Por @Wicho — 20 de Agosto de 2016

Portada de Apollo VII-XVII

Detalle del interior de Apollo VII–XVII

Las cámaras

Las fotografías tomadas por los astronautas del programa Apolo son algunas de las imágenes más importantes del siglo XX y probablemente de toda nuestra historia como especie, ya que documentan nuestro primer viaje a otro astro. Como dijo Richard W. Underwood, quien formó a los astronautas del programa como fotógrafos, estas fotografías vivirán para siempre.

Apollo VII – XVII es un libro de esos que hay que tener en formato árboles muertos que intenta hacerles justicia. En total recoge 220 imágenes de las 11 misiones tripuladas del programa en 300 páginas de 30×30 centímetros encuadernadas en tapa dura con tela.

El compromiso de los autores del libro es que las fotografías sean reproducidas con la mejor calidad posible; sólo eliminarán algunas motas de polvo y corregirán el color para darles un aspecto uniforme.

Disponible a partir de noviembre de 2016 por 95€ parece un regalo ideal para cualquier espaciotrastornado, aunque como también incluye un capítulo dedicado a las cámaras y a la formación que recibieron los astronautas como fotógrafos también parece de interés para aficionados a la fotografía.

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Por @Wicho — 27 de Julio de 2016

El algoritmo de Ada por James Essinger

Martes 15 [de agosto de 1843] Vi a AAL esta mañana y rechacé todas sus condiciones.

– Charles Babbage

5 estrellas: un intrigante vistazo a lo que pudo ser El algoritmo de Ada: la vida de Ada Lovelace, hija de lord Byron y pionera de la era informática. James Essinger. Gibson Square, 2013.

Por la época en la que nació Augusta Ada Byron, más conocida como Augusta Ada King, Condesa de Lovelace, o simplemente como Ada Lovelace, tenía todos los boletos para recibir una educación básica destinada a enseñarle a moverse en sociedad, tener satisfecho a su marido, y gestionar el hogar conyugal.

Pero su madre, Anna Isabella Noel Byron, a diferencia de lo que era habitual en aquel entonces, se empeñó en que su hija recibiera desde pequeña una buena educación. Además, Ada era fruto del desastroso matrimonio entre Lord Byron, así que su madre, empeñada en hacer todo lo posible para que no saliera a su padre, dio especial importancia a las matemáticas en su educación para poner coto a la imaginación de Ada.

En este sentido Lady Byron no consiguió que la imaginación de su hija quedara aplacada –hay cartas suyas que hablan de máquinas que le permitirían volar– pero sin embargo si hizo que a Ada le encantaran las matemáticas, algo que Lady Byron fomentó a pesar de que en opinión de algunas de sus amistades podía tratarse de una rama del conocimiento demasiado exigente para el frágil cerebro de una mujer.

Así que cuando en el verano de 1833 ambas conocieron a Charles Babbage y este les habló de su Máquina de Diferencias a Ada no le costó nada ver la importancia y el potencial de esta, lo que la llevó a ir interesándose cada vez más por ella, dando lugar a una relación de amistad con el inventor que duraría, con sus altos y sus bajos, hasta la temprana muerte de Ada en 1852.

Durante esos años Ada trabajó, en la medida de sus posibilidades, con Babbage en el desarrollo de las ideas de éste, siendo el fruto más importante de su colaboración la famosa Nota G añadida por Lady Lovelace a la traducción que hizo al inglés de un artículo sobre la Máquina Analítica del ingeniero italiano Luigi Menabrea. Esta nota describe un algoritmo para calcular números de Bernoulli con la Máquina Análitica, algoritmo que es considerado el primer programa de la historia.

Por distintos motivos ninguna de las máquinas de Babbage llegaron a ser construidas, con lo que uno no puede menos que pensar lo que habría podido pasar si esto no hubiera sido así; quién sabe en qué mundo podríamos estar viviendo de haber dispuesto de ordenadores en la Inglaterra victoriana.

