Por @Alvy — 13 de Mayo de 2020

Este pequeño y simpático robot se llama Quincy y es un juguete educativo para enseñar a dibujar, escribir y practicar con los números. Tan solo necesita que le pongan un rotulador en las «manos» y una hoja de papel sobre la mesa para empezar a garabatear con gran habilidad.

Quincy tiene un «ojo» que en realidad es una cámara, con la que reconoce unas tarjetas especiales QR con dibujos, letras y números, 64 en total. Después de mostrárselas habla y explica lo que está haciendo; también hace preguntas.

Para dibujar se puede utilizar cualquier rotulador. Como lleva una batería recargable se puede enchufar a cualquier conector USB para funcionar hasta 5 o 6 horas sin cansarse. También lleva unos cuadernillos de actividades. Los pequeños pueden ver cómo dibuja e imitarle, colorear los diseños o practicar con sumas y restas sencillas. Su precio es de unos 99 dólares (unos 90 euros).

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Por @Alvy — 10 de Mayo de 2020

Como en el chiste del meme, este robot que no hace nada es una unidad Spot –de las que hemos hablado por aquí más de una vez– diseñada «un poco para todo». En este caso pasea por el parque Bishan-Ang Mo Kio de Singapur, recordando a la gente la importancia de mantener la «distancia social» mediante un mensaje grabado que suena desde el altavoz que lleva incorporado.

Eso sí: no hace nada de nada más allá de eso y de servir de recordatorio de un futuro distópico al estilo Black Mirror. Aunque lleva cámaras incorporadas con las que reconoce el entorno y puede estimar cuánta gente hay en el parque, no hace nada más con ellas: no reconoce rostros, ni personas concretas, ni mide las distancias (ni ataca, ni pone multas).

Como los sentimientos que siembra entre la gente van desde el acongoje a la sorpresa, y para evitar que pueda suceder cualquier tipo de desmadre, el perro-robot va siempre acompañado de un operador que se mantiene cerca y alerta. De modo que, si lo piensas, la cosa no es precisamente el futuro sino más bien un mero experimento porque para ese viaje y dar unas voces con altavoz no hacían falta tantas alforjas robóticas.

(Vía The Strait Times.)

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Por @Alvy — 2 de Marzo de 2020

La Octo-Bouncer (que podríamos traducir como Octo-botadora) es la última encarnación que han publicado en Electron Dust sobre su máquina para hacer equilibrios con una pelota de ping-pong. En el canal hay cinco años de vídeos mostrando la evolución del invento. Verlos es un tanto hipnotizante, especialmente este último que es de los de más calidad.

Esta última versión funciona sobre una placa de metacrilato con cuatro motores paso a paso, una microcontroladora Teensy 4.0, una mini-cámara 4K y un ordenador con Windows que corre la aplicación principal escrita en Unity. Todo el código es libre y se puede descargar. El invento antes funcionaba con una controladora Arduino normal y corriente pero la placa Teensy 4.0 proporciona 600 MHz (frente a 16 MHz) y permite realizar muchos más cálculos.

En el vídeo puede verse cómo el software analiza –con la cámara situada debajo de la placa y la pelota– los diferentes canales de color y el tamaño de la pelota, con lo cual se puede calcular la distancia. Las imágenes se procesan a 120 fotogramas por segundo (a 640×480 píxeles, no hace falta más resolución) y con ello se pueden calcular la posición 3D la velocidad de la pelota y el ángulo y fuerza con la que hay que impulsarla, en algo así como una simulación.

Los mecanismos de la máquina en sí tienen 150 piezas de aluminio, cortadas con una máquina CNC; fabricar algunas de las piezas requirieron 3 horas y la impresora estuvo funcionando «literalmente semanas sin parar», según su creador. El resultado es una maravilla de máquina botadora que puede mantener la pelota en equilibrio durante horas sin problemas. No sólo eso sino que es de una manufactura impecable y además muy elegante, podría decirse.

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Por @Alvy — 27 de Enero de 2020

Matt Denton ha construido este hexápodo gigante llamado Mantis que camina de verdad, lento pero seguro, y ha conseguido un Récord Guinness como el más grande de su categoría («hexápodos en los que se puede montar gente», que estos de Guinness tienen categorías para todo). Pesa más de dos toneladas y mide 5 metros de largo y casi 3 metros de ancho.

La bestia se mueve mediante a un poderoso motor diesel que genera toda la potencia necesaria; es básicamente hidráulico y en cada pierna tiene tres actuadores. Un ordenador controla los movimientos para que sean precisos y no acabe espatarrado o tropiece. Pilotarlo es tan fácil como echarle valor y meterse dentro y luego mover un josystick. Aunque el Mantis se ve muy amenazador luego es bastante lento (1 km/h), aunque en las fotos parezca otra cosa.

Su creador dice haberse inspirado en los walkers AT-AT de Star Wars, episodio IV: El impero contraataca que le impactaron sobremanera cuando era pequeño. Luego dice que era muy fan de los Lego Technics y consiguió el trabajo de sus sueños participando en la creación del robot BB-8 para Star Wars, episodio VII, El despertar de la Fuerza. De ahí a construir un bruto mecánico como el Mantis no hay más que un paso. Esperemos que no se pase al Lado Oscuro.

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