Por Nacho Palou — 16 de Enero de 2015

El Land Rover Defender es uno de los coches más emblemáticos. Descendiente directo del Land Rover original presentado en 1948, el Defender actual apenas ha variado su filosofía, aspecto, tecnología ni el modo en que se fabrica desde que salió en 1983. Sólo por cuestiones de normativas medioambientales el motor ha ido actualizándose a lo largo de los años, junto con algunos detalles menores.

Y sólo por cuestiones de organización de gama (cuando salió el Land Rover Discovery) el Defender recibió un nombre propio en 1990. Hasta entonces se llamaba simplemente Land Rover 90 [Ninety] o Land Rover 110 [One Ten] según se tratase del modelo corto, con 90 pulgadas de batalla —distancia entre ejes—, o el modelo largo, con 110 pulgadas. También hay un modelo pick-up con más batalla, el 130.

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La imagen del Defender está ligada a las expediciones y a vehículos de emergencia y militares, con versiones de serie y ligeras. Fue el 4x4 que protagonizó primero —y sirvió como vehículo de apoyo después— numerosas ediciones del Camel Trophy, prácticamente desde sus inicios.

Su condición de vehículo de trabajo, espartano y planteado como una máquina funcional no ha variado en 67 años. Se ha mantenido ajeno a las modas y a los cambios de diseño, aunque en los últimos años ha recibido algunas opciones sofisticadas como el aire acondicionado, los elevalunas eléctricos o el ABS. En cambio otros elementos considerados ahora imprescindibles, como el airbag, nunca han tenido cabida en él.

En el vídeo puede verse cómo en la actualidad todavía la fabricación del Defender sigue haciéndose principalmente a mano y de forma bastante artesanal. Los operarios unen los paneles de aluminio con tornillos, remaches o con soldaduras por puntos; hay algún robot por ahí, pero no es un operario imprescindible de la línea de producción.

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La carrocería se coloca sobre un chasis de escalera construido con largueros y travesaños de acero, una configuración cada vez más inusual también entre los todo terreno, salvo contadas excepciones.

El 31 de diciembre de este año la producción del Defender cesará, al menos en Europa, después de más de 30 años de fabricación ininterrumpida. O después de casi 70 años contando a sus ascendientes directos, los modelos o series clásicas —más conocidas en España por fabricarse en Linares con el apellido Santana.

Eso a pesar de las vicisitudes por las que ha pasado su fabricante a lo largo de estos años. Sólo en los últimos veinte años Land Rover ha tenido tres propietarios: BMW (1994 - 2000) Ford (2000 a 2008) y Tata Motors desde 2008.

Por su estética inconfundible —propia de un ladrillo—, su historial de leyenda y una inusual fidelidad a sus orígenes, el Defender es hoy la oveja negra de la familia Land Rover.

Con todo y a pesar de sus particularidades y obsolescencia, (o numerosas virtudes, según cómo se mire), el Defender es un vehículo admirado y apreciado —e incluso deseado— y reconocido en todo el mundo.

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