Pero tras leer este libro aún soy más consciente de la oportunidad perdida que fue, ya que incluye una carta de Ada a Babbage en la que, a todos los efectos, le propone encargarse de las gestiones necesarias para dar a conocer en público las posibilidades de la máquina y hacer las gestiones oportunas para obtener fondos del gobierno para seguir adelante con su desarrollo. Le propone, en términos actuales, algo así como convertirse en la directora general de la empresa que se encargaría de la construcción de las máquinas, mientras que Babbage sería el responsable técnico.

De hecho Ada veía mucho más allá que Babbage, pues mientras él las pensaba en sus máquinas sólo como herramientas para hacer cálculos ella escribió que

La Máquina Analítica podría actuar sobre otras cosas más allá de los números si encontráramos objetos cuyas propiedades pudieran ser expresadas mediante la abstracta ciencia de las operaciones [la programación de la máquina], cosas que también deberían ser susceptibles a ser adaptadas a la acción de la notación de operaciones y el mecanismo de la máquina… Suponiendo, por ejemplo, que las relaciones fundamentales en la ciencia de la armonía y de las composiciones musicales fueran susceptibles a estas expresiones y adaptaciones, la máquina podría componer elaboradas y científicas piezas de música de cualquier grado de complejidad o extensión.

Sin embargo Babbage rechazó de plano la oferta de Ada, lo que es una verdadera lástima, ya que él no era precisamente muy hábil a la hora de explicar qué podían hacer sus máquinas ni de vender la idea.

Así que hubo que esperar cerca de cien años más a que la tecnología primero, y el mundo unas décadas más tarde aún, alcanzaran la claridad de percepción de esta «frágil» mujer del siglo XIX. Quizás fuera frágil de salud, pero desde luego no lo era de mente.

En definitiva, un libro muy interesante sobre una persona que pudo haber cambiado la historia tal y como la conocemos y que pone en contexto su importancia…

O la importancia que pudo haber tenido. Casi duele pensarlo.

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Por @Wicho — 27 de Julio de 2016

BQ Cervantes 3He tenido la oportunidad de probar durante unas semanas el Cervantes 3, el más reciente lector de libros electrónicos de BQ, y lo cierto es que me ha encantado.

Se trata de un dispositivo con pantalla táctil de tinta electrónica 6 pulgadas con 16 niveles de gris y una resolución de 1072×1448 puntos, equivalentes a 300 puntos por pulgada, y que también tiene iluminación regulable. Mide 169×116×9,5 mm y pesa 185 gramos.

Soporta archivos en formato epub,pdf, fb2, mobi, doc, rtf, txt y html y con 8 GB de memoria interna da para almacenar montones y montones de libros, aunque si esta se te queda escasa siempre puedes ampliarla gracias a la ranura micro SD, que soporta tarjetas de hasta 32 GB.

Incorpora también wifi para poder utilizar el navegador web o bien para acceder a la Wikipedia y así obtener la definición de cualquier palabra que resaltes en la pantalla. También se usa para activar el dispositivo y descargar actualizaciones de software y diccionarios.

El interfaz está disponible en español, catalán, euskera, gallego, alemán, francés, inglés, italiano y portugués; yo lo estuve utilizando en gallego y no creo haber detectado ningún fallo en la traducción, aunque tampoco los estaba buscando activamente.

El procesador es un Freescale i.MX 6SoloLite 1 GHz, para quien esté interesado en este tipo de cosas, aunque lo que es importante es que en uso el Cervantes 3 siempre me ha parecido lo suficientemente ágil, salvo en el caso de intentar leer un PDF. Claro que este mal es común a todos los lectores de libros electrónicos que he probado y para eso sigo prefiriendo una tablet.

La batería, de iones de litio y con una capacidad de 1500 mAh, es más que suficiente como para no necesitar más que una carga a la semana con un uso normal, aunque obviamente esto dependerá de lo que entiendas por normal y si usas mucho la luz de la pantalla.

En uso

El interfaz también me ha parecido bueno, sin que sea necesario recurrir al manual para manejarlo. En este caso la pantalla táctil, que me pareció suficientemente precisa, es de mucha ayuda, pues sólo hay que tocar y no es necesario recurrir a ningún botón salvo que quieras volver a la pantalla principal, para lo que hay un botón dedicado.

