Por @Alvy — 22 de Mayo de 2015

Principia: divulgación científica de la buena

Principia es una publicación online divulgativa sobre ciencia totalmente gratuita y en castellano; la han calificado como «heredera de la mítica Journal of Feelsynapsis», lo cual ya debería desplegar las orejas-radar a cualquier persona interesada en la ciencia.

En su web colaboran decenas de divulgadores incluyendo los autores del excelente y premiado Scientia (que es donde vi a Principia mencionado por primera vez); el Divulgador Herbívoro; Patricia con sus estupendas historias científicas y de mujeres de ciencia; el interesante Ser Vivo y muchas «almas científicas» más.

Ahora se han propuesto transferir lo mejor de su web a papel, para lo cual han abierto una página de financiación colectiva en la que conseguir los 10 000€ euros necesarios para ello. Todavía les falta un empujoncito durante las semanas restantes, así que si te animas, como ya han hecho más de 150 mecenas más, basta con comprar la revista por adelantado por 25€ o algo más si además quieres recibir diversos goodies relacionados.

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Por @Wicho — 21 de Mayo de 2015

Hace unos días surgió en Twitter la típica conversación a varias bandas en la que la autora de un libro, en este caso Galatea, la editorial que lo ha publicado, y yo mismo hablábamos de su existencia en formato electrónico.

Por el camino se nos unió Juanjo, quien siendo ciego tiene especial interés en que los libros se editen en formato electrónico, pues de otra forma lo tienen muy complicado para leer, como él mismo me explicaba más tarde por correo electrónico.

Esta anotación está basada fundamentalmente en ese correo.

Según me cuenta Juanjo por un lado tienen los libros en braille que más o menos todos conocemos, unos mamotretos que son realmente difíciles de transportar pues están impresos en un papel de un grosor similar a la cartulina, para permitir la impresión en braille por ambas caras.

Libro en braille
La luce attraverso le dita - Salvatore Ciambra

Esto además obliga a partir un libro normal en varios volúmenes, de tal forma que un libro como La sombra del viento, de 576 páginas, termina por ocupar en Braille seis volúmenes de un grosor de unos cuatro centímetros cada uno.

Ir en el metro o en el autobús leyendo un libro de estos es cualquier cosa menos cómoda: agarrado a la barra del bus con una mano, el perro sujeto en la otra, el libro entre el pecho y la barra y leyéndolo… ¿Con la nariz?

Por supuesto en braille no existen ni el formato bolsillo ni tapa blanda.

A esto se añade la poca inmediatez de la disponibilidad del libro desde que sale al mercado hasta que está disponible en braille:

  1. La ONCE tiene que recibirlo.
  2. La ONCE tiene que escanearlo, entrando en una cola en la que la prioridad inmediata son los libros de estudio.
  3. Tienen que imprimir el libro y enviarlo a casa del interesado.

Y no siempre transcriben todos los libros que se les envían, en especial si consideran que no son de interés general.

Eso sí, existe una versión digital de los libros en braille en un formato propietario y encriptado llamado TLO para el que no hay lectores para todos los dispositivos ni plataformas.

Por otro lado están los audiolibros.

Existe un formato estándar llamado Daisy, Digital Accessible Information System, que es un formato que, en su última versión, permite tener un audiolibro con su correspondencia sincronizada en texto.

Este estándar es un estándar abierto, por lo que cualquier persona puede publicar libros en este formato.

Pero disponer de audiolibros tampoco es inmediato:

  1. La ONCE recibe el libro.
  2. Un narrador se tira dos o tres días leyendo y grabando el libro en digital.
  3. Se compila en Daisy y se pone en la biblioteca.

La ONCE tiene una biblioteca digital para afiliados, en la que tiene libros en formato TLO, y libros en audio en formato Daisy, aunque con las limitaciones y peros ya citados; Juanjo ha desarrollado un conjunto gratuito de aplicaciones para acceder a ella, Litersoft.

Así que para poder saltarse todos estos inconvenientes las personas invidentes tienen dos opciones:

  1. Escanear el libro y pasarle un OCR, aunque a veces no es todo lo fiable que nos gustaría, así que hay que ir corrigiendo el libro mientras se va escaneando.
  2. Comprar el libro en digital.

Pero esta segunda opción tiene varias pegas:

a) La mayoría de los libros en digital tienen DRM, sistemas de gestión de derechos digitales, incompatibles con muchos de los lectores accesibles, los lectores adaptados a su uso por personas invidentes.
b) El software de lectura no es accesible, al menos en algunas plataformas.
c) Muchas editoriales no publican sus libros en digital.

Con respecto al DRM es fácil para quien tenga un poco de iniciativa, pues existen programas para romper el DRM de Adobe Digital Editions y para romper el DRM de Kindle, de modo que con Calibre, podemos tener en minutos un libro en epub o txt / rtf, formatos compatibles con lectores accesibles.

