Por @Alvy — 25 de Abril de 2015

Pitas96 es un speedcuber que ha compartido un vídeo muy interesante y especial en el que examina cómo razona su cerebro durante los 9,16 segundos en que tarda en resolver un cubo de Rubik.

El vídeo no es un manual para resolver el cubo; quienes estén interesados pueden consultar el método Fridrich que es el que se emplea en el ejemplo (y el más popular entre speedcubers) o, para principiantes, el método por capas que publiqué hace ya más de una década.

Lo que se puede observar a cámara lenta es qué tipo de patrones se buscan y cómo se resuelven, lo cual requiere todo sea dicho haber memorizado decenas de algoritmos para lograr ciertos cambios según es necesario – de ahí que se necesite mucho entrenamiento. Por ejemplo, el primer paso es «voy a buscar piezas para formar una cruz blanca». Esto requiere localizar el centro blanco y a continuación hacer unos movimientos casi triviales para colocar las cuatro aristas de los «cubitos» que tienen los colores blancos.

El siguiente paso consiste en situar correctamente pares de cubitos en contacto (esquinas + aristas) de modo que queden con un par de colores iguales, para llevarlos a su posición definitiva. (Aquí ya hay que saberse algunos algoritmos «de memoria»; las «fórmulas» con las letras como FRLR'L'… se refieren a los giros de las caras, con sus nombres en inglés: Front, Right, Left…).

Al llegar a este punto dos del las «capas» deberían estar resueltas. El siguiente paso es orientar los cubitos de esa cara y el último colocarlos adecuadamente en la posición correcta. Aquí la velocidad se consigue habiendo memorizado muchos algoritmos. Me encantó cómo se muestra en el vídeo, «repasando» mentalmente todas las alternativas posibles hasta dar con la fórmula adecuada.

Hay que verlo y leerlo todo con detalle para entender lo increíble que supone hacer todo esto en menos diez segundos, por no decir para conseguir el récord del mundo que está actualmente en 5,55 segundos para el cubo de 3x3x3.

En otras noticias…

Rubik en el MUNCYT

Ernesto Fernandez nos escribió para enviarnos una foto del mosaico gigante que montaron con cubos de Rubik en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, que tiene el impactante efecto visual de que varía su aspecto según el ángulo en el que te sitúes, de modo que hay que encontrar la posición exacta en la que verlo más adecuadamente. El reto allí propuesto, que incluía un código QR y otras dificultades, está ya resuelto y explicado. Lo mejor es sin duda ir allí para verlo en persona.

Además de esto hace poco se ha batido otro nuevo récord individual: un mosaico 2D con 5.355 cubos de Rubik con motivo de la celebración del campeonato del mundo de superbikes en Motorland Aragón (Alcañiz). Según nos cuenta «Los pilotos se encargaron de poner los últimos cubos y hubo un pequeño show con ellos intentando resolver una cara del cubo». El vídeo muestra un time-lapse de la impresionante construcción.

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Por Nacho Palou — 6 de Abril de 2015

Joe Penna resolvió casi mil veces los cerca de 1300 cubos de Rubik utilizados en el vídeo Rubik's Cube Animation que viene a ser una historia de amor entre robots, adornada con música tipo 8 bits muy en sintonía (¡badum, chass!) con la imagen ‘pixelada’ del vídeo. Vía The Verge.

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Por @Alvy — 5 de Marzo de 2015

Este vídeo no es nuevo, pero está circulando por ahí como ejemplo de «memoria fotográfica», algo que no es del todo exacto. Analizar lo que sucede en los 42 segundos que tarda este campeón (Marcin Kowalczyk) en resolver el cubo a ciegas puede ser interesante.

Lo primero aclarar que hay un reglamente oficial de competición sobre cómo resolver el cubo «a ciegas».

En primer lugar, lo que se ve:

  • 00,00 - El cubo está tapado por un papel.
  • 00,00 - Al quitarlo arranca el tiempo. Se puede mirar el cubo.
  • 16,00 - Kowalczyk se pone el antifaz y comienza a resolverlo.
  • 18,00 - El juez usa un papel para garantizar que no se vea nada.
  • 42,02 - Resuelto: se deja en la mesa y se pulsa el cronómetro.

El récord de Kowalczyk, campeón mundial de la especialidad, está a día de hoy en 21,17 segundos.

