Por Nacho Palou — 28 de Febrero de 2018

Gav y Dan, The Slow Mo Guys, graban a cámara superlenta cómo un monje shaolín lanza con la mano una aguja y hace explorar un globo que está al otro lado de un panel de vidrio. Una habilidad todavía permanece entre el mito y la realidad.

Así que por supuesto que no faltan comentarios que ponen en duda la veracidad del logro. Se cuestiona, por ejemplo, si el del vídeo es vidrio de verdad o si en cambio es vidrio de arroz como el que se utiliza en los efectos especiales del cine.

También se pone en duda si más que atravesar el vidrio la aguja lo que hace es golpear el vidrio — y son los fragmentos de vidrio, y no la aguja, los que hacen que el globo explote. O como mucho es la punta de la aguja. Esto sí es lo que parece revelar el vídeo de The Slow Mo Guys, porque la aguja no llega a atravesar del todo el panel.

Hace años los Cazadores de Mitos trataron de comprobarlo y concluyeron que era un mito. Eso a pesar de que lograron resultados prometedores considerando que recurrieron a un lanzador de béisbol, quien hizo apenas un puñado de intentos.

Ya antes Wired hacía referencia a otro programa de televisión en el que años antes habían comprobado que lanzando la aguja lo suficientemente recta y fuerza suficiente para lanzar la aguja a 150 km/h sí era posible perforar el vidrio con una aguja de coser.

Sólo por si acaso, como dicen por ahí, es mejor salir corriendo incluso si ves a uno de esos monjes “con un fideo cocido en la mano.”

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Por @Alvy — 14 de Enero de 2018

Uno de los más famosos videos virales de Internet es el conocido com BadDay.MPG. Hay quien incluso lo considera el «primer viral» como tal, pues data de 1997 (con permiso del Dancing Baby, que surgió en 1996). Pues bien, según cuentan en Wired no era un viral «auténtico y natural» sino una pelicula perfectamente preparada y grabada como demostración para un sistema de cámaras de seguridad.

Según el artículo, el hecho cierto es que el autor (Vinny Licciardi) ha explicado que necesitó dos tomas (y dos ideas diferentes, la otra era un cajero automático) hasta que surgieron esos mágicos 25 segundos a 352×240 que en forma de MPEG y luego GIF animado recorrieron la red de punta a punta. Al rodarla se partieron tanto de la risa que hubo que descartarla.

La grabación se hizo –hablamos de 1997– con una cámara analógica en la propia oficina de la empresa, utilizando con permiso del jefe de tecnología, que hizo las veces de director improvisado. Usaron teclados viejos, un ordenador y un monitor para reciclaje que ni siquiera funcionaban.

El vídeo circuló originalmente en CDs promocionales que repartía la empresa en ferias y tiendas para promocionar sus cámaras. Pero la gente empezó a compartirlo vía e-mail. En 2006 se subió a Google Video con el título Bad Day y a YouTube como Hombre destruye ordenador. El resto es historia, una historia por cierto llena de infinidad de copias y parodias.

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Si es viral, es falso

Esto no es sino un pequeño ejemplo de una situación alrededor de los memes que hoy en día ya parece un tanto descarriada: la frase «si es viral, es falso» es cada vez más válida. Parece como si últimamente sólo lo espectacularmente exagerado, raro y asombroso fuera lo que atrae la atención de la gente –hasta el punto de que deseen difundirla, una y otra vez– de modo que da la impresión de que muchos piensan que si no existe algo tan bueno, hay que crearlo.

Llámense fake news, bulos o simplemente «virales falsos» pocas cosas auténticas parecen quedar hoy en día. Quizá por eso el para mi mejor vídeo viral del año pasado, Children interrupt BBC News interview sea uno de los mejores, porque es tan auténtico y natural que es imposible mejorarlo.

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Por Nacho Palou — 16 de Noviembre de 2017

“Cuando describimos cuál era el método que difundía el rumor el mecánico se rió y explicó que las cerraduras de las puertas de los coches no se pueden anular de esa manera.”

