Mayo2018

Por @Alvy — 31 de Mayo de 2018

GuessTheCorrelation

Guess The Correlation es un entretenimiento estilo 8 bits con el coeficiente de correlación de Pearson como protagonista. Que juegos matemáticos más raros se han visto, pero anda que…

La idea básica es adivinar el valor R para los diagramas mostrados en los que se ven en forma de distribución de puntos las dos variables (X e Y) entre 0 y 1. Aquí algunos ejemplos para hacerse una idea:

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El resto: a visualizar mentalmente y a afinar. Como en todo juego pixelado hay tres vidas; luego… ¡Game over!

(Vía @kikollan.)

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Por @Wicho — 31 de Mayo de 2018

Hemos contado en unas cuantas ocasiones que los vuelos, en especial los de largo radio, se hacen siguiendo el círculo máximo, que es la distancia más corta entre dos puntos de la Tierra. Pero a veces esto no es posible, como de hecho sucedió durante mucho tiempo con el corredor que permitiría volar «recto» entre Europa y Asia, un corredor que pasaba sobre la Unión Soviética y por el que sólo países del bloque soviético podían volar.

Esto obligaba a las aerolíneas de otros países a bordear el territorio de la URSS, haciendo escala, por ejemplo, en Anchorage, en Alaska, antes de seguir rumbo a Asia, siempre sin sobrevolar la URSS.

Con la caída de la Unión Soviética esta prohibición se fue relajando y ahora hay numerosas aerolíneas que pueden sobrevolar Rusia, aunque por lo general sólo una por país, con lo que hay algunas de reciente creación como Norwegian que aunque lo intentan y llevan años pidiendo permiso aún no pueden sobrevolar Rusia.

Rusia, además, cobra por cada pasajero que va en los aviones que la sobrevuelan. Se estima que hasta 100 dólares por pasajero, lo que al cabo del año es un dineral y además de a Rusia una poderosa herramienta de cara a negociaciones comerciales.

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Por @Wicho — 31 de Mayo de 2018

Michael «Rich» Clifford en la Mir

En octubre de 1994 al astronauta Michael «Rich» Clifford le tocaba pasar su revisión médica anual. Al terminar, en principio con todos los resultados correctos, incluyendo los neurológicos, le pidió al médico que lo estaba examinando que le echara un ojo al hombro derecho, que creía haberse lesionado haciendo deporte porque desde hacía unas semanas no se movía cuando caminaba.

Esto alarmó al médico, pues ese podía ser un síntoma de que Clifford sufría la enfermedad de Parkinson, algo que se confirmó tras numerosas pruebas más. Los médicos informaron, como era su deber, a los responsables máximos de la NASA, quienes a su vez le preguntaron al astronauta qué quería hacer.

Clifford dijo que quería seguir en servicio y que lo siguieran teniendo en cuenta de cara a futuras misiones. A fin de cuentas, razonaba, la enfermedad de Parkinson es una enfermedad degenerativa y en aquel momento el único síntoma que tenía era que su brazo no se movía al andad. De hecho había pasado su revisión médica sin problemas.

Sus jefes accedieron a su petición con la condición de que los médicos estarían especialmente pendientes de él y terminaron por asignarlo a la misión STS-76, una misión a la estación espacial Mir, y la primera del programa conjunto NASA-Mir que incluiría un paseo espacial. No sólo lo asignaron a la tripulación, sino que tras insistir, ya que era uno de los que mejor conocía los experimentos que se iban, lo asignaron también a un paseo espacial.

Clifford y Linda Godwin durante el paseo espacial

La misión –y la parte de Clifford dentro de ella– se llevó a cabo sin ningún problema, aunque tras ella dejó la agencia a principios de 1997 para irse a trabajar en Boeing, donde estuvo en la división encargada de los desarrollos que involucraban a los transbordadores espaciales hasta que éstos fueron retirados del servicio en 2011.

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Por @Wicho — 31 de Mayo de 2018

Dawn durante su aproximación a Ceres

La sonda Dawn de la NASA lleva en órbita alrededor de Ceres desde marzo de 2015 y dado que sigue funcionando perfectamente la agencia ha extendido la misión en dos ocasiones. La última de estas extensiones fue anunciada en octubre de 2017 y especificaba que orbitaría el planeta enano a unos 200 kilómetros de altitud mínima.

Pero dado que la misión ha cumplido con creces con sus objetivos la NASA ha decidido arriesgar más y desde principios de junio de 2018 Dawn estará en una órbita de tan sólo 50 kilómetros de altitud, o incluso algo menos, lo que le permitirá obtener imágenes e información acerca de la composición de su superficie con más detalle que nunca.

Para ello cuenta con una cámara –en realidad dos idénticas por redundancia– que se usa para obtener imágenes en el visible y para la navegación, con un espectrómetro que trabaja en las bandas de la luz visible y del infrarrojo para investigar la composición de la superficie y con un detector de rayos gamma y neutrones para medir la abundancia de oxígeno, magnesio, aluminio, silicio, calcio, titanio, hierro, potasio, torio, uranio y agua hasta un metro de profundidad.

Además el estudio de las señales de radio usadas para comunicarse con la sonda y los datos de navegación de esta se usan también también para estudiar de forma indirecta el campo de gravedad de Ceres y por tanto, grosso modo, su estructura interna, aprovechando las pequeñas variaciones que se producen en ellas según la gravedad de Ceres tire más o menos de la sonda.

Será probablemente la última fase de la misión, que terminará cuando la sonda se quede sin combustible para sus motores de maniobra, momento en el que será aparcada en órbita alrededor del planeta enano para evitar contaminar su superficie.

Lanzada el 27 de septiembre de 2007, Dawn estuvo en órbita alrededor del asteroide Vesta, el segundo objeto con más masa del cinturón de asteroides y el tercero en tamaño, entre 2011 y 2012, antes de partir hacia Ceres. Es la primera misión que consigue orbitar dos astros, algo que ha logrado gracias al uso de motores de iones.

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