Por Nacho Palou — 23 de Enero de 2017

Al meter un dron en una cámara de vacío lo que sucede es que el dron no puede volar. No hay aire y por tanto no hay manera de crear la sustentación necesaria para que el dron vuele. Así que cae a piedra hasta que vuelve a entrar aire en la cámara.

En cambio un globo lleno de aire (el cual se expande conforme desciende la presión dentro de la cámara), sin embargo sí puede impulsarse en el vacío expulsando el aire que mantiene en su interior, lo que produce un empuje en el globo aunque también esté en el vacío. Se trata de una sencilla forma de visualizar las diferencias en el principio de funcionamiento entre una aeronave y un cohete.

Como explica el autor del vídeo, aunque la respuesta sea evidente “es divertido comprobar aquello que la ciencia predice y que en realidad nunca antes has podido ver realmente. No hay nada que dé más solidez a un principio científico que el hecho de verlo con tus propios ojos.”

Estoy de acuerdo en que el hecho de saber la respuesta no le resta gracia a ver cómo sucede. Y la respuesta no parecía estar tan clara para todo el mundo: en los comentarios del vídeo hay muchos despistados preguntando cómo pueden volar los cohetes sin aire o cómo pueden “flotar las cosas” si el espacio está vacío.

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Por Nacho Palou — 19 de Enero de 2017

La barra de acero reforzado, como las que se utilizan para hacer las armaduras de refuerzo para las estructuras de hormigón, soporta una fuerza de 70.000 Kg antes de empezar a estirarse casi 4 cm y acabar rompiéndose cuando la fuerza que tira de los extremos de la barra supera los 71.000 Kg. El momento está grabado con una cámara de alta velocidad que permite apreciar la rotura con todo detalle.

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Por Nacho Palou — 17 de Enero de 2017

VAB apollo 11 rollout

El Vehicle Assembly Building (Edificio de Ensamblaje de Vehículos, VAB) de la NASA, localizado en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, fue construido en los años de 1960 para el ensamblado de los cohetes Saturno V, del Programa Apolo. Mide 160 metros de alto, 218 metros de largo y 158 metros de ancho y tiene un volumen de 3.664.883 m³. El edificio está soportado por 4.225 pilones que penetran 50 metros en el suelo hasta el lecho de roca y cimientos con 23.000 m³ de hormigón. Para la construcción del VAB se utilizaron 90.000 toneladas de acero.

Además de soportar huracanes y tormentas tropicales, el VAB está diseñado para soportar la presión y las vibraciones causadas por la potencia acústica generada por los motores de los cohetes.

El edificio cuenta con 10.000 toneladas de equipos de aire acondicionado, incluyendo 125 ventiladores para mantener la humedad bajo control. El aire del edificio se puede renovar completamente cada hora y el volumen interior el edificio es tan vasto que tiene su propio clima, lo que incluye “nubes de lluvia que se forman bajo el techo en días especialmente húmedos”, algo que los sistemas de control de humedad del edificio se encargan de minimizar.

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Por Nacho Palou — 11 de Enero de 2017

Este señor explica por qué no es posible ver desde la Tierra los vehículos de las misiones Apolo y los restos de otras misiones a la Luna (misiones rusas y misiones previas al programa Apolo), ni siquiera usando telescopios grandes y potentes. Esta imposibilidad ha sido usada como argumento de los “conspiracionistas” para cuestionar la llegada del hombre (y de misiones no tripuladas) a la Luna.

El motivo principal es simple: la Luna está lejos de narices, a 384.000 km de promedio, y las sondas, módulos y objetos que se dejaron en su superficie apenas miden unos pocos metros en el mejor de los casos. «Es como pretender ver desde Nueva York un moneda que hay en Florida». Además hay otras consideraciones físicas adicionales que se explican en el vídeo.

Ni siquiera es posible verlos con el Hubble. Es verdad que los telescopios están diseñados para ver objetos muy tenues y distantes, situados a distancias astronómicas, nunca mejor dicho. Pero esos objetos son galaxias y cúmulos que miden billones de kilómetros. Los telescopios más grandes están diseñados para captar más luz, pero no para obtener imágenes de alta resolución de objetos diminutos que, a escala astronómica, están aquí al lado.

El Hubble tiene un espejo de 2,4 metros de diámetro, limitado por el espacio que había en la bodega de carga del transbordador espacial que debía ponerlo en órbita. Con ese tamaño el Hubble tiene una resolución en la luz ultravioleta de unos 43 metros por píxel observando la superficie de la Luna, por lo que cualquier cosa que mida menos de 43 metros quedará encerrado en único punto de la imagen y no se podrá discernir. En luz visible es incluso peor. En esa longitud de onda la resolución del Hubble observando la Luna se reduce a más de la mitad: 90 metros por píxel. La única manera de ver objetos que midan unos poco metros y que estén sobre la Luna es usando un telescopio aún más grande [10 veces más grande que el telescopio más grande que tenemos], o acercándonos al objeto que se quiere observar.

Apollo 14 astronauts footprints

Acercarse al objeto es precisamente lo que se hizo con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) en 2009. Situada en órbita lunar, sobrevolando la superficie a entre 20 y 150 km de altura, la LRO observó y fotografió los lugares de aterrizaje del programa Apolo de cerca.

Aun así las imágenes obtenidas por la LRO tienen una resolución de 0,5 metros por píxel que no proporcionan mucho detalle cuando se trata de los artefactos dejados en la Luna. Pero esas imágenes permitieron ver los lugares de aterrizaje del programa Apolo y de las misiones rusas por primera vez desde que llegaron allí hace medio siglo.

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