Por Nacho Palou — 20 de Abril de 2017

Según Cruise Automation, que pertenece a General Motors, el vídeo recoge el recorrido nocturno de un vehículo autónomo que se completó sin necesidad de intervención humana en ningún momento, incluso a pesar de la aparición súbita de un mapache que cruza la calle a pocos metros por delante del coche.

El vídeo está acelerado pero aun así se puede comprobar cómo funciona el sistema ante distintas situaciones como cruces, ciclistas, pasos de peatones, coches en doble fila, cambios de carril,... en total el vehículo realiza cinco paradas (programadas, según Cruise) y en algún momento hace algún parece no saber muy bien en qué carril situarse (como en 7:20), pero por lo demás el vehículo parece realizar por sí mismo una conducción bastante buena, de noche.

Vía Road Show.

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Por @Alvy — 12 de Abril de 2017

Data capture 1

Estaba leyendo sobre los diferentes sistemas de reconocimiento automático de matrículas (en inglés: LPR, license plate recognition) cuando he visto un dato que me ha sorprendido. Y es que no solo existen sistemas de este tipo para detectar infracciones de tráfico y para la gestión de lugares como los aparcamientos públicos; también parece que hay cierto negocio en torno a esta tecnología. Y con los datos, no con las máquinas.

Los tipos básicos de LPRs que hay son tres, tal y como explica la Electronic Frontier Foundation: los fijos, que están instalados en semáforos, puentes y postes de las carreteras; los semifijos, que las autoridades pueden llevar a eventos multitudinarios (como un concierto, partido de fútbol o una «feria de armas» de las que hay en Estados Unidos) y los móviles, que van instalados en coches de policía y vigilancia metropolitana y que son estupendos para leer las matrículas de los coches que están aparcados o para batir rápidamente un área.

En todos estos casos el uso de la información depende de cómo funcione la protección de datos en cada país y para qué se vaya a usar. El debate sobre su privacidad es precisamente largo y complejo. La matrícula suele ser un «identificador único y personal» no solo del vehículo sino por defecto de su propietario (quien además debería poder decir quién conduce el vehículo). Pero también puedes hacer fotos o vídeos por la calle y estar capturando matrículas. ¿Cruzarla con bases de datos oficiales de registro de vehículos? Es complicado, pero no imposible – y también depende de para qué (¿multas? ¿seguros? ¿coches robados?) y cada país. En cualquier caso como información «delicada» se guarda en bases de datos y solo pueden acceder a ellas las personas con autorización. (Que luego esa premisa sirva erróneamente para facilitar hackear un sistema central, mediante ataques técnicos o sobornos con dinero contante y sonante es otra película y no entramos en ello aquí).

La vertiente de negocio que encontré es que parece haber empresas que cuentan con sus propios LPR fijos, semifijos y móviles, con capacidad para almacenar esa información y guardarla «solo al alcance de personas autorizadas» y cuyos servicios se pueden contratar. Entre los casos típicos mencionan en otros «secuestros, personas desaparecidas, robos, terrorismo, crimen organizado y crímenes diversos».

Son empresas como Vigilant Solutions, con un lema propio de vigilantes: «Cuando hay vidas en juego hay que atrapar a los malos». En el acceso a su plataforma de información incluyen tanto esos LPRs propios como los «acuerdos» que dicen tener con centros comerciales, peajes, aparcamientos públicos y demás. La friolera de 150 millones de «detecciones» mensuales que añaden a su gigantesca base de datos que ya tiene 5.000 millones de registros con matrículas, ubicaciones y fechas.  

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Por Nacho Palou — 9 de Abril de 2017

El Porsche 910 se produjo por primera vez en 1966 con motores de gasolina, uno de 6 cilindros y 2 litros (200 CV) y otro de 2,2 litros y 8 cilindros (270 CV).

50 años después la compañía Kreisel Electric ha convertido uno de esos deportivos en un coche eléctrico de un millón de euros con prestaciones dignas del modelo original: acelera de 0 a 100 en 2,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 300 km/h con una batería eléctrica de 53 kW, con potencia suficiente para suministrar electricidad a una vivienda convencional. Sobre el papel este Porsche 910e tiene unos 350 km de autonomía, aunque depende de cuánto se pise el acelerador.

Vía Electrek.

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Por Nacho Palou — 9 de Abril de 2017

Cuna imita viaje en coche 1

Lo del coche es mágico. Cuando encendemos el motor y el coche empieza a moverse se queda dormido enseguida. Montarlo en el coche y es algo que hacía mi madre siempre con mi hermano pequeño y no fallaba nunca.

Esta cuna de Ford, llamada Max Motor Dreams, consiste en una cuna para bebés que reproduce la experiencia de estar circulando en coche. La cuna cuenta con un sistema de iluminación led, un altavoz que reproduce el tenue murmullo del vehículo y una mecanismo que aplica movimientos suaves.

Cuna imita viaje en coche 2

Para que la experiencia sea lo más parecida la cuna reproduce los mismos movimientos, ruidos e iluminación que se dan en el coche familiar “de verdad”, los cuales se registran previamente a través de una app para el móvil y que a la hora de dormir, en casa, se transfieren a la cuna.

Por ahora la cuna Max Motor Dreams es un prototipo desarrollado por Alejandro López Bravo. Vía Road|Show.

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