Por @Alvy — 30 de Junio de 2016

120 Years of Electronic Music

Encontré 120 Years of Electronic Music algo tarde pero me pareció una pequeña maravilla: una web en formato weblog dedicada a la historia de la música electrónica entre antes-de-1800 y 2015 (aunque todavía van por 1991). Las entradas están organizadas por años y hay un buscador para localizar temas por palabras.

Parte de su encanto es el cuidado con el que tratan los temas más antiguos, de los que muchas veces apenas hay documentación ni imágenes – estamos hablando de la época en la que la electricidad empezaba a usarse de forma generalizada y donde la electrónica casi no tenía ni nombre propio.

También fascinantes son los increíbles nombres de los diversos artilugios musicales: desde el Piano electromecánico al Electrófono o el Ritmocón. Algunos como el Trautonium, el Magneton o el Vibroexponator parecen sacados de alguna producción de ciencia-ficción de serie-B. Por supuesto también el popular Theremin anda por ahí.

Simon Crab, su autor, se ha concentrado en el periodo de la «gran explosión» de la música electrónica que abarca desde finales de los años 1800 hasta los 1970. A partir de ahí la cosa sería infinitamente más complicada con miles y miles de gadgets musicales y software especializado, de los que en realidad es mucho más fácil encontrar información en la red.

(Vía Open Culture.)

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Por @Alvy — 27 de Junio de 2016

Este simpático videoclip de Case, Land y Veirs de Open The Portal se llama Atomic Number y trata, de una forma bastante abstracta pero muy química , sobre un mundo en el que cada personaje ocupa un pequeño espacio y en el que el protagonista busca su «alma gemela» con el mismo número atómico: 42.

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Por Nacho Palou — 7 de Junio de 2016

El proyecto Magenta del Google Brain Team utiliza sistemas de aprendizaje máquina o aprendizaje automático para crear obras artísticas, como por ejemplo música. La del vídeo es la primera composición musical compuesta por una red neuronal, un sistema informático expuesto a numerosas obras musicales ya existes que un programa informático utiliza como referencia para «aprender» qué nota musical debe o suele colocarse a continuación de otra.

El resultado es una melodía básica en la que se tocan cuatro notas, pero tiene sentido musical. Se trata de una de las primeras creaciones artísticas hechas por una máquina.

En cierto modo también se trata de un primer amago en contra de la creencia de que el arte es un rasgo artístico propio y exclusivo de los humanos. Y contra la creencia de que los trabajos creativos están «a salvo» de los robots.

Más en Google’s computers are creating songs. Making music may never be the same.

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Por @Wicho — 23 de Mayo de 2016

Shimon es un robot diseñado en el laboratorio de Gil Weinberg, del Centro de Tecnología Musical del Instituto de Tecnología de Georgia, que dotado de programas de aprendizaje a los que se les ha enseñado teoría musical y distintos estilos musicales es capaz de acompañar a un humano a la hora de hacer improvisaciones. Pero además, como tiene cuatro brazos, es capaz de tocar cosas que un humano jamás podría.

El equipo de Weinberg presentó también una prótesis diseñada para Jason Barnes, un baterista que perdió parte de su brazo derecho, que le permite tocar casi como si tuviera tres brazos controlando los movimientos de esta con los músculos de su bicep:

Intrigante intersección de tecnología y creatividad.

(Quartz vía Pepe Cervera).

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