Por Nacho Palou — 25 de Abril de 2017

Usar robots para entrenar al vóley puede parecer normal tratándose de Japón y a la vez considerarse un caso de sobreingeniería. Pero la “máquina de bloqueos” desarrollada por la Asociación de Voleibol de Japón y la Universidad de Tsukuba permite a los equipos entrenar contra un contrincante que imita las tácticas y los movimientos de equipos competidores. Basta con cargarlas en el ordenador para que los robots apliquen el sistema de juego del equipo que se desee.

La máquina consiste en tres pares de brazos que pueden desplazarse a derecha e izquierda por la línea de ataque para impedir que pasen las bolas que lanza por encima de la red el equipo atacante sin devolver el balón en la medida de lo posible.

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Por Nacho Palou — 24 de Abril de 2017

Tal vez en estos tiempos en los que todo el mundo tiene móvil reinventar el fax en versión “brazo robot” que hace trazos sobre una pizarra velleda no tenga mucho sentido, pero hay que admitir que este cacharro es ingenioso y tiene su punto divertido.

«No se trata de una pantalla más sino de todo lo contrario, convierte trazos y textos enviados desde el móvil o a través de internet en dibujos hechos con rotulador», explican en Indiegogo.

El artilugio está diseñado para colgar en la pared “como si fuera un cuadro” cuyo contenido cambia según los “jot” (mensajes) que recibe. Antes de plasmar un nuevo mensaje el brazo robot limpia diligentemente la pizarra con un borrador.

Joto robot dibuja pizarra


En la oficina Joto (dicen sus creadores) sirve como tablón de anuncios o para compartir listas de tareas; en casa puede dibujar mensajes de felicitación, transcribir tuits, dejar titulares de noticias... los “jot” se pueden enviar localmente directamente con el móvil o pueden recibirse a través de internet, enviados desde los móviles de familiares y amigos.

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Por @Alvy — 23 de Abril de 2017

Estos brazos robóticos fabricados con Lego Mindstorms son capaces de tocar la guitarra española bastante dignamente. van siguiendo una partitura y mientras la parte derecha marca los acordes sobre el mástil la izquierda hace vibrar las cuerdas y marca el ritmo.

Aquí hay otro vídeo completo con todos los detalles sobre cómo está construido:

Un gran motor con ejes y ruedas dentadas multiplicadoras hace que los movimientos tengan la velocidad adecuada; pero además de marcar el ritmo hay de hacer subir y bajar la púa. Mientras tanto en el mástil unas piezas suben y bajan las cuerdas para sujetarlas contra los trastes según los acordes que hayan de sonar – información que llega desde el código que se ha programado en la CPU del Mindstorm.

Por desgracia el sonido del vídeo –qué ironía: lo más importante de la demo– no es especialmente bueno, ni tampoco ayuda mucho que se oigan los motores del propio «robot», pero en fin… Lo importante es el «conceto».

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Por @Wicho — 7 de Abril de 2017

Hace algún tiempo que le venimos siguiendo la pista a Hadrian, el robot de FastBrick Robotics, que ahora, montado sobre un camión, parece listo para salir a la calle.

Dotado de un brazo de 30 metros Hadrian X usa una guía láser para saber dónde tiene que colocar cada ladrillo sin moverse de su sitio y prácticamente sin intervención humana: sólo hay que cargar los planos de la construcción en el ordenador que lo controla y asegurarse de que no se terminan los suministros de ladrillos y el adhesivo que usa para unirlos. Hasta se encarga de hacer las rozas para cables y tuberías.

FastBrick Robotics espera tener el primer prototipo en funcionamiento a finales de 2017 y empezar a comercializarlo en 2019. Estima su precio en dos millones de dólares australianos, pero cueste lo que cueste no hay que olvidar que salvo por cuestiones de ruido y las paradas de mantenimiento que le toquen Hadrian X podría trabajar de forma continua las 24 horas del día. El fabricante habla de reducir el seis u ocho semanas el tiempo de construcción de una casa estándar.

Y ojo, que Hadrian no es el único robot albañil en desarrollo ni mucho menos.

Los robots están poniendo patas arriba el mercado laboral, cada vez más deprisa. Pero como suelo decir cuando toca hablar de nativos digitales (que no existen) el problema no son las máquinas sino que no queramos adaptarnos al cambio que se está produciendo.

Pero bueno… a principios del siglo XX la mayor parte de la población activa española trabajaba el campo y ahora apenas es un cinco por ciento y hemos sobrevivido.

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