Por @Alvy — 19 de Diciembre de 2019

Cada vez son más pequeños y resistentes. Imagínalos en enjambres.

Este pequeño insecto robótico DEAnsect es un invento de la EPFL. Es tan pequeño y «blandito» que sobrevive sin problema a los golpes que recibe como un matamoscas. Normalmente puede moverse mediante vibraciones, reptando a unos 3 cm por segundo. No es gran cosa, pero suficiente para ir de un lado a otro. El material del que está fabricado aguanta deformaciones como las de los golpes sin problemas.

La versión que se ve en el vídeo tiene cables para alimentar los «músculos» con que se mueve, pero también existe en una versión autónoma que se recarga de forma inalámbrica. Su menos de un gramo (de hecho si se le quitara la batería pesaría sólo 0,2 gramos) y aunque no es muy listo el microcontrolador que lleva incorporado le permite realizar unas cuantas funciones básicas.

Por el momento el DEAnsect es una entidad individual pero en próximas versiones quieren hacer que se pueda comunicar con iguales, de modo que formen enjambres capaces de cooperar en algunas tareas.

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Por @Alvy — 11 de Diciembre de 2019

Este robot llamado NimbRo-OP2 de la Universidad de Bonn que han presentado en un trabajo publicado en el Journal of Humanoid Robotics (IJHR) camina de un lado para otro sin problemas a pesar de que lo empujen e intenten desestabilizarlo. Esto mismo lo habíamos visto en otros robots, pero en un bípedo siempre es algo notable. No sólo ha de mantener el equilibro por sí solo sino además compensar las «interferencias».

Según explican el truco consiste en mantener al robot en constante movimiento dando pequeños pero firmes pasitos sobre el suelo. Esto hace que se pueda amortiguar la energía que cualquier tipo de impacto, siempre que se controle con agilidad. Para que sea algo práctico han intentado reducir al mínimo la cantidad de información de los sensores y de cálculos que el robot ha de hacer antes de impulsarse para el siguiente paso.

Uno de los trucos que han usado es aplicar un modelo matemático parecido al que se usa para mantener el equilibrio en un péndulo invertido, algo que no es fácil pero en lo que los robots pueden llegar a ser auténticos maestros. Aquí el centro de gravedad del robot se comporta como si fuera el extremo libre del péndulo.

(Vía Spectrum.)

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2019

Lo curioso de este curioso robot llamado Brazo Giacometti con Cuerpo de Globos es que es inflable y está construido con 20 globos de helio unidos por juntas y una especie de músculos, de modo que funciona un poco como los dedos o los brazos. Lo han construido en el Laboratorio Robótico Suzumori Endo del Instituto de Tecnología de Tokio (Japón).

Con movimientos sinuosos como los de las serpientes los músculos controlan hacia dónde se dirige el brazo robótico, que va equipado con una cámara en la «cabeza» a través de la cual se puede ver la escena. En la pantalla del equipo se puede ver cómo se controlan todos los datos sobre los globos y movimientos, en una especie de simulación 3D.

Lo mejor de este invento es que es un equipo ligero como ninguno y que se puede transportar completamente plegado. Cuando llegas al lugar en el que hay que desplegarlo se infla y ya está. Lo menos bueno es que controlar el brazo no es del todo fácil, pero sobre todo no da la impresión de que pueda levantar grandes pesos ni realizar acciones que requieran fuerza. No se puede tener todo.

(Vía Spectrum + Gizmodo + Technabob.)

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Por @Alvy — 15 de Octubre de 2019

He de decir como entendidillo del tema del speedcubing que esta demostración impresiona. Hasta ahora habíamos visto robots –o más bien, mecanismos variopintos– capaces de resolver el cubo en segundos, e incluso en unas décimas de segundo. O cubos que se resolvían solos (mediante mecanismos internos complicados) y cosas así. Pero un robot que diestramente resuelve el cubo con una sola mano está fuera de lo que me esperaba.

Mucha gente puede resolver el Cubo de Rubik con una mano. Yo mismo puedo hacerlo si me pongo, pero no es una de mis modalidades favoritas. Si sabes resolver el cubo simplemente tienes que ir siguiendo los algoritmos metódicamente, girando el cubo según necesites. Y se pueden minimizar los giros y movimientos para que se adapten a los movimientos de los dedos. Pero lo de este brazo robótico que resuelve el cubo de Rubik es harina de otro costal.

El mérito de los investigadores de OpenAI además es doble: no sólo enseñaron a la mano a manipular el cubo por sí misma (mediante métodos de inteligencia artificial tales como el refuerzo en redes neuronales en entornos simulados) sino que además enseñaron el camino para resolverlo sin recurrir a los algoritmos tradicionales que aprenden los speedcubers humanos. Utilizaron otra red neuronal, movimientos aleatorios (el llamado Automatic Domain Randomization, ADR) y entrenamiento por refuerzo (usando el algoritmo de Kociemba como objetivo).

Perturbaciones

Cuando todo estuvo listo y simulado millones de veces teniendo en cuenta la física del cubo, la fricción y los sensores que la mano robótica tiene en los dedos, se puso en acción. Llevan así desde mayo de 2017, cubo tras cubo. La forma de entrenamiento es tan peculiar que el sistema funciona aunque se perturben los sensores añadiendo un guante a la mano, con un suave golpe (lo que llaman «la prueba de la jirafa de peluche» – ¡literalmente!) o poniéndole un trapo encima. Si se cae el cubo al suelo se puede recolocar y el robot retoma la solución. Eso sí: en ningún sitio se indica el tiempo que tarda en resolver el cubo, que debe ser de algo más de un minuto por la pinta que tienen los vídeos.

Curiosamente debido a todas estas limitaciones el brazo robótico sólo resuelve el cubo el 60 por ciento de las veces (cubo desordenado al azar), o un 20 por ciento si el cubo está sumamente desordenado «adrede». En cualquier caso algo que ni siquiera lograría un humano sin experiencia. Esto me recordó un poco al chiste del señor que llega y ve a un perro jugando con un Gran Maestro de ajedrez. Asombrado exclama: «¡Madre mía! ¡Un perro tan inteligente que ha aprendido a jugar al ajedrez!» A lo que el Gran Maestro responde: «Sí, pero no se crea que es tan listo: sólo me gana dos de cada cinco partidas».

En definitiva: enseñar cómo resolver el cubo es todo un hito; pero enseñar la manipulación física del cubo es otra muy distinta que también está ya al alcance de las máquinas. ¡Vivimos en el futuro! Seguro que Ernő Rubik estará viendo todo esto completamente asombrado.

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