Por @Wicho — 7 de Noviembre de 2017

Me ha parecido muy interesante lo que plantea Reshma Saujani en esta charla (hay subtítulos en castellano) acerca del motivo por el que las mujeres «huyen» de las carreras relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas. Según ella, y en resumen, esto es porque educamos a las mujeres para aspirar a la perfección, mientras que educamos a los hombres para arriesgarse y les decimos que no pasa nada si fallan.

Me ha parecido revelador también lo que cuenta acerca de cómo las niñas a las que enseñan programación en Girls who code se resisten a mostrar el código que han escrito –hasta el punto de borrarlo– cuando llevan un rato intentando que funcione y no lo logran.

Como todas las generalizaciones admite matices, pero en mi caso me ha chocado y me ha llamado poderosamente la atención porque describe muy bien el comportamiento de alguien que tengo muy cercano y de quien me costa que nunca ha sido educada, al menos en casa, para conseguir esa perfección de la que habla Reshma.

Es como para pensarlo.

Girls who code, una organización sin ánimo de lucro fundada por Reshma en 2012 que enseña programación a las niñas. En su primer año tuvo a 40 alumnas pero en 2016 ya contaba con 40.000, lo que es todo un contraste con las 7.500 mujeres que se gradúan al año en informática en los Estados Unidos.

***

A raíz de la falta de mujeres en el mundo de la tecnología me parece también muy recomendable la lectura de The Ethical Minefields of Technology, un artículo que argumenta que necesitamos más mujeres y personas que sepan de ética y filosofía en ese campo, pues en su situación actual, dominada por hombres blancos, se aprecian considerables sesgos de género y raza.

(La charla vía Mujeres con ciencia. Gracias, Esther).

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Por Nacho Palou — 6 de Octubre de 2017

Lanzamiento spacex dobleteSpaceX tiene programados dos despegues y sendos aterrizajes de cohetes Falcon para este fin de semana, los dos en un plazo de 48 horas: el primer lanzamiento será el 7 de septiembre (mañana) desde Cabo Cañaveral y el segundo será el domingo 9 desde la base aérea de Vandenberg.

No sería esta sin embargo la primera vez que SpaceX hace doblete en un fin de semana. En junio ya logró aterrizar dos cohetes Falcon 9, aunque entonces fue en algo más de 48 horas; en 49 horas y 15 minutos, exactamente.

Si SpaceX desbloquea este logro será una buena noticia para sus planes de dominación espacial —lo de la dominación mundial ya está pasado de moda—: “Aterrizar cohetes en lugar de estrellarlos significa que la empresa puede utilizarlos de nuevo, lo que significa que los seres humanos pueden recorrer distancias mayores colocando estaciones de reabastecimiento de combustible en otros planetas. SpaceX podría enviar un cohete a Marte, aterrizarlo, reabastecerlo y enviarlo de vuelta a la Tierra. La clave está en perfeccionar la capacidad de reutilizar rápidamente la etapa inicial con las misiones Falcon 9”, dicen en Inverse,

Cohetes más fiables son cohetes más rentables

De acuerdo, sí, de aterrizar dos cohetes en 48 horas a hacer un viaje Marte y volver como el que baja a comprar tabaco hay un trecho. Un trecho de 225 millones de kilómetros.

Pero es verdad que perfeccionar esa capacidad es uno de los requisitos para poner en marcha planes más ambiciosos y más complejos (y más costos pero más rentables) como es el sistema de transporte interplanetario que presentó Elon Musk hace una semana.

Por el mismo motivo SpaceX necesita aproximar la fiabilidad de los lanzamientos y aterrizajes —y el funcionamiento de los motores— a la fiabilidad que ofrecen hoy los motores de los coches o los vuelos comerciales. Sólo así el BFR podrá servir para viajar tanto al espacio como para viajar entre ciudades con normalidad y sin que embarcarse en él suponga un riesgo demasiado alto a cambio de ahorrarse unas horas de avión.

No hay que olvidar que no hace tanto tiempo un viaje de 100 km en coche requería numerosas paradas para hacer ajustes mecánicos y reparaciones en el vehículo, algo que experimentó en primera persona Bertha Benz —la señora de Carl Benz, inventor del automóvil. Sin embargo hoy damos por hecho que todo funcionará cada vez que nos subimos al coche. Una fiabilidad razonable es lo que popularizó el uso de los coches, y también hizo habituales los viajes en avión.

La ventaja de convertir los lanzamientos y aterrizajes de cohetes en rutina

A diferencia de la carrera espacial del Siglo XX —que premiaba al que llegaba primero, con los riesgos asumidos que implicaba— la carrera espacial del Siglo XXI sólo premia la rentabilidad. Y nadie va a querer viajar en un cohete que “puede que sí, puede que no” explote al despegar o que “puede que sí, puede que no” se estrelle al aterrizar. Como tampoco va a inspirar mucha confianza un vehículo que tenga algo parecido a un sistema de escape de emergencia (igual que no lo tienen los aviones), un concepto que ni siquiera heredó la lanzadera espacial y que además podrían cumplir los motores de la cápsula.

Vehiculo espacial bfr spacex 2b

De modo que el berenjenal en el que se mete SpaceX por voluntad propia este fin de semana tiene una gran importancia técnica, pero además tiene la importancia estética de enviar al público el mensaje de que los despegues y los aterrizajes de los cohetes de SpaceX son algo normal y corriente y hasta rutinario. Igual que lo son los despegues y aterrizajes de los aviones. Sólo así plantear algo como el Big Fucking Falcon Rocket presentado hace unos días tiene sentido técnico y económico y posibilidades de llevarse a cabo.

ActualizadoFinalmente SpaceX se ha visto obligada a retrasar uno de los lanzamientos, el de Cabo Cañaveral. En parte es debido a la situación meteorológica, pero también dispone así de más tiempo para preparar el lanzamiento, que ahora está previsto para el día 11 (todavía podría llegar al doble en 48h.)

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Por @Wicho — 31 de Julio de 2017

Vacuna va…

Desde el 1 de enero de 2016 está en vigor en Australia una norma que dice que si un niño no tiene sus vacunas al día sin justificación médica sus padres no pueden recibir ciertos beneficios fiscales.

Y según se puede leer en Australia's 'no jab, no pay' policy got 200K more children vaccinated in first year esta medida hizo que en su primer año de aplicación cerca de 200.000 niños que antes no habían sido vacunados lo fueran. También hizo que el porcentaje de niños de cinco años completamente al día con sus vacunas subiera del 92,6 al 93,2 por ciento, lo que es una ayuda, aunque sea modesta de cara a mantener alta la inmunidad de grupo, que el gobierno australiano quiere llevar a un 95%.

Pero en ese mismo periodo unos 143.000 niños resultaron no estar al día con sus vacunas, lo que supuso que sus padres perdieran unos 15.000 dólares (13.000 euros) en beneficios fiscales.

En algunos estados australianos se están planteando dar un paso más en sus esfuerzos por conseguir que los niños sean vacunados y es más que probable que aprueben normas que supongan multas para los centros educativos que admitan niños que no tengan al día sus vacunas.

En cualquier caso no se plantean hacer la vacunación obligatoria, al menos no por ahora, al contrario que en países como Italia, donde exigen que los niños estén vacunados contra doce enfermedades infecciosas para poder matricularlos en el colegio, Bélgica, dónde es obligatoria la vacuna de la polio, o Francia. Allí son obligatorias las del tétanos, difteria y polio pero en breve lo serán además las de la tosferina, el sarampión, las paperas, la rubéola, la hepatitis B, la gripe, la neumonía y la meningitis C.

En España, donde sí es obligatorio vacunar a los perros, no es obligatorio vacunar a los niños, aunque afortunadamente los índices de vacunación son muy altos, más altos incluso que en países donde la vacunación es obligatoria.

Por eso, personalmente, no tengo una opinión clara respecto a la obligatoriedad de las vacunas, aunque tiendo hacia el no. Claro cada vez que leo acerca de muertes por enfermedades evitables gracias a las vacunas como el sarampión me lo replanteo.

Sin embargo, cuando se me pasa el calentón, sigo creyendo que la educación es la mejor arma; no hay nada mejor que explicar a los padres las ventajas de las vacunas para que, si dudan, vacunen a sus hijos convencidos de que lo hacen porque es bueno y no porque les obligan.

Si están obligados casi con toda seguridad intentarán no sólo saltarse las vacunas que puedan sino que harán campaña para que gente de su entorno tampoco vacune; si están convencidos de sus bondades como poco no intentarán convencer a nadie de que no vacune, y con un poco de suerte intentarán convencer a quien duda de que sí lo haga.

