Por @Alvy — 27 de Noviembre de 2022

Robots capaces de matar

Los tiempos de Robocop han llegado. O incluso algo peor, porque el famoso robot-policía por lo menos tenía algo de humano. Ahora, según cuentan en las noticias, en San Francisco están ultimando una normativa para que sea normal y esté autorizado que los robots-policía puedan matar a las personas sospechosas dentro de lo que marca la ley. Total, ¿qué podría salir mal?

La policía de la ciudad californiana cuenta con 17 robots en su arsenal, 12 de los cuales son completamente operativos. De momento son los típicos desactivadores de bombas, para entrar en escondrijos y cosas así. Pero como las ofertas de material de estilo militar que reciben son cada vez más extravagantes –por decir algo– prefieren cubrirse todos los posibles usos. Así que cuando alguna vez han puesto explosivos en uno de estos robots para luego mandarlo hacia un objetivo o con los modelos capaces de apuntar y disparar diversos accesorios y armas (incluyendo un rifle o similar si se lo ponen) la nueva normativa hace referencias más claras.

Dicen que lo peor es que la normativa está escrita en un lenguaje vago que no justifica cuándo pueden usarse esos robots (¿eventos de «alto riesgo»? ¿Manifestaciones?) o cómo pueden usarse (¿Para repeler un «ataque»? ¿En «caso de amenaza letal»?) Estaría bien que al igual que los policías humanos tienen unas normas y protocolos al respecto al menos para los robots hubiera otro tanto. Quienes se oponen dicen que si no es así entonces bastará enviar a los robots a la menor señal de problemas para acabar con todo el que se mueva –total, paga el contribuyente– y, claro, entonces que sí que podemos acabar como en la película.

(Vía Jwz + Mission Local + The Intercept)

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Por @Alvy — 23 de Octubre de 2022

Aunque la idea es buena, el resultado no lo parece tanto. Se trata de unos brazos robóticos equipados con visión artificial capaces de doblar camisetas de forma autónoma. La máquina echa un vistazo con sus poderosos rayos láser (halos de luz roja incluida) y entonces recoloca la prenda, una y otra vez, hasta que la dobla correctamente.

Lo malo es que muy rápido no es: necesita dos minutos para doblar una camiseta. Y encima sólo lo hace bien el 93% de las veces. Mala señal es ya que el vídeo tenga que estar acelerado ×3. Tardo yo menos con mi doblador de camisetas, por no decir que a mano si eres hábil te lo ventilas en dos segundos.

La forma en que el robot funciona es quizá lo más interesante: lo entrenaron con aprendizaje profundo para ejecutar movimientos respecto a 4.300 situaciones posibles –y diversas prendas, supongo–, en versiones tanto supervisadas por humanos como sin supervisión. De este modo sabe qué hacer para deshacer cada pequeño doblez, aunque tarda un poco en ello y no siempre queda perfecto (por lo que hay que hacer otras operaciones).

¿Lo peor? Dicen en NPR, que es donde lo vi, que ese brazo robótico cuesta 58.000 dólares y así no vamos a ningún lado, claro; por ese precio te compras 200 roombas. Podrías contratar a un mayordomo humano y tenerlo disponible full-time para la tarea, y le sobraría tiempo.

En resumen: bien por el intento pero todavía le queda mucho camino por recorrer. En fin, esperemos que dentro de unos años pueda simplificarse, funcionar más rápido y engrosar nuestra lista soñada de «robots realmente útiles en casa».

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2022

He aquí un completo e interesante repaso a la historia de los robots malabaristas, o más concretamente la búsqueda de los auténticos robots malabaristas. En el vídeo se muestra el recorrido desde lo más básico a lo más avanzado técnicamente, en especial lo que no se considera un robot malabarista: mecanismos, autómatas y otros aparatos que son divertidos y satisfactorios de ver, pero no son verdaderos «robots malabaristas». La búsqueda triunfa porque alguno hay, pero no tantos como la gente se piensa.

