Por @Alvy — 2 de Marzo de 2020

La Octo-Bouncer (que podríamos traducir como Octo-botadora) es la última encarnación que han publicado en Electron Dust sobre su máquina para hacer equilibrios con una pelota de ping-pong. En el canal hay cinco años de vídeos mostrando la evolución del invento. Verlos es un tanto hipnotizante, especialmente este último que es de los de más calidad.

Esta última versión funciona sobre una placa de metacrilato con cuatro motores paso a paso, una microcontroladora Teensy 4.0, una mini-cámara 4K y un ordenador con Windows que corre la aplicación principal escrita en Unity. Todo el código es libre y se puede descargar. El invento antes funcionaba con una controladora Arduino normal y corriente pero la placa Teensy 4.0 proporciona 600 MHz (frente a 16 MHz) y permite realizar muchos más cálculos.

En el vídeo puede verse cómo el software analiza –con la cámara situada debajo de la placa y la pelota– los diferentes canales de color y el tamaño de la pelota, con lo cual se puede calcular la distancia. Las imágenes se procesan a 120 fotogramas por segundo (a 640×480 píxeles, no hace falta más resolución) y con ello se pueden calcular la posición 3D la velocidad de la pelota y el ángulo y fuerza con la que hay que impulsarla, en algo así como una simulación.

Los mecanismos de la máquina en sí tienen 150 piezas de aluminio, cortadas con una máquina CNC; fabricar algunas de las piezas requirieron 3 horas y la impresora estuvo funcionando «literalmente semanas sin parar», según su creador. El resultado es una maravilla de máquina botadora que puede mantener la pelota en equilibrio durante horas sin problemas. No sólo eso sino que es de una manufactura impecable y además muy elegante, podría decirse.

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Por @Alvy — 27 de Enero de 2020

Matt Denton ha construido este hexápodo gigante llamado Mantis que camina de verdad, lento pero seguro, y ha conseguido un Récord Guinness como el más grande de su categoría («hexápodos en los que se puede montar gente», que estos de Guinness tienen categorías para todo). Pesa más de dos toneladas y mide 5 metros de largo y casi 3 metros de ancho.

La bestia se mueve mediante a un poderoso motor diesel que genera toda la potencia necesaria; es básicamente hidráulico y en cada pierna tiene tres actuadores. Un ordenador controla los movimientos para que sean precisos y no acabe espatarrado o tropiece. Pilotarlo es tan fácil como echarle valor y meterse dentro y luego mover un josystick. Aunque el Mantis se ve muy amenazador luego es bastante lento (1 km/h), aunque en las fotos parezca otra cosa.

Su creador dice haberse inspirado en los walkers AT-AT de Star Wars, episodio IV: El impero contraataca que le impactaron sobremanera cuando era pequeño. Luego dice que era muy fan de los Lego Technics y consiguió el trabajo de sus sueños participando en la creación del robot BB-8 para Star Wars, episodio VII, El despertar de la Fuerza. De ahí a construir un bruto mecánico como el Mantis no hay más que un paso. Esperemos que no se pase al Lado Oscuro.

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Por @Alvy — 19 de Diciembre de 2019

Cada vez son más pequeños y resistentes. Imagínalos en enjambres.

Este pequeño insecto robótico DEAnsect es un invento de la EPFL. Es tan pequeño y «blandito» que sobrevive sin problema a los golpes que recibe como un matamoscas. Normalmente puede moverse mediante vibraciones, reptando a unos 3 cm por segundo. No es gran cosa, pero suficiente para ir de un lado a otro. El material del que está fabricado aguanta deformaciones como las de los golpes sin problemas.

La versión que se ve en el vídeo tiene cables para alimentar los «músculos» con que se mueve, pero también existe en una versión autónoma que se recarga de forma inalámbrica. Su menos de un gramo (de hecho si se le quitara la batería pesaría sólo 0,2 gramos) y aunque no es muy listo el microcontrolador que lleva incorporado le permite realizar unas cuantas funciones básicas.

Por el momento el DEAnsect es una entidad individual pero en próximas versiones quieren hacer que se pueda comunicar con iguales, de modo que formen enjambres capaces de cooperar en algunas tareas.

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Por @Alvy — 11 de Diciembre de 2019

Este robot llamado NimbRo-OP2 de la Universidad de Bonn que han presentado en un trabajo publicado en el Journal of Humanoid Robotics (IJHR) camina de un lado para otro sin problemas a pesar de que lo empujen e intenten desestabilizarlo. Esto mismo lo habíamos visto en otros robots, pero en un bípedo siempre es algo notable. No sólo ha de mantener el equilibro por sí solo sino además compensar las «interferencias».

Según explican el truco consiste en mantener al robot en constante movimiento dando pequeños pero firmes pasitos sobre el suelo. Esto hace que se pueda amortiguar la energía que cualquier tipo de impacto, siempre que se controle con agilidad. Para que sea algo práctico han intentado reducir al mínimo la cantidad de información de los sensores y de cálculos que el robot ha de hacer antes de impulsarse para el siguiente paso.

Uno de los trucos que han usado es aplicar un modelo matemático parecido al que se usa para mantener el equilibrio en un péndulo invertido, algo que no es fácil pero en lo que los robots pueden llegar a ser auténticos maestros. Aquí el centro de gravedad del robot se comporta como si fuera el extremo libre del péndulo.

(Vía Spectrum.)

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