecho Robyn Gatens, la directora del programa de la EEI en la NASA, dice que lo expresado por Borísov es más en el sentido de ver qué vendrá después de la Estación Espacial Internacional.

Y Bill Nelson, el director de la agencia, ha dicho que «La NASA está comprometida con el funcionamiento seguro de la Estación Espacial Internacional hasta 2030, y está coordinándolo con nuestros socios. La NASA no tiene noticias de decisión alguna de ninguno de los socios, aunque seguimos trabajando para asegurar nuestra presencia en la órbita terrestre baja en el futuro».

La intención de la NASA y del resto de los socios, salvo Rusia, que parece gallega y no ha dicho oficialmente ni que sí ni que no, es mantener la Estación en funcionamiento al menos hasta 2030. La idea es que esto permita una transición a las estaciones espaciales comerciales sin que haya un hueco en la presencia de estaciones tripuladas en órbita baja terrestre.

Esto daría también a Rusia tiempo para preparar su propia estación ROSS basada en el módulo Nauka de la EEI (o no) y no quedarse tampoco sin presencia en órbita baja terrestre. Aunque la ROSS, estando las cosas como están en Rusia y con Roscosmos es por ahora un poco ciencia ficción.

En cualquier caso otra cosa que Rusia, el contrato de Rusia con el resto de los socios le obliga a avisar de su intención de dejar la colaboración con al menos un año de antelación. E, insisto, eso es algo que no ha hecho.

Aunque también es verdad que no sería precisamente sencillo abandonarla a las bravas: el segmento estadounidense y el ruso dependen el uno de otro para funcionar. Y hoy en día están tan unidos que sería prácticamente imposible separarlos y que siguieran funcionando cada uno por su cuenta.

La conclusión, en cualquier caso, es que está habiendo mucho ruido no justificado como consecuencia de la reunión de Borísov con Putin.

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