Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2019

Tanto por Twitter como por otras redes lleva unos días rondando este vídeo viral que ahora publica también el diario chileno La Tercera, pero del que no se conoce la fuente. Lo describen como «Manifestantes derriban drones de policía con punteros láser» y está datado con fecha 12 de noviembre. A pesar de todas las dudas que suscita, resulta muy ciberpunk, en cualquier caso.

El vídeo es interpretable de muchas formas e incluso es difícil saber qué sucede exactamente. Lo único que parece casi seguro es que es de esa fecha y de las manifestaciones en Chile. El dron (que es uno, no varios) podría ser de la policía o no, puede haber sido derribado o simplemente haber bajado; puede que bajara por el efecto de las decenas de punteros láser que lo «acosan» o simplemente porque se le agotara la batería o porque quien lo está volando lo hace bajar.

Las especulaciones que circularon fueron muchas: había quien decía que «parece perder un rotor» (lo cual sería efecto más bien de una pedrada, no un láser) y que «se ve cómo intenta compensar». Tampoco se sabe qué modelo de dron es: hay quien dice que un DJI, quienes dicen que otros. Algunos de estos drones tienen un sistema visual para evitar obstáculos, que podría verse afectado por los láseres. Este tipo de láseres no tiene potencia como para quemar nada a tanta distancia, pero su uso está prohibido por ejemplo para deslumbrar a los pilotos de aviones o helicópteros; en España son hasta 600.000 euros de multa y 5 años de cárcel. Al parecer en diversas manifestaciones en diversas ciudades y países se han usado para deslumbrar helicópteros también. Sin más datos poco puede afirmarse y todo son especulaciones: los láseres podrían cegar la cámara del dron, pero la cámara no es obligatoria para volar un dron (se puede hacer visualmente).

La realidad es siempre menos emocionante que los gritos enfervorizados de la multitud: según parece alguien estaba grabando también a menos de dos metros del propietario del dron en el momento en el que lo recibió –equipado con sus gafas y controles– en una bajada controlada. Así que no era un dron de la policía. No fue «derribado». Y casi nada en el vídeo es lo que parecía.

Otro momento WTF es que la gente allí congregada parece gritar «¡al fuego, al fuego!» cuando el propietario del dron lo recoge «manualmente» y se empieza a ir de allí.

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En la parte política del asunto no entramos. Lo que nos interesa es la parte tecnológica de los drones, los láseres y la escena ciberpunk, la posibilidad de derribar un aparato con ese método y el hecho de que esto haya circulado como un viral con un titular que parece que no tener mucho que ver con lo sucedido realmente.

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Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2018

Infinity SAV

La energía generada por nuestros dispositivos procede de dispositivos de movimiento perpetuo que contradicen las leyes de la termodinámica o por sistemas que acumulan energía a coste cero.

– Infinity SAV

Como proyectos hipotéticos son preciosos: en Infinity SAV fabrican generadores de energía infinita, con sus botones, lucecitas e indicadores. No sirven absolutamente para nada, pero son elegantes y decorativos.

La web en la que se «venden» (más bien no) estas máquinas está diseñada con sumo cuidado y llena de la palabrería habitual: generador magnético, centrifugadora, energía limpia, eficiencia, movimiento perpetuo, radiación, inducción, ultra-alta eficiencia… el lema de la compañía lo tiene todo: «La revolución de la tecnología para un futuro mejor».

Explicado así y con algunos vídeos de acompañamiento parece magia. De hecho es mejor que la magia, qué demonios. Si te fijas, los dispositivos «generan» cantidades enormes de energía así que hay gente que se ha pregunta «¿Pero para qué quiero yo tanta energía gratis?»

Infinity SAV

Aunque el Photoshop se nota demasiado en el tamaño de los botones, los textos y otros detalles, hay que reconocer que bonitas son. Yo creo que el próximo modelo debería incluir un generador de fluzo.

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Por @Alvy — 19 de Septiembre de 2018

El famoso «anuncio de Shackelton» en el Times

Se buscan hombres para un viaje peligroso. Paga reducida. Frío intenso. Largos meses en la más completa oscuridad. Peligro constante. Es dudoso que puedan regresar a salvo. En caso de éxito, recibirán honores y reconocimiento.

– Sir Ernest Shackleton (supuestamente)

La Smithsonian Magazine tiene este artículo en el que se explica cómo es más que dudoso que el famoso anuncio de Shackleton buscando hombres para su expedición a la Antártida fuera cierto. Cuando surgió la duda se puso un premio simbólico de 100 dólares para quien encontrara el original, pero aunque los aficionados a la historia han examinado con lupa dos siglos de archivos de The Times entre 1785 y 1985 en los últimos 17 años, no han encontrado pruebas de su existencia.

Así que, sintiéndolo mucho, va a haber que añadirlo a la lista de leyendas urbanas. Vuelve a cumplirse aquello de que era demasiado bueno para ser cierto. ¡Oh, desilusión!

(Vía Curistoria.)

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Por @Alvy — 11 de Septiembre de 2018

Me ha encantado toparme en The Outline con este artículo: What’s a Car Supposed to Sound Like? (¿Cómo se supone que debería sonar el motor de un coche?) donde se desvela un pequeño «secreto» que hay bajo el capó de muchos coches – especialmente los denominados de alta gama: el impactante sonido del motor que escucha el conductor es falso.

Es falso pero agradable, y supuestamente «mejor», para entendernos. Los fabricantes se enfrentan a un dilema: diseñar motores y coches silenciosos para que el viaje sea más agradable y no suponga molestias a quienes vayan en su interior, o confiar en que el sonido natural de la mecánica del vehículo «suene como un poderoso motor de coche» – que se supone es lo que le gusta a la gente y hay gente entre rarita y muy exigente.

Esta contradicción la han resuelto muchos fabricantes aislando todo lo posible la mecánica del coche del interior del habitáculo, utilizando materiales absorbentes de ruido, etcétera y luego añadiendo sonido de motor artificial, a veces con una «cajita de ruidos», a veces incluso directamente a través de los altavoces. Exactamente: el Brrrmmm… Brrrmmm… que hace el motor cuando el coche acelera es en ocasiones tan falso como el euro con la cara de Homer Simpson.

Según el Washington Post hay auténticos departamentos de sonido dedicados a orquestar esos sonidos en las sedes de muchos fabricantes. Y aunque es algo parecido, esto nada tiene que ver con los sonidos artificiales «de circulación» que se añaden a los coches eléctricos para que los peatones puedan sentir su presencia – porque muchos son tan silenciosos que asustan a la gente que no los oye venir. (Estos sonidos de hecho acabarán siendo obligatorios en todos los coches eléctricos.)

Según cuentan en el artículo y tal y como puede verse en este vídeo (de un BMW 140i xDrive) a los aficionados les encanta descubrir los sistemas que producen estos sonidos, trastear con ellos y grabar en vídeo comparaciones con/sin el sonido extra del motor. Dicen que todo comenzó con los Miata de Mazda en 1989. En algunos Porsche simplemente se puede «regular» cuánto sonido natural del motor se transmite al interior. Volkswagen también lo hace Y hay otros como el Ford F-150 que emite el sonido por los altavoces.

Emosido engañado

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