Ahora, lo que no se ve:

Resolver el cubo a ciegas no requiere memorizar la posición de los 9×6 = 54 cuadraditos que componen cada cara; no existe aquí ese concepto de «memoria fotográfica». Esto se debe a que «piezas, piezas» solo hay 8 esquinas, 12 aristas y 6 centros. De hecho las piezas centrales de cada cara no se pueden intercambiar, y además físicamente las esquinas (tres colores) nunca pueden intercambiarse por aristas (dos colores). Toquetea un cubo para entender por qué.

Por estas razones, ignorando los centros que pueden considerarse casi irrelevantes, tan solo hay que memorizar la posición de esas 8 esquinas y 12 aristas. Se pueden usar mnemónicos como números, letras o sílabas; por ejemplo 1762348 para indicar las posiciones de las esquinas 1-7-6-2 en la cara de arriba y 2-3-4-8 en la de abajo, según el método personal que cada uno haya elegido previamente. Lo mismo para las aristas.

Respecto a las orientaciones que puede tener cada pieza, las esquinas puede tener tres y las aristas dos. Se pueden memorizar, por ejemplo, usando 0 +1 o +2 (0 = está bien, 1 = necesita un giro en el sentido de las agujas del reloj, 2 = necesita dos). Y las aristas como 0 y 1 (0 = está bien, 1 = hay que invertirla). En el vídeo parece usarse el método 3OP para resolver cubos a ciegas que es bastante popular entre speedcubers.

El resultado es bastante abarcable en cuanto a que se pueden memorizar esos datos incluso en 15 segundos con bastante práctica: dos cadenas de 8 y 12 números o letras y otros 8 y 12 para las orientaciones – estando familiarizado con el cubo, sus colores y las piezas que existen – lo cual depende de algo tan absurdo como los colores de las pegatinas. Curiosamente esto además admite cierta simplificación porque no todas las posiciones son posibles. El caso es que es algo posible con cierta agilidad mental.

A partir de ahí, al speedcuber ya no le hace falta ni mirar para resolver: con los ojos cerrados hay que recordar todos los movimientos que, según el método que la persona utilice, coloquen y orienten las esquinas y aristas, por grupos. Por ejemplo usando el método Fridrich, considerado el más rápido, se trataría de resolver una cruz en una cara, luego las dos capas opuestas, orientando la última. Esto requiere menos de 56 giros del cubo, aunque hay que memorizar unas 50 o 60 «fórmulas» para cada caso – pero nuevamente es algo abarcable y posible, como demuestran los grandes campeones. Visto así simplemente se trata de ir tranquilamente paso a paso. Incluso si no pudieras imaginar una posición bastaría rehacer los movimientos mentalmente para entender cómo se habría quedado en cada fase.

Los grandes campeones pueden resolver el cubo en menos de 10 segundos; es normal que se pueda resolver a ciegas en 10, 20 o 30, quizá con algunos movimientos más porque se elijan unas fórmulas no-tan-óptimas en pro de facilitar la memorización o de no tener que realizar fórmulas complicadas. A veces, según cuentan los expertos, ni siquiera se memoriza el estado inicial del cubo como tal sino algo del estilo: tengo que hacer A, B, C y luego tres veces D y dos E para resolverlo.

Ni que decir tiene que existen variantes de esta prueba en la que en vez del cubo de 3×3×3 se utilizan los cubos de 4×4×4 o 5×5×5 que son bastante más complicados. El vídeo de Kowalczyk es un excelente ejemplo de cómo resolver el cubo a ciegas y además con rapidez y estilo, que hoy en día todo cuenta.

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Por @Alvy — 6 de Febrero de 2015

Cuborubikmncyt

En la sede de A Coruña del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología han publicado un «reto al cubo»… de Rubik . Creado por nuestro buen amigo Ernesto, speedcuber, cubirecórdman y experto, se trata de un mosaico formado por cubos de una imagen QR que se puede leer con el teléfono inteligente.

Lo interesante según su creador Ernesto es que

(…) Este mosaico no sólo tiene un QR, tiene más cosas y esas cosas hacen que la obra en su conjunto sea única en el mundo. La obra quedará expuesta de manera permanente en el museo. Los premios son 20 cubos profesionales (que Rubik ha sacado hace poco a la venta) y un viaje (…) El sitio ideal para «descubrir el enigma» es el propio museo, aunque pero a través de la web del MUNCTY está toda la información y cualquier persona puede resolver el enigma desde su casa.

Según dice, seguir el reto es de por sí muy entretenido, pero lo será aun más cuando se pueda se pueda explicar todo lo que encierra el mosaico.

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