Por @Alvy — 22 de Mayo de 2022

This Image Does Not Exist

ThisImageDoesNotExist.com es un sencillo entretenimiento creado por Sahar Mor al estilo de ThisPersonDoesNotExist.com y similares, para concienciar sobre la situación actual de la IA en el campo de la creación de imágenes fotorrealistas. Todo lo que hay que hacer es distinguir si las imágenes están creadas mediante algoritmos de IA o bien son imágenes reales fotografiadas –o montadas– por personas.

Tras un clic para elegir robot / artista aparece la solución; en el caso de que la imagen sea una foto o dibujo creados por una persona llevará un enlace a la fuente. Si la imagen la ha creado Dall•E 2, la «IA de moda» mostrará la frase que se utilizó para generarla.

Igual te sorprendes con el resultado, aunque si has estado al tanto de los avances de esta IA últimamente quizá te sirvan algunas de ellas y te sirvan de pista, o encuentras otros patrones para distinguir realidad de ficción. En el fondo, probar estas cosas a mi me recuerda un poco al Test de Turing o al Test Voigh-Kampf de Blade Runner.

AI IconEn el MundoReal™ se supone que podríamos distinguir fácilmente realidad de creación gracias a una marca con forma de píxeles de colores que se está intentando establecer como estándar para simbolizar «esta imagen es fake, la ha creado un algoritmo, no es una fotografía real.» Pero, por mucho que se intente establecer a fuego como las Tres leyes de la robótica de Asimov, es obvio que mucha gente no la utilizará sino que intentará colar imágenes falsas como reales – algo para lo que difícilmente habrá una solución.

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Por @Wicho — 21 de Mayo de 2022

Esta pasada noche una cápsula Starliner CST-100 de Boeing se acoplaba por primera vez a la Estación Espacial Internacional (EEI). Lo hizo de forma autónoma gracias a sus sistemas de guiado y de visión artificial. Aunque en todo momento desde el control de la misión y la Estación podían haberle ordenado detenerse o incluso retroceder si hubiera sido necesario. Durante el camino de ida llevó a cabo distintas maniobras para demostrar las capacidades de sus sistemas.

Permanecerá acoplada al puerto frontal del módulo Harmony al menos hasta el día 25. Una vez que la tripulación de la EEI abra las escotillas entre ambas naves procederá a retirar los algo más de 225 kilos de suministros que lleva a bordo y a probar un las comunicaciones entre la cápsula y la Estación, así como algunos de los menús de manejo de la Starliner antes de ponerla en reposo.

El objetivo de esta misión, conocida como Boeing Orbital Flight Test 2 (Vuelo de prueba orbital 2, OFT-2), es demostrar la capacidad de la Starliner de llevar y traer tripulaciones a y de la EEI. Aunque en esta misión nadie va a bordo salvo Rosie The Rocketeer, un maniquí instrumentado que se está usando para tomar todo tipo de datos de cara a comprobar que la nave en efecto es segura para meter seres humanos dentro de ella.

La Starliner acoplada a la EEI – Samantha Cristoforetti/ESA
La Starliner acoplada a la EEI fotografiada a través de la ventana de la Crew Dragon Freedom – Samantha Cristoforetti/ESA

Configuración de la EEI con la Starliner atracada – NASA
Configuración de la EEI con la Starliner atracada. Las Progress 79 y 80 son las Progress MS-18 y MS-19 en la designación que sólo usa la NASA – NASA

El que por fin haya llegado a la EEI es un triunfo muy necesitado por Boeing. Y es que en diciembre de 2019 ya intentaron hacer esta demostración, intento que terminó en un sonado fracaso cuando la Starliner desarrolló toda una serie de problemas después de ser puesta en órbita. Luego, en el verano de 2021, volvieron a intentarlo, pero en esa ocasión ya ni pudieron lanzar la cápsula por problemas con el módulo de servicio.

Al final son dos años y medio de retraso desde aquel primer intento. Y algo más de tres años desde que SpaceX llevara a cabo con éxito la misión equivalente de la Crew Dragon. En el ínterin Boeing nombraba a un nuevo responsable de la división que lleva el programa de la cápsula tripulada Starliner y del cohete SLS, que también acumula años de retraso en su entrada en servicio.

La llegada de la Starliner a la EEI también es un alivio para NASA porque valida el haber otorgado el contrato a Boeing dentro del programa de tripulaciones comerciales.

