Por @Alvy — 7 de Agosto de 2018

En cuatro perlas de sabiduría concentradas que ha soltado para la BBC el cineasta –y fotógrafo– Wim Wenders (París, Texas; Cielo sobre Berlín) explica por qué cree que los móviles han matado a la fotografía:

El problema con las fotos de los iPhones es que nadie las ve después. Ni siquiera la gente que las hace las mira después.

Eso me recuerda lo divertidamente absurda que es la gente que se compra un estupendo y carísimo equipo fotográfico y atesora miles y miles de fotografías pero nunca las comparte para que nadie las vea y mucho menos las utilice. Una actitud huraña donde las haya.

Los filtros: cuanto menos tienes, más creativo te vuelves. No es precisamente un signo de creatividad que puedas darles tantas «vueltas» a las fotos.

¿Cómo era aquello? Ah, sí que las limitaciones son la fuente de la creatividad, decían.

Yo también me hago selfies, claro. Pero eso no es fotografía. Al menos no más que decir que «mirarse en un espejo» es un acto de fotografía.

Mucho se podría escribir sobre la selfie-adicción, pero basta echar un vistazo a las redes sociales fotográficas o las cuentas de las influencers para darse cuenta de que lo que más interesa a la gente es la vana imagen de sí misma.

La fotografía se inventó para ser una especie de testimonio más realista del mundo que la pintura. Pero ya no existe ese vínculo con el concepto de «verdad». La gente mira las fotos y piensa «algo han hecho».

Si sólo aceptáramos «recortar y calibrar» como ajustes válidos, el 99% de las fotografías actuales quedarían en fuera de juego.

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Por @Wicho — 30 de Julio de 2018

No en LaCoru, nenoHace unos días se hacía pública la Declaración sobre la pseudociencia [PDF] del Comité de ética de la investigación y la docencia de la Universidade da Coruña, declaración aprobada por el Consejo de gobierno de la universidad.

En ella la UDC deja bien claro que ni libertad de cátedra ni nada justifican que ningún tipo de pseudociencia se pueda asociar de ningún modo, ya sea de forma activa o pasiva, con el nombre de la universidad, y menos en el caso de una entidad que «tiene como función el desarrollo, la transmisión y la crítica de la ciencia, la técnica y la cultura».

  1. La pseudociencia implica la transmisión o difusión de conocimientos que se presentan como científicos sin estar basados en argumentos, criterios o métodos propios de las ciencias.
  2. La pseudociencia es éticamente incorrecta porque lesiona los valores básicos de la búsqueda del conocimiento: la verdad y la confianza.
  3. La pseudociencia daña la integridad científica y académica porque incumple las exigencias de la investigación y la docencia responsables: el rigor y la honradez.

La declaración es además especifica que

  1. Por las razones expuestas, el Comité de ética de la investigación y la docencia de la UDC rechaza la pseudociencia y concluye que la Universidade da Coruña debe garantizar la integridad científica y académica en todas las actividades que hagan uso de su nombre, su imagen o sus instalaciones.

Así que también aborda aquella disculpa aducida en muchas ocasiones por parte de organismos públicos de que si sólo están prestando unas instalaciones y cosas así.

Esta declaración es un ejemplo que bien podrían seguir otras universidades e instituciones públicas para dejar clara su posición al respecto; y sería bueno que desembocara en algún protocolo de cara a gestionar la cesión de espacios públicos para según qué tipo de actos, porque a menudo les cuelan contenidos pseudocientíficos porque no hay un proceso claro para revisar las solicitudes de uso de éstos.

Pero no deja de ser triste que en pleno siglo XXI una universidad haya sentido la necesidad de plantarse frente a la pseudociencia.

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Por @Alvy — 6 de Junio de 2018

En un divertido mockymentary narrado por una voz que recuerda la profundidad y estilo característicos del naturalista David Attenborough, Apple abrió la conferencia del otro día (WWDC 2018) con este vídeo-parodia-homenaje acerca de la migración de los desarrolladores como especie natural.

En el vídeo se habla de cómo estos «mamíferos únicos, nocturnos y propios de las cavernas» se desplazan anualmente a «la planicie en la que se celebra su encuentro anual», donde muestran «símbolos tribales identificativos» mostrando un comportamiento competitivo para ocupar los primeros asientos – en una emocionante y salvaje migración donde «sólo los que tienen las apps más fuertes sobreviven».

