Por @Wicho — 3 de Octubre de 2016

Si nos cuentan algo de viva voz es posible que desconfiemos si nos suena un poco raro. Pero ante un «lo leí en el periódico» o un «lo vi en la televisión» nuestro sentido crítico tiende a desaparecer. Y si es un bulo que circula por Internet ya ni hablamos.

Marcus Fernández habló de todo esto en su charla de TEDx Galicia 2016, titulada Díxomes: ver para non creer. Está en gallego, pero creo que se entiende sin demasiados problemas.

El resumen: un poco de sentidiño cuando te lleguen cosas que suenen un poquito raras; mucho más sentidiño si eres redactor en un medio. Que contrastes tus fuentes, vaya.

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Por @Alvy — 27 de Septiembre de 2016

Usbs perdidos

Lleva semanas rulando una historia acerca de pendrives USB maléficos que contienen malware, virus, troyanos y otros jinetes del Apocalipsis digital: según la historia los «malos» van dejando estos golosos pendrives como «regalo» en los buzones (físicos) de los hogares, para conseguir que los incautos los «pinchen» en sus PCs dejándolos KO y completamente zombies en el acto.

Al parecer la historia proviene de varias noticias, incluyendo una que llegó a lanzar una alerta a la Policía de Victoria en Australia, donde se habla de que el malware conecta a la gente a un servicio de streaming «fraudulento». El consejo oficial es simplemente evitar enchufar en el PC cualquier pendrive USB que uno se «encuentre» en su buzón o por ahí.

No está claro si la historia es real o una leyenda urbana descarriada, pero en España y otros lugares se ha oído lo mismo con variantes. Tiene muchos visos de hoax por aquello de ser una noticia de tipo asustaviejas, que causa alarma general y hasta por la implicación de la policía en «algo» que ni siquiera está confirmado. Hay quien lo vincula con noticias viejas como los pendrives con los que históricamente se han atacado instalaciones militares de EE.UU. o laboratorios iraníes donde se enriquecía uranio. Superexótico.

El asunto es que un ataque de este tipo es poco práctico por ser caro. Naturalmente atacar una red, una oficina o a una persona en concreto con un pendrive «de regalito» es más viejo que el caballo de Troya (y barato), pero el ataque ha de estar muy enfocado a un fin, lugar o persona concreta. También es cierto que con los pendrive vendiéndose a granel a precios de entre 1 y 3 euros la unidad en Amazon (y a pocos céntimos si se piden directamente a China) hace más probable un ataque a mayor escala, pero es no implica que ya se esté haciendo. Es casi como si se hiciera por correo postal aleatorio con un coste de 20 céntimos el envío. Es mucho más barato hacerlo de mil y una otra formas, muchas sin coste, y que «sea posible» hacerlo como explica estas noticias no quiere decir que se esté haciendo de forma generalizada en millones de hogares.

Consejo general: manten al día tus copias de seguridad y disfruta de la vida.

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Por Nacho Palou — 27 de Septiembre de 2016

Leyenda de taladrar el iPhone 7

Que haya quien ha taladrando su flamante iPhone 7 en busca del conector para los auriculares es el clásico ejemplo de historia que resulta «demasiado buena para ser cierta» y probablemente no pase de la leyenda urbana. Pero hay motivos para creer que más de uno ha caído en la broma que se inició poco después de la presentación del iPhone 7, el teléfono que prescinde de los auriculares sólo porque el conector tiene 60 años y no porque exista una tecnología mejor.

Según la broma —ya elevada a la categoría de leyenda urbana— el iPhone 7 sí tendría conector de auriculares. Es solo que está tapado por el borde inferior. Pero basta con hacer un agujero con un taladro para llegar hasta él. La broma ha alcanzado tal magnitud que el repositorio y sitio web especializado en leyendas urbanas Snopes ha tenido que desmentir que taladrar el iPhone 7 dé acceso al conector de toda la vida.

El origen de la leyenda es una broma que circuló primero como una imagen y después como un vídeo de Taras Maksimuk que explicaba cómo acceder al conector de auriculares en el iPhone 7. Vídeo que sacamos por aquí en la sección de humor, por supuesto.

