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Categoría: Opinión

Obama vuelve a soltar su discurso a favor de la neutralidad de la red

Del hombre al que primero le parecía bien espiar los correos y ordenadores de todo el planeta; del premio Nobel de la Paz en cuya mano está el botón rojo del mayor arsenal de armas de destrucción masiva del mundo; del hombre al que no le ha dado tiempo en cinco años para poner en marcha la neutralidad de la Red…

… llega ahora el enésimo revival de pedirle a la Comisión Federal de Comunicaciones que haga algo a favor del asunto que probablemente más afecte a los internautas en el futuro: la neutralidad de la red. (Más legible en Medium: My Plan for a Free and Open Internet.)

Aunque claro: ahora que su partido ya no tiene la mayoría en el congreso ni el senado lo va a tener un poco más chungo. Y a pesar de que le asista toda razón en lo que dice, no podemos evitar añadir un doblete: «a buenas horas, mangas verdes» + «Obama, tú antes molabas».

Tres pasos para hacerte donante de médula ósea

Kit del donante

Llevaba algún tiempo dándole vueltas a hacerme donante de médula ósea, pero tenía la idea aparcada porque entendía que tenía que desplazarme, en mi caso, a Santiago de Compostela para que me hicieran la toma de muestras pertinente, y estaba esperando a que me coincidiera ir por allí para poner el proceso en marcha.

Pero este verano descubrí que si vives en Asturias, Galicia, Baleares o Valencia en realidad no es así, sino que, siempre que tengas entre 18 y 55 años y buen estado de salud, te puedes hacer donante de médula sin salir de casa.

Bueno, casi, pues tendrás que ir a echar un sobre en un buzón, pero más fácil no te lo pueden poner.

Estos son los pasos a seguir si vives en Asturias, Galicia, Baleares o Valencia:

  1. Infórmate acerca de lo que supone ser donante de médula. Para ello tienes este vídeo o la Guía del donante de médula ósea en PDF (1,26 MB).
  2. Si tras informarte decides que quieres seguir adelante con el proceso, llama al Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) al 900 102 688. Te preguntarán si estás informado, si realmente estás decidido a hacerte donante, y te tomarán tus datos, como nombre, DNI, dirección, etc.
  3. Al cabo de unos días recibirás en casa el kit del donante, que incluye el documento de consentimiento informado, el formulario de registro, y un bastoncillo de toma de muestras como los que usan en CSI. Cuando lo tengas sólo tienes que rellenar el formulario en cuestión, tomar una muestra del interior de tus carrillos con el bastoncillo, meterlo todo en el sobre prefranqueado, y dejarlo en un buzón.

Y ya está.

Si todo va bien en unas semanas recibirás una carta diciendo que tus datos ya están incorporados en el Registro de Donantes de Médula Ósea.

En el resto de las comunidades autónomas es un poquito más complicado porque hay que pedir cita en el centro de referencia más cercano a tu domicilio y tendrás que desplazarte hasta allí.

Pero piensa que en España somos poco más de 130.000 donantes de médula, lo que representa una tasa de donantes relativamente pequeña, aunque independientemente de estas tasas de donantes cada uno que nos apuntemos es una pequeña posibilidad más de que alguien en algún lugar del mundo pueda salvar su vida, ya que los distintos registros nacionales comparten sus datos.

Así que a partir de que tus datos sean incorporados en el REDMO solo te queda esperar que alguna vez te llamen; quizás tu médula acabe sirviendo para alguien que la necesite en el otro lado del mundo.

O quizás nunca te llamen, pero aún así el esfuerzo para hacerse donante es mínimo y a cambio algún día podrías ayudar a salvar una vida.

Y saber eso es una gran satisfacción personal a cambio de bien poco, creo yo.

25º aniversario de la caída de Muro de Berlín

8000 globos
8000 globos marcan parte del recorrido del muro de Berlín

Esta noche se cumplen 25 años de la caída del Muro de Berlín, un engendro que durante 28 años dividió la ciudad de Berlín en dos.

Como alguien a quien le espanta el uso de las diferencias culturales para marcar diferencias en lugar de para enriquecer su existencia me parecía una aberración, y más cuando en este caso su único objetivo era defender un régimen político.

Además, en el verano de 1985 me quedé encerrado un rato en una habitación con ventanas enrejadas en la parte del muro correspondiente a Alemania oriental, con lo que salvando todas las diferencias con quienes tuvieron que sufrirlo durante décadas, le tenía una cierta manía adicional.

Esto sucedió cuando dos amigos y yo, que estábamos de Interail por Europa adelante, quisimos pasar a Berlín del este por el famoso Checkpoint Charlie, pero al llegar a la frontera de la República Democrática Alemana nos encontramos con que había que comprar una cierta cantidad de marcos de la RDA para poder entrar en el país.

Información sobre el muro en Potsdamer Platz
Información sobre el muro en Potsdamer Platz

Resultó que no llevábamos efectivo suficiente, por lo que le dijimos al agente de aduanas que nos íbamos a dar la vuelta, lo que no pareció encajar en ninguno de sus procedimientos, pues en lugar de decirnos que adiós muy buenas nos hizo pasar a la citada sala con ventanas enrejadas y nos dejó allí encerrados.

Sería una media hora hasta que vino un oficial al que le contamos nuestra vida y por fin nos dejó marchar, pero vaya ratito que pasamos.

1985, ni móviles ni nada parecido; Interail, nuestras familias no tenían ni idea de por donde andábamos.

Así que, adiós, muro, nunca máis.

Lo malo es que a veces parece que no hemos aprendido nada en todos estos años.

iPhone 6 o iPhone 6 Plus, ¿cuál elegir?

Después de probar el iPhone 6 y el iPhone 6 Plus durante las últimas semanas tengo clara una cosa: en teoría no sé cuál de los dos modelos elegir.

En iPhone 6 y iPhone 6 Plus: más largo, más grande y aún más grande cuento un poco sobre mi experiencia con ambos modelos: el iPhone 6 «normal» con pantalla de 4,7 pulgadas y el iPhone 6 Plus con pantalla de 5,5 pulgadas —un móvil que es más grande de lo que debería de ser un teléfono para que resulte cómodo de llevar siempre encima y cómodo de utilizar en toda circunstancia sin temor a que se caiga.

Sin embargo mirando atrás, y contra todo pronóstico, ha sido el iPhone 6 Plus el que más he llevado y el que más he utilizado como teléfono durante tres semanas. Aunque es verdad que sobre él se puede discutir si es razonable o no o si es más o menos práctico para llevarlo en el bolsillo y utilizar, especialmente con una sola mano; incluso es discutible si realmente es un teléfono móvil o algo a caballo entre un móvil y una tableta o qué.

Al final es cuestión de lidiar con la opinión de uno, o cambiarla, y acostumbrarse —porque acostumbrarse a una pantalla más grande y a una batería que dura mucho más es fácil. Pero también depende de si el teléfono en cuestión, sea el que sea, te convence o no por el resto de sus cualidades. Así que simplemente basándome en cuál he utilizado más parece que elegiría el iPhone 6 Plus. Creo incluso que volver ahora a un tamaño menor me resultaría incómodo.

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