Por @Wicho — 28 de Febrero de 2022

Impresión artística de Rosalind Franklin y Kazachock recién aterrizados en Marte – ESA/Roscosmos
Impresión artística de Rosalind Franklin y Kazachock recién aterrizados en Marte – ESA/Roscosmos

La Agencia Espacial Europea acaba de publicar una declaración acerca de las consecuencias que tendrán las sanciones adoptadas por sus países miembros contra Rusia a causa de la invasión de Ucrania.

Dice que la agencia deplora las víctimas humanas y las trágicas consecuencias de la guerra en Ucrania y que está dando prioridad absoluta a la toma de decisiones adecuadas, no solo por el bien las personas que trabajan en los distintos programas, sino además en pleno respeto de sus valores europeos, que siempre han sido un pilar básico de su enfoque de la cooperación internacional.

Así que está implementando las sanciones impuestas a Rusia por los estados miembros. Aunque al mismo tiempo está evaluando las consecuencias que tienen en los programas que estaban en marcha en colaboración con Roscosmos, la agencia espacial rusa. Lo está haciendo en coordinación con sus socios industriales e internacionales, en especial la NASA en lo que se refiere a la Estación Espacial Internacional.

Esto, como comentábamos cuando Roscosmos anunció que retiraba a su personal de Kourou, va a afectar a los futuros lanzamientos previstos en el Soyuz ST, la versión «tropicalizada» del Soyuz que se lanza desde Kourou, y a aquellos previstos en el Vega, que usa una etapa superior fabricada en Ucrania. La ESA tendrá que buscar otros lanzadores para esas cargas útiles.

La agencia reconoce también que en estas condiciones el lanzamiento del rover Rosalind Franklin hacia Marte en la ventana de septiembre es prácticamente imposible. Y, de nuevo como decíamos en su momento, en este caso no se trata sólo de buscar otro lanzador, lo que sería razonablemente sencillo: es que Kazachock, la plataforma de aterrizaje del rover, la ha fabricado Roscosmos y en la situación actual está claro que no la va a dejar usar. Y esto puede representar el fin de la misión.

En cuanto a la Estación Espacial Internacional por ahora parece que la vida a bordo sigue siendo todo lo normal posible y que la colaboración entre Roscosmos y el resto de los países socios sigue, aunque sólo sea porque no hay otro remedio si pretenden mantenerla en funcionamiento. De hecho sigue estando previsto que el astronauta de la NASA Mark vade Hei regrese a la Tierra el próximo 28 de marzo a bordo de la Soyuz MS-19.

La fanfarronada de Rogozin de hace unos días de «dejar caer» la EEI sobre, por ejemplo, la India, no es más que eso, una fanfarronada: serían necesarias al menos tres Progress y todo su combustible para hacer caer la Estación.

Y no hay que olvidar que la Cygnus 17, recién llegada a la EEI, va a subir su órbita; algo que de hecho acaba de hacer la Progress MS-18 hace un par de días. Así que no sería precisamente fácil dejarla caer.

Así que toca esperar a ver cómo evoluciona todo. Aunque ahora mismo lo realmente prioritario es que paren los combates en Ucrania.

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