Marzo2017

Por @Wicho — 27 de Marzo de 2017

El ojo desnudo por Antonio Martínez Ron«Papá, si no lo ven, ¿cómo saben que está ahí?» fue la inocente pregunta de Laura, la hija de Antonio, que le embarcó en la aventura de escribir El ojo desnudo, el libro que es necesario para dar respuesta cumplida a la pregunta.

Y es que las preguntas de los niños suelen tener su miga, ya que responder a cosas como qué es un color, qué ve cada uno de nosotros cuando observa el mundo, y cómo lo que vemos se transforma en lo que nuestro cerebro percibe dista mucho de tener una respuesta sencilla.

El primer paso de esta historia parte de los sótanos del Museo de Ciencia e Industria de Manchester, donde se conservan los restos de los ojos de John Dalton, la primera persona de la historia de la que tenemos constancia de que se dio cuenta de que no veía como el resto de las personas y que acometió el estudio de esta peculiaridad desde el punto de vista científico. Tanto como para pedir que a su muerte abrieran sus ojos a ver si había algo en su interior que pudiera afectar a su percepción del color.

De Dalton el camino de Antonio nos lleva a los griegos y a un recorrido por la historia de cómo aprendimos como vemos, incluyendo el sorprendente descubrimiento de que, según las leyes de la óptica, las imágenes que se forman en el interior de nuestros ojos están patas arriba y que es nuestro cerebro el que, de algún modo, las pone de nuevo en su orientación correcta.

Entender las leyes de la óptica nos permitió también mejorar el diseño de los telescopios y microscopios, hasta entonces fabricados de forma un tanto intuitiva, y adentrarnos con más confianza en dos mundos invisibles hasta entonces para nosotros, el de lo muy lejano y el de lo muy pequeño, los dos inaccesibles a nuestros ojos sin ayuda, a nuestro ojo desnudo.

También pudimos entender lo que es la luz y comprender que no es más que una pequeña parte del espectro electromagnético, lo que de nuevo nos llevo a ir más allá de sus límites y de los límites de nuestros ojos, y nos permitió descubrir nuevas «luces» con las que mirar el mundo.

Estas nuevas luces –rayos x, infrarrojos, ondas de radio– nos permitieron a su vez adentrarnos en el interior de la materia para entender de qué estamos hechos, de qué está hecho todo, y hasta qué destino le espera al universo, gin tonics mediante.

Como dice Antonio,

con estas herramientas los seres humanos hemos llegado a superar lo que nos dicen los ojos e incluso la propia luz. El viaje que nos ha traído hasta aquí comenzó con un primer tipo mirando al cielo con el ojo desnudo y quienes le siguieron y miraron las estrellas a través de cristales pulidos o examinaron el agua de los charcos con lentes diminutas como gotas de rocío. En el camino, mientras nos planteábamos por qué vemos lo que vemos y si lo que tenemos alrededor es real, se cruzaron cuestiones como de qué está hecha el agua, el aire y aquello que nos rodea. La tarea se antojaba inabarcable pero, como anticipaba John Dalton, bastaba con plantearse los retos de uno en uno.

Si ya conoces Fogonazos, no necesitas que te diga lo buen contador de historias que es Antonio, si no, te diré que es uno de los mejores contadores de historias que conozco, y que además en esta ocasión se nota que es una historia contada con especial cariño para su hija Laura.

Así que corre a comprar el libro. Te enganchará y no podrás dejarlo hasta que termines con él.

Está disponible en formato electrónico, pero la atención al detalle del diseño de sus cubiertas y de su funda hacen que en este caso recomiende comprarlo en formato árbol muerto. Son 21 euros, pero merecen muy mucho la pena.

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Por @Wicho — 27 de Marzo de 2017

En la mesa de mi estudio sí que molaría

Del departamento de «si tienes que preguntar el precio es que no puedes permitírtelo»* llega este impresionante reloj.

Destination Moon es una creación del estudio de diseño Maximilian Büsser & Friends y el fabricante de relojes L'Epée que hará babear a cualquier espaciotrastornado… y más aún si le gustan los relojes y otras máquinas de precisión, ya que el reloj tiene a la vista todas sus intimidades mecánicas, aunque convenientemente protegidas por un cristal mineral.

Incluye un astronauta, bautizado como Neil, que se adhiere a la escalera a la altura que tú quieras:

Neil a lo suyo

Hay cuatro series limitadas de 50 piezas cada una con las patas en plata, negro, azul y verde.

