Por Nacho Palou — 5 de Diciembre de 2017

The Conversartion cuenta en Turning hurricanes into music: Can listening to storms help us understand them better? el trabajo de investigadores, meteorólogos y músicos, que trabajan para sonificar las dinámicas de las tormentas. Esto es, para convertir en sonido o en música los datos meteorológicos.

La “sonificación” de las tormentas podrían beneficiar potencialmente a aquellos que rastrean sistemas de tormentas o que informan al público sobre la actividad climática. La sonificación puede ser reproducidas por radio, por ejemplo. También pueden ser útiles para las personas que tienen un ancho de banda móvil limitado y que por tanto reciben mejor contenido en forma de audio que de vídeo.

Incluso para los expertos en meteorología puede ser más fácil percibir una sensación de la dinámica de la tormenta al escucharla que viendo sólo los gráficos. Por ejemplo, mientras que la forma de una tormenta está típicamente ligada a la presión del aire hay momentos en que las tormentas cambian de forma pero no la presión del aire no cambia y, aunque esta variación puede ser difícil de ver en un gráfico, sí puede escucharse gracias a los datos en forma de sonido.

Además, dicen los investigadores, la sonificación ayuda a entender mejor cómo se desarrollan las tormentas; ofrece información para personas con discapacidades visuales y permite añadir información que de otro modo pasa desapercibida,

A través de los ojos podemos detectar propiedades como el color, el tamaño y la textura. Pero nuestros oídos perciben mejor las propiedades que cambian y que fluctúan a lo largo del tiempo. Cualidades como el tono o el ritmo pueden cambiar muy ligeramente, pero aún así se perciben con bastante facilidad a través de los oídos. Los oídos también son mejores que los ojos para detectar patrones múltiples que suceden de forma simultánea, que es lo que hacemos cuando apreciamos las diferentes partes que forman una pieza musical compleja.

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Por @Alvy — 3 de Diciembre de 2017

OddityViz

OddityViz es una visualización premiada en los Information is Beautiful Awards de este año. Es básicamente un deconstrucción de Space Oddity, un minucioso análisis de la famosa canción de 1969 de David Bowie, en forma de diez discos de 12 pulgadas.

Cada uno de los discos es una interpretación visual de un aspecto de la canción: instrumentos, ritmo, melodía, armonía, letra, estructura o el desarrollo de la propia historia. Otra forma de ver el viaje del protagonista, el Mayor Tom, que es la vez una de las más deliciosas, tristes y sobrecogedoras que se pueden imaginar.

OddityViz

Además de haber estado expuesto en una galería de Londres OddityViz puede explorarse al completo en Internet; cada uno de los discos incluye sus fotos y explicaciones detalladas, con profusión de enlaces. Una cantidad de detalles casi infinitos sobre una pequeña gran obra maestra de la música – tanto la terrestre como la espacial.

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Por @Alvy — 27 de Noviembre de 2017

En el montaje-videoclip The Nature of Sound - Symphony of Science algunos científicos y músicos famosos combinan sus voces para explicar lo que es la naturaleza del sonido y la música – y cómo las vibraciones que atraviesan el aire pueden evocar emociones de todo tipo.

El resultado es muy marchoso y agrable. De la ciencia al arte.

Es una creación de Melodysheep.

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Por @Wicho — 20 de Noviembre de 2017

Melissa McCracken tiene sinestesia, esa condición neurológica que hace que los sentidos funcionen entrelazados, de tal forma que, en su caso, escucha la música como colores. Dependiendo del género la ve de una forma u otra:

La música expresiva como el funk es mucho más colorida, pues todos los instrumentos, melodías y ritmos crean un efecto altamente saturado. Las guitarras son generalmente doradas y angulosas, y el piano es más en tonos mármol y espasmódico debido a los acordes. Rara vez pinto música acústica porque a menudo sólo hay una persona tocando la guitarra y cantando, y nunca pinto canciones country porque son aburridos marrones apagados.

Como le pasa a muchas personas con sinestesia para ella era perfectamente normal oír la música en colores, y no sospechó que el resto del mundo no era así hasta los 15 años:

Hasta los 15 años, creía que todo el mundo veía colores constantemente. Colores en libros, colores en fórmulas matemáticas, colores en conciertos. Pero cuando le pregunté a mi hermano de qué color era la letra C (amarillo canario, por cierto) me di cuenta de que mi mente no era tan normal como pensaba.

Básicamente, mi cerebro está interconectado de forma diferente a los demás. Experimento la sensación «equivocada» ante ciertos estímulos. Cada letra y número está coloreado y los días del año circulan alrededor de mi cuerpo como si tuvieran un punto fijo en el espacio. Pero el «mal funcionamiento cerebral» más maravilloso de todos es ver la música que oigo. Fluye en una mezcla de matices, texturas y movimientos, cambiando como si fuera un elemento vital e intencional de cada canción. Tener sinestesia no distrae ni desorienta. Añade una vivacidad única al mundo que experimento.

Después, le resultó frustrante intentar describir con palabras lo que ve, así que empezó a pintarlo en cuadros como estos:

Life on Mars por Melissa McCracken
Life on Mars tal y como lo oye Melissa

Suite nº1 para cello de Bach por Melissa McCracken
Suite nº1 para cello de Bach

Dice que el color y la forma en la que ve una canción puede variar un poco si se centra en el bajo, en la batería, o en algún otro instrumento, aunque básicamente la ve siempre igual.

El caso de Melissa es similar al de Elizabeth Sulston, aunque en el caso de Elizabeth caso la música activa el sentido del gusto.

(Broadly vía Openculture e Irreductible).

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