Ajustes de paso y refresco de páginaUna cosa que me ha gustado mucho es que deja configurar la forma en la que se divide la pantalla a la hora de definir las zonas para pasar o retroceder página.

Es a la hora de pasar página el único punto en el que le encontré un pero al Cervantes 3, ya que según el tipo de letra que estés utilizando a veces se empieza a ver borrosa, aunque esto lo corrige un refresco de pantalla «manual» saliendo al menú principal, por ejemplo. Pero en cualquier caso se puede configurar el refresco de pantalla automático, que es lo suficientemente rápido como para no ser molesto, para que ocurra cada vez que pasas de página o bien cada cierto número de páginas hasta un máximo de diez.

Por lo demás el Cervantes 3 incluye todas las funciones que a estas alturas espero de un lector de libros electrónicos como son el acceso al diccionario y subrayado y toma de notas, además de las de ajustar la apariencia del texto. Este lector, además, incluye la consulta de la Wikipedia cuando está conectado a una wifi.

Están también las opciones para saber en qué punto del libro te encuentras, cuanto te queda para terminarlo, etc.

Manejo de documentos

Otra cosa interesante del Cervantes 3 es que además de permitirte navegar por la biblioteca –los libros que tiene en su memoria– por autor, título o por acceso más reciente también permite hacerlo por carpetas. Otra opción más es marcarlos como leídos, leyendo y no leídos.

Lo único que he echado de menos, como usuario habitual de la plataforma Kindle, es la sincronización entre dispositivos, aunque en el caso del Cervantes 3 se puede hacer algo parecido con los libros que compres a través de Nubico o añadas a tu cuenta si es premium, aunque no con libros o documentos que quieras añadir «desde fuera».

¿Me lo compro?

Como acabo de decir como usuario de la plataforma Kindle de Amazon estoy «vendido» a sus lectores y enganchado a la facilidad de uso de tener sincronizados varios dispositivos y mi biblioteca.

Pero para cualquiera que busque un lector de libros electrónicos que soporte múltiples formatos y que no sea una pesadilla de usar el Cervantes 3, disponible por 140 euros en la tienda de BQ, me parece una compra más que recomendable.

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Por @Wicho — 27 de Julio de 2016

Pack de libros de ciencia ficción de ebrolisAunque el verano es normalmente la época del año en la que más tiempo dedicamos a leer con el Pack de Ciencia Ficción de ebrolis puedes hacerte con libros para todo el año y un poco más según tu ritmo de lectura y variedad de temas.

decides lo que pagas por él, y por ese precio obtienes siete libros libres de DRM en formato PDF, EPUB y MOBI, de tal forma que puedes leerlos en cualquier lector de ebooks.

Las novelas incluidos en el paquete básico son:

  • Los trabajos de Iktis por Pablo Daniel Rodriguez Sánchez.
  • Traición en el gran consejo por Miguel Angel Alonso Pulido.
  • Marc, el último terrícola por Alejandro Arnaldos.
  • El lenguaje de los gigantes por Monica Samudio.
  • La caída de Luminion por Jaime Blanch.
  • La esperanza de Luminion por Jaime Blanch y
  • La ciudad de las esferas por Salvador Bayarri.

Pero si pagas tan sólo un céntimo más que la media de los pagos en el momento de hacer tu compra obtienes otros siete libros, los marcados como bonus:

  • El juego de las esferas por Salvador Bayarri.
  • El legado de Prometeo por Miguel Santander.
  • Mundo sin futuro por Alberto Meneses.
  • El retorno de la magia por Jonás Cobos.
  • Hijos bastardos de Matusalén: Eternos por Raul Atreides.
  • Órbita final por Jorge del Barrio y
  • El protector por Joaquim Colomer Boixés.

La gracia del asunto está en que además decides cómo se reparte tu pago entre los autores, ebrolis, y la Orangutan Foundation.

De todos los libros incluidos en el pack sólo he leído El legado de Prometeo de Miguel Santander, que me gustó mucho. Así que ver que Miguel ha decidido participar en esta iniciativa y lo bien que la vende me anima a recomendarla con los ojos cerrados.

Tienes hasta el 15 de agosto de 2016 para aprovechar la oferta.

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