Por Nacho Palou — 28 de Septiembre de 2016

Boeing fabrica 42 aeronaves 737 cada mes, una cifra grande para tratarse de un avión de entre 50 y 85 millones de euros, dependiendo de la variante. El 737 se fabrica ininterrumpidamente desde 1967. En el año 2014 entregó el número 8000 (más de 9000 a fecha de hoy) y todavía tiene en cola, pendientes de fabricar, al menos otros 4500 más. Es el avión de pasajeros del cual se han fabricado más unidades en la historia.

Con esas cifras no es de extrañar que la fábrica de Renton en la cual Boeing fabrica el 737 se considere «la fábrica de aviones más productiva del mundo». Los fuselajes llegan a la fábrica desde Wichita (Kansas) por tren —hace unos meses descarriló uno de estos tres y tres fuselajes acabaron en un río— y sólo nueve días después los aviones salen volando.

El vídeo How Boeing Builds a 737 in Just Nine Days de Wired muestra el proceso de montaje completo, desde la llegada del cuerpo del avión hasta que al noveno día hasta el primer vuelo, al noveno día. Bastante impresionante.

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Por @Alvy — 24 de Septiembre de 2016

Explorador automatas

Gavin de Tinkerings construyó este explorador de autómatas celulares, una máquina física y muy visual para ver en funcionamiento los autómatas celulares 1D más básicos. En su pantalla cada línea es un «momento» en la evolución de las «células»; la máquina aplica la regla predeterminada (de abajo a arriba) para ir mostrando cómo se transforman.

Aunque los autómatas celulares más populares son los de 2D, en especial el juego de la vida de Conway, lo cierto es que pueden ser más sencillos todavía e incluso tener una sola dimensión.

Situados en una línea, estos autómatas celulares 1D básicos solamente interactúan con las celdas que tienen al lado. Stephen Wolfram los analizó a fondo en A New Kind of Science y ese es precisamente el formato y notación que se utiliza en la máquina – incluso en los botones de programación y como «número de las reglas».

Dado que hay muy pocas combinaciones posibles para cada zona (tres celdas, dos estados por celda, dos resultados posibles) hay en total 256 reglas – algunas de las cuales son interesantes y otras no tanto. La Regla 30 por ejemplo es de las más llamativas, pues genera una patrón aleatorio (en su «columna central»), no repetitivo y a todas luces «indescifrable».

La máquina se puede programar para que empiece con un solo pixel o con un patrón aleatorio; el resto es «verla funcionar». Su autor ha publicado los esquemas y detalles en Thingverse por si alguien más quiere construirse una. La parte de procesamiento la pone una placa Arduino; la pantalla es un panel de 32 por 16 ledes razonablemente barato.

La combinación de teoría + software + hardware hacen de ella una muy curiosa e interesante máquina y un excelente ejercicio tecnológico de cara a comprender mejor y analizar los autómatas celulares.

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Por Nacho Palou — 20 de Septiembre de 2016

Expertos chinos en seguridad del Keen Security Lab, muestran en este vídeo el nivel de control que llegaron a tener sobre un Tesla Model S –a distancia— siendo capaces de interferir las pantallas, actuar sobre las cerraduras, el techo solar, los limpiaparabrisas, faros y retrovisores, el portón del maletero,... incluso fueron capaces de aplicar los frenos de un Tesla desde varios kilómetros.

A estas alturas Tesla ya ha resuelto la vulnerabilidad a través de una actualización del software de los Model S, motivo por el cual el equipo de Keen Security Lab ha hecho público el vídeo.

Según Tesla «la vulnerabilidad sólo se podía aprovechar cuando estaba en uso el navegador web del vehículo y estando físicamente cerca del coche», aunque los investigadores muestran que es posible transferir el control del coche a otro ordenador situado a kilómetros de distancia.

Para demostrarlo, en el vídeo el equipo de hackers pasa el poder a un colega suyo que está en las oficinas de Keen Security Lab, quien desde allí «pisa» el freno del coche en el cual circulan sus colegas.

Vía New Atlas.

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Por @Alvy — 20 de Septiembre de 2016

De pequeño podías ser de Lego o de Meccano. O, como a muchos de nosotros, podían gustarte ambos juguetes, cada cual con sus peculiaridades. En el Club Meccano de Londres fabricaron esta máquina de pinball completamente funcional y con todos los detalles, una tarea sin duda hercúlea.

La máquina tiene sus dos mandos y la bola realiza diferentes recorridos ayudada por la gravedad sobre el plano inclinado de la mesa; quizá una de las partes más complicadas fuera sin duda el contador, que debía avanzar dígitos con cada «pulso eléctrico» y que estaba fabricado con piezas estándar y electroimanes (por desgracia los del propio juego no resultaron demasiado potentes). También hay agujeros, lanzadores y otro tipo de curiosidades.

La inclinación de la mesa es de unos 6 grados, más o menos lo habitual en este tipo de chismes (una vez me preguntaron por ese valor para un simulador; tuve que dedicar un rato a buscar literatura al respecto) y la bola pesa unos 2 gramos, bastante menos de lo típico en este tipo de máquinas.

Este invento estuvo expuesto varios años desde 2013 que fue cuando se fabricó; su utilización no estaba exenta de problemas, con muchas piezas que se atascaban de todas las formas imaginables. Pese a ello se guardó en el club un registro de los récords hasta septiembre de 2015 que fue cuando se decidió despiezar para que reuniera con su creador, sin duda algún tipo de dios de la cibermecánica.

(Vía Hack a Day.)

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