Pero por lo general nada es tan fácil como ir a la tienda digital, comprar el libro y disfrutarlo, salvo en el caso de la persona en cuestión tenga un¡ iPhone, en cuyo caso sí que puede leer de forma accesible los libros de Kindle, pues la aplicación de Kindle para iPhone implementa una accesibilidad brutal, al igual que iBooks.

Pero en otros dispositivos o en el ordenador, aunque sea con acceso a la misma cuenta de Amazon o Apple, ya no hay aplicaciones accesibles, salvo en el caso de iBooks para OS X.

Así que el panorama digital es el siguiente:

  • En un iDevice, se pueden disfrutar de forma accesible de los libros de iBooks y de Kindle, pero no de Adobe Digital Editions.
  • En Windows se pueden leer libros de Adobe Digital Editions, pero el Kindle para PC no es accesible.
  • En un Mac, iBooks sí es accesible, pero Kindle no, y Adobe Digital Editions tampoco.
  • Y en Linux la situación ya da pena, porque al menos hoy por hoy no hay nada que hacer.

Y todo esto a pesar del El Tratado de Marrakech, que está ahí precisamente para facilitar el acceso de personas ciegas al texto impreso.

De ahí el interés de Juanjo porque se publiquen cuantos más libros mejor en formato electrónico, aunque haya que saltarse el DRM.

Estoy seguro de que lo de Lektu, que expresamente ha renunciado al uso de este tipo de sistemas, le encanta.

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Por @Wicho — 19 de Mayo de 2015

Página principal de Lektu

Aunque tardé en entrar por el aro desde hace algún tiempo soy muy fan de los libros en formato electrónico, aunque sin dejar de lado, eso sí, los que vienen en formato árbol muerto.

Pero aunque tienen muchas ventajas, siguen teniendo, en la mayoría de los casos un gran inconveniente, ya que la inmensa mayoría de las plataformas de distribución de libros electrónicos incluyen sistemas de gestión de derechos digitales, también conocidos como DRM o sistemas anti copia.

Eso no es así en Lektu, una plataforma de contenido digital, fundamentalmente libros electrónicos, en la que se trata al lector como dueño de los libros que compra, como debe ser, por lo que no usan estos sistemas.

Todo lo más, algunos de los títulos disponibles llevan «marcas de agua» no visibles incrustadas en el fichero que permitirían saber si algún usuario está abusando de lo que es razonable a la hora de compartir contenidos colgándolos, por ejemplo, en redes P2P.

No es que desde Lektu pretendan perseguirlos activamente, pero en los peores casos podrían decidir limitarles o cancelarles el acceso a su cuenta.

En cualquier caso: los libros disponibles en Lektu lo están en varios formatos, epub, mobi, y PDF, aunque no todos están en todos los formatos, lo que te permite descargarlo en el que mejor te venga, e, insisto, al no tener DRM, hacer con él lo que te plazca.

Hasta cosas inimaginables como prestárselo a alguien, algo imposible en otras plataformas, o tan limitado que en realidad es inútil.

Temas en Lektu
Parte de la nube de temas de Lektu

El registro en Lektu es absolutamente indoloro, ya que además de la opción de crear una cuenta nueva se puede entrar desde Facebok, Twitter o Google.

Los pagos también son indoloros, ya que incluyen la opción de PayPal además de las consabidas tarjetas de crédito.

Y a veces ni hay que pagar, al menos no con dinero, ya que algunos libros son de pago voluntario, otros gratuitos, y otros que se pagan «socialmente» compartiendo en Facebook o Twitter que los has comprado; en otros es el propio lector el que pone el precio.

Ficha de un libro en Lektu

Si tienes un Kindle puedes registrarlo también en Lektu para que te puedan enviar tus adquisiciones directamente a este.

El mayor problema de Lektu, al menos en mi opinión, es ajeno a la plataforma, y es el de que las editoriales aún no ven que los sistemas DRM sólo sirven para tocarles las narices a los usuarios, con lo que no apuestan por poner su catálogo en un sitio que no los usa, y eso es una verdadera lástima.

Por lo demás, espero que Lektu dure muchos años y demuestre que poner al lector y comprador al mando es lo que hay que hacer.

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Por Nacho Palou — 19 de Mayo de 2015

3Xdesing-Libreria-Posteres-1

Tape Shelf, del estudio de diseño 3x Design, es un ingeniosa forma de colocar los libros en la pared mediante ‘chinchetas’ con soportes que convierten los libros y revistas en pósteres — aunque el resultado sería más atractivo, me atrevería a decir, si los soportes fueran transparentes o invisibles de algún modo.

3Xdesing-Libreria-Posteres-2

Vía Design Taxi.

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