Por @Alvy — 14 de Agosto de 2017

Esta altamente satisfactoria máquina preparadora de filas de dominós es un invento de Matthias Wandel. Parte del mérito es que es completamente mecánica y no está controlado por ordenador. Toda una máquina de baja tecnología que sin embargo ya existió en 1985 como montaje de Lego de la niñez del autor y posteriormente en 2009 con objetivo de grabar el vídeo.

La máquina está llena de ruedas, ejes y correas de transmisión –básicamente bandas elásticas– y es todo un trabajo de precisión de carpintero. El acabado requiere un cuidadoso lijado y también afinar los tamaños de las ruedas de reducción para que todo funcione suavemente y con las distancias adecuadas entre pieza y pieza.

Tras unas cuantas pruebas de ensayo-y-error con los habituales atascos finalmente pudo añadir todos los elementos necesarios para que el pequeño artilugio recorra el suelo preparando las hileras de piezas de dominó en la posición correcta para que un simple clic las tumbe todas.

(Vía Laughing Squid.)

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Por @Alvy — 21 de Julio de 2017

Inspirados sin duda por los zapatos mágicos que llevaba Dorothy en El mago de Oz (1939) estos zapatos hacen aparecer «mágicamente» un coche de Uber con solo chocar los tacones tres veces.

Según cuentan en New Scientist son un invento de Christine Wright, quien les añadió un botón y una caja 1Sheeld donde va una placa Arduino que se empareja mediante Bluetooth con el móvil para no tener que ponerle una tarjeta SIM y un GPS a los zapatos.

A diferencia de los escarpines rojos de la protagonista de la película estos tienen más tacón y son de tipo zuecos/mules. La caja, la batería y el pulsador van dentro del tacón de uno de los zapatos y aunque el acabado no es muy delicado hay que tener en cuenta que es solo un prototipo – que debido al diferente peso de cada zapato hace andar un poco cojeando a su propietaria. ¡Ay! Detallitos.

El algoritmo que detecta los clics está programado para que no se «dispare» accidentalmente. La decisión de su creadora fue hacer obligatorios tres clics segundos en 1,5 segundos. Cuando se activa el código habla con la app de Uber y unas luces muestran que la petición de transporte está en marcha, que el coche ya viene o que está esperando en la puerta.

El invento tampoco es precisamente nuevo (se ha visto en bastantes variantes desde que existe Arduino) pero la solución es buena y el enlace con Uber muy llamativo. Sólo le falta un poco de purpurina roja y… listos para un viaje «mágico».

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Por @Alvy — 17 de Julio de 2017

En Thingverse hay un proyector láser mecánico que es un mecanismo bastante simple de ruedas dentadas en el que se sujeta un puntero láser con una goma elástica. Por la descripción desde luego que no parece tecnología punta, pero es muy resultón.

Los ficheros descargables de todas las piezas permiten fabricarlas con cualquier impresora 3D; no es una gran cantidad de material. Los parámetros que se pueden variar de cara al show son el número de dientes de las ruedas para desplazar el láser más o menos rápido y la fuerza de la goma elástica, que hace que sea más suave o forzado el movimiento.

Aunque el láser es capaz de dibujar pentagramas, el logo de Batman y otras formas geométricas esto no lo hace partiendo de la silueta de las imágenes (que en las piezas de plástico son una mera referencia) sino con el contorno irregular de la pieza principal. Las imágenes están en cierto modo «codificadas» en esas variaciones de la longitud del radio en cada punto de la «cuasi-circunferencia» que conforman.

Se pueden utilizar tanto las piezas de ejemplo como crear nuevos diseños y compartirlos en Thingverse, porque todo lo relativo al «proyector láser mecánico» está publicado con una licencia libre.

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Por @Alvy — 15 de Julio de 2017

Bufandas tejidas con algoritmos matemáticos y autómatas celulares / Fabienne

Hay quienes defienden que las máquinas de tejer fueron los primeros ordenadores programables, y algo de razón no les falta – aunque su uso no era lo suficientemente «general».

Fabienne tiene una máquina de tejer Brother KH-930 hackeada y teje con ella bufandas mediante algoritmos matemáticos. Algunos son simplemente patrones más o menos repetitivos pero coloridos e interesantes.

En una foto que compartió por Twitter se puede ver una de sus últimas creaciones: un autómata celular muy elemental (unidimensional) que puede verse plasmado en la superficie tejida. Al igual que los autómatas celulares de Wolfram los «píxeles» de cada línea unidimensional siguen unas sencillas reglas; a medida que se va bajando se ven las sucesivas generaciones. El del código del ejemplo se llama Regla 73, la misma clasificación que Wolfram.

Algunos de estos autómatas celulares evolucionan de forma caótica dentro del determinismo que los gobierna. Tan es así que su aspecto puede llegar a volverse prácticamente aleatorio. Eso quiere decir que Fabienne podría montar una fábrica de bufandas en el que los diseños fueran todos similares pero nunca jamás iguales. Un poco como las famosas «muñecas repollo» aquellas.

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