Por @Wicho — 1 de Diciembre de 2017

Homemade fresh pasta por davide ragusa en Unsplash

Cosas que sé:
Los humanos tienen unos 7*1027 átomos.
Los átomos miden unos 10-10 metros de largo.
Si he hecho bien las cuentas, una persona puede ser convertida en un espagueti de 75 años luz de longitud. [Fuente: Pamela L. Gay vía Emily Lakdawalla]

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Por Nacho Palou — 22 de Noviembre de 2017

Orbe isla grimsey circulo artico

El círculo polar ártico es una línea imaginaria que delimita hasta donde llega el ártico, el punto en el cual no se hace de noche en el solsticio de verano y no se hace de día en el solsticio de invierno.

Y aunque el grueso de Islandia no está en el círculo ártico sí que una minúscula parte de su territorio está situado por encima de ese paralelo: el círculo polar ártico atraviesa unos cientos de metros cuadrados de la pequeña isla de Grímsey (población, ~85 personas).

Y allí es donde esta situado este enorme orbe de hormigón de 8 toneladas de peso llamado Orbis & Globus, diseñado por Studio Granda y el artista local Kristinn E. Hrafnsson.

La idea era indicar el punto exacto donde se comienza (hacia el norte) el círculo ártico, por encima de los 66,5° norte. El problema es que ese punto teórico se mueve un poco cada año por el desplazamiento del eje de rotación de la Tierra, de modo que la instalación debía ser “móvil”: cada año hay que “empujar” el orbe una docena de metros para que su posición sea el correcto.

Orbe isla grimsey circulo artico 2

Y así hasta que el orbe se caiga al mar. Según Iceland Review la instalación tendrá “utilidad” sólo durante unos años más: “El círculo ártico entró por primera vez en Grímsey hace 300 años y se moverá hacia el norte de la isla en 2050, para no regresar hasta dentro de 20.000 años.”

Vía Motherboard.

Imagen: RÚV.

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Por @Wicho — 8 de Noviembre de 2017

Científico en la página 6

Pepe Cervera escribía hace unos días acerca de Mary Somerville, una mujer extraordinaria que rompió con las convenciones de su época y a finales del siglo XVII y principios del XVIII se dedicó a las matemáticas, la física y la astronomía. Estuvo, por ejemplo, en el grupo de astrónomos que predijeron la existencia de Neptuno a partir de las perturbaciones orbitales de Urano. Y también fue tutora de nuestra admirada Ada Lovelace.

La figura de Mary Somerville resultó ser tan impresionante que William Whewell acuñó la palabra scientist, que en español significa científico o científica, para poder referirse a ella adecuadamente, ya que hasta entonces a las personas que se dedicaban a la ciencia se les conocía como hombres de ciencia o filósofos de la naturaleza y, en caso de utilizar esta segunda expresión, se asumía que eran hombres.

De The Philosophy of the Inductive Sciences, de 1840:

Necesitamos un nombre para describir a quien cultiva la ciencia en general. Me inclinaría a llamarlo científico. Así podríamos decir que, tal y como artista puede ser un músico, un pintor o un poeta, un científico es un matemático, un físico, o naturalista.

Aunque lo cierto es que también podría haber escogido utilizar mujer de ciencia, woman of science, o filósofa de la naturaleza, natural philosopher, que además en este caso se escribe igual para hombres y mujeres.

Yo mismo he contado y escrito esta historia acerca de la invención de la palabra científico varias veces. Pero resulta que es incorrecta si nos referimos al español.

Porque en español la palabra científico, usada para describir a una persona, ya aparece, por ejemplo, en el libro Clamores inconsolables de el agua, y sangría, contra la mala administración y vana esperanza de sus profesores, escrito por el doctor Manuel Martín y publicado en 1738, un siglo antes de la propuesta de Whewell. En concreto aparece en las páginas 6 y 28 del libro:

Poco importa, señor, que Helmoncio, Musitano y sus secuaces se declaren enemigos de mi utilidad, cuando el científico Doleo, afianzado en las grandes indagaciones…

Y buscando en Google Libros no es difícil encontrar referencias más antiguas, como al «científico venerable señor Yñigo López» en Las trezientas, un libro de Juan de Mena publicado en 1566.

Así que no es por quitarle méritos a Whewell, quien también inventó también la palabra físico, por cierto, entre otras muchas más, pero los hispanoparlantes ya habíamos llegado allí antes. Aunque fuera por herencia del latín.

(La referencia al libro de Manuel Martín vía Óscar Pazos un día, hace algún tiempo, en el que habblábamos precisamente de Whewell como inventor de palabras).

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Por @Wicho — 24 de Octubre de 2017

Las tumbas de Catherine y Richard Dotson

Los pilotos y los pasajeros que vayan en el lado adecuado del avión quizás se fijen en dos rectángulos de cemento en uno de los márgenes de la pista 10/28 del Aeropuerto Internacional de Savannah/Hilton Head. Lo que probablemente no se imaginan ni por asomo es que se trata de un par de tumbas y que si se fijan mejor podrán ver las lápidas de éstas.

Una de ellas es la de Catherine Dotson, fallecida en 1877; la otra es la de su marido Richard, fallecido en 1894.

***

Cuando el aeropuerto fue inaugurado en 1932 como el Aeropuerto Municipal de Savannah era bastante pequeño, pero durante la segunda guerra mundial el aeropuerto se convirtió en una de las bases del Cuerpo Aéreo del Ejército por lo que se hizo necesario de ampliar la pista.

Los terrenos por los que se amplió no sólo estaban en la granja de los Dotson sino que la ampliación de la pista pasaba por encima del cementerio familiar que se había inaugurado con Catherine y Richard y que para entonces incluía unas cien tumbas.

Los herederos de los Dotson no pusieron ningún problema a la ampliación siempre que el ejército pagara el traslado de las tumbas a otro lugar, aunque no quisieron que las de Catherine y Richard fueran movidas. Así que para evitar meterse en posibles juicios el ejército llegó a un acuerdo con ellos para construir la pista por encima, dejando así las tumbas «incrustadas» en la pista, un acuerdo que se ha mantenido en vigor desde entonces.

Hoy en día el aeropuerto vuelve a ser civil y por lo visto el único del mundo que puede decir que tiene dos tumbas –que se ven perfectamente en Google Maps– en una de sus pistas.

Lo que ya no sale en Google Maps son los fantasmas de Catherine y Richard que, según cuenta la leyenda, puedes ver en algunas ocasiones al atardecer si aterrizas desde la dirección adecuada y el Sol está en la posición correcta.

(Now I Know vía Pepe Cervera; la foto es cortesía del propio aeropuerto).

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