Noviembre2017

Por @Alvy — 23 de Noviembre de 2017

Cinco minutos bastan para metaculturizarse aprendiendo con un vídeo de Ted-Ed sobre el Efecto Dunning-Kruger, un curioso sesgo cognitivo que podría resumirse en que los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades. En terminología popular moderna podríamos llamarlo también el efecto cuñado, el de los sabelotodos que no saben o simplemente el sentimiento de superioridad ilusorio.

Este sentimiento sobre diversas habilidades personales va más allá de la mera autoestima, y produce curiosas contradicciones matemáticas, como que si se pregunta a un grupo de programadores de una empresa el 30 o 40 por ciento creen estar en el percentil 95, o si se hace una encuesta entre conductores el 88% cree conducir mejor que la media – siendo ambas cosas matemáticamente imposibles a la vez, obviamente.

El hecho cierto es que este efecto no sólo afecta a incompetentes que son incapaces de saber que no saben, sino a todo el mundo en general y sobre cualquier aspecto de la vida también: ética, inteligencia, capacidad de razonamiento, gramática, ortografía, conocimientos financieros… incluso la habilidad para jugar al ajedrez.

Dicen los psicólogos que esto es debido simplemente a que no todo el mundo puede saber de todo y a que todos tenemos «zonas de incompetencia» sobre las que somos incapaces de juzgarnos a nosotros mismos. Los mejores consejos: hacer uso de la humildad, escuchar cómo nos valoran los demás –aunque resulte duro a veces– y sobre todo no dejar de aprender nunca. Así al menos se pueden ir reduciendo esos vacíos del saber.

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Por Nacho Palou — 23 de Noviembre de 2017

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El prototipo llamado Miss R de Xing Mobility es un “experimento” desarrollado para probar la capacidad y fiabilidad de su sistema de propulsión eléctrica. Y qué mejor para ello que probarlo con 1.000 kilovatios de potencia eléctrica. Un megavatio. El equivalente a aproximadamente 1341 CV de potencia a las cuatro ruedas. La misma potencia que se calcula tendrá la batería del camión eléctrico Tesla Semi.

Con semejante potencia el prototipo taiwanés promete una aceleración de 0 a 100 km/h en 1,8 segundos, “aniquilando por completo cualquier marca posible con vehículos con motor de combustión que no sean un dragster”, dicen en New Atlas.

Para refrigerar semejante batería las celdas con las que está formada (4.200 en total) están sumergidas en un líquido refrigerante no conductivo de 3M.

Por ahora la compañía taiwanesa Xing Mobility no tiene intenciones de fabricar turismos eléctricos. Ellos, dicen, se dedican al desarrollo de sistemas de propulsión y de transmisión, prototipos y vehículos de competición de altas prestaciones. Eléctricos, eso sí. Su trabajo se basa en la premisa de que “el futuro del transporté surgirá de las tecnologías desarrolladas y probadas en las pistas de carreras.” Lo cierto es que también fueron las carreras las que impulsaron el desarrollo de los turismos actuales.

El prototipo todavía está en desarrollo (el vídeo de arriba corresponde a un modelo anterior menos potente, el Miss E) y sirve como plataforma sobre la que construir vehículos para competir sobre asfalto o sobre tierra. “A un millón de dólares la unidad Xing no trata de probar que las prestaciones eléctricas son económicas, sino las prestaciones salvajes que se pueden conseguir cuando se cambian los hidrocarburos por electrones.”

Fotografía: Xing Mobility.

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Por @Alvy — 22 de Noviembre de 2017

Robby the Robot

Robby el robot, el auténtico, el original, ha sido subastado y vendido por 5.735.000 dólares – un precio que según dicen es el segundo más caro para un objeto de coleccionista de cine (sólo superado por el «vestido de la escena del metro» que Marilyn Monroe llevaba puesto en La tentación vive arriba.)

Robby fue sin duda la imagen más reconocible y memorable de Planeta prohibido (1956), un peliculón de la historia de la ciencia ficción se mire como se mire. Fue una de las primeras grandes «superproducciones» –lejos de las pelis de serie B de la época–, estaba basada en La tempestad de Shakespeare, la banda sonora era de música electrónica, dicen que inspiró a Gene Roddenberry para Star Trek y además… el protagonista era Leslie Nielsen. Obligatoria para cualquier fan.

Planeta Prohibido

En la película Robby sigue las tres leyes de la robótica de Asimov (que datan de 1942) aunque no se diga explícitamente ni esté reconocido: obedece las órdenes que se le dan –aunque sean tan absurdas como «destilar whisky»– y su luminoso cerebro se cortocircuita cuando se le ordena que dispare con el láser para matar a un ser humano, al entrar en conflicto la primera y segunda ley.

Lo que se ha puesto a la venta de Robby –bastante bien conservado, según parece– es todo su ser, que en realidad es un «traje» dentro del cual se puede meter una persona. Está compuesto de tres partes: piernas, torso y cabeza, fabricadas de plástico, goma, madera y otros materiales. El millonario precio pagado de Robby incluía también su todoterreno planetario, la caja de control para mover de forma remota algunas de sus piezas (como las garra de las manos) y diversos complementos.

Además de aparecer en Planeta prohibido el éxito llevó a «reciclar» a Robby para aparecer en otras 30 películas y series, de uno u otro modo: desde En los límites de la realidad al Superagente 86, Gremlins o Proyecto UFO.

(Vía New Atlas.)

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Por @Wicho — 22 de Noviembre de 2017

Primera etapa de un Falcon 9 aterrizando

Después de haber aprobado el uso de cápsulas Dragon recicladas para llevar suministros a la Estación Espacial Internacional –la Dragon 11 fue la primera– parecía que era sólo cuestión de tiempo que la NASA aceptara también el uso de cohetes Falcon 9 con una primera etapa ya utilizada en lanzamientos previos.

La SpX11 a su partida de la EEI

Y según cuentan en NASA green lights SpaceX use of pre-flown Falcon 9 first stages on CRS missions la NASA ya está lista para hacerlo. Será con la misión la misión CRS-13 o Dragon 13, cuyo lanzamiento está previsto para el 4 de diciembre de 2017. Y no sólo va a utilizar una cápsula Dragon reciclada –la de la misión CRS-6– sino que también usará una primera etapa reciclada, curiosamente la que lanzó la Dragon 11.

Personalmente, con lo cauta que es la NASA no esperaba que aprobaran tan rápido el uso de primeras etapas recicladas, ya que si bien SpaceX ha recuperado 19 de ellas, 16 de forma consecutiva, hasta la fecha sólo han reutilizado dos.

La primera de ella en el lanzamiento del satélite de comunicaciones SES-10, que usó la primera etapa de la Dragon 8, y la segunda para el lanzamiento del BulgariaSat-1, que usó la primera etapa del lanzamiento Iridium de enero de 2017. Eso sí, los dos cohetes funcionaron a la perfección en su segundo lanzamiento y volvieron a aterrizar de nuevo de una pieza.

Pero si la cosa sale bien es una muy buena noticia para SpaceX y para el resto del mundo –a más largo plazo– porque afianza la validez de la idea de reutilizar todos los componentes que puedas de un cohete en lugar de tirarlos tras un solo uso.

Al menos desde el punto de vista técnico, porque aún queda por demostrar que sea económicamente viable.

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