Por Nacho Palou — 25 de Septiembre de 2017

Cropped RP1593 2909 Marea

Fotografía: Microsoft / Run Studios

Con 6.600 km de longitud, hasta 3.350 metros de profundidad y 160 terabits por segundo de capacidad el cable submarino Marea —impulsado por Microsoft y Facebook y construido Telxius (filial del Telefónica)— es el cable submarino de mayor capacidad de cuantos cruzan el Atlántico. Su capacidad se empleará para transmitir todo tipo de comunicaciones a través de internet, desde enviar y recibir fotos de gatos hasta completar complejas operaciones logísticas y transacciones bancarias.

“Aunque la mayoría de la gente es consciente de la importancia que tiene la conexión a Internet en su día a día, pocos entienden el papel tan crítico que desempeñan las redes de cables submarinos que atraviesan los mares del planeta para posibilitar esa conectividad”, explican desde Microsoft.

El cable es el resultado de un acuerdo de colaboración para su desarrollo entre Microsoft, Facebook y Telefónica, a través de su filial de infraestructuras Telxius de telecomunicaciones creada por la operadora española en 2016 y encargada de sus construcción y operación. En total Telxius gestiona y opera 65.000 km de cables submarinos, la mitad de los cuales son propios. “Al estar situado más al sur que la mayoría de los cables submarinos Marea debería estar más protegido frente a los desastres naturales y los fuertes eventos meteorológicos del Atlántico norte.”

A pesar de la magnitud del proyecto la construcción del cable se ha completado en menos de dos años, casi tres veces menos tiempo del que requiere normalmente un proyecto de estas características. Estará operativo en algún momento del año 2018 y está diseñado para prestar servicios durante mucho tiempo: contiene ocho pares de fibra óptica encapsulada en cobre recubierto a su vez de un carcasa de plástico rígido y un recubrimiento protector. Las estaciones en tierra —en Bilbao y en Virginia Beach, en el estado de Virginia (EE UU) podrán actualizarse en el futuro para mejorar la capacidad de transferencia del cable.

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Por Nacho Palou — 23 de Septiembre de 2017

En 1928 el arquitecto alemán Herman Sörgel propuso el desarrollo del proyecto Atlantropa, que básicamente consistía en drenar parcialmente el mar Mediterráneo. La idea de Sörgel era construir una presa grande de narices en el estrecho de Gibraltar. De este modo se aislaba el Mediterráneo del Atlántico. Aislado, el Mediterráneo empezaría a perder agua de forma natural, por evaporación.

Para controlar el nivel de las aguas del Mediterráneo 100 metros por debajo de su nivel natural la presa regularía el caudal de agua procedente del Atlántico. Diseñada por Bruno Siegwart, la presa serviría además como central hidroeléctrica con capacidad para producir al menos 50.000 Mw, suficiente entonces para suministrar electricidad a toda Europa y a algunos países más de la región.

Mediterraneo parcialmente drenado

El proyecto expondría más de medio millón de kilómetros cuadrados de nuevas tierras, una superficie equivalente al tamaño de la península Ibérica. El problema es que la sal depositada en esas tierras tras la evaporación del Mediterráneo impediría el uso de esas tierras para pasto y cultivo e incluso sería terreno demasiado hostil como para habitarlo.

Así que tendríamos electricidad y sal a montones, y además se podría viajar desde Berlín hasta Ciudad del Cabo por carretera o en tren, del tirón.

Ahora vienen los “peros” —empezando por el mosqueo de miles de poblaciones costeras que se quedaría sin playa, enumerados en el vídeo What Would Happen If We Drained the Mediterranean Sea? Entre otros,

  1. La obra tardaría 100 años en completarse; suponiendo una pérdida calculada de 80 cm de agua al año por evaporación se tardarían 200 años en alcanzar el nivel deseado.
  2. Básicamente no hay hormigón en el mundo para construir esa presa.
  3. Requeriría la cooperación de al menos una veintena de países.
  4. La rotura de la presa (por terrorismo o por causas naturales, como terremotos y movimientos tectónicos — por aquello de que África y Europa están en colisión) habría “hundido” el proyecto entero.
  5. Cambiaría el clima de la región, de Europa y de África.
  6. El Mediterráneo es el muro de contención norte del desierto del Sáhara. Al reducirlo el desierto automáticamente ocuparía las tierras expuestas. De hecho, si se eliminara el Mediterráneo lo más probable sería que el Sáhara se extiendiese hasta los Alpes como poco.
  7. El agua que no tuviese cabida en el Mediterráneo iría a parar a cualquier otro lugar del planeta, aumentando el nivel de los otros mares y océanos de la Tierra.

En la novela El hombre en el castillo, de Philip K. Dick —adaptada en la serie The Man In the High Castle que se emite en Amazon Prime Video— los nazis, que han ganado la guerra y ocupado toda Europa, África y la parte este de EE UU (la mitad oeste se la quedan los japoneses) se lleva a cabo el proyecto Atlantropa.

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Por Nacho Palou — 22 de Septiembre de 2017

Impresion 3d bimetal 1
Vista bajo el microscopio de la unión mediante impresión 3D de la dos aleaciones metálicas —la de cobre abajo y de iconel, arriba— fundidas y entrelazas en la zona de unión entre ambas. Fotografía: NASA/UAH/Judy Schneider.

Imprimir en 3D metal es relativamente sencillo y común, y de un tiempo a esta parte las piezas fabricadas por este método están empezando a utilizarse en aviones y en cohetes. Hasta ahora, eso sí, siempre tratándose de piezas compuestas por una única aleación de metal.

Ahora ingenieros del Marshall Space Flight Center de la NASA han logrado por ver primera resultados satisfactorio fabricando una pieza de metal impresa en 3D compuesta por dos aleaciones diferentes, de cobre e inconel (níquel-cromo).

Para fabricar este prototipo de iniciador de la combustión (léase, el “mechero que le prende fuego” al combustible del cohete) las dos aleaciones se unieron utilizando un proceso de impresión 3D híbrido llamado sintetización por láser de polvo soplado. El proceso sintetiza partículas de polvo en suspensión que se fusionan sobre el objeto, uniendo fuertemente todas las partes.

Impresion 3d bimetal 0

Fotografía: NASA/UAH/Judy Schneider

Por el método tradicional el componente, aun siendo de pequeñas dimensiones, se habría tenido que fabricar en cuatro partes diferentes soldadas posteriormente a mano, “un proceso que requiere personal cualificado y experimentado que lleva mucho tiempo”, según New Atlas.

La técnica no sólo permitirá fabricar piezas de forma más rápidas y menos costosa, sino que posibilitará construir la pieza y sus componentes internos durante el mismo proceso, algo que hasta ahora no era posible.

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Por Nacho Palou — 19 de Septiembre de 2017

Con una pantalla plana de televisión enmarcada a lo The Frame, pero con un marco de la vieja escuela, John Park logra crear el efecto de que se trata de una pintura antigua encantada.

Entre bambalinas una Raspberry Pi Zero produce cada cierto tiempo —o siguiendo las órdenes enviadas desde un pequeño mando— tenues cambios en los ojos del retrato digital. Los ojos se abren y se cierran, parpadean o cambian la dirección de la mirada con el fin de estremecer al personal.

El vídeo de John Park —lo cierto es que el vídeo que parece estar encantado— explica cómo conseguir ambos efectos: que la imagen de una pantalla digital parezca un lienzo antiguo y que los ojos del retratado realicen movimientos inquietantes.

La lista de la compra de los materiales y componentes utilizados junto con las instrucciones se pueden encontrar en la web de Adafruit.

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