Por Nacho Palou — 6 de Septiembre de 2017

100 mitos explicados graph

100 Common Myths & Misconceptions es un repositorio que reúne un centenar de creencias ampliamente extendidas y “aceptadas” pero que en realidad son erróneas — enteramente o en parte. Se divide en varias categorías (cuerpo humano, alimentación, animales, ciencia, historia, sociedad) y cada mito o concepto se resuelve y se explica en unas pocas líneas, con un puñado (que no con un cuñado) de palabras. En inglés, eso sí.

Por ejemplo, cuando tu madre echaba cerveza al pollo o vino en el guiso y te decía que con el calor se iba el alcohol... pues no: está comprobado que después de dos horas al fuego en el guiso sigue quedando al menos un 10 por ciento del alcohol, una cantidad que sin embargo no es suficiente para causar intoxicación. Los murciélagos no son ciegos, las avestruces no meten la cabeza en el suelo para esconderse de los depredadores y las ranas salen zumbando si el agua en la que están empieza a calentarse más de lo que las conforta.

Las dietas detox no eliminan sustancias de ningún tipo de tu cuerpo: de eso se encargan los riñones y el hígado.

El cuerpo no explota en el vacío del espacio. La dieta vegana no carece de proteínas, y hacer crujir los nudillos no es malo, aunque sí es desagradable para los demás; nunca ha habido un teléfono rojo entre Moscú y Washington (ni un teléfono) y Edison no inventó la bombilla.

La pasta la introdujeron los árabes en Sicilia desde Libia en el Siglo VII, nada de Marco Polo; y la gente de la edad media vivía fácilmente hasta los 65 años (el promedio de vida tiene que ver más con la mortalidad infantil); Napoleón no era bajo (medía 1,70: alto para esa época), si estás muerto no crece el pelo y las vacunas no causan autismo.

Entre otras muchas que no está de más repasar y difundir.

Relacionado,

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 23 de Agosto de 2017

En este episodio de Adam Ruins Everything se descubre que eso de los famosos «machos alfa» es completamente falso. No solo no existen en lo que la gente interpreta comúnmente como el «macho alfa» en los grupos humanos (hombretones con gran capacidad de liderazgo, personalidad y atractivo para las féminas) sino ni siquiera entre los lobos, que es donde surgió el concepto.

Según explica toda la confusión se debe al trabajo que el naturalista David Mech publicó en 1977 acerca de las observaciones de las dinámicas de una manada de lobos, donde unos parecían liderar a los otros. El término «alfa» se popularizó (junto con otros como beta, omega y medio alfabeto griego) y sus lectores quedaron tan encantados que lo extrapolaron a la sociedad humana: «unos mandan y otros obedecen», como en la vida misma.

Pero cuando 20 años después ese mismo autor intentó replicar las observaciones se dio cuenta de que esos «lobos alfa» eran simplemente los progenitores de la manada y que simplemente estaban cuidando a sus crías. Por más que intentó explicarlo ya nadie le hizo caso –especialmente los defensores de los lobos– porque el término había quedado demasiado enraizado en todo tipo de publicaciones – y se aplicaba a los monos, en las empresas, en el cortejo humano… Y así hasta hoy.

Tal y como explican en Is The Alpha Male A Myth? The Science Behind The Concept, Explained una cosa es que en ciertos ámbitos exista una jerarquía y otra es que sea válido el concepto de «macho alfa» tal y como se originó o suele interpretarse.

La realidad es que no existen «machos alfa» (ni beta ni omega ni nada de nada) simplemente porque tanto los animales como las personas se comportan de forma diferente en situaciones diferentes. Quizá alguien tímido a la hora de buscar pareja es agresivo en el trabajo, o dominante en la familia pero un corderito ante la autoridad. Así que en la práctica la valide del concepto es más bien cero.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 26 de Julio de 2017

Este vídeo tiene pinta de ser un invent como la copa de un pino, pero anda circulando por ahí: un robot de forma medio humanoide llamado Promobot que supuestamente «salva» a una niña de ser aplastada por una estantería por la que está trepando sin darse cuenta del peligro.

Digo lo de invent por no decir fake como la copa de un pino. Esto puede ser como lo de los vídeos de animalitos que se salvan unos a otros o salvan heróicamente a las personas: que a veces tendemos a atribuirles capacidades, pensamientos y acciones que nada tienen que ver con lo que en realidad está sucediendo, pero al «humanizarlos» entendemos mejor la historia y nos hace sentir mejor (y vender más periódicos o minutos de televisión basura).

En este caso lo que se sabe es que el robot se llama Promobot y es ruso; el sitio donde sucedió fue en la recepción del edificio de la Escuela Politécnica de Perm, el día de la graduación. Estaba allí como exposición durante la jornada y la cámara estuvo grabando largo rato (el vídeo que se ha difundido es una versión más corta). Sus creadores dicen que el robot «no está diseñado para hacer eso», en especial para «salvar» a la niña al más puro estilo Yo, robot. Como mucho, dicen que tiene un «modo espejo» que imita los movimientos que reconoce con su cámara: que tal vez al entrar la niña al recinto intentó imitarla y gracias a eso sujetó la estantería.

De todos modos, huele muy mal: este robot ya apareció en otras noticias hace tiempo por haberse escapado de su laboratorio (¡WTF!) y los sitios donde principalmente se ha hablado del tema son tabloides británicos de baja calidad lo cual no puede sino disparar todas las alertas.

No sé Rick, parece falso

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 21 de Junio de 2017

Desde El robot de Platón nos llega este genial y aclarativo vídeo acerca de los mitos que circulan acerca de las fotos «reales» de nuestro planeta Tierra tomadas desde el espacio, principalmente las de NASA, claro. La referencia a «reales» se refiere a sin retocar, es decir más allá del ajuste de brillo y contraste y el recorte, y no al uso de técnicas como Photoshop (o similares), al montaje mediante solapamiento de varias fotos en una o al uso de colores falsos, la modificación más habitual.

Aldo recuerda algo que quizá todavía sorprende a algunas personas –y que ha mencionado en otros vídeos– y es que todas esas fotos que muestran «nuevos planetas recién descubiertos en otros sistemas solares» son en realidad interpretaciones artísticas: o bien pinturas o bien imágenes creadas por ordenador – con mucho estilo eso sí. Pero es que simplemente ningún telescopio puede captar una fotografía de un «planeta muy, muy lejano».

También explica que las fotografías de galaxias lejanas son principalmente montajes con los llamados colores extraterrestres: básicamente lo que recibimos de ellas son unos y ceros en los sensores de cámaras digitales, que luego se interpretan «para que quede bonito» y se colorean para destacar detalles interesantes. A las imágenes tradicionales en película fotográfica también se les solía aplicar todo tipo de transformaciones también –incluyendo el coloreado– además de que lógicamente tanto las digitales como las analógicas son fotografías de larga exposición, algo que jamás captarían nuestros ojos. ¡Oh, desilusión!

Blue Marble / Simmon / NASARespecto a las fotos de la Tierra incluso la famosa Canica azul (Blue Marble), una foto icónica, es un precioso montaje, tal y como explica la NASA. Robert Simmon montó mediante solapamiento 10.000 fotografías tras varios meses de observaciones de satélite hasta conseguir cubrir el planeta entero. El resultado, un precioso planeta a 43.200 × 21.600 píxeles – a lo que luego añadió nubes de otras 200 fotografías de satélites meteorológicos. Esas fotografías además no son como las convencionales: muchos satélites obtiene las imágenes «a tiras»; el satélite en cuestión estaba a unos 2.000 km y hubiera sido imposible que fotografiara todo el planeta de una sola vez. (Aunque tenemos satélites en órbitas mucho más altas que toman fotografías constantemente, ej. EPIC.)

Más «reales» en el sentido estricto las Blue Marble del Apolo 8, Apolo 10, Apolo 11 y la que se considera Auténtica Canica Azul al verse completa: la del Apolo 17. Su resolución no es tan buena como otras –al fin y al cabo tiene décadas– pero es genuina cien por cien. En resumen: la buena, buena es la que muestra África; la del montaje de Simmons, anterior, muestra América.

El vídeo también explica detalles como por qué en algunas fotos la Tierra completa se ve más grande o más pequeña (depende de la lente, obviamente) o dónde están los satélites que la orbitan: sencillamente son tan pequeños en comparación que son literalmente imperceptibles, algo que ya hemos explicado más de una vez como una cuestión de escala.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear