Por Nacho Palou — 13 de Febrero de 2018

El proyecto experimental Skyways de Airbus se basa en el desarrollo de un sistema de reparto de paquetes utilizando vehículos aéreos no tripulados (como los drones multirrotor) que sea seguro y económicamente viable para su futura aplicación en áreas urbanas. El proyecto incluye el desarrollo de sistemas e infraestructuras que permiten a los drones despegar y aterrizar y cargar y descargar paquetes de manera continua.

En el vídeo del vuelo de prueba el dron despega desde el lugar de origen y vuela por sí mismo hasta el tejado adaptado de un centro logístico. Allí un robot carga el paquete en dron, el cual despega de nuevo y vuela hasta su destino con la carga, donde completa la entrega.

En esta primera fase los drones del proyecto Skyways pueden cargar paquetes pequeños de entre 2 y 4 kg de peso y vuela de aquí para allá dentro del campus de la universidad estatal de Singapur (NUS), que tiene una superficie de unos 15 km².

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Por Nacho Palou — 10 de Febrero de 2018

Actualizado: Según USA Today este espectáculo, como tal, nunca tuvo lugar durante la ceremonia de inauguración debido a que “‘desafíos logísticos’ de última hora obligaron a desechar el plan de lanzar los cientos de pequeños drones que iban a formar parte de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno.” En cambio el espectáculo que promociona Intel se grabó durante el mes de diciembre, y la grabación se insertó en la emisión en EE UU. En la inauguración, por cuestiones meteorológicas y de seguridad, únicamente se lanzaron 300 drones hacia el final del espectáculo.

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos Invierno 2018que se inauguró ayer en Pieonchang (Corea del Sur) incluyó un espectáculo de drones organizado por Intel que batió su propio récord al hacer volar de forma sincronizada hasta 1200 drones. Los drones, iluminados, representaron figuras en el cielo nocturno.

El récord anterior (también de Intel) consistió en 500 drones volando simultáneamente realizando un espectáculo de luz.

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Por Nacho Palou — 6 de Febrero de 2018

Aunque la calidad del vídeo es de aquella manera es uno de esos casos de ver para creer: un dron volando a unas decenas de metros de un avión comercial que iniciaba el aterrizaje en el aeropuerto McCarran de Las Vegas.

Y como el tipo además ha distribuido el vídeo por internet (no se sabe si el autor del vídeo o alguien que dice haberlo encontrado en una tarjeta SD) la FAA ya anunciado que está investigando el incidente: “volar drones de forma temeraria puede suponer hasta 250.000 dólares de multa y/o hasta tres años de cárcel.”

En este punto conviene recordar lo que sucede cuando un dron choca con un avión.

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Por @Alvy — 4 de Febrero de 2018

En la Universidad Simon Freiser han desarrollado un sistema para volar drones personales mediante órdenes captadas mediante reconocimiento facial, lo que según subtitula Spectrum podría ser también poniendo caras ridículas.

Lo más divertido del asunto es que no hacen falta mandos y ni siquiera manos. Lo primero es la fase de programación: se memoriza una cara denominada «neutral» (seria) para que el dron la reconozca. Después se programa otra llamada «trigger» (acción) que puede ser una mueca exagerada o algo así – aunque la protagonista del vídeo lo hacen tapándose un ojo… Pero bueno, es una demo.

Con estas dos órdenes el dron ya puede controlarse – y además sorprendentemente bien. La forma de hacerlo volar es mantener el rostro de la persona que lo maneja en el encuadre de la cámara. Mientras vea la cara seria simplemente revoloteará lentamente. Al girar el dron también girará, manteniendo centrado el rostro.

Lo más simpático es que el dron se comporta entonces como un arco y una flecha. Basta imaginar que hay una especie de «goma elástica» y utilizar las dos ordenes faciales para «estirar» goma y luego «soltarla», de modo que salga disparado hacia adelante. En función de los parámetros que calcula el dron hará los cálculos «balísticos» y se alejará, descenderá (tomando quizá una fotografía al terminar) y volviendo luego a la posición inicial.

Lo de la trayectoria parabólica es solo una de las posibilidades del invento, porque probablemente el dron podría aprender otros gestos. Lo que cuentan es que sorprendentemente el truco del «arco y la flecha» funciona muy bien como método de control y que hay ha acertado encestando el ingenio volador en un aro a unos 8 metros de distancia.

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