Por @Alvy — 11 de Julio de 2020

Closer Than We Think (2017) es un documental de Brett Ryan Bonowicz acerca de la vida y el arte del ilustrador Arthur Radebaugh. Sus diseños de los años 60 acerca de cómo imaginaba que se integrafían las nuevas tecnologías en la cotidianeidad de nuestra vida futura se publicaron en viñetas dominicales del mismo título, «Más cerca de lo que creemos». El documental se puede alquilar o comprar en Vimeo, pero hace poco han puesto 30 minutos completos en YouTube para hacerse una idea de todo lo que cuenta y quienes aparecen en las entrevistas (completo son 85 minutos).

El formato que utiliza combina las ilustraciones de Radebaugh con entrevistas a diversos expertos de la talla de Syd Mead, además de historiadores y artistas. Se pueden ver en un museo las láminas originales de los diseños en blanco y negro –que luego se coloreaban en cuatricromía para los periódicos– y diversas opiniones sobre sus contenidos, que combinaban entretenimiento con educación.

Por lo que cuentan aunque todo el mundo coincide en que su arte era genial hay diversidad de opiniones acerca de cuán acertadamente «predijo el futuro» con sus ideas. Sus diseños son límpidos, aunque hay quien cree que muestran un futuro post-apocalíptico donde la sociedad se ha reseteado.

Closer Than We Think (C) Arthur Radebaugh

Closer Than We Think es de la época de la Guerra Fría, y las viñetas se publicaron justo tras el lanzamiento del Sputnik, de modo que también muestran las tensiones y temores de entonces. Las autopistas futuristas, coches voladores y transportes alternativos eran una constante en sus viñetas, incluyendo aparatos nucleares y colosales desde el punto de vista de la ingeniería.

Se puede entender que muchos de sus diseños están presentes hoy en día, como los videoteléfonos o las pantallas gigantes de televisor, pero también debatir sobre si era fácil o difícil acertar o si los detalles son correctos: tenemos prototipos de coches voladores, pero no tantos como se veían en sus ilustraciones; hay drones que entregan el correo pero no carteros con jetpacks y aunque queremos llegar a Marte todavía no hemos ido allí en persona.

En general parece un documental muy entretenido y adecuado para quienes les guste el retrofuturismo. Al principio explican que Radebaugh se consideraba –y «vendía»– a sí mismo se consideraba un imagineer, un término en inglés que luego popularizara Disney y que combina las palabras imaginación + ingeniería, algo así como imaginageniero. Desde luego una cosa que sí que hacían y siguen haciendo sus obras es precisamente eso: dejar volar nuestra imaginación.

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Por @Wicho — 23 de Junio de 2020

Portada de Alien 3. El guion no filmadoRompenieves. Edición integral. Por Jacques Lob, Jean-Marc Rochette y Benjamin Legrand. Norma Editorial 2020. 30,4€. 280 páginas.

En un tiempo no especificado pero no muy distinto del nuestro la humanidad está a punto de extinguirse. Y es que tras un desastre climático casusado por un clonflicto bélico sólo unos miles de personas sobreviven en un tren de 1.001 vagones que nunca se para. En el exterior la temperatura ronda los 90º bajo cero. En el interior los recursos escasean a menos que seas de los privilegiados que esperan el fin del mundo en los vagones más cercanos a la locomotora. Por mucho que no quieras verlo desde tu posición de privilegio.

Proloff, uno de los colistas, sin nada que perder, decide emprender un viaje hacia la parte delantera del tren. Se encontrará, por supuesto, con la oposición de las fuerzas del orden, que a su vez representan los intereses de quienes tienen el mando. Por el camino se encontrará con algunos apoyos. Pero todo será inútil porque realmente la historia que presentan los autores es cualquier cosa menos optimista.

Aunque no hay que olvidar que Rompenieves, la historia que inauguró la serie, fue publicada en 1982, en una década en la que quizás no había demasiados motivos para mostrarse alegres. Y en esas circunstancias es lógico que le cómic tampoco lo sea.

Este volumen recoge tanto esa primera historia como El apeador y La travesía, las dos historias publicadas en 1999 y 2000 que completan la trilogía original. Aunque desde entonces el universo de Rompenieves se ha completado con una nueva historia que tiene lugar despúes de La travesía y con una precuela en tres partes anterior a las historias originales.

Y ya puestos, hay también una película, que se sitúa entre El apeador y La travesía, y una serie recién estrenada que va entre las precuelas y Rompenieves. Pero ambas se apartan bastante del canon establecido en los cómics.

Rompenieves no es, como decía antes, la alegría de la huerta. Pero leer y pensar en cómo podemos llegar a ser cuando las cosas se ponen chungas siempre es interesante. Y más en esta época de confusión y cambios tras la que nuestro mundo no volverá a ser el mismo.

