Por Nacho Palou — 29 de Junio de 2016

Gancho cinta metrica extensible
El gancho se mueve para corregir la medida según se tome con el gancho comprimido o con el gancho extendido, compensando en este caso el grosor del gancho. Foto BlogOverflow.

La cinta métrica extensible, también llamada cinta de agrimensor o simplemente «metro» tiene la particularidad de que, tratándose de una herramienta para medir, siempre está fabricada con un “defecto”: el gancho del extremo «está flojo» y se mueve.

Pero el hecho es que no se trata de un defecto, sino de una característica necesaria debido a que la cinta métrica se puede utilizar de dos modos.

Una forma consiste en apoyar el gancho contra una pared o contra el interior de un cajón, por ejemplo. En ese caso la medida tomada incluye el grosor del gancho de acero.

La otra forma consiste en sujetar la cinta métrica usando el gancho, por ejemplo al medir el tablero de una mesa. En ese caso la medida ya no incluiría el grosor del gancho de acero y esa diferencia se compensa «automáticamente» con el desplazamiento del gancho.

De modo que si el gancho estuviera totalmente fijo la cinta métrica no mediría correctamente de una de las dos formas.

Por otro lado, el gancho se puede deformar y doblar hacia fuera con el paso del tiempo, especialmente si la cinta métrica normalmente se enrolla de golpe. Por eso es necesario comprobar de vez en cuando que el gancho está recto (y «flojo») y si no lo está enderezarlo suavemente con unos alicates.

Fuente: Secrets of the Tape Measure, vía The Tool That’s Made To Be Broken.

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Por Nacho Palou — 15 de Junio de 2016

La respuesta corta es nada.

Una respuesta algo más larga es este artículo en The Verge, resultado de buscar respuesta a la pregunta de «si una hormiga cae desde el Empire State Building, ¿se mata?»

Que la hormiga se mate o no dependerá de la velocidad con la que llegue al suelo, y esa velocidad depende cuál sea su velocidad terminal.

El tamaño y la masa y la forma determinan la velocidad terminal o velocidad límite de un objeto en caída. La resistencia que ofrece el aire aumenta con la velocidad, al aumentar la presión —la masa de aire que se acumula debajo del objeto— y la velocidad terminal es aquella a la cual esa fuerza de resistencia al avance es igual a la fuerza que ejerce la gravedad, pero opuesta — impidiendo que el objeto acelere más.

Para una persona la velocidad terminal son unos 200 km/h. Para una hormiga la velocidad terminal es de 6 km/h (An ant dropped off the Empire State Building.)

La supervivencia de la hormiga se visualiza en el vídeo protagonizado por el abuelo de Heidi que hace una demostración práctica tirando una hormiga desde diferentes alturas. A partir de los dos metros la hormiga alcanza su velocidad terminal, que es la misma velocidad a la que camina una persona.

De modo que a una hormiga le da igual caer desde 2,5 metros o desde 250 metros. En ambos casos la hormiga, por su masa y forma, no llegará al suelo a más de 6 km/h — lo cual casi garantiza, sobre todo en suelo blando, su supervivencia.

Una hormiga que cae puede disfrutar de un relajado vuelo hasta su llegada al suelo; después la hormiga sólo tendrá que ordenar sus seis patas, levantarse y estará lista para vivir nuevas aventuras. ¡Corre, pequeña hormiga!

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Por @Wicho — 3 de Junio de 2016

La isla de los Faisanes
La Isla de los Faisanes: arriba a la izquierda está Hendaya; abajo a la derecha Irún.

La Isla de los Faisanes, también conocida como Île des Faisans, es en realidad un pequeño banco de arena en la desembocadura del río Bidasoa que durante seis meses al año es española y durante los otros seis es francesa, administrada según toque por por el Ayuntamiento de Irún o por el municipio francés de Hendaya.

De febrero a julio la isla es española; de agosto a enero es francesa.

Esta curiosa situación viene de que allí se negoció y firmó el Tratado de los Pirineos, que puso fin a La Guerra de los Treinta Años, para lo que se erigió una barraca situada justo en el medio de la isla, de tal forma que la mitad era francesa y la mitad española, con lo que los representantes de ambos países se reunían en una sala dividida en dos por la frontera.

Barraca de la Isla de los Faisanes
Barraca de la Isla de los Faisanes. Este plano está en el Archivo Militar de Estocolmo, donde lo encontró 4 Gatos

Hoy en día, aparte de unos árboles, lo único que queda allí es un monolito que recuerda la firma de ese tratado:

Monolito de la isla de los Faisanes
Monolito conmemorativo en la isla de los Faisanes

La historia de esta isla, en la que por lo visto también se han llevado a cabo intercambios de rehenes, entregas de infantas casaderas, y otras historias un poco de película está magníficamente contada, cómo no, en Meridianos, en la entrada La Isla de los Faisanes: seis meses española, seis meses francesa; las imágenes están tomadas de allí.

(Encontré la referencia a esta isla vía Pepe Cervera).

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Por Nacho Palou — 1 de Junio de 2016

Cosa que vio alan shepard espacio

En mayo de 1961 Alan Shepard fue el primer estadounidense que viajó al espacio. The first American in space dedica algunas fotografías a recordar aquel logro, y además hace mención a la anécdota que también se recoge What are some of the biggest mistakes in history?, en Quora,

La vista que tenía Alan Shepard de la Tierra no era tan azul como la imagen que si captó su cámara desde la cápsula. Alguien se dejó puesto un plástico en el periscopio que le servía de ventana y Shepard vio la Tierra en completo blanco y negro.

Ciertamente, este episodio tiene más de anécdota que de otra cosa — sobre todo comparado con otros grandes errores de la historia recogidos en el mismo hilo. Pero teniendo en cuenta el esfuerzo humano, técnico y económico que exigió mandar a Shepard al espacio, pues manda huevos.

Al final,

Alan Shepard tuvo ocasión de repetir la experiencia cuando en 1971 volvió al espacio, en esa ocasión para disfrutar de unas vistas a todo color.
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