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Tablet Android Samsung Galaxy Tab 10.1 de Vodafone: un tibio comienzo a un precio excesivo

El Samsung Galaxy Tab 10.1v (la "v" es la variante para Vodafone) es un tablet con sistema operativo Android 3.0 Honeycomb, pantalla táctil de 10.1 pulgadas (1280 x 800 píxeles), procesador de doble núcleo, conexión WiFi y 3G y 16 GB de memoria para almacenamiento.

Lo comercializa Vodafone desde 299 euros, más 32 euros al mes de cuota de conexión durante 24 meses de permanencia.

El Samsung Galaxy Tab 10.1 representa lo interesante que pueden llegar a ser los tablet con Android, pero también evidencia sus actuales defectos y carencias. Algunas de ellas ya son habituales de la plataforma Android como la fragmentación: el tablet Motorola Xoom ya dispone de la versión Android 3.1 mientras que el de Samsung, que apenas acaba de ver la luz en España, sigue en la versión 3.0.

También obstaculiza el acceso a estos tablets el hecho de que de momento sólo se venden a través de operadora de telefonía móvil y además a un precio desorbitado: a pesar de la notable subvención de Vodafone para adquirir el tablet de Samsung hay que pagar 1.067 euros.

Si este Samsung Galaxy Tab 10.1 costase entre 300 y 400 euros libre sería un producto mucho más interesante y coherente.

El Samsung Galaxy Tab 10.1 en la mano

Aunque sobre el papel un tablet con Android 3.0 de una marca como Samsung debería resultar en un producto atractivo la realidad es que en la mano el Samsung