Septiembre2026

Por @Alvy — 30 de Septiembre de 2026

Programación del ENIAC / Marlyn Wescoff (de pie) y Ruth Lichterman (en cuclillas) Foto: (DP) ARL Technical Library

A quien le guste la relación entre la prehistoria de los ordenadores y los números aleatorios le encantará echar un vistazo a Los Alamos Bets on ENIAC: Nuclear Monte Carlo Simulations, 1947–1948 [PDF] publicado en la revista IEEE Annals of the History of Computing en 2014. En el artículo se relata cómo John von Neumann, Klara Dan von Neumann, Nick Metropolis y otros utilizaron el ENIAC, el «primer ordenador moderno de la historia» para ejecutar en abril de 1948 la primera simulación de Montecarlo informatizada.

El objetivo era bastante menos inocente que calcular el valor de π o hacer cálculos meteorológicos. Era calcular mediante probabilidades lo que sucedía con miles de neutrones para estudiar reacciones nucleares y, en particular, diferentes diseños de armas atómicas.

Una idea random, pero interesante

Esquema del método de Montecarlo utilizado en el ENIAC

La idea consistía en seguir neutrones virtuales y decidir gracias a los números pseudoaleatorios si se dispersaban, eran absorbidos, escapaban o producían la fisión. Si había fisión aparecían nuevos neutrones y «la fiesta continuaba».

Para generar esos números necesarios para el método de Montecarlo (en este versión, porque el método puede implementarse de muchas formas), Von Neumann utilizó el famoso método del medio del cuadrado que había inventado él mismo: tomar un número de ocho o diez cifras, elevarlo al cuadrado y quedarse con las cifras centrales. El resultado es más o menos random, aunque es sabido que resulta inadecuado para muchos propósitos. El caso es que aquí era suficiente. El generador se convirtió en una subrutina reutilizable, que según cuentan en el artículo podría ser la primera subrutina ejecutada en un ordenador, aproximadamente un año antes que las del EDSAC.

El primer intento duró diez días de dieciséis horas, aunque el ENIAC sólo produjo resultados la mitad del tiempo, principalmente por problemas de hardware. Completó 160 ciclos de 100 tarjetas perforadas sobre siete problemas y produjo a su vez más de 20.000 tarjetas perforadas. Von Neumann calificó el método un poco a lo Elon Musk: «éxito al cien por cien». En esta primera versión, parte del proceso consistía literalmente en clasificar, duplicar, eliminar y volver a introducir tarjetas perforadas que representaban neutrones.

El segundo intento ya incluyó cálculos de armas reales, como un núcleo de hidruro de uranio y una configuración llamada Zebra. Pero un error obligó a repetir uno de los cálculos. El llamado Problema número 4, relacionado con el hidruro, estaba mal planteado. El mismísimo Stanislaw Ulam escribió a Von Neumann escuetamente diciendo que «el Problema número 4 ha de repetirse, Nick ha encontrado un fallo».

El programa y su programadora

Klara Von NeumannEs aquí donde aparece Klara Dan von Neumann, la esposa de Von Neumann, cuyo papel como programadora estuvo bastante eclipsado durante décadas. Tenía 35 años y una formación matemática formal bastante limitada, pero terminó programando, operando y documentando las simulaciones. El paper la sitúa como una figura central del proyecto y atribuye a su mano buena parte del código conservado.

El programa del ENIAC resulta especialmente interesante porque ya tenía buena parte de lo que hoy consideraríamos básicamente programación: saltos condicionales, bucles, índices, instrucciones, subrutinas y los datos en un mismo espacio de direcciones. La idea original era hacer los cálculos en unos 81 pasos (recuperar dato, hacer un cálculo, guardar dato…) Todavía se conserva una versión completa con unas 840 instrucciones, codificadas en 2.208 dígitos y documentadas en 28 páginas manuscritas; demuestran las buenas costumbres las de la época. Todo ello para una máquina que necesitaba una habitación especial, pesaba toneladas y todavía necesitaba tarjetas perforadas, tiene mérito.

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Foto: Programación del ENIAC (DP) ARL Technical Library @ Picryl.

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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2026

La descripción
El SR-71 Blackbird de la NASA en su elemento – NASA

Una vez retirado del servicio activo el SR-71 Blackbird con matrícula NASA 844 estuvo años expuesto en el exterior del Centro Armstrong de Investigaciones de Vuelo situado dentro de la Base Aérea de Edwards. Pero desde al menos el pasado 17 de mayo ya no aparece en las imágenes de Google Maps.

El avión en cuestión, que originalmente llevaba el número de serie 61-7980 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, fue el último Blackbird fabricado y el último en volar allá por 1999.

No está muy claro el motivo de su desaparición, que podría ser algo tan sencillo como que se lo hayan llevado para hacerle algo de mantenimiento, pues tener un avión a la intemperie es muy chungo, por mucho que sea en un entorno desértico.