Así que aprovecho para rescatar estos consejos al respecto de Ignacio López-Goñi de su anotación Dudas sobre las vacunas: problemas y soluciones:

  1. Recuerda por qué nos vacunamos. Hay que explicar cómo las vacunas nos protegen de las infecciones y nos ayudan mantener la salud; reforzar la idea de que la vacunación es una norma social, porque la gente hace lo que cree que todo el mundo debe hacer. Da por hecho que va a vacunar a su hijo, ni si quiera ponlo en duda. Felicítale por vacunarlo (y concreta la fecha para la siguiente cita).
  2. No intentes asustar a la gente con mensajes catastrofistas, ya que te puede salir el tiro por la culata. Explica cómo se controla de forma rigurosa la seguridad de las vacunas, algo que no se suele contar a la gente. Las vacunas son uno de los agentes farmacéuticos mejor estudiados y más seguros del mercado. Es frecuente confundir correlación con causalidad: que dos cosas ocurran al mismo tiempo no quiere decir que una sea la causa de la otra. Que el autismo se manifieste los primeros años de vida al mismo tiempo que el calendario vacunal, no demuestra que las vacunas sean la causa del autismo. Pero el sufrimiento de unos padres con un niño autista, … es tremendo.
  3. Ten empatía. Evita ser despectivo. Hazte cargo de sus preocupaciones. Si tiene dudas, escucha, deja que hable, deja que acabe de hablar, reconoce el derecho que tiene para dudar y hacerse esas preguntas, sé positivo, responde de forma simple, sencilla, que se te entienda (“Hay más formaldehido en una pieza de fruta que en todas las vacunas que recibe tu niño”). Dedícale tiempo, con respeto, paciencia y confianza. Recuerda aquello de “siempre positivo, nunca negativo”.
  4. La verdad es la piedra angular de la aceptación de las vacunas. Explica claramente las posibles reacciones adversas que pueda haber, que no le coja por sorpresa las reacciones locales de la vacuna. Su hijo ha ido a vacunarse estando sano, sin fiebre y las reacciones locales pueden alarmar si no se han explicado antes. La fiebre, el malestar general, un pequeño sarpullido o enrojecimiento local no significan que la vacuna no funcione sino todo lo contrario. Es señal de que la vacuna está activando las defensas. Y explica las posibles reacciones adversas graves muy raras que puede haber (menos de un caso por millón de dosis administradas). Se honesto y claro. Ningún medicamento es 100% seguro y todos tienen efectos secundarios. Reconoce los riesgos, también hay riesgo en tomar un paracetamol, pero distingue claramente las reacciones locales de los casos graves y muy raros. Hay que dar la información a medida, según las dudas y las preocupaciones de los padres.
  5. Cuenta tu historia, tu propia experiencia, como profesional de la salud o como padre que vacuna a sus hijos: aquel viejo amigo del colegio que tuvo polio, o por qué tus hijos no han tenido rubéola. Y cuéntalo como una historia de ciencia. Explica que no hay nada más natural que las vacunas que inducen una inmunidad natural, al estimular a tu propio sistema inmune a producir su propia protección. Los anticuerpos que te protegen los produce tu propio cuerpo. La gente que está en riesgo es la que no hace nada.
  6. Utiliza las redes sociales. Involúcrate de forma proactiva con los medios de comunicación y en las redes sociales. Proporcionarles información, comentarios independientes, ayuda a los periodistas a entender los datos. Da información, respuestas, historias, videos. Internet puede ser una herramienta muy útil para luchar contra la duda. Los algoritmos que usa Google no ayudan. Google puede darte una información sesgada. Las palabras “clave” que te sugiere y los contenidos web que te ofrece puede estar condicionados por tus propias preferencias y consultas previas. Así, Google puede contribuir a crear, mantener o aumentar tus dudas o a creer que lo que opina una minoría es mucho más frecuente que lo que realmente es. Por ejemplo, los contenidos negativos tienden a proliferar más en internet. ¿Por qué una madre que ha vacunado a su hijo y todo ha ido fenomenal y están los dos sanos y felices va a escribir su experiencia en un blog o va a dejar un comentario en Internet? Por el contrario, si ha habido el menor problema, esa madre compartirá sus dudas en fórums o redes sociales y su testimonio se extenderá cómo la pólvora, generando una percepción errónea del problema. Como ya hemos dicho, los contenidos relacionados con la vacunación en la web y redes sociales son principalmente inexactos e incorrectos. Por eso, uno de los “campos de batalla” se libra en internet. Difundir mensajes en blogs, redes sociales, YouTube, … está muy bien, pero es complicado. El reto no solo es que los padres tengan acceso a la información, sino que esta se entienda y sea inteligible para cualquiera. Usa un lenguaje coloquial, muestra empatía y escucha al público.

Pero sí, es muy lamentable que tengamos que estar manteniendo este tipo de conversaciones –no lo llamaría debate porque en realidad no lo hay, pues está más que demostrado que las vacunas funcionan y salvan vidas– a estas alturas.

