Por @Wicho — 18 de Agosto de 2017

The Great 78 ProjectThe Great 78 Project es una iniciativa de Internet Archive, George Blood LP y el Archive of Contemporary Music que tiene como objetivo conservar para la posteridad los aproximadamente tres millones de grabaciones en discos de 78 rpm que se estima que se produjeron en los Estados Unidos desde 1898 hasta la década de los 50 del siglo XX y que permanecen básicamente olvidados porque no ha habido interés comercial en sacarlos en otros soportes.

Es una tarea complicada, para empezar porque la inmensa mayoría de esos discos están hechos en goma laca, un material que ya en origen era frágil pero que después de décadas y décadas ya es como para manejarlo con extrema precaución.

Luego está el hecho de que, en especial en las primeras décadas de la fabricación de discos, lo de la velocidad de reproducción no estaba estandarizado, así que muchas veces toca «adivinar» a qué velocidad hay que reproducirlos.

Tienen unos 200.000 discos en sus manos, de los que ya hay digitalizados más de 50.000, que te puedes bajar en varios formatos, y siguen trabajando en ello; aceptan donativos de discos que no tienen, claro.

La duda está en si, con lo volubles que somos con los formatos de almacenamiento, al final no durarán más las copias físicas de estas grabaciones, que también están archivando con todo el cuidado del mundo, que las digitales.

Aparte de en la web en @great78project van tuiteando enlaces a distintas piezas de la colección cada pocos minutos. Y las hay muy curiosas, como por ejemplo grabaciones hechas con el Novachord, el primer sintetizador polifónico, fabricado por Hammond entre 1939 y 1942, o de las primeras épocas del jazz y del bluegrass.

(Vía The Verge).

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Por @Wicho — 31 de Julio de 2017

En la Unión Soviética había un montón de cosas prohibidas, entre ellas buena parte de la música occidental.

Pero eso no fue impedimento sino más bien un acicate para que en la década de los 50 y de los 60 circularan por allí copias de discos de música occidental hechas sobre radiografías (habitualmente sobre fotofluorografías). El proceso de producción era un tanto artesanal, ya que incluía el recortado –normalmente a mano– de la radiografía, perforar el agujero del centro –normalmente con un cigarrillo– y grabar los surcos con la música usando un dispositivo que leía el disco original.

Grabador de Roentgenizdat

Conocidos como «costillas», «música en costillas», «discos de huesos» o roentgenizdat, no sonaban especialmente bien y no duraban mucho, pero hoy en día son una curiosa reliquia de una época pasada y de sus circunstancias, que además, según sea el recorte de la radiografía, hasta queda bonito.

Roentgenizdat

En X-Ray audio hay un montón de información sobre estos «discos», incluida una sección en la que se pueden ver y escuchar algunos.

(NPR vía Sarah Chavez).

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Por Nacho Palou — 1 de Julio de 2017

Kai Oberhäuser

En marzo de 2018 Sony volverá fabricar discos de vinilo. La marca japonesa estampó su último vinilo hace casi 30 años, en 1989. Ahora tiene previsto volver a fabricarlos en sus instalaciones de Tokio, “animada por la renovada demanda por los discos de plástico negro que ahora suponen un importante nicho de mercado”, según BBC News. Se espera que este año el mercado de los discos de vinilo supere los 1.000 millones de dólares.

En los años de 1980 y 1990 Sony jugó un papel determinante para acabar con los discos de vinilo en beneficio del disco compacto (CD) que venía desarrollando, como Philips, desde los años de 1970. Reemplazado por la música en formato digital (como archivos de audio y más recientemente en retransmisión en streaming), ahora el CD anda ya estilosamente más muerto que el vinilo, que en los últimos años ha experimentado una demanda creciente. Así que el movimiento de Sony tiene sentido aunque tecnológicamente suponga dar un paso atrás.

Otra cosa es que después los discos de vinilo se escuchen, porque se venden muchos más discos que tocadiscos.

Fotografía de Kai Oberhäuser en Unsplash.

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Por @Alvy — 13 de Junio de 2017

Desde Pong a Metal Gear varios expertos en diseño de sonido examinan para Wired algunos de los sonidos más reconocibles de la historia de los videojuegos (al menos entre 1972 y 1998). Cuentan un montón de detalles interesantes sobre por qué son cómo son, su posible origen y todo tipo de ideas relacionadas. En la lista están:

  • Pong
  • Space Invaders
  • Pac-Man
  • Donkey Kong
  • Defender
  • Tetris
  • Duck Hunt
  • Super Mario Bros
  • Castlevania
  • Contra
  • Sonic
  • Street Fighter II
  • Mortal Kombat
  • Mario Kart
  • Doom
  • Myst
  • Resident Evil
  • Pokémon
  • Final Fantasy
  • Metal Gear

Pong, por ejemplo, solo tenía un sonido extremadamente básico porque su hardware era completamente de electrónica de lógica discreta (nada de microchips). Alterar la forma de onda para producir otros sonidos hubiera sido pedir demasiado a la electrónica del juego.

En Space Invaders se imitó el latido humano (a 60 pulsaciones por minuto) y a medida que se avanzaba simplemente se aceleraba el ritmo – un efecto diabólico y enervante.

De otro de mis favoritos de la época, Defender, se dice que tenía probablemente los efectos de sonidos más complejos hasta el momento.

También aparecen en el vídeo los efectos de sonidos más elaborados y emocionantes de grandes clásicos: desde los de los objetos de Myst al ¡cling! de las monedas de Super Mario Bros o la banda sonora de Final Fantasy.

(De bandas sonoras de videojuegos viejunos ya habrá que hablar en otra ocasión: desde la mítica banda sonora de Outrun, que marcó época, a las no menos míticas bandas sonoras de Rob Hubbard para los juegos de C-64.)

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