Por Nacho Palou — 22 de Agosto de 2017

Elaine casap 86017

Según Bloomberg, Lithium Is Getting Harder to Extract, se complica la extracción del litio que se emplea, entre otras cosas, para fabricar las baterías de iones de litio habituales en gadgets (móviles y ordenadores, cámaras), y en coches eléctricos e híbridos,

Los productores [de litio] de todo el mundo trabajan a marchas forzadas para cubrir la demanda conforme los coches eléctricos han pasado de casi cero unidades vendidas hace una década al más de medio millón de vehículos fabricados el año pasado. La batería en un Tesla Model S necesita aproximadamente 45 kilogramos de carbonato de litio. Ya se han previsto nuevas minas, pero las dificultades en Olaroz —que es la primera nueva mina de litio que se ha abierto en América del Sur en dos décadas— están limitando la financiación para explotar nuevos yacimientos en Argentina, que es donde se ubican las tres mayores reservas mundiales.

Aunque actualmente Australia es el mayor productor de litio, Chile y Argentina suman el 67 por ciento de las reservas globales de litio que se conocen. Y el litio no es fácil de extraer, ni siquiera de los salares como el de Uyuni donde el litio está en la salmuera y no en las rocas, como sucede en las minas Australia.

El litio es un recurso finito y sólo moderadamente abundante. Forma junto con el hidrógeno y el helio la exclusiva y corta lista de elementos que tienen su origen diectamente en el Big Bang y no en procesos posteriores. Ya se ha calculado que las reservas conocidas darían para unos 17 años con la tecnología actual, aunque el litio en realidad puede reciclarse.

Sin embargo se espera que en los próximos años surjan otras tecnologías de baterías que reduzcan la necesidad de litio, e incluso que prescindan de él. Tal y como explicaban en It's Okay To Be Smart el carbón puso freno a la tala desenfrenada para usar la madera como combustible; el queroseno salvó a las ballenas llevadas al borde la extinción por la popularización de las lámparas de aceite y tal vez las renovables eviten el final del petróleo, y así sucesivamente — y se espera que con el litio suceda lo mismo o parecido.

Fotografía de Elaine Casap en Unsplash.

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Por Nacho Palou — 22 de Agosto de 2017

Thomas kelley 74096

National Grid es en Gran Bretaña una entidad parecida a Red Eléctrica en España: es el operador del sistema eléctrico que se encarga de hacer funcionar el sistema y la red de suministro eléctrico de alta potencia.

Según National Grid, los coches eléctricos que pueden recorrer unos 480 km con una sola carga (un Tesla o similar) tienen baterías de 90 kWh, un tamaño de batería que con el tiempo será el estándar en los coches eléctricos con cierta autonomía. Con un cargador común de 3,5 kW de potencia hacen falta casi 20 horas para cargar totalmente una de esas baterías suponiendo que está a 25 por ciento de su capacidad. 3,5 kW es la misma potencia que tiene un calentador de agua para té.

El tiempo de recarga de la batería del coche se reduce si aumenta la potencia del cargador. Con con un cargador de 7 kW de potencia recargar ese mismo 75 por ciento de una batería de 90 kWh lleva la mitad de tiempo, unas 10 horas. Estos cargadores cada vez serán más habituales que los cargadores comunes de 3,5 kW, según aumenta la capacidad (y la autonomía) de los coches eléctricos.

Sin embargo las baterías de los coches eléctricos aceptan hasta 50 kW de potencia de carga. Aprovechar esa ventaja reduciría el tiempo de carga de esa misma batería de 90 kWh al 25 por ciento a sólo 80 minutos. El problema es que la mayoría de los hogares no pueden suministrar 50 kW.

En España la potencia doméstica media ronda los 4,4 kW, una cifra parecida a la que aplica National Grid en sus cálculos. Esto significa que tampoco sería posible poner a cargar el coche con un cargador común y a la vez hervir agua para el té. Incluso aumentando la potencia de la vivienda para usar un cargador más potente (de 7, 11 o 22 kW) que cargue el coche más rápido implica que otros electrodomésticos (horno, calentadores eléctricos, plancha,...) deberán estar apagados para que no se active el limitador de potencia de la vivienda, el fusible; para evitar que “salten los plomos”.

Según National Grid esto se puede resolver de dos modos: una que es más costosa y complicada, que es modificar las instalaciones eléctricas domésticas para que soporten más potencia; y otra que es por la que vota la operadora eléctrica que consiste en construir una red eléctrica paralela de alta potencia que disponga de puntos de carga rápidos compartidos por todo el país. El problema es que lo de de “compartidos” suena a que igualmente habrá que esperar más de 80 minutos para tener la batería del coche cargada.

“De momento asegúrate de comprobar la potencia eléctrica de tu casa antes de poner a cargar un coche eléctrico, y considera leer un libro mientras se carga”, sugieren en Quartz.

Fotografía de Thomas Kelley en Unsplash.

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Por @Alvy — 18 de Agosto de 2017

Zev es un agente inmobiliario que le explicó detalladamente a su abuelo de 97 años cómo es un Tesla: cómo se recarga, cuál es la autonomía que proporcionan las baterías y algunas otras cosas interesantes. Y luego le dio una vuelta para que lo probara. El vídeo es tan entrañable como indicativo de las cosas que más llaman la atención a la gente mayor sobre la tecnología moderna.
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Y es que el abuelo se encuentra ante una auténtica escena del tipo «hola, vengo del futuro y te voy a enseñar cómo son los coches allí». Si Zev hubiera vestido de blanco y se apareciera con una botella de Lejía Neutrex en la mano seguro que le habría creído.

Al buen hombre le asombra que «puedas levantarte por la mañana y recorrer 300 km así, sin más» (y pregunta: «¿Qué tipo de maquinaria necesitas para hacer esa recarga?») También se queda bastante flipado con el Insane Mode, el famoso modo de aceleración salvaje: «¡Vaya! Es que te pega la espalda al asiento, vamos… Debería llevar paracaídas». Otra de las cosas que más le sorprende es el silencio y que no se oiga el ruido del motor.

El siguiente paso lo describe bien el propio abuelete «Lo siguiente será que no toque el suelo y vaya volando, ¿no?». Pues todavía no, pero casi.

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Por @Alvy — 15 de Agosto de 2017

La ciudad del vídeo no existe tal cual. Es una recreación «imaginada» por una inteligencia artificial a partir de los datos que recopilados durante la conducción de un coche autónomo. Primero aprende cómo es la forma aparente de las calles y los objetos que suele haber en ellas –con ayuda de humanos y sistemas de refuerzo– de modo que luego pueda realiza el proceso inverso: adivinar qué tipo de objetos encajarían en una calle vacía.

El experimento ha sido llevado a cabo en calles de Alemania por Intel e investigadores de Stanford, tal y como cuentan en New Scientist. La recreación de la calle es un poco como el juego infantil de colorear un dibujo a partir de números: a la inteligencia artificial se le dice simplemente «calle» junto con otras palabras como «árbol» o «coche», a partir de lo cual recrea artísticamente algo que encaja con esa descripción en las posiciones dadas.

Para el entrenamiento se requirieron aproximadamente 3.000 imágenes. Aunque no está muy claro qué volumen debería alcanzar para representar de forma realista «la verdadera diversidad del mundo» sí que parece que pueda servir pronto para crear escenarios para juegos o realidad virtual, donde la precisión no sea tan acuciante.

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