Por @Alvy — 20 de Marzo de 2017

Antes de que alguien lo pregunte: ninguna GoPro sufrió daños al grabar este vídeo (detalles abajo).

Este vídeo de Alex Landress, ingeniero nuclear y operador de la central nuclear de Breazeale (Pensilvania, EE UU) muestra el proceso de arranque, funcionamiento y parada de un reactor nuclear sumergido en su piscina. [Se puede bajar el volumen porque en algunos trozos «acelerados» resulta un poco molesto.]

El agua de las piscinas está fría; si te metes en ellas esa sería la sensación. Su misión es hacer de pantalla contra las radiaciones y enfriar el núcleo. El calor se aprecia solo cerca del reactor, que es donde están las barras se van iluminando en un azul cada vez más claro – la famosa radiación de Cherenkov. Se trata de un curioso fenómeno por el que el agua «reduce» la velocidad de la luz visible, que se ve adelantada por los electrones, produciendo el curioso efecto visible al ojo humano – totalmente espectacular. (En otros reactores no se puede ver porque el reactor está metido en una estructura de especial y no resulta visible normalmente.)

El vídeo muestra el reactor funcionando primero a 500 kW y luego a 1 MW, donde al poco tiempo comienzan a verse burbujas. Finalmente se ve también la secuencia de apagado del reactor.

La cámara sumergida en el agua no sufre ningún daño porque está demasiado lejos del núcleo; de hecho su propietario dice que sigue funcionando bien y sin señales de contaminación radioactiva. Sin embargo también cuenta que el flujo de rayos gamma durante periodos más prolongados puede hacer que el cristal se vaya oscureciendo (a un color marrón); también que algunos puntitos blancos que se ven pueden ser rayos gamma impactando contra el sensor de la cámara.

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Por Nacho Palou — 15 de Marzo de 2017

Wolverine, desarrollado por el Shape Lab de la Universidad de Stanford, es el nombre de esta suerte de cruce entre un guante de realidad virtual y las garras de Lobezno. Se trata de un dispositivo háptico que tiene la capacidad de simular la solidez de un objeto que existe únicamente en un entorno virtual.

El dispositivo —que ha sido diseñado para resultar económico, simple y ligero— proporciona mediante unos motores una fuerza contraria a la que se ejerce al coger un objeto con la mano. De este modo aunque se esté cogiendo un objeto virtual el usuario siente una resistencia entre los dedos y el pulgar según la forma (cúbica, triangular, esférica) y la densidad del objeto, con el fin de proporcionar la sensación física y real de estar cogiendo un objeto sólido.

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Por @Alvy — 6 de Marzo de 2017

Puede que esta breve, intensa y enfocada demostración de una máquina de grabado láser de alta velocidad sobre metal sea el pan de cada día para los especialistas, pero visto desde fuera impresiona bastante. Su precisión y simetría resultan sumamente gratificadoras y placenteras, todo sea dicho.

Dicen que se utilizan para grabar todo tipo de formas y marcas en armas, piezas médicas, joyería y otros campos. Los láseres más potentes también sirven para realizar cortes sobre el metal, normalmente aluminio. En Z-Tech Lasers se puede leer más sobre cómo son estas poderosas bestias industriales.

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Por @Alvy — 27 de Febrero de 2017

Los ansiosos pueden pasar directamente a 03:25 para ver un buen fostiazo.

La Roborace es como la Fórmula 1 pero con coches autónomos. Los monoplazas (¿o ceroplazas?) son eléctricos y alcanzan altas velocidades – en el vídeo se los puede ver rodando a 186 km/h. Ya hemos hablados de esta competición por aquí alguna vez.

En el canal de YouTube de Roborace se documenta en profundidad el desarrollo de las inteligencias artificiales y la ingeniería que compiten en estas carreras. Y en este episodio pudo verse el «primer hito que hizo historia»: el adelantamiento de un vehículo en condiciones de carrera. La cosa parece ser que tuvo mérito porque el coche perseguidor tenía un bug y no adelantaba a pesar de estar en situación de hacerlo; tras una revisión rápida lo parchearon y entonces «tomó la decisión correcta» delante del público.

En el vídeo se ve también cómo en el circuito de Puerto Madero, en Buenos Aires (Argentina) uno de los coches se fostia a alta velocidad (alrededor de 03:00) contra uno de los muros del circuito, tras perseguir al vehículo adversario durante un buen rato. Otro hitos histórico, al menos en competiciones de vehículos autónomos de esa magnitud.

Visto lo visto, voy a mojarme: les doy cinco años a los pilotos humanos hasta que un coche autónomo de iguales características los supere en condiciones de competición. En 2023 nos leemos.

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