Por Nacho Palou — 17 de Enero de 2018

Este vídeo de NCCR Robotics es una demostración de robots terrestres y aéreos (drones) diseñados para llevar a cabo labores de salvamento y de búsqueda y rescate, en diferentes escenarios y tras un desastre.

Algunos de los robots están diseñados para realizar tareas complementarias a labores de rescate como explorar la zona afectada, trazar mapas —en interiores y exteriores— y observar y documentar la escena. Con esa información se puede determinar qué tipo de robot de rescate es el más adecuado en cada caso —si es necesario.

Aquí es donde entran en juego los robots terrestres como el cuadrúpedo ANYMal y otros robots terrestres que aparecen en el vídeo.

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Por Nacho Palou — 9 de Enero de 2018

Se supone que el vehículo Prothesis (no es un robot, dentro va un tipo pilotándolo) de Furrion Exo-Bionics es algún tipo de ingenio de carreras un poco al estilo de los MechWarrior de BattleTech (y que recuerda a las estructuras caminantes de Theo Jansen), pero lo cierto es que viéndolo en acción no parece muy emocionante y —aunque no se puede negar que mola— una carrera entre dos o más de estos trastos tiene pinta de ser tan decepcionante como las peleas de robots gigantes, y también acabar igual de ignoradas.

Según Furrion, Prothesis mide 4,5 metros de alto, 5,5 metros de ancho y pesa más de 3600 kg. En carrera Prothesis es capaz de correr hasta 30 km/h, saltar sobre obstáculos y correr durante 2 horas con una carga de batería. Está construido con acero cromolítico, una aleación de alto rendimiento utilizado en los ámbitos deportivo y aeroespacial; es duradero y ágil (sic), y capaz de afrontar cualquier terreno.

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Por @Alvy — 3 de Enero de 2018

En esta recopilación pueden verse decenas de tomas de micro-ratones robóticos resolviendo laberintos cada vez más grandes y complicados – a velocidades de vértigo. Las tomas abarcan varios años de grabaciones en competiciones oficiales y todos los clips están en tiempo real. Así que aunque parezcan demasiado rápidos es simplemente que lo son.

Tal y como explica Robert McGregor en estas pruebas los robot actúan en dos fases: en la primera pueden reconocer el laberinto usando sus sensores (táctiles, ópticos o sónar, normalmente). En la segunda fase viene lo divertido: la carrera de velocidad en la que resuelven el laberinto y lo recorren a toda leche para marcar el mejor tiempo posible en la competición. Ya explicamos hace algunos años que algunos son capaces de resolver el laberinto antes que una persona con la mirada.

Algunos «ratones» son auténticos prodigios de la ingeniería: no sólo deben circular a toda velocidad sino que muchos aprovechan para «recortar en las esquinas», un truco tan viejo y efecto que hasta se usaba en el Pac-Man.

Los pequeños ratones robóticos deben además contar con la tracción adecuada para poder acelerar, girar y frenar sin derrapar. De hecho hay algunos modelos que utilizan la fuerza del vacío para «pegarse» literalmente al suelo todo lo posible. Incluso hay un trabajo al respecto: A High Efficiency Power Supply System for Micromouse with Vacuum [PDF]. Ahí es nada.

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Por @Alvy — 1 de Enero de 2018

En este simpático vídeo se puede ver cómo uno de los redactores de BuzzFeed se enfrenta a un robot repartidor de DoorDash para robarle la comida en plena calle. El robot parece ser el modelo de Starship Technologies de seis ruedas, pequeño y robusto. Pero no resiste muy bien los embistes de un humano empeñado en robar su carga. Al segundo intento hace crack.

En el vídeo el protagonista y la empresa de transporte explican algunas cosas más:

  • Es increíble la cantidad de gente que se pone a pasear y seguir a este tipo de robots en sus trayecto, simplemente por curiosidad.
  • Si intentas llevarte un robot de estos a la fuerza –por ejemplo levantándolo– suena una sirena a modo de alarma. (También tienen cámaras que graban.)
  • La empresa dice que en unas 20.000 millas de prueba que han recorrido en pruebas no han tenido si un solo incidente en cuanto a robos o vandalismos.
  • El robot lleva un localizador GPS incorporado, de modo si alguien «se lo lleva a la fuerza» es fácil localizarlo. (También es fácil anular esa señal, todo sea dicho.)
  • Los repartidores humanos «los miran mal» cuando los ven usurpando sus trabajos. Un poderoso sentimiento.

Aunque el primer intento de robo a la fuerza resulta infructuoso (incluso levantándolo a lo bestia) a segundo y usando la fuerza además de la maña la portezuela del robot queda expuesta y la caja de comida queda expuesta. Como además el robot está obligado a detenerse cuando hay una persona delante –para no atropellarla– esto pone más fácil el asunto con sólo cerrarle el paso. Y si fuera entre varias personas, probablemente más fácil todavía.

El hecho de que los viandantes los sigan evita parte de los vandalismos, aunque habría que ver en «condiciones reales» y en según qué barrios que sucedería realmente. También las bicis y motos tienen localizadores y alarmas y en muchos sitios desaparecen como por arte de magia. Y del odio rencoroso típicamente humano mejor ni hablar.

Robots de este estilo hay cada vez más: robots repartidores, coches telepizzeros y hasta drones de transporte que forman una gigantesca red. Habrá que ver con el tiempo cómo es esta peculiar reacción entre máquinas y humanos.

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