El recorrido, recopilado por Luke Burrage, empieza por mecanismos básicos que tan solo utilizan principios físicos e ingeniería muy sencilla para repetir una y otra vez los mismos movimientos. Algunos se utilizan en espectáculos, o como mucho lanzan bolos, aros o pelotas, pero poco más. La distinción está en que ni siquiera pueden corregir los movimientos, todo depende de la correcta calibración inicial.

Luego llegan los robots realizan alguna acción convirtiendo la energía eléctrica mediante motores, chorros de aire u otros mecanismos que generan fuerza. Algunos pueden ajustarse con gran precisión de modo que «parezca» que hacen malabares; a veces pueden recoger objetos, pero suelen necesitar la ayuda humana. Otros pueden hacer rebotar una pelota o recogerla tras visualizar su trayectoria en el aire, pero poco más: no son capaces de hacer malabares con tres, cuatro o cinco objetos a la vez. Básicamente no saben que están haciendo malabares (y si «les quitas la pelota» siguen intentándolo). Ojo cuidao que de este tipo hay también mucho fake circulando por internet.

Finalmente están los verdaderos robots malabaristas, que reconocen visualmente si tienen objetos en su campo de acción y que deben hacer unos malabares determinados con ellos; si se los quitas se detienen. Pueden corregir no sólo sus posiciones y lanzamientos para que los malabares salgan bien, y también reaccionan si por ejemplo reciben un golpe imprevisto. Normalmente además pueden iniciar los malabares o detenerse. Curiosamente estos que son los más avanzados no funcionan tan bien como los anteriores, pero pueden arreglárselas con 3 bolas durante un rato (5 ó 6 recogidas), en concreto un robot animatrónico de Disney Research (2012) y otro de la Universidad de Chiba con un brazo o dos brazos (2019).

Según el vídeo los servomotores de Juggler (2011, Universidad de Praga) no se considera robot malabarista por estar completamente preprogramado. Y al Sarcoman (2010, Sarcos) le sucede otro tanto.

(Vía @jwz.)

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Por @Alvy — 21 de Octubre de 2022

Open Letter Opposing Weaponization of General Purpose Robots | Boston Dynamics

Varios fabricantes de robots de última tecnología, incluyendo Boston Dynamics, Agility Robots, ANWbotics, Unitree, Open Robotics y ClearPath Robotics han publicado una Carta abierta oponiéndose a la incorporación de armas a los robots de uso general, algo que todo el mundo ha visto pasar por su imaginación o en vídeos de algún prototipo procedente de algún remoto país y dudosa fuente.

Creemos que incorporar armas a los robots que se manejan de forma remota o autónoma, que están ampliamente disponibles para el público y que son capaces de navegar a lugares inaccesibles donde la gente vive y trabaja, plantea nuevos riesgos de daños y graves problemas éticos. Las aplicaciones armamentísticas de estos nuevos robots dañarán sin duda la confianza del público en la tecnología de manera que perjudicarán los enormes beneficios que podría aportar a la sociedad. Por estas razones, no apoyamos el armamento de nuestros robots de movilidad avanzada de uso general.

Pero claro, siendo algo voluntario y sobre lo que cada fabricante / estado tiene su potestad, no deja de ser tan solo una petición / sugerencia. Por eso añaden:

También hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, desarrolladores, investigadores y usuarios de la comunidad robótica para que se comprometan de forma similar a no construir, autorizar, apoyar o permitir el acoplamiento de armamento a dichos robots.

La carta es sencilla y directa, pero claro, habla sólo de los robots «de uso general», dejando abierta la existencia de robots del mismo tipo específicamente militares o para el uso de la fuerza (y no precisamente de la de los Jedis, sino más bien de la de Terminator). Ya hemos visto las acciones de los drones en la guerra entre Ucrania y Rusia, prototipos de robots vigilantes, armados de diversas formas y, claro, asusta un poquito.

Terminator… ¡Ay qué mieduqui!

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Traducción cortesía de DeepL.

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Relatos de ciencia ficción y tecnología
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