Por @Alvy — 10 de Abril de 2015

Shuffle Hablando de fascinantes historias de aleatoriedad Charles Oberon recuperó la historia aquella de cuando medio mundo se volvió loco porque sus iTunes (puede ser que incluso los iPod) reproducían canciones en modo aleatorio que parecía poco aleatorio:

Apple tuvo que desarrollar un sistema aleatorio más «inteligente» para iTunes que hiciera que el modo aleatorio fuera MENOS aleatorio pero pareciera más aleatorio a quienes estaban escuchando la música.

Y es que según diversos artículos de la época, la forma en que funcionaba el modo aleatorio efectivamente no era como la gente esperaba que fuera. Y es que hay muchas formas de conseguir esa aleatoriedad:

  • (A) Tomar la lista de canciones almacenadas y mezclarlas en un orden aleatorio, como si fuera una baraja de cartas.
  • (B) Elegir una canción al azar entre todas las existentes cada vez que termina otra.

Cada método tiene sus ventajas y desventajas; por ejemplo el método (A) hace que las canciones se repitan menos y permite un uso más lógico y que los botones Canción anterior / siguiente funcionen correctamente, aunque también hace imposible que una canción se repita hasta que acabe la lista. Usando el método (B) se puede solucionar también el tema de los botones, pero existe cierta probabilidad de que una canción se repita de nuevo tras haber acabado –algo sin duda un poco extraño– aunque buscándole algo positivo la probabilidad de que suene cada canción es más puramente aleatoria, digamos.

Lo que sucedía en el iTunes es que usaba el método A. De modo que la gente –especialmente si no tenía muchas canciones– comenzó a observar que Let it be sonaba siempre antes que American Pie, o que una canción de Génesis iba seguida siempre de otra de The Doors. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?

La solución era universal y muy sencilla: desactivar el modo aleatorio y volverlo a activar, lo que producía una nueva remezcla. Pero no todo el mundo hacía esto a menudo. Así que Apple tuvo que modificar la forma en que todo esto funcionaba –según parece forzando una remezcla tras haberse reproducido cierto porcentaje de canciones– para que el efecto fuera más similar al método (B) pero sin perder la funcionalidad de (A) ni el uso de los botones.

(Vía Gregory Daedalus.)

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Por Nacho Palou — 9 de Abril de 2015

La aplicación StaffPad funciona en Windows 8, pero para usarla correctamente requiere una pantalla táctil precisa y un puntero, caso de una tableta Surface, ya que la aplicación tiene que reconocer los trazos hechos a manos —las notas musicales escritas— para que la aplicación pueda entenderlas e interpretarlas correctamente.

El resultado es una partitura que se puede editar, interpretar y reproducir, imprimir o compartir. vía Slash Gear.

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Por Nacho Palou — 8 de Abril de 2015

Tiffany Roddis Ive Made You A Mixtape Page One

El USB MixTape de Tiffany Roddis es un frankenstein entre una memoria USB de 8 GB y una una cinta en casete de la vieja escuela, de cuando hacer listas de reproducción (entonces no se llamaban así) era un trabajo tedioso y artesanal. Cuestan 45 dólares (!) pero “tienen un aro para colgarla”.

Eso sí, un par de pegas: el saliente USB no se retrae y el 98% del volumen y peso de estas llaves USB es básicamente materia inútil, resultando en un perfecto ejemplo de impuesto por nostalgia.

* * *

Michele Catalano, The Lost Art of the Mixtape,

El arte —no nos equivocamos, se trata de un arte— de hacer una cinta de varios se ha perdido en una generación que para completar una lista sólo tiene que arrastrar y soltar. No hace falta amor ni pasión para mover canciones de una carpeta a otra. Se trata únicamente de una lista de reproducción atrapada en un dispositivo. Hacer un lista de reproducción no exige sangre, sudor y lágrimas.

Aunque cualquiera que haya preparado una cinta de casete personal entenderá y encontrará entrañable el artículo de Catalano, el amor y la pasión —para el que use ‘de eso’ en estos menesteres— no están necesariamente ausentes al preparar una lista de reproducción. Se usa otro método pero la motivación es la misma; cambia el cómo pero no el porqué.

Sí es verdad que igual arrastrar y soltar archivos digitales no requiere mucho sudor y desde luego no supone ninguna sangre —caso de herirse bajo la uña al romper la pestaña de protección—, pero siendo honestos entre uno u otro método la única diferencia efectiva es el tiempo que hace falta dedicar para, al final, obtener el mismo resultado.

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Sony tiene una casete de cinta magnética de la vieja escuela con capacidad para almacenar 185.000 GB.

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Por Nacho Palou — 20 de Febrero de 2015

En el proyecto Real Booty Music los movimientos los son captados por acelerómetros y giroscopios colocados en el trasero de la bailarina. Los datos son enviados a un ordenador que convierte la velocidad, intensidad y dirección de la agitación nálgica del baile del perreo en algo parecido a música. Vía Designboom.

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