Por Nacho Palou — 23 de Febrero de 2018

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Fotografía: Paul Tymstra, Sea Eagle Aviation

Los casi 13 kilómetros del puente de la Confederación, en la costa atlántica de Canadá, pasa sobre el estrecho de Northumberland. El puente es algo así como un rompehielos estático: cuando la corriente de agua está helada y el hielo se desplazada bajo el puente los soportes del puente, de forma cónica y colocados a 250 metros de distancia, fracturan y rompen el hielo para evitar que su fuerza derribe la construcción.

El resultado es el que se ve en esta imagen tomada por Paul Tymstra, de Sea Eagle Aviation, cuando sobrevolaba recientemente el puente a unos 2200 metros de altitud: largas tiras de hielo “perfectamente” recortadas en bloques de 250 metros de ancho.

Vía Kottke.

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Por Nacho Palou — 22 de Febrero de 2018

Este vídeo de MrEngineeringGuy (con subtítulos en inglés) explica un poco lo difícil y costoso que es transportar oxígeno a la Estación Espacial Internacional (EEI). Si hubiera que suministrar todo el oxígeno de la EEI desde la tierra el coste sería de algo así como medio millón de dólares cada día.

Y si bien es cierto que de vez en cuando se envía oxígeno presurizado a la EEI con las naves de carga que abastecen regularmente la estación, en la actualidad la mayor parte del oxígeno que respiran los astronautas se obtiene a través de un sistema conocido como OGS (Oxygen Generation System).

El OGS produce oxígeno a partir del agua. Utilizando la electricidad producida por los paneles solares de la estación el agua se descompone (mediante un proceso llamado electrólisis) en los dos elementos que la forman: hidrógeno y oxígeno. Cada día el OGS produce entre 2,3 y 9 kilos de oxígeno, según Space Answers. Para una tripulación de seis personas son necesarios unos 5 kilos de oxígeno cada día, a razón de 840 gramos por persona y día.

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De los dos elementos uno de ellos es necesario para mantener vivos a los astronautas (el oxígeno) y el otro supone una amenaza para la vida de los astronautas y para la propia estación especial (el hidrógeno). El hidrógeno es inflamable y explosivo, de modo que el OGS directamente vierte al espacio el hidrógeno resultante del proceso de electrólisis.

El agua utilizada para producir oxígeno procede de la orina de los astronautas y del agua utilizada para el aseo.

Existem al menos otras dos formas de producir oxígeno en la estación espacial. Uno es el sistema llamado Solid Fuel Oxygen Generation, originalmente desarrollado para la estación espacial Mir y conocido como Vika o TGK, y que también se ha adaptado para su uso en la EEI. el TGK consiste en un dispositivo que libera oxígeno a partir de una reacción química con perclorato de litio.

Finalmente las plantas también producen oxígeno a partir del dióxido de carbono del aire. Este sería el método ideal para producir oxígeno y el más sostenible. El problema, explican en el vídeo, es que en órbita el crecimiento de las plantas es un poco lento, y en la EEI el espacio es limitado.

De modo que (a pesar de la imagen de plantas del vídeo) por ahora el OGS es el sistema que produce la mayor parte del oxígeno que respiran los astronautas en la EEI.

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Por @Alvy — 21 de Febrero de 2018

Lento, pero avanza. Ya se pueden ver las primeras y espectaculares escenas con el proceso de instalación del Reloj de los 10.000 años de la Long Now Foundation, una de las más increíbles obras de ingeniería con «vistas al futuro» que probablemente vivamos en nuestra época.

Tal y como indica su nombre, el reloj está ideado para funcionar y perdurar durante 10.000 años. La idea de su construcción planteó las más curiosas disquisiciones antes de empezar:

Diez mil años son un periodo de tiempo muy largo: bastante más que el registro histórico de nuestra humanidad (…) ¿Dónde construir el reloj y que esté a salvo de catástrofes naturales? ¿Qué fuente de energía utilizar, para que nunca se detenga? ¿Con qué materiales construirlo, para que no sufra desgaste? ¿Qué mecanismo estaría a prueba de fallos? ¿Cómo hacer que sea preciso y siga indicando la hora de aquí a los próximos diez milenios? ¿Cómo garantizar que se puedan sustituir las piezas que se estropeen?

Con el apoyo económico de Jeff Bezos (sí: el de Amazon) se excavó el año pasado un monumental silo de casi cien metros de profundidad en Sierra Diablo, una montaña al oeste de Texas. El vídeo muestra las primeras imágenes de la instalación del mecanismo, de más de cinco toneladas, que está rodeado de unas escaleras en caracol por las que se puede subir y bajar – y apreciar todos sus detalles, incluyendo sus enormes 20 ruedas.

Los materiales de los que están construidas las piezas principales son acero inoxidable y titanio de alta calidad, para que apenas sufra variaciones y que los rodamientos (cerámicos) no necesiten mantenimiento – de hecho carece de electrónica, aunque parte del mecanismo musical es «digital». Un gigantesco peso de varias toneladas aprovecha la fuerza de la gravedad para mover lentísimamente el mecanismo de ruedas dentadas; su duración se mide no en horas, sino en años – pero aun así se puede hacer subir de nuevo («darle cuerda») cuando la gente camine por el interior del reloj, haciendo girar manualmente una especie de noria. Aun así se ha diseñado un sistema que aproveche las variaciones de temperatura día/noche como método de alimentación alternativo.

En el vídeo puede verse el basto estado de las paredes del silo en contraste con las pulidas y precisas piezas del mecanismo principal. Todavía falta buena parte del reloj por construir, incluyendo el mecanismo para «dar las campanadas» (notas musicales pseudoaleatorias) y los indicadores de efemérides astronómicas, pero todo se andará.

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Por Nacho Palou — 8 de Febrero de 2018

El primer cohete Ariane 6 volará el julio de 2020, o al menos así está previsto. Para acomodar este cohete de nueva generación la Agencia Espacial Europea (ESA) está preparando el complejo espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. Estos preparativos incluyen la construcción de una nueva plataforma de lanzamiento, un pórtico móvil y un edificio de ensamblaje (BAL) que está a medio camino de completarse.

El BAL (Bâtiment de l'Assemblée du Lanceur) mide 20 metros de alto, 112 metros de largo y 41 metros de ancho, y está situado a un kilómetro de la plataforma de lanzamiento. En su interior es donde se ensambla y se prepara el cohete (en horizontal) antes de “levantarlo” y trasladarlo a la plataforma.

Kourour ariane 6 esa launch site

De esa tarea se encarga el pórtico móvil, una estructura metálica de 90 metros de alto que pesa unas 8.200 toneladas cuando está totalmente equipado. Se desplaza sobre raíles para trasladar el cohete hasta la plataforma de lanzamiento. El pórtico móvil se marcha por dónde ha venido para retirarse justo antes del lanzamiento.

Finalmente la nueva plataforma de lanzamiento cuenta con dos conductos de escape simétricos (para dar salida a los gases y a las ondas de choque que produce el encendido del motor), cuatro mástiles que sirven como pararrayos y una torre de agua para el sistema de diluvio que se utiliza para suprimir la ingente potencia acústica del cohete creando una cortina con cientos de miles de litros agua.

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