Como es nuestra costumbre arriba queda enlazada la página de Amazon en la que podéis adquirir el cómic. Lleva nuestro código de asociado así que lo mismo cobramos algo si lo compras a través de ese enlace. Pero también podéis hacerlo en vuestra tienda de cómics habitual ahora que están abiertas de nuevo y así le echáis una mano. Y no nos parecera mal para nada.

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Por @Wicho — 9 de Junio de 2020

Portada de Alien 3. El guion no filmadoGlenn Gould. Una vida a contratiempo. Por Sandrine Revel. Traducción de María Serna Aguirre. Astiberri Ediciones 2016. 19€. 136 páginas.

No presumo de conocer muchos pianistas. Pero de los que conozco sin duda Glenn Gould es mi favorito, en especial cuando interpreta a Bach. Personalmente me encanta oír cómo tararea en las grabaciones. Para mí forma parte de quien es él. Aunque sé que a otras personas les espanta. Y de hecho en una viñeta de éste cómic la autora pone en su boca las frases «soy incapaz de cambiar mi forma de tocar el piano. ¡Tendrán que aceptarme como soy o rechazarme!»* Y no sólo iba a contratiempo en su postura a la hora de tocar el piano –algo que en sus actuaciones al principio dio mucho que hablar– sino en muchos otros aspectos de su vida.

Hipocondríaco, de trato complicado –prefería la soledad a estar acompañado, y esa fue una de las causas que dejara de hacer conciertos– y maniático para muchas cosas, era insoportable para muchas personas. Pero para otras, una vez que pasabas de ese exterior huraño, era adorable. Para otros músicos, era simplemente un genio como pocos en la historia de la música.

Y mi impresión es que esta suerte de biografía resumida de Sandrine Revel recoge perfectamente su figura. Entre otras cosas porque huye desde el principio de contar la historia de forma lineal, saltando cada pocas páginas entre distintas épocas y eventos que definieron la vida de Gould. Incluye también algunas páginas de lo que podrían ser imágenes salidas de su mente mientras agonizaba, víctima de un derrame cerebral en 1982 a la edad de 50 años. Y todo ello más o menos encerrado entre las dos grabaciones que probablemente más le definieron, las hechas en 1955 y 1981 de Las variaciones Goldberg de Bach.

Una verdadera delicia de obra para una persona probablemente inabarcable que incluye además al final una breve discografía y unas cuantas referencias en libros, revistas y DVDs para profundizar más en la vida y obra de Gould.

Para mí, una combinación perfecta de dos de mis pasiones, Gould y los cómics. Y si añadimos la lista This is: Glenn Gould pues ya miel sobre hojuelas.

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*Si tienes la oportunidad de ver a James Rhodes en concierto no la dejes pasar. Creo que su actitud de intentar huir del encorsetado ritual que habitualmente rodea a la música clásica sería muy del agrado de Gould.

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Por @Wicho — 4 de Junio de 2020

Portada de Alien 3. El guion no filmadoAlien 3. El guion no filmado. Por William Gibson, Johnnie Christmas y Tamra Bonvillain. Norma Editorial 2020. 17,58€. 136 páginas.

Esta es la adaptación al cómic de un guión que en su momento escribió William Gibson para la tercera película de la serie. Nada de su guión –salvo el código de barras tatuado en la nuca de un personaje– sobrevivió a las ediciones y reescrituras que se hicieron del guión. Pero ahora Dark Horse acaba de recuperarlo.

Mientras vuelve a la Tierra después de los acontecimientos narrados en Aliens: El regreso la Sulaco entra «accidentalmente» en el espacio de la Unión de Pueblos Progresistas (UPP). Mientras está allí es abordada por una tripulación de la UPP que tiene un encuentro con un huevo de xenomorfo, perdiendo a uno de sus miembros en el proceso.

Tras el «error de navegación« la Sulaco se dirige a la estación de atraque Anchorpoint de nuestra vieja conocida la Corporación Weyland–Yutani. Allí Fox y Welles, dos científicos de la división de ciencia militar de la empresa acaban de tomar el mando. Su idea es continuar con los esfuerzos para convertir a los aliens en un arma. En la estación Rodina de la UPP, mientras tanto, andan en las mismas.

Y por supuesto se liará parda a bordo de ambas estaciones. Buenos son los xenomorfos.

Dice Gibson en la introducción que cree que su guión se parecía demasiado a las dos películas previas como para que le interesara al estudio, que por lo visto buscaba algo con un «sabor nuevo y emocionante». Pero es que lo que pretendía él, a quien le habían encantado las dos películas anteriores, era algo así como escribir el lado que faltaba para cerrar un triángulo. También, dice, pensó que si su guión se parecía un poco a los anteriores nadie se daría cuenta de que nunca había escrito antes un guión.

En cualquier caso esta versión de lo que podía haber sido Alien 3 es de interés asegurado para los fans de la saga; es un punto de vista alternativo que podría haber marcado el fin de una trilogía… aunque ya sabemos que la pela es la pela y que lo más probable es que aunque se hubiera rodado la versión de Gibson habría habido más películas después.

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