Por @Alvy — 25 de Agosto de 2017

Space Odyssey

Space Odyssey es el atractivo y apropiado nombre para un videojuego que buscaba πK dólares en Kickstarter (314.159 exactamente) y ya ha superado los 350.000 para su producción. Demostrando una vez más que la financiación colectiva funciona más que bien en el terreno de los videojuegos.

Se autodefine como una aventura de exploración galáctica y colonización, con la particularidad de que tiene mucho de ciencia y algo menos de ciencia ficción de lo habitual: está pensado como herramienta divulgativa y educativa y entre sus creadores participan tanto científicos como educadores.

Seguramente su popularidad se debe en parte a que el celebérrimo astrofísico Neil deGrasse Tyson forma parte del equipo que está detrás del proyecto. Su papel es principalmente el de asesor científico; del resto se encarga un equipo habitual de los videojuegos y del mundo de la ficción y los cómics. Entre otras cosas el juego cuenta con un motor de física propio llamado Event Horizon, con el que se crean las superficies de los planetas, las atmósferas y demás.

Otros dos nombres bien conocidos que se publicitan en la página de Kickstarter –esperamos que para bien y no solo por el efecto marketiniano– son los de George R.R. Martin (Juego de tronos) y Neil Gaiman (The Sandman), autores más populares todavía si cabe, que según dicen participan en la «creación de galaxias y nuevos mundos» – signifique eso lo que signifique. También andan por ahí Bill Nye «The Science Guy» y Peter Beagle.

Si todo va bien el juego debería lanzarse en julio de 2018. Así que a esperarlo ansiosos.

Actualización (27 de agosto de 2017) – Neil Gaiman y George R.R. Martin ya se han desvinculado en persona del proyecto del que dicen «no saber nada», así que se ve como parecía que estaban usando sus nombres inapropiadamente para fines publicitarios. Mala señal.

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Por @Wicho — 15 de Agosto de 2017

La Mission Operation Control Room 2 del Centro de Control de Misiones Christopher C. Kraft Jr. es donde se recibió el mensaje de Neil Armstrong en el que decía que el Águila había aterrizado o el «OK, Houston, hemos tenido un problema aquí» de Jack Swigert.

Pero después de años de uso como control de las misiones Gemini, Apolo y de las de los transbordadores espaciales y de veinte años como una de las principales atracciones del centro de visitas al Centro Espacial Lyndon B. Johnson la MOCR 2 necesita una restauración.

El plan es devolverla a su estado durante la misión Apolo 15, deshaciendo los cambios que fueron introducidos para adaptarla a las misiones de los transbordadores espaciales y de paso eliminar los daños sufridos con el paso del tiempo y de millones de espaciotrastornados. La idea es que la restauración esté completada para 2019, el año del 50 aniversario de nuestra llegada a la Luna.

El presupuesto de la restauración es de 5 millones de dólares, de los que 3,1 los ha puesto la ciudad de Webster, en la que vivían muchos de los controladores de vuelo, ingenieros, científicos y otro personal de la NASA durante los días de gloria del programa Apolo.

Pero además las autoridades de Webster han prometido que igualarán todos los donativos recibidos mediante Kickstarter hasta un total de 400.000 dólares, lo que hace que su aportación final sea de 3,5 millones de dólares, pues estos 400.000 dólares ya han sido superados.

Aunque la campaña Restore Historic Mission Control aún está en marcha. Como siempre hay varias recompensas en función de lo que aportes, y siempre te quedará el saber que has contribuido un poquito a la conservación de este icono de la era espacial.

Y no, el gobierno de los Estados Unidos no financia el Centro Espacial Houston. Éste funciona bajo el amparo de la Manned Space Flight Education Foundation, que depende de donativos y de la venta de entradas para seguir funcionando.

(Gracias, Diego).

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Por @Wicho — 14 de Agosto de 2017

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El 14 de julio de 2017 un Soyuz 2-1A establecía un nuevo récord para este modelo de cohete al poner en órbita 73 satélites con un solo lanzamiento.

Uno de los satélites que iba a bordo era Mayak, un CubeSat de tres unidades que tenía como objetivo principal desplegar un reflector solar formado por cuatro paneles triangulares de 4 metros cuadrados cada uno que lo habría convertido, al menos según el equipo del proyecto, en el objeto más luminoso del cielo nocturno tras la Luna.

Otros objetivos eran comprobar el funcionamiento de sus reflectores como aerofreno para poder deorbitar satélites al final de su misión y el estudio de la densidad del aire a gran altitud, lo que ayudaría a verificar y refinar el brillo aparente de estrellas y otros objetos.

Pero casi un mes después de su puesta en órbita nadie ha podido detectar el brillo de Mayak, aparte de que de haberse desplegado correctamente el reflector su órbita tendría que haber ido bajando más que las de los otros satélites que fueron lanzados con él, lo que no está sucediendo.

Por ello la conclusión a la que ha llegado el equipo es que los reflectores nunca llegaron a desplegarse… y es muy complicado que nunca lleguemos a saber por qué ya que Mayak no llevaba ningún tipo de transmisor que le permitiera comunicar su estado a nadie.

Y es que en el espacio no hay misión sencilla.

(Vía Spaceflight 101).

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Por @Alvy — 21 de Julio de 2017

DIY cometa

La idea parece simple: facilitar el trabajo a todos los que quieren experimentar con elevar a grandes alturas globos y cometas para grabar imágenes, realizar mapas y explorar. El resultado es un kit de globos y comentas para tomar fotografías aéreas. La idea ya ha funcionado en KickStarter y ha recaudado más de 12.000 dólares; el próximo mes de agosto comenzarán los envíos.

Hay varios tipos de kits, pero entre ellos hay uno con unos 300 metros de cordel y un globo como los que se utilizan en meteorología junto con gomas elásticas, bridas y otros complementos. También hay otro más pequeño pero con 3 globos de mylar y uno más espartano todavía que en vez de globo lleva una cometa.

Aparte de esto los usuarios solo han de poner la cámara (ligera, de menos de 100 gramos), el helio (que se vende en las tiendas de globos y celebraciones de cumpleaños) y unas cuantas horas de trabajo siguiendo la documentación del proyecto para montarlo todo, planificar el lanzamiento, solicitar los permisos, recuperar el globo si se suelta…

Lo mejor son los precios, que comienzan a partir de 50 dólares hasta los 110 dólares si se quiere recibir el kit con la pequeña cámara de 60 gramos que recomiendan porque ya han probado.

DIY globos kit

En la página del proyecto hay un blog y un wiki lleno de historias de globos y cometas, un amplio FAQ y también software e ideas al respecto: las mejores formas de sujetar la cámara, software para grabar las posiciones del GPS, hardware para añadir otros sensores y demás. También hay una tienda llena de complementos.

Es un proyecto no solo precioso, sino además educativo. Y además demuestra un gran poderío en cuanto a la comunidad que ha despertado a su alrededor. Porque meter un globo y un carrete de hilo en una caja para vender lo mete cualquiera, pero recopilar tanta información y motivar a todos los grupos que participan en la iniciativa… ¡No es tan fácil!

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