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Por Nacho Palou — 17 de Julio de 2017

Edan cohen 2508

En los últimos días muchos medios han dado bola a los resultados de dos estudios que sugieren que beber café alarga la vida, con cuñados confirmando en televisión que eso era así, tal cual. Al menos algún entrevistado por este asunto tuvo a bien hacer notar que independientemente de cualquier beneficio que pudiera tener el café lo que sin duda sí era perjudicial eran los añadidos, como el azúcar.

Es verdad que no es lo mismo tomar café solo que café con crema o café con dos sobres de azúcar refinado o con licor. Como también es verdad que hoy por hoy no hay pruebas que confirmen que tomar más café alarga la vida. Tanto es así que los propios autores de ambos estudios admiten que “aunque beber café no se puede considerar beneficioso para la salud en base a estos estudios, los resultados concluyen que para muchos beber café no es perjudicial.” Esto es otra cosa, incluso sabiendo que el café tiene ingredientes teóricamente beneficiosos, como antioxidantes.

Los investigadores también admiten que ambos estudios se basan únicamente en registrar “cuán a menudo los participantes bebían café, algo que puede cambiar a lo largo del tiempo que dura el estudio y que por tanto puede no ser preciso. Además, aunque los investigadores trataron de tener esto en cuenta, la gente que dice que bebe mucho café puede tener otros hábitos diferentes de aquellos que dicen que no beben café o que beben menos”.

(También explican por qué hicieron dos estudios: “para determinar cualquier relación entre el consumo de café y el riesgo de muerte según la etnia y la diferencias culturales relacionadas con la manera en que se prepara el café.”)

Así que de entrada no son dos estudios diferentes que coinciden en sus resultados, sino que son dos estudios iguales coordinados y en los que se aplica el mismo método. En la metodología subyace el gran pero de sendos estudios. Tal y como explican en Forbes, en No, These Two Studies Don't Prove That Coffee Leads To Longer Life un estudio de cohortes es un estudio de seguimiento que únicamente tiene en cuenta el aspecto estudiado, y nada más. De modo que los investigadores no tienen ni idea de cómo era la vida previa de los participantes, de cómo es la rutina durante el estudio ni tampoco de qué hacen con su vida ni de quiénes se rodean. Por tanto ese tipo de estudio tiene limitaciones,

No importa lo bien construido y ejecutado que esté hecho un estudio de cohorte, un estudio de seguimiento nunca podrá probar causa y efecto. Como mucho puede detectar o sugerir tendencias que requieren investigación adicional por otros métodos. Cualquier resultado de un estudio de cohorte puede ser una simplificación de lo que ocurre realmente. En el peor de los casos estos estudios agrupan a muchas personas en categorías muy amplias y pueden llevar a conclusiones prematuras y a estereotipos. Por ejemplo, estudios de seguimiento han sugerido que las personas de piel blanca beben más alcohol. Pero nadie se mira el color de la piel y dice “tengo la piel blanca, debo beber” ni alguien que es más moreno se mira el brazo y dice “ponme poco que tengo la piel morena.” No, tales hallazgos son tendencias medias supeditadas a causas más complejas y no son aplicables a un individuo determinado.

A partir de esta tendencia detectada, dicen en Forbes, “sería necesario llevar a cabo investigaciones científicas adicionales antes de llegar a una conclusión” porque de momento lo único que demuestran sendos estudios es que hay algo en la vida de quienes beben café que hace que vivan un poco más (alrededor de un 15 por ciento más, simplificando) que quienes no beben café,

Pero el estudio no dice el qué. Podría no tener que ver siquiera con el café. Por ejemplo, ¿tal vez la gente que bebe café tiene más amigos y una vida social más saludable? Podría ser. ¿Puede ser que la gente que beba café tenga una dieta diferente o camine más para ir a la cafetería? Tal vez. ¿Beber más café puede tener que ver con sentirse mejor en el trabajo? Hay tantas posibilidades que estos dos estudios simplemente no pueden profundizar lo suficiente como para desentrañarlas.

A 5 euros el café del Starbucks hasta es posible que los que beben más café tengan un seguro médico mejor, puestos a añadir posibilidades.

En el mismo artículo de Forbes se incluye esta charla TED de la matemática belga Ionica Smeets (con subtítulos en español) titulada The danger of mixing up causality and correlation,

Que explica las correlaciones falsas, la falacia de suponer que dos hechos tienen relación sólo porque se observan juntos o porque se detecta una correlación estadística entre ellos, como que los helados causan ahogamientos en el agua, que casarse aumenta los años de vida o que quienes beben café viven más.

Vía Boing Boing.

Fotografía de Edan Cohen en Unsplash.

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