Enero2019

Por @Wicho — 31 de Enero de 2019

Lanzado el 19 de abril de 2018 el observatorio espacial TESS de la NASA tiene como único objetivo en la vida descubrir planetas extrasolares de esos que están en órbita alrededor de otras estrellas. Para ello mira fijamente el cielo con sus cuatro cámaras, cada una de ellas con cuatro CCD que le dan una resolución de 16 megapixeles. Lo que busca son variaciones en el brillo de las estrellas que ve que indican que un planeta está pasando por delante de ella. Es el conocido como método de los tránsitos.

Las cámaras toman imágenes cada 2 segundos, pero como no hay forma de almacenar a bordo o transferir en tiempo real toda esa información lo que hace TESS es combinar los datos de 15.000 estrellas seleccionadas a priori cada 2 minutos y del campo de vista global de cada CCD cada 30 minutos. Esa información es la que guarda y luego transmite a Tierra.

Una de las cámaras de TESS
Una de las cámaras de TESS. A la izquierda, mientras lo ensamblan. A la derecha, ya listo, parasol incluido. Los telescopios y las cámaras han sido diseñados y construidos por el Laboratorio Lincoln de MIT

Cada mes aproximadamente TESS pasa a apuntar un sector nuevo en el cielo de tal forma que al final de su misión inicial de dos años habrá cubierto el 85% del cielo, mucho más que ninguno de los observatorios espaciales anteriores que se dedicaban a la caza de planetas extrasolares.

Ethan Kruse, que se dedica a esto de la caza de planetas extrasolares, ha montado este vídeo en el que se ven las imágenes correspondientes a la cadencia de 30 minutos del primer mes de observaciones de TESS. Lo recomendable es poner el vídeo en pantalla completa, ponerlo en pausa, e ir avanzando y retrocediendo con las teclas de la coma y el punto. También tiene vídeos de alguno de los CCD por separado.

Por supuesto los exoplanetas no hay que encontrarlos mirando las imágenes sino que a los datos que envía TESS se les aplican diversos algoritmos para encontrar esos planetas que sabemos que están ahí.

TESS comenzó sus observaciones el 25 de julio de 2018 tras una fase inicial de comprobación de sus sistemas y para el 24 de septiembre ya se había anunciado el descubrimiento de sus dos primeros planetas extrasolares, aunque desde entonces ya se han localizado más.

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Por @Wicho — 31 de Enero de 2019

Yutu 2 visto por el aterrizador de la misión
Yutu 2 visto por el aterrizador - CLEP/CNSA

Después de soportar temperaturas de hasta -190 ºC durante la noche lunar –que dura dos semanas– el rover Yutu 2 se despertaba a eso de las 13:00, hora peninsular española, del 29 de enero de 2019. El aterrizador hacía lo propio a las 13:39 del día siguiente.

El rover se despertó primero porque tiene mucha menos superficie para absorber el calor, con lo que necesista más tiempo para alcanzar la temperatura de funcionamiento adecuada. Ambos utilizaron unidades de calor de radioisótopos (RHU) para mantener sus componentes a una temperatura que, aunque no les permitía funcionar, aseguraba que no se fueran a estropear con el frío.

El sobrevivir a la primera noche lunar es otro paso importante para la misión, pues confirma que los sistemas funcionan como se espera.

Después de despertar los dos arrancaron su programa de actividades científicas de modo automático y están en comunicación con el control de la misión a través de Queqiao, el satélite que hace de relé de comunicaciones. Entre ambos llevan ocho instrumentos que incluyen varias cámaras, espectrómetros, un radar para estudiar la Luna por debajo de la superficie, un dosímetro para medir radiación, y un instrumento que medirá cómo interactúa el viento solar con la superficie de la Luna. Yutu 2 está ahora mismo a unos 18 metros al noroeste del aterrizador, pero está previsto que siga moviéndose para tomar mediciones en todos los puntos que pueda.

Uno de los primeros resultados que han obtenido es el dato de que la temperatura del suelo en el lado oculto de la Luna es mucho menor que la medida por las misiones Apolo, así que el ver por qué es una de las preguntas que puede ayudar a resolver la misión.

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Por @Wicho — 31 de Enero de 2019

Nauka en la EEI

En octubre de 2016 Rusia confirmaba que debido a los continuos retrasos en el lanzamiento del Módulo Laboratorio Multipropósito Nauka (Ciencia), previsto inicialmente para 2007, iba a reducir la tripulación de su segmento de la Estación Espacial Internacional a dos personas. Su argumento era que sin ese módulo la carga de trabajo del segmento ruso de la EEI bien podía ser ejecutada por dos tripulantes.

Esto hizo que de repente quedaran asientos libres en los lanzamientos de las Soyuz, lo que la NASA aprovechó para comprar unos cuantos mientras esperaba por la entrada en servicio de la Dragon tripulada y de la Starliner. También permitió que los Emiratos árabes Unidos compraran una plaza para su primer astronauta, aunque el fallo del lanzamiento de la Soyuz MS-10 ha hecho que el lanzamiento del primer astronauta emiratí se haya visto retrasado unos meses.

Pero en cualquier caso ahora Rusia está razonablemente convencida de que va a conseguir lanzar Nauka en la primavera de 2020, con lo que ha anunciado que a partir de septiembre de 2019 el segmento ruso volverá a tener tres tripulantes.

Esto, sin embargo, no debería ser ningún problema, pues la entrada en servicio de la Dragon tripulada y de la Starliner está prevista para este mismo año, así que de hecho puede que al final haya más plazas disponibles para ir a la EEI. Otra cosa será ver quién puede permitírselas.

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Por @Alvy — 31 de Enero de 2019

Fuentes tipográficas para programar

En Programming Fonts hay más de 50 fuentes tipográficas apropiadas para el uso en editores de código fuente. Cada una está enlazada con las páginas originales en las que pueden descargarse. Y lo mejor de todo: son gratis. Que no se diga que no se puede tirar código con elegancia.

Las hay con serifas y sin serifas (serif, sans); me ha parecido ver que todas son monoespaciadas y se pueden visualizar junto con algunas líneas de código fuente de ejemplo para apreciar los estilos y efectos. También se pueden ver con diversas paletas de colores, tamaños y estilos de resaltado.

He encontrado en la amplia lista algunas que alguna vez hemos comentado por aquí y están entre mis favoritas, como Plex (de IBM) y otras que aparecen en diversas listas de «fuentes para programar». Así que quien esté harto de la Courier o la Mónaco ya sabe: a descargar y a picar código con estilo.

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