Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2018

El vídeo está en tiempo real. Es un invento de un equipo del MIT llamado FastFFF (Fast Fused Filament Fabrication) y tal y como cuentan en 3ders es todo un avance en impresión 3D porque trabaja a una velocidad muy superior a la de los equipos comparables tradicionales, hasta diez veces más rápido.

Las limitaciones que han solventado para alcanzar tanta velocidad incluyen por un lado la velocidad de los mecanismos, por otro la fuerza con la que se puede transferir el filamento a través de la boquilla e incluso la velocidad de solidificación (porque hasta que no se seca no se puede colocar la siguiente capa).

La forma en que han diseñado el mecanismo de impresión es realmente ingeniosa, e incluye la incorporación de un láser calentador capaz de «mantener el ritmo» calentando el filamento y un chorro de aire para el secado rápido. Además de eso utilizando mejores materiales y motores más poderosos (tanto en potencia como resistencia) hacen que sea posible fabricar el mismo tipo de objetos 3D con filamentos plásticos pero mucho más rápido.

El prototipo de la FastFFF tiene un coste de unos 15.000 dólares (pero ha superado en las pruebas a modelos de impresoras comerciales de más de 100.000 dólares) y aunque todavía le quedaría mucho camino para poderse vender como gadget de consumo al menos es un avance.

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Por @Wicho — 5 de Diciembre de 2018

Impresora en 3D trabajando – Inés Álvarez Fdez en Unsplash

Chris Anderson, conocido por haber sido durante mucho tiempo el director de Wired y por haber popularizado el concepto de la larga cola, hablaba hace unos días de cinco tecnologías que el creyó que lo iba a petar y estar en todas partes pero que no lo han hecho.

Son estas, junto a una breve explicación –a fin de cuentas lo publicó en Twitter– de por qué cree que no ha sido así:

  1. Popularización de la fabricación de sobremesa (impresión 3D, control numérico): demasiado complicado, no hay una aplicación que las justifique para la mayoría de la gente.
  2. Hardware libre: demasiado complicado para los aficionados. Y ordenadores en una sola placa como la Raspberry Pi lo hicieron básicamente innecesario.
  3. Que la Xbox iba a superar a la Playstation gracias a la capacidad de usarla desde un PC. Aún no tiene claro por qué no ha sido así.
  4. El yo cuantificado. Dice que una década después aún no saca información relevante de todos sus wearables, que no se cree que las apps aún no estén correlacionando datos automáticamente.
  5. Un cielo cubierto de drones por todas las regulaciones, los riesgos, y que aún no está claro el retorno sobre la inversión.

{Foto por Inés Álvarez Fdez en Unsplash}

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Por Nacho Palou — 30 de Mayo de 2018

Maker's Muse aplicó algo de ingeniería inversa para deducir el funcionamiento de un viejo diseño mecánico que produce un movimiento de giro siempre en el mismo sentido, independientemente del sentido de giro que se aplique en una manivela: al girar la manivela hacia la derecha el mecanismo gira hacia la derecha; al girar la manivela hacia la izquiera el mecanismo también gira hacia la derecha.

Para comprobar y mostrar el funcionamiento Maker's Muse construyó su propia versión impresa en 3D. Aunque para el caso el método de fabricación no es del todo relevante sí es un buen ejemplo de cómo la impresión 3D abarata y facilita este tipo de fabricaciones.

Aunque el funcionamiento del mecanismo resulta bastante “simple” cuando se ve en acción de entrada no es evidente, y ahí es donde está la magia del asunto.

Vía Boing Boing.

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Por Nacho Palou — 26 de Abril de 2018

Utilizan una impresora 3D convencional de bajo coste (unos 400 dólares), investigadores de la universidad de Minnesota han logrado por primera vez imprimir un circuito impreso directamente sobre la piel, sobre la mano.

Aunque por lo que se ve en el vídeo el circuito impreso se pega ya fabricado y la impresión 3D se utiliza para imprimir lo que parece ser una antena RFID, el componente que capta energía eléctrica para transmitir la información contenida o producida por el circuito impreso.

El logro por ahora tiene que ver más con la posibilidad de imprimir directamente sobre la piel humana. Parte del proceso requiere la aplicación un sistema de visión artificial que adapta la impresión a los pequeños movimientos de la mano, y a la irregularidades de la superficie. Según los investigadores el sistema utiliza marcas de referencia, los pequeños círculos blanco y negro, para ajustar la impresión al movimiento y contornos de la mano, de tal modo que el circuito impreso tenga la forma adecuada.

Los investigadores creen que este método de impresión 3D puede dar lugar a nuevas técnicas de fabricación y a wearables directamente impresos en el cuerpo. Por ejemplo, “podrá ser usada por soldados en el campo de batalla para imprimir sensores temporales que detecten agentes químicos o biológicos o células solares para producir electricidad, además de para tratamientos médicos avanzados.”

La impresión utiliza tinta conductiva compuesta por partículas de plata que se funde a baja temperatura, para evitar quemar la piel. Para quitar la electrónica basta con quitar el dispositivo electrónico con pinzas o lavarlo con agua.

Vía PhysOrg.

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