Septiembre2015

Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2015

Concepción artística de la misión Psyche
Concepción artística de la misión Psyche

De un total de 27 candidaturas presentadas, estas son las cinco misiones que la NASA ha escogido como finalistas para su próxima misión Discovery, un tipo de misiones limitadas a un coste de 500 millones de dólares sin incluir el lanzador ni los costes de operación.

Dos de ellas tienen como objetivo Venus; las otras tres son para estudiar asteroides.

De NASA Selects Investigations for Future Key Planetary Mission:

Davinci, de Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble gases, Chemistry, and Imaging, estudiaría la composición de Venus durante un descenso de 63 minutos. Contestaría a preguntas que hace años que despiertan mucho interés, como por ejemplo si hay volcanes activos en la actualidad y cómo interactúan la superficie y la atmósfera. La investigadora principal es Lori Glaze del Centro Goddard, que gestionaría la misión.

Veritas, de Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography, and Spectroscopy, produciría imágenes y mapas topográficos en alta resolución de la superficie de Venus, así como mapas de su composición. La investigadora principal es Suzanne Smrekar, del JPL, que sería el encargado de gestionar la misión.

Psyche exploraría el origen de los núcleos de los planetas estudiando el asteroide metálico Psyche. Este es probablemente lo que queda de un golpe violento con otro objeto que se habría llevado las capas exteriores de un protoplaneta. La investigadora principal sería Linda Elkins-Tanton, de la Universidad de Arizona en Tempe; el proyecto lo gestionaría el JPL.

NEOCam, de Near Earth Object Camera, que tiene como objetivo descubrir diez veces más objetos próximos a la Tierra (NEO) de los que conocemos hasta la fecha. Amy Mainzer del JPL es la investigadora principal.

Lucy, que haría el primer reconocimiento de los asteroides troyanos de Júpiter, objetos que se cree que pueden darnos pistas fundamentales acerca de la historia del sistema solar. Harold Levison del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado es el investigador principal; Goddard gestionaría la misión.

Cada proyecto dispondrá ahora de 3 millones de dólares para avanzar en los detalles de la misión, y en septiembre de 2016 la NASA escogerá una o dos de ellas como ganadoras para lanzarlas a partir de 2020.

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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2015

No lo soporto más, Wilson
Tres años a solas en Marte…
No lo soporto más, Wilson
¡Blop!
¡Agua líquida en la superficie de Marte!

Qué delicuescencia ni qué niño muerto, este es el verdadero origen del agua líquida en la superficie de Marte.

Cómic que me recuerda mucho, por cierto, al que XKCD dedicó en su momento a Spirit:

No lo soporto más, Wilson
¿He hecho un buen trabajo? ¿Me puedo ir ya a casa? ¿Hola?


(Gracias por el del agua, Daniela).

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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2015

British Airways acaba de recibir su primer Boeing 787-9, lo que han celebrado publicando este vídeo en el que se ve como lo ensamblaron en la factoría a partir de las piezas y componentes que van llegando desde otros sitios.

Me han llamado especialmente la atención las imágenes del principio, en las que se ve como se «tejen» las secciones de fibra de carbono del fuselaje, y ver cómo el avión va avanzando por la línea de ensamblado según le van instalando partes y componentes.

El 787-9 es casi siete metros más largo que el 787-8, espacio que British Airways ha aprovechado para colocar su cabina de primera clase con ocho asientos. No quiero ni empezar a imaginarme el precio de un billete en uno de esos asientos.

(Vía @ArielShocron).

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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2015

¿Se verá el habitáculo en esta foto?

Ser autor de una novela de éxito tiene sus ventajas: Andy Weir, el autor de El marciano, le pidió al equipo de la HiRISE, la cámara de la Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA, que fotografiara la zona de Acialia Planitia en la que aterriza la Ares 3.

El resultado, la foto de arriba y este vídeo:

El hábitat, a la escala de esta imagen, tendría unos 20 pixeles de diámetro, pero aún no ha llegado a Marte; Watney, si se hubiera tumbado a tomar el Sol, mediría unos seis pixeles.

Los detalles, en The Ares 3 Landing Site: Where Science Fact Meets Fiction; en HiRISE and «The Martian» hay más fotos de la HiRISE relacionadas con la película.

Y muchas ganas de ver la película; al parecer aquellos astronautas que ya la han visto –incluida la tripulación actual de la Estación Espacial Internacional– hablan maravillas de ella.

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Por @Wicho — 30 de Septiembre de 2015

La guerra interminable por Joe Haldeman

5 estrellas: muy, muy recomendable; imprescindible, diría La guerra interminable de Joe Haldeman (Zeta Bolsillo, 2013).

En 1996 –la novela es de 1974– William Mandella es llamado a filas para incorporarse a la Fuerza Expedicionaria de las Naciones Unidas, un cuerpo de élite que se ha creado para luchar contra los taurinos, una raza alienígena que ha atacado naves terrestres.

En la FENU sólo hay personas física e intelectualmente por encima de la media; la Tierra está dispuesta a enviar a lo mejorcito que tiene a luchar contra los taurinos.

Tras un duro entrenamiento en la Tierra, en la Luna, y en un planetoide llamado Caronte –antes de que descubriéramos y bautizáramos la luna más grande de Plutón con el mismo nombre– en el que fallecen varios de los reclutas a causa de las condiciones extremas y al uso de armas de verdad, Mandella y sus compañeros son enviados a su primera misión de combate.

Esta tiene lugar en un planeta en órbita alrededor de Almaaz y es una masacre de taurinos.

Pero las cosas se van complicando según Mandella y sus compañeros siguen su campaña, y un factor importante de esto es que aunque sus naves espaciales saltan instantáneamente de un colapsar cuando viajan hacia ellos lo hacen casi a la velocidad de la luz, con lo que aunque a ellos les parezcan semanas o meses en el resto del universo pasan años.

Por eso –y porque tampoco son tontos y van aprendiendo de otras batallas– la lucha contra los taurinos se complica cada vez más.

Tras varias batallas más Mandella y sus compañeros supervivientes vuelven a la Tierra, donde ya es 2024 aunque para ellos apenas han pasado dos años de tiempo subjetivo.

Y descubren que no sólo los taurinos, sus tácticas, y sus armas han cambiado en ese tiempo, sino que la sociedad en la Tierra también lo ha hecho, en muchos aspectos hasta ser casi irreconocible, y eso por no hablar de sus familias, amigos y conocidos, que han envejecido más de un cuarto de siglo.

Así que Mandella y muchos de sus compañeros se reenganchan en la FENU con la promesa de que les darán un puesto de instructor, promesa que la FENU rompe inmediatamente para mandarlos de nuevo al combate con la excusa de que son los soldados más experimentados que tiene.

Más viajes con sus correspondientes dilataciones temporales hacen que Mandella esté cada vez más desconectado de lo que es la Tierra, pues aunque hacia el final del libro para él sólo hayan pasado diez años, en la Tierra han pasado más de mil.

La sensación de desapego de los soldados, la frialdad de un ejército al que no le importan nada sus soldados salvo como medio para llegar a un fin, un enemigo con el que luchas sin saber muy bien por qué…

Se suele decir que La guerra interminable es la mejor novela anti belicista de ciencia ficción, y creo que con razón; para mí es también una de las que siempre deberían estar en una lista de novelas recomendadas del género.

Porque como muchas otras novelas de ciencia ficción en realidad cuenta cosas que nos hacen reflexionar mucho sobre nuestra condición de humanos; no en vano Haldeman luchó en la guerra de Vietnam.

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