Por @Wicho — 15 de Noviembre de 2022

Primer plano del VSS Unity €n vuelo con la Tierra al fondo de la imagen
El VSS Unity en su último vuelo hasta la fecha el 11 de julio de 2021 – Virgin Galactic

Hace unos días Virgin Galactic presentaba sus resultados del tercer trimestre de este año [PDF] y también hablaba de sus planes de futuro. Las cifras no son nada buenas, en especial teniendo en cuenta que llevan más de un año sin volar y que no prevén volver a hacerlo ya hasta 2023. De hecho, para mí la situación plantea un futuro bastante incierto para la empresa.

Según la nota de prensa, la empresa dispone de unos 1.100 millones de dólares en reserva entre efectivo y recursos de los que sacar efectivo. Pero con unas pérdidas de cerca de 360 millones de dólares en los tres primeros trimestres del año , no es que esas reservas puedan durar mucho si no cambia la cosa.

Y sin volar y poder cobrar esos vuelos, no hay ingresos más allá de lo que pueda lograr mediante ampliaciones de capital o lo que decida meter en ella Richard Branson. Que ahora que ha volado «al espacio» lo mismo ya no está muy interesado. Tampoco parece fácil que vaya a conseguir inversores fácilmente; el valor de las acciones se ha depreciado en un 90 % desde el verano de 2021. Además, Richard Branson se enfrenta a un juicio por haber ocultado los problemas de la empresa para poder vender acciones por encima de su precio real.

Pero es que las reparaciones y mantenimiento en el VMS Eve, su avión nodriza, y en el VSS Unity, su único avión cohete en servicio les están llevando más tiempo del previsto ante la dificultad de encontrar personal cualificado suficiente para trabajar con ellos. No prevén que vuelvan a volar hasta el primer trimestre de 2023, cuando habían anunciado que lo harían en el verano de 2022. Si lo del primer trimestre del año que viene se cumple, los vuelos comerciales podrían empezar en el segundo trimestre. Aunque no hay que olvidar que Virgin Galactic lleva años y años diciendo que están a sólo unos meses de empezar los vuelos comerciales. En cualquier caso Unity requiere tal cantidad de mantenimiento entre vuelos que no esperan que pueda volar más que una vez al mes.

Por su parte, el trabajo en el VSS Imagine, que con las mejoras que incorpora en el diseño debería permitir un par de vuelos al mes y a menor coste, está parado por la citada falta de personal, aunque en su momento se anunció que empezaría sus vuelos de prueba en el verano de 2021. Con los dos en servicio la situación económica mejoraría, pero por ahora está en el aire eso de que puedan empezar a generar ingresos; de hecho el VSS Imagine probablemente no empezará sus vuelos comerciales antes de 2024, con suerte.

La empresa también anunció acuerdos con Bell Textron Inc. y Qarbon Aerospace como principales proveedores de una nueva generación de aviones cohete de la que denominan clase Delta que se supone que podrán volar una vez a la semana. Con una flota de ellos creen que podrían llegar a los 400 vuelos al año que necesitarían para que la empresa fuera rentable.

Pero no esperan que estén listos para sus vuelos de prueba antes de 2025. Lo que, a tenor del récord de la empresa a la hora de cumplir con las fechas prometidas, parece bastante poco real. Lo mismo sucede con los dos nuevos aviones nodriza que ha encargado y que no se prevé que estén listos antes de 2025.

Así que con suerte en 2026 la empresa podría estar volando regularmente. Y a lo mejor no aguanta tanto. A fin de cuentas, es una empresa que cotiza en bolsa y no todo depende de lo que diga Richard Branson. Por eso lo que decía al principio, veo un futuro incierto para Virgin Galactic.

Es cierto que Blue Origin, su más directa competencia, ahora mismo tampoco está volando después de que explotara uno de sus cohetes en un lanzamiento no tripulado. Pero por ahora es propiedad de Jeff Bezos, quien puede hacer y disponer a su gusto. Además, tiene otras fuentes de ingresos como son los motores BE-4 que le ha vendido a ULA para el cohete Vulcan y algunos lanzamientos ya contratados con su cohete New Glenn.

Virgin Galactic está en Twitter como @VirginGalactic.

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Por @Wicho — 7 de Noviembre de 2022

Un antílope comiendo palomitas

Llevo desde que se confirmó la compra de Twitter por parte de Elon Musk siguiendo el proceso como cuando sabes que va a ocurrir algo horrible pero no puedes dejar de mirar. Ha insultado a las personas que lo usan. Ha conseguido espantar a anunciantes importantes que, al menos por ahora, se han apartado de la plataforma. Ha puesto en marcha despidos de dudosa legalidad en los que de hecho se ha pasado tanto de la rosca que a las pocas horas la empresa tuvo que preguntar a algunas personas si estarían dispuestas a volver. Parece dispuesto a vender la verificación de las cuentas por ocho dólares al mes, en fin…

De hecho hasta ha conseguido que Volker Türk, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, haya publicado un hilo al respecto. En él menciona un par de cosas que son las que a mí más me preocupan porque Musk dice ser un absolutista de la libertad de expresión, al menos tal y cómo él la entiende. Y yo creo que la libertad de expresión tiene límites. Aunque da igual lo que yo crea; lo dice la ley. Y Musk tendrá que acatar las leyes de aquellos sitios en los que quiera que opere Twitter, por muchos millones que tenga.