Pero una publicación de Jared Isaacman, el director de la NASA, en esa red que no enlazamos apunta a una posibilidad mucho más excitante como es que la agencia pudiera querer devolver el avión al vuelo como parte de su flota de aviones X para hacer investigaciones aeronáuticas. Y es que no hay que olvidar que la primera A de la NASA es de Aeronáutica.

No sería una tarea nada fácil –hasta el combustible que usa el Blackbird es (o era) especial– pero el 844 tiene una ventaja que ningún otro SR-71 de los que hay más o menos conservados, y es que los largueros de sus alas nunca fueron cortados dentro del proceso de desmilitarización del avión porque cuando dejó de volar ya no era administrativamente un avión militar.

Y la NASA no está ayudando a aclarar el misterio. Esto es lo que ha dicho al respecto, al menos por ahora:

La NASA cuenta con una larga trayectoria en la superación de los límites de la aviación experimental, y seguimos explorando oportunidades para seguir construyendo sobre ese legado. Tal y como ha señalado el administrador Isaacman, queremos que la NASA vuele más alto, más lejos y más rápido de lo que lo ha hecho en décadas. Reconocemos el interés que suscita el SR-71 y su notable historia en la NASA, pero por el momento no disponemos de información adicional que compartir sobre esta aeronave.

Así que habrá que estar pendiente.

A fin de cuentas en los Estados Unidos andan a vueltas con volver a poner en vuelo un F-14, algo que tampoco es trivial.


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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2026

El teclado de una linotipia visto desde arriba con unas manos para darle escala

El teclado es una amalgama heterogénea, variada, contradictoria y desordenada de soluciones provisionales, soluciones a corto plazo, conjeturas sobre usos futuros, apropiaciones descaradas y analogías apresuradas. El teclado ha evolucionado a partir de lo que solían hacer las generaciones anteriores de músicos, mecanógrafos y telegrafistas. La mecanografía es un viejo fantasma que acecha el presente. El teclado QWERTY es su cripta.

– Jeff Jarvis en
Hot Type: The Magnificent Machine that Gave Birth to Mass Media and Drove Mark Twain Mad


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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2026

La descripción
impresión artística a propósito no demasiado detallada del F/A-XX – Armada de los Estados Unidos

Hace unas horas la Armada de los Estados Unidos confirmaban que había adjudicado a Boeing el desarrollo del F/A-XX, el que será su caza embarcado de sexta generación y el avión llamado a sustituir al F/A-18E/F Super Hornet y complementar al F-35C a partir de la década de 2030.

El contrato tiene un valor de algo más de 20.000 millones de dólares y servirá para que Boeing desarrolle y fabrique aviones de prueba que servirán para comprobar la aeronavegabilidad, la integración de armamento y los sistemas de misión, y los equipos de tierra. Luego vendrá lo de comprar los que la Armada necesite para equipar sus escuadrones y soltar por ellos otros cuantos miles de millones de dólares.

El F/A-XX será la pieza clave de lo que la Armada denomina Air Wing of the Future, Ala embarcada del futuro, que integrará también al F-35C y otras aeronaves de combate colaborativas no tripuladas. Aunque aún se conocen muy pocos detalles de él más allá de cosas más o menos obvias como que Se espera que este avión ofrezca un alcance, una capacidad de supervivencia y unas capacidades de conexión en red considerablemente superiores a las de los cazas actuales de la Armada.

Boeing se impuso a Northrop Grumman en la adjudicación del contrato después de que Lockheed Martin quedara eliminada en una fase anterior del proceso de selección porque al parecer su propuesta no cumplía con los requisitos de la Armada.

El F/A-XX va a ser en San Luis, igual que el F-47, el primer caza de sexta generación para la Fuerza Aérea, cuya adjudicación se llevó Boeing a principios de 2025. Aunque la armada se ha asegurado de que la planta motor y la célula de ambos sean distintas para eliminar el riesgo de que problemas detectados en cualquier de ellas pudieran paralizar las dos flotas.

Pero aún así, visto el aparentemente eterno reguero de problemas de Boeing con todas las adjudicaciones que se ha llevado en los últimos años para el desarrollo de aviones para las fuerzas armadas de los Estados Unidos¹ como por ejemplo el avión nodriza KC-46 o el entrenador T-7A Red Hawk el que la Armada haya optado de nuevo por ella no deja de parecerme poco menos que un enorme acto de fe.

Y eso por no hablar de que salvo algunos biplanos de relativo éxito en la Primera Guerra Mundial y algún que otro avión en el periodo de entreguerras Boeing nunca ha diseñado un caza de éxito por su cuenta. Y mucho menos un caza embarcado.

Porque tanto el F-15 como el F-18 vienen de la compra de McDonnell Douglas, y está por demostrar que la Boeing actual conserve algo de esa sabiduría. Y el F-22 lo fabrica a medias con Lockheed Martin.

Así que veremos.

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¹ Lo de los problemas con la Starliner o con sus aviones comerciales lo dejamos para otro día para no hacer mucha sangre.


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