Queda, de todos modos, la vuelta a tierra de la Starliner antes de poder cantar victoria. A diferencia de las Crew Dragon de SpaceX, la cápsula de Boeing está diseñada para terminar sus misiones en suelo firme, en concreto en el Puerto Espacial de White Sands.

Boeing y la NASA calculan que si la OFT-2 termina bien necesitarán unos seis meses para analizar todos los datos y autorizar y llevar a cabo el lanzamiento de la misión Boeing Crewed Flight Test (Boe-CFT, CFT), en la que tres astronautas de la agencia aún por determinar se convertirán en las primeras personas en viajar a la EEI en una Starliner.

Más o menos otros seis meses después de la conclusión de la CFT la Starliner podría por fin entrar en servicio regular. Así, se alternarían sus lanzamientos con los de las Crew Dragon, lo que permite disponer de redundancia en lo que al envío de tripulaciones a la EEI se refiere. De hecho será la primera vez que haya tres naves tripuladas disponibles para ello: las citadas Crew Dragon y Starliner y las Soyuz rusas.

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Por @Alvy — 21 de Mayo de 2022

En el canal de Ironman FPV han subido este vídeo de un dron elevándose hasta 4.500 metros de altura a ver qué se cuece por ahí. Como no podía ser de otro modo, el vuelo contaba con la preceptiva autorización de las autoridades aeronáuticas: debía hacerse desde una posición determinada y en una ventana de tiempo concreta; de hecho antes de subir esperan a que pase uno de los aviones que circulaba un poco más arriba. El objetivo era disfrutar de las vistas y comprobar si el dron –al que no se le hicieron modificaciones especiales de hardware– podía volar tan alto.

El dron se controlaba con un sistema FPV (visión en primera persona: con un visor que retransmite lo que el dron «ve») porque obviamente en cuanto sube más allá de los cien metros deja de poder distinguirse a simple vista. Hay que pensar que se eleva cuatro kilómetros y medio en el aire, así que recibir las señales del wifi podría decirse que ya es en sí toda una hazaña; no especifican si usaron una antena en tierra para amplificar la señal.

El dron se eleva poco a poco, toma sus imágenes, holaquétal, y en un momento dado [03:10] apaga los motores para conservar la batería. Lo siguiente son tres minutos de caída libre, bastante tranquila y estable; cabe suponer que es un aparato capaz de autoequilibrarse convenientemente. Cuando se ponen en marcha de nuevo los motores poco antes de tomar tierra hay algunos ruidos como de ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡¡Trata de arrancarlo, por Dios!! pero a diferencia del clásico meme automovilístico aquí todo sale bien.

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Por @Alvy — 20 de Mayo de 2022

El otro día Isaac Moreno dio una conferencia magistral para inaugurar la Semana de la Ingeniería Civil y el Medio Ambiente. Es un viaje fantástico con imágenes y fotografías acerca de la ingeniería más antigua, que de hecho se remonta al cuarto milenio antes de nuestra; cubre desde el Calcolítico hasta la época Romana.

Y es que las gentes de la civilización del Indo, los egipcios, romanos, griegos, chinos, americanos y muchas otras tenían formas tan ingeniosas como creativas para resolver sus problemas ingenieriles, entre ellos:

  • Elevación y transporte de agua
  • Mecanismos para el lanzamiento de armas
  • Nivelación de terrenos
  • Cloacas
  • Cálculo de distancias, alturas, ángulos

En total es una hora de charla, pero contada a buen ritmo y que no se hace larga, con imágenes ágiles y sumamente llamativas. Se dan infinidad de datos y se explica cómo se sabe, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras no lo inventó Pitágoras (existen explicaciones detalladas en tablillas babilonias muy anteriores), cómo era la impresionante ingeniería de México-Tenochtitlan o cómo el río Nilo no inundaba los terrenos de cultivo con sus crecidas sino que los egipcios de la época lo regulaban con gigantescos canales.

En las explicaciones hay mucha información desde el punto de vista topográfico, que siempre viene bien: la precisión de los cálculos, la inmensidad de ciertas obras o detalles como las tablas precalculadas que se usaban para ganar tiempo. Se recalca mucho que algunas de estas grandes obras y construcciones de ingeniería civil eran del siglo XXX o XX antes de nuestra era (como la de Cnosos en Creta), de modo que «eran para los romanos tan antiguos como los romanos son para nosotros».

Un vídeo realmente entretenido en el que puedes transportarte a épocas remotas en las que había que solucionar con ingenio un montón de problemas y situaciones cotidianas pero sin la ayuda de la tecnología actual. ¡Un aplauso para nuestros antepasados!

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