Del hilo de Türk:

No hay lugar para el los discursos de odio en Twitter. La ley de derechos humanos es clara: la libertad de expresión no se extiende al odio que incita a la discriminación, la hostilidad o la violencia. La política de Twitter que prohíbe este tipo de discursos es imprescindible.

La libertad de expresión no es una carta blanca. Ayúdanos a detener la difusión viral de desinformación perjudicial, como la que vimos durante la pandemia de Covid-19 en relación con las vacunas. No amplifiques contenidos que resulten perjudiciales para los derechos de las personas.

Sobre eso, Musk ha prometido un consejo de moderación con puntos de vista muy diversos. Y que no se tomará ninguna decisión importante sin que el consejo se reúna antes. Veremos.

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Por @Alvy — 28 de Septiembre de 2022

Mozilla Foundation - YouTube User Control Study

La buena gente de la Fundación Mozilla se ha currado un informe titulado Una investigación sobre la ineficiencia de los controles de usuario de YouTube que no deja muy bien a la plataforma de vídeos de Google. En esencia, la gente que lo usa tiene la sensación de que sus selecciones y elecciones no valen para nada (esos botones de «No me gusta», «No me interesa») y en esencia es porque tienen razón: no sirven para nada.

Lo cierto es que el informe no hace más que reflejar la verdad palmaria que cualquier persona que haya utilizado YouTube ha experimentado con sus propios ojos, aunque por desgracia lo tenemos tan interiorizado («hacer esto no vale para nada») que resulta casi una obviedad repetirlas. El estudio se llevó a cabo con 22.722 voluntarios, aunque por otro lado habría quien pudiera alegar que como Mozilla es «competencia» de Google/YouTube no es precisamente un juez imparcial. (Así que lo mejor es leerse el estudio y juzgar su validez).

El ejemplo típico que usan es que una vez que has visto por cualquier razón un vídeo estúpido de esos del tipo «alguien se bebió doce bebidas energéticas en diez minutos y no creerás lo que le sucedió a continuación» [foto miniatura con algo parecido a un órgano humano dañado] da igual si lo borras del historial, pulsas «no me gusta», «no me interesa» o «no recomendarme este canal», porque te seguirán apareciendo vídeos del mismo estilo sin remisión. Esto también sucede si se te ocurre ver un vídeo de criptomonedas, el gol de tu equipo de la jornada del domingo o un récord Guinness: a partir de entonces todo serán consejos para hacerte rico en los mercados y criptomercados, montajes cutres pero llamativos de fútbol o récords que ni son récords, todo ello aderezado de miniaturas engañosas y titulares de mierda, dicho sea de paso.

Supuestamente existen controles para evitar esto, y «desentrenar al algoritmo de YouTube», pero de poco sirven, según las conclusiones del informe. De hecho, el problema es más grave de lo que parece porque si se ven vídeos de noticias, política o de temas polémicos, parece claro que YouTube sigue promocionando vídeos que contienen información falsa, discursos de odio y violencia y canales de cuestionable fiabilidad. A esto yo añadiría el hecho cierto de que es más fácil conseguir que YouTube retire un vídeo o un canal porque se oiga una canción de fondo («infracción de derechos de autor») que por estafas, insultos y amenazas o conspiranoias varias como las que inundan los canales. (Los botones de «denunciar» tampoco parecen servir de mucho.)

Mozilla Foundation - YouTube User Control Study

Tan chunga está ya la cosa que Mozilla ha lanzado una petición pública para que YouTube arregle el problema, aunque raro sería que la compañía de Google hiciera algo. Y eso que «un gran poder conlleva una gran responsabilidad», como decía el tío de Spider-Man, sobre todo teniendo en cuenta que YouTube es el segundo sitio más visitado de toda Internet.

Como ya aprendimos en El enemigo conoce el sistema tanto YouTube como otras redes sociales (en especial Facebook y Twitter) se enfrentan a un contradictorio dilema de incentivos desalineados: su objetivo es obtener ingresos, que dependen principalmente de que la gente pase mucho tiempo en sus plataformas, cuanto más mejor. Pero tener que eliminar el neuromárketing manipulativo y los contenidos que más tiempo de estancia generan, o expulsar a ciertos creadores, bots y spammers que les generan pingües beneficios va en contra de ese objetivo. Todo un dilema ético de fácil resolución… ante el que algunos parecen taparse los ojos para no verlo.

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Por @Wicho — 29 de Agosto de 2022

Desde la cuentas de Twitter de Aena y de los controladores aéreos han estado informando de que la presencia de un dron en la aproximación a la pista 18R del aeropuerto de Madrid–Barajas ha provocado varios desvíos. Al menos cinco tripulaciones han reportado haberlo visto. En total, según Aena, han sido tres vuelos desviados a Valencia, uno a Alicante, y otro a Valladolid.

Afortunadamente, el aeropuerto ya vuelve a funcionar con normalidad. Y no ha pasado nada irreparable más allá de las demoras para quienes iban en esos vuelos y en los vuelos que tenían que haber salido en esos aviones, o en los vuelos que han visto retrasado su aterrizaje. Además de los gastos ocasionados a estas personas y a las aerolíneas, claro.

No es la primera vez que pasa algo así en Barajas. En febrero de 2020 el aeropuerto estuvo cerrado casi dos horas por la presencia de otro dron. En octubre de 2017 y diciembre de 2018 hubo sendas ocurrencias similares en Gatwick.

No me consta que en ninguna de ocasiones se diera con la persona responsable. Pero hubiera estado bien que así fuera y que se le hubiera caído un poco el pelito.

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