Redcarquarter snopes

A falta de pruebas, “el truco de la moneda para desvalijar coches” se considera un bulo que surgió en internet hace ahora dos años, a finales de 2015. Pero todavía desde entonces esta “noticia” surge cada cierto tiempo y es difundida como verdadera desde medios de todo tipo. También desde medios supuestamente “serios.”

En resumen: el método utilizado por los ladrones consiste en colocar una moneda en el tirador de la puerta. De este modo cuando el coche se cierra utilizando el mando o el cierre centralizado todas las puertas se cierran, excepto la que tiene la moneda atascada en el tirador.

La realidad en cambio es bien distinta.

En Snopes —un veterano sitio de sobrado prestigio en lo que a desenmascarar leyendas urbanas y bulos se refiere— lo tachan como falso en Penny for Your Naughts. Por varios motivos, pero principalmente porque “no ha habido ningún caso en el que se haya demostrado el uso de monedas atascadas en los tiradores de las puertas para desvalijar un coche, y los expertos en automóviles dicen que ese método es inverosímil.”

Uno de los expertos consultados por Snopes admite que tal vez en algún vehículo antiguo sí sería posible sabotear la cerradura con una moneda, pero en ese caso sería improbable que se tratase de un coche con cierre centralizado y, por tanto, “el conductor se daría cuenta de que hay una moneda en la cerradura cuando fuera a abrir o a cerrar manualmente la puerta.”

A pesar de que cuando surgió el mito entre finales de 2015 y finales de 2016 en las redes sociales se hablaba de una “oleada de robos” usando este método, según Snopes “nunca hemos dado con un solo caso documentado de un coche que haya sido desvalijado empleando ese método.”

Pero lo mejor de todo (o lo peor, desde el punto de vista de difundir bulos) es que la validez del método es algo que se puede comprobar de primera mano bajando al garaje y probándolo en tu propio coche. Aunque dependiendo del coche que se trate es posible que ni siquiera haya por dónde meter una moneda en el tirador.

Y si no puedes comprobarlo por frío, por pereza o porque no tienes coche, aquí hay un vídeo de YouTube en el cual el autor hace la prueba de colocar una moneda en el tirador de la puerta de tres coches diferentes: el método no funciona en ninguno de ellos. En el mío tampoco.

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Por Nacho Palou — 6 de Septiembre de 2017

100 mitos explicados graph

100 Common Myths & Misconceptions es un repositorio que reúne un centenar de creencias ampliamente extendidas y “aceptadas” pero que en realidad son erróneas — enteramente o en parte. Se divide en varias categorías (cuerpo humano, alimentación, animales, ciencia, historia, sociedad) y cada mito o concepto se resuelve y se explica en unas pocas líneas, con un puñado (que no con un cuñado) de palabras. En inglés, eso sí.

Por ejemplo, cuando tu madre echaba cerveza al pollo o vino en el guiso y te decía que con el calor se iba el alcohol... pues no: está comprobado que después de dos horas al fuego en el guiso sigue quedando al menos un 10 por ciento del alcohol, una cantidad que sin embargo no es suficiente para causar intoxicación. Los murciélagos no son ciegos, las avestruces no meten la cabeza en el suelo para esconderse de los depredadores y las ranas salen zumbando si el agua en la que están empieza a calentarse más de lo que las conforta.

Las dietas detox no eliminan sustancias de ningún tipo de tu cuerpo: de eso se encargan los riñones y el hígado.

El cuerpo no explota en el vacío del espacio. La dieta vegana no carece de proteínas, y hacer crujir los nudillos no es malo, aunque sí es desagradable para los demás; nunca ha habido un teléfono rojo entre Moscú y Washington (ni un teléfono) y Edison no inventó la bombilla.

La pasta la introdujeron los árabes en Sicilia desde Libia en el Siglo VII, nada de Marco Polo; y la gente de la edad media vivía fácilmente hasta los 65 años (el promedio de vida tiene que ver más con la mortalidad infantil); Napoleón no era bajo (medía 1,70: alto para esa época), si estás muerto no crece el pelo y las vacunas no causan autismo.

Entre otras muchas que no está de más repasar y difundir.

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