Por @Alvy — 4 de Noviembre de 2020

En los laboratorios de Disney Research han fabricado este rostro robótico que va un poco más allá que los meros chismes animatrónicos que se pueden ver en algunas atracciones de feria. Lo que están intentando hacer es crear una mirada convincentemente humana, y basta fijarse en el vídeo para darse cuenta de que lo están consiguiendo.

El asunto es interesante porque el robot está lleno de mecanismos para mover los ojos, párpados y pestañas; los ojos en sí son muy realistas, aunque el conjunto claramente no. Quizá es porque estén intentando evitar temporalmente el efecto del valle inquietante. Si tuviera piel y pelo a lo mejor otro gallo nos cantaría.

El efecto psicológico de las miradas es poderoso: los seres humanos podemos distinguir sin dificultad cuándo alguien nos está mirando –aunque esté a lo lejos o entre una multitud– y es algo que sin duda también utilizan los animales. Podemos saber sólo por la mirada si alguien nos presta atención, está de acuerdo con nosotros o supone una amenaza; tal es el repertorio de emociones que pueden transmitir los ojos con sus movimientos.

Los ojos del robot de Disney tienen incluso parpadeos y también movimientos sacádicos, que son esos movimientos rápidos que hacemos al cambiar el punto de vista de una posición a otra (ignorando lo que hay entre medias, instante en el que no vemos nada). Además de eso un sistema de cámaras permite al robot mirar en la dirección correcta hacia donde hay personas hablando, examinar sus rostros e incluso imitarlos vagamente.

El robot se supone que es un personaje que estará sentado en una mesa de una biblioteca, ocupándose de sus asuntos pero vigilante cuando la gente pase a su lado. Tendrá un modo de espera, otro de detección (seleccionando a la persona que pase que haga más ruido o destaque por algo) y fijará su mirada interactuando según sea apropiado. Como lo pongan en alguna atracción de terror va a ser bastante… acongojante, por decir algo.

(Vía Spectrum.)

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Por @Alvy — 30 de Agosto de 2020

Este robot llamado Model-7 se maneja a distancia y realiza el trabajo de los reponedores en las tiendas de alimentación, colocando botellas y otros envases en las estanterías. Lo que no está muy claro tal y como comentan en el vídeo es si el asunto es muy eficiente o no. Entre las ventajas:

  • No requiere esfuerzo, puede levantar pesos y el operador se cansa menos
  • Es una actividad sin contacto (interesante en tiempos de coronavirus)
  • Es un paso más allá en el teletrabajo (la demo se hizo a 8 km de distancia)

Entre los contras:

  • Si el robot se atasca o tiene un problema necesita asistencia humana
  • Es más lento; una persona estuviera in situ sería más rápida y eficiente
  • El robot y su mantenimiento tienen un coste

En otras palabras: aunque el sistema se ve futurista no está claro cuán eficiente es, si compensa económicamente ni parece tener una ventaja sobresaliente que haga decantarse por él (excepto quizá el tema del contacto en tiempos de pandemia, o si la persona que ha de operarlo tiene poca movilidad física).

El número de personas para realizar el trabajo en cuestión en las tiendas pequeñas es el mismo: dos. Una tiene que atender el mostrador mientras otra repone los productos (u opera el robot). Dicen en Sora News24 que es donde vi pasar esta noticia que en Japón tienen cierta obsesión por reemplazar a cuantas más personas se pueda por avatares robóticos, y se han puesto 2050 como meta.

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Por @Alvy — 20 de Agosto de 2020

Dominik Jašek y Ondřej Sláma del Instituto de Automatización e Informática de la Universidad Técnica de Brno (República Checa) han construido este curioso e invencible «robot de hockey de aire» que (casi) nunca pierde. Se parece en espíritu a un invento similar que ya vimos en acción hace algunos años, que utilizaba un teléfono inteligente como «cerebro».

Tiene un tamaño un poco más pequeño que el de una de las mesas de hockey de aire habituales de los salones recreativos, pero parece un juego justo: el tablero es parecido, con sus agujeritos para la salida de aire, la pastilla (puck) y paletas de plástico son las normales y la rendija de la portería no tiene truco. Eso sí: hay mucha tecnología detrás.

Al proyecto dicen haber dedicado un año completo, que espero les haya conseguido el aprobado. Comenzaron por un modelo en 3D para enumerar todas las piezas y separar el hardware del software, que se iba desarrollando en paralelo. La mesa tiene tres fuentes de alimentación: una para el aire y las otras para la electrónica que se controla desde una pantalla táctil. Ya puestos a hacer una mesa robótica, al menos que sea con estilo, que diría el Doctor Brown.

En la parte superior de la estructura de la mesa hay una cámara que detecta la posición del puck según los píxeles de color; por eso el puck es verde, un color bien diferenciado. La información pasa a cada instante a una Raspberry Pi 4 que analiza la «estrategia» y el mejor movimiento posible, dependiendo de dónde esté la paleta y la trayectoria del puck. Las órdenes se envían a una placa Arduino que mueve los motores paso a paso.

Air Hockey

El resto es relativamente sencillo: un par de sensores láser para contabilizar los goles y poca cosa más. Por desgracia no hay mucha información sobre la velocidad de los motores o del análisis de imágenes de la cámara, aunque sí que está todo el código de la simulación, del software para la Raspberry Pi y del de Arduino, junto con un bonito esquema electrónico por si alguien se anima a construir un competidor para este «robot imbatible».

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Por @Alvy — 20 de Julio de 2020

Este simpático invento de Johan Link es un Sistema de estabilización PIB sumamente sencillo y elegante. Se trata de una plataforma con tres controladores PID (inciales de proporcional, integral y derivativo) que mantiene una bola de ping‑pong en equilibrio con mucha habilidad. Anda haciendo las rondas por las redes sociales, aunque ya tiene un par de añitos y por desgracia no lo vimos pasar en su día.

El brazo con lo que parece una lámpara o bombilla es en realidad una webcam que filma las imágenes, que luego se analizan para calcular la posición exacta de la bola mediante un programa en Python. En el vídeo puede verse [01:27] cómo lo hace y cómo varían los valores. El controlador PID compensa entonces los movimientos para intentar mantener la bola en el lugar deseado –ya sea el centro o en movimiento circular– con bastante éxito.

Este tipo de controladores se utilizan en la industria en todo tipo de aparatos, desde los controladores de velocidad de crucero en los coches a los calentadores y similares. Funcionan calculando las desviaciones o errores. Su algoritmo calcula los errores pasados, el actual y predice los futuros para actuar en consecuencia, algo que resulta muy útil sobre todo en entornos en los que no es fácil atinar con las ecuaciones que rigen los movimientos o si suceden perturbaciones, como también se ve en el vídeo.

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