Por @Alvy — 16 de Julio de 2016

Felix Vorreiter inventó el Flux 1440 hace ya unos años; es un reloj «digital» que utiliza una cuerda, cuerda, con marcas de color negro que muestran la hora exacta. Es un híbrido de lo más peculiar; notablemente ingenioso sin duda.

El Flux 1440 muestra la hora durante exactamente tres segundos (hora y minuto); entonces el motor y diversas ruedas y mecanismos se ponen en marcha para desplazar la cuerda: se necesitan 57 segundos y 57 «cambios» para que se vean los siguientes dígitos. Y así sucesivamente.

El nombre del reloj hace referencia a que en un día hay 1440 minutos, que es la información que hay que codificar en total. Debido al tamaño de las marcas se necesitan ni más ni menos que 1,2 kilómetros de cuerda coloreada adecuadamente para dibujar todos los dígitos de forma directa.

Durante el breve instante en que se marcan los minutos todo es perfecto; entonces comienza todo un espectáculo en movimiento bastante digno de disfrutar. Un +1 por el ingenioso hackeo.

(Vía The Awesomer.)

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Por Nacho Palou — 13 de Julio de 2016

Lo de la orina, aunque cierto, es una dramatización a lo Bear Grylls. La primera opción sería usar agua: agua limpia, una bolsa de plástico y luz del sol, tal y como se explica Grant Thompson en Can You Start a Fire with a Sandwich Bag?

Se trata de hacer una lemte líquida, usando la bolsa llena de agua como lupa con la cual concentrar los rayos del sol sobre algunas ramas y hierbas secas. Después de unos minutos, entre cinco y diez minutos, deberías empezar a ver algo de combustión.

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Por @Alvy — 13 de Julio de 2016

Cómo hackear Pokémon Go usando un dron para que revolotee grácilmente por ahí buscando los pokémon que haya sueltos por la zona. Complicado, arriesgado y probablemente caro –siempre hay riesgo de crash– pero definitivamente dentro de lo posible.

[Nota: también estará probablemente prohibido en núcleos urbanos según las diversas leyes locales pero se trata de la caza de los Pokémon… ¡YOLO!

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Por @Alvy — 10 de Julio de 2016

Mojave Phone Booth / Preston B.

Esta historia la conocí a través de 99% Invisible, el siempre recomendable podcast de Roman Mars y tiene mucho encanto. Trata sobre La cabina telefónica de Mojave, una cabina como las que ya apenas existen que estaba situada en un remoto e inhóspito lugar al sur de Las Vegas – y hasta donde llegar era toda una aventura. ¿Qué narices hacía una cabina allí? ¿Y cómo podría funcionar todavía? Si llamabas, ¿habría alguien al otro lado?

La cabina se instaló en los años 60 –se dice que como servicio a los mineros de la zona– y pasó al acervo de la cultura popular en 1997, cuando Doc Daniels la encontró y escribió un artículo muy zen sobre ella. Su número +1 (760-733-9969) se hizo famoso y la gente llamaba allí simplemente «a ver si alguien contestaba». Otros peregrinaban en su búsqueda en medio del desierto y acampaban allí, esperando pacientemente a que sonara y contestando a quien estuviera al otro lado de la línea.

Encontrar la cabina era casi una experiencia mística, tanto como hablar desde aquel paraje con alguien que estuviera al otro lado del mundo. Su existencia se convirtió en viral, con artículos en Los Angeles Times y otros periódicos – lo que hizo que el fenómeno «muriera por su propio éxito». Según dicen, la zona se llenó de «turistas» y la cabina no dejaba de sonar.

La cabina de Mojave desapareció en el año 2000, pero la gente siguió yendo allí y dejando «muestras de afecto», como su fuera un memorial. Años después su número también quedó «descatalogado» en el típico lío de bloques de numeración de varias operadoras telefónica. Jered Morgan «Lucky225», un phreaker, lo recuperó y lo anunció en la revista Hacker Quarterly 2600.

Mojave Phone Booth MovieDe modo que la cabina y toda su parafernalia revivieron cual ave Fénix, volviendo a estar activa en las redes telefónicas. Desde entonces alguien rodó una película, se le creó una página web (The Mojave Phone Booth Site) y actualmente está a punto de salir un libro: Adventures with the Mojave Phone Booth, del propio Doc Daniels. Todo con el entrañable estilo viejuno de la Internet primigenia.

Si llamas ahora mismo al número la cabina ya no funciona: tras unos pitidos muy de la era del módem la clásica voz femenina de AT&T responde lo de que «este abonado ha cambiado de número», aunque algunos usuarios locales –según dice la Wikipedia– pueden usarlo para hacer multiconferencia o incluso IRC (chat) sobre SMS. Llegar hasta el «memorial físico» de la cabina en el desierto de Mojave sigue siendo toda una aventura, pero con el GPS y Google Maps al menos es más fácil que en los 60.

{Foto/CGI: Mojave Phone Booth / Preston B.}

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