Aunque cuando el rio suena, agua lleva Snopes no se pronuncia acerca de si ha habido o no gente que lo ha intentado de verdad. Pero la gran difusión del vídeo incrementa la probabilidad de que alguien un poco crédulo haya taladrado su flamante iPhone 7: a estas alturas el video tiene más de 10 millones de reproducciones y decenas de comentarios de todo tipo. «De todo tipo» incluye comentarios de personas que aseguran haber estropeado el móvil a pesar de haber seguido las instrucciones del vídeo al pie de la letra.

Pero además el vídeo de Taras tiene casi 90.000 “No me gusta” (vs 135.000 “Me gusta”) que es un número y una proporción muy alta para un vídeo de humor. «No está claro cuántos de esos “No me gusta” son de personas que han hecho un agujero en su teléfono de 800 euros», escriben en The Guardian.

Una de las «soluciones» sugeridas en los comentarios para arreglar un iPhone taladrado pasa por de meter el teléfono en el microondas (¡he!), en referencia a otra broma relacionada con el iPhone. Cuando salió el nuevo iOS 8 («nuevo» en 2014) se corrió la voz de que el iPhone se podía cargar metiéndolo treinta segundos en el microondas. Entonces también hubo motivos para creer que al menos media decena de personas había probado de verdad la nueva función «Wave», sin éxito —por supuesto— y con consecuencias fatales para el teléfono.

Vía TNW, The Guardian.

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Por @Alvy — 10 de Julio de 2016

Mojave Phone Booth / Preston B.

Esta historia la conocí a través de 99% Invisible, el siempre recomendable podcast de Roman Mars y tiene mucho encanto. Trata sobre La cabina telefónica de Mojave, una cabina como las que ya apenas existen que estaba situada en un remoto e inhóspito lugar al sur de Las Vegas – y hasta donde llegar era toda una aventura. ¿Qué narices hacía una cabina allí? ¿Y cómo podría funcionar todavía? Si llamabas, ¿habría alguien al otro lado?

La cabina se instaló en los años 60 –se dice que como servicio a los mineros de la zona– y pasó al acervo de la cultura popular en 1997, cuando Doc Daniels la encontró y escribió un artículo muy zen sobre ella. Su número +1 (760-733-9969) se hizo famoso y la gente llamaba allí simplemente «a ver si alguien contestaba». Otros peregrinaban en su búsqueda en medio del desierto y acampaban allí, esperando pacientemente a que sonara y contestando a quien estuviera al otro lado de la línea.

Encontrar la cabina era casi una experiencia mística, tanto como hablar desde aquel paraje con alguien que estuviera al otro lado del mundo. Su existencia se convirtió en viral, con artículos en Los Angeles Times y otros periódicos – lo que hizo que el fenómeno «muriera por su propio éxito». Según dicen, la zona se llenó de «turistas» y la cabina no dejaba de sonar.

La cabina de Mojave desapareció en el año 2000, pero la gente siguió yendo allí y dejando «muestras de afecto», como su fuera un memorial. Años después su número también quedó «descatalogado» en el típico lío de bloques de numeración de varias operadoras telefónica. Jered Morgan «Lucky225», un phreaker, lo recuperó y lo anunció en la revista Hacker Quarterly 2600.

Mojave Phone Booth MovieDe modo que la cabina y toda su parafernalia revivieron cual ave Fénix, volviendo a estar activa en las redes telefónicas. Desde entonces alguien rodó una película, se le creó una página web (The Mojave Phone Booth Site) y actualmente está a punto de salir un libro: Adventures with the Mojave Phone Booth, del propio Doc Daniels. Todo con el entrañable estilo viejuno de la Internet primigenia.

Si llamas ahora mismo al número la cabina ya no funciona: tras unos pitidos muy de la era del módem la clásica voz femenina de AT&T responde lo de que «este abonado ha cambiado de número», aunque algunos usuarios locales –según dice la Wikipedia– pueden usarlo para hacer multiconferencia o incluso IRC (chat) sobre SMS. Llegar hasta el «memorial físico» de la cabina en el desierto de Mojave sigue siendo toda una aventura, pero con el GPS y Google Maps al menos es más fácil que en los 60.

{Foto/CGI: Mojave Phone Booth / Preston B.}

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