* Vale, lo hemos mirado y son unos 19.500 dólares.

(Vía Mauricio Zapata).

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Por @Wicho — 27 de Marzo de 2017

Aceptamos pulpo como animal de compañía
Colosseo

¡Champán!
Tower Bridge

Todo comenzó con una foto del Big Ben convertido en una especie de reloj de pulsera mediante un hábil uso de la perspectiva y un trozo de papel convenientemente recortado. Animado por un padre y su hija que vieron como la hacía Rich McCor aplicó el mismo tratamiento a otros conocidos sitios de interés turístico en Londres, las fue publicando en Instagram, se hicieron cada vez más populares… y de ahí a que Lonely Planet le contratara para hacer fotos similares por el mundo adelante.

Rich McCor, más conocido como paperboyo en Instagram, cuenta hoy con más de un cuarto de millón de seguidores de sus peculiares fotografías tuneadas con recortes de papel, habitualmente aplicados a paisajes o escenas urbanas, aunque no siempre.

DJ limón
Tunes & cocktails

Eso sí, no es tan fácil como pudiera parecer: la foto de la fuente frente al Tower Bridge necesitó 50 tomas, por ejemplo.

(Vía Ana Ribera).

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Por @Wicho — 27 de Marzo de 2017

Cada minuto la atmósfera de la Tierra pierde 180 kilos de hidrógeno y 3 de helio, así como cantidades menores de oxígeno y nitrógeno.

Es un fenómeno conocido como escape atmosférico, provocado por las estrellas, en este caso por el Sol, que al mismo tiempo que les dan a los planetas partículas y luz y calor hacen que la atmósfera se escape cuando algunas de sus moléculas se calientan lo suficiente como para escapar de la gravedad.

Este fenómeno también se da en Plutón y Marte, donde de hecho, se produce a mayor ritmo por ser más pequeño que la Tierra, lo que hace que tenga menos gravedad y por tanto a las partículas de su atmósfera les sea más fácil escaparse al espacio. Por eso Marte es rojizo: el efecto del Sol fue separando las moléculas de agua de su atmósfera en hidrógeno y oxígeno, lo que permitió que el primero, más ligero se escapara, y dejó libre al segundo para oxidar toda la superficie del planeta.

Y también se da, por supuesto, en planetas extrasolares, a un ritmo espectacular en los jupiteres calientes, que pueden llegar a perder 500 millones de kilos de hidrógeno por minuto.

Todo esto que hemos aprendido observando planetas de nuestro sistema solar, la Tierra incluida, y planetas a muchos años luz de nosotros nos permite afirmar que casi con toda seguridad en unos miles de millones de años, cuando el Sol empiece a calentarse, la Tierra sufrirá un proceso similar el de Marte… Antes de quedar carbonizada y probablemente engullida por el Sol otros miles de millones de años más tarde.

Así que, como dice Anjali Tripathi en el vídeo Your Atmosphere is Escaping, cuando dudes de para qué sirve mirar al espacio y mandar sondas por ahí adelante, recuerda que mirar al espacio nos permite averiguar cosas acerca del pasado, presente y futuro de los planetas.

Y nosotros vivimos en uno, el único al que tenemos acceso, y al que deberíamos cuidar como si nos fuera la vida en ello.

(Vía Mujeres con ciencia).

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Por Nacho Palou — 27 de Marzo de 2017

Principales lluvias meteoritos

Lluvias de meteoros vistas desde el espacio es una herramienta desarrollada por Ian Webster que representa visualmente cómo “se verían” desde el espacio las lluvias de meteoros más conocidas: las perseidas, leónidas, oriónidas,... o todas a la vez.

Las lluvias de meteoros se producen cuando la tierra se cruza con la trayectoria de algún torrente de meteorides, grupos de partículas de polvo y rocas pequeñas que también orbitan el Sol y que normalmente son restos de cometas o asteroides. Debido a su pequeño tamaño los meteoroides suelen quemarse al entrar en contacto con la atmósfera terrestre dando lugar así a los meteoros o estrellas fugaces.

Ian Webster es también el autor de la base de datos Asterank (que cataloga cerca de 600.000 asteroides cercanos) y del Asteroid Model Viewer un repositorio con modelos 3D de algunos asteroides, entre otras herramientas online.

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