A mi me parece una risa de vídeo, aunque hay otras voces como la de nuestra admirada Jen Simmons (Layout Land y Mozilla) que no son de la misma opinión, así que me parece de justicia incluir su punto de vista, porque está muy bien explicado:

El vídeo es un «chiste» sobre cómo los desarrolladores no son gente normal, sino un tipo de nerds especial. Estoy un poco harta de ese mito en el que sólo los que son hombres, blanquitos, nerds, mal vestidos, que comen comida basura y tienen pocas habilidades sociales pueden ser desarrolladores. Realmente harta (…) Eso no es ser inclusivo, es forzar una monocultura. Deberíamos acabar con esa idea de los 80 y los 90 de «los informáticos» de una vez por todas, que la gente vea que no hace falta ser de «una especie extraordinaria» para trabajar en informática, que se puede comer, vestir, hablar y tener cualquier aspecto (…) Una vergüenza para Apple que siga manteniendo y reforzando estos estereotipos. Especialmente en 2018.

Cuestión de opiniones. A mi me parece que Apple –como megacorporación– da muestras suficientes de ser multicultural e inclusiva; el propio desarrollo de la presentación de la conferencia, su publicidad y la gente que trabaja allí lo es (es más: desde hace muchos años es así, sin que haya que remontarse a los hippies de los 80). Y quizá el vídeo sea simplemente eso: un chiste (igual que Los informáticos era una serie de humor, con todos estos tópicos y muchos más). Parece como si hoy en día hubiera que hilar muy fino con este tipo de humor.

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Por @Wicho — 20 de Febrero de 2018

No en LaCoru

La semana pasada supimos que Josep Pàmies pretendía impartir sendas charlas en A Coruña y Vigo. La primera en uno de los salones de actos del hotel Attica21 y la segunda en el salón de actos del Colegio Hogar. En cuanto tuvimos noticia de esto muchos nos movilizamos para intentar que esas charlas no tuvieran lugar.

En el caso del colegio no nos cabe duda de que la pseudociencia no tiene cabida en lugares públicos y que el que se celebre un acto como ese en un colegio no hace sino darle una pátina de autoridad por asociación que no debería tener. En el caso del hotel apelábamos a la responsabilidad social de la empresa propietaria, pues entendemos que aunque el objetivo de la empresa es ganar dinero esto no debería ser a cualquier costa.

En el caso del hotel no las teníamos todas con nosotros, ya que el año pasado ese mismo hotel sirvió de sede para charla de Pàmies después de que tanto el ayuntamiento como la universidad de A Coruña retiraran el permiso para que diera sendas charlas en dos de sus locales.

Pero afortunadamente los dos espacios anunciaron en pocas horas que no se celebrarían las conferencias ni en A Coruña ni en Vigo, aunque no nos cabe duda de que Pàmies y sus seguidores intentarán buscar otros sitios en las que celebrarlas.

Sí, es cierto que Pàmies, gracias a que vivimos en un país en el que hay libertad de expresión, puede decir lo que le plazca. Así que puede decir, como de hecho hace, que la vacuna de la varicela «va a provocar un incremento terrible de autismo porque está producida con células embrionarias de fetos abortadas.» Puede decir, como de hecho hace, que «La difteria es una bacteria tan sensible al dióxido de cloro como el virus del ébola. ¿Por qué no dar alternativas sencillas y tranquilizar a la Sociedad? ¿Por qué las mismas autoridades sanitarias callan como miserables delante del hecho gravísimo de los efectos secundarios de medicamentos y vacunas, que son ya la tercera causa de muerte en Europa (240.000 muertos al año)?» El dióxido de cloro, por cierto, es un desinfectante industrial cuyo uso farmacológico ha sido prohibido por el Ministerio de Sanidad. Puede decir, como de hecho hace, que «Nadie ha demostrado jamás que el VIH sea la causa del SIDA, ni que el virus se transmite por la vía sexual. Es más, ni siquiera se ha demostrado que el VIH existe.» Y así podría seguir un buen rato.

Pero el problema es que su libertad de expresión termina, al menos en mi opinión, en cuanto sus recomendaciones llevan a cualquiera a abandonar tratamientos médicos por soluciones milagrosas que este señor, curiosamente, vende, por no hablar de cuando recomienda dar a bebés pequeñas dosis de marihuana y cosas así.

Por eso decimos siempre que a personas como estas hay que achicarles espacios, que no hay que cejar en el empeño de intentar impedirles que difundan sus nefandos mensajes aún cuando las autoridades hacen menos de lo que deberían por impedírselo.

Por eso, el día que supimos que las dos charlas en Galicia estaban, en principio, canceladas, pudimos decir aquello de que Galicia 2 – Pàmies 0 y sonreír al hacerlo.

En la Carta abierta a la dirección del Hotel ATTICA 21 en A Coruña que escribió Manuel Herrador hay más información sobre lo que dice y hace Josep Pàmies. Puede servir como base para dirigirse a instituciones y empresas que vayan a alojar charlas suyas para hacerles ver quién es este individuo –a menudo los espacios no los reserva él directamente– y pedirles que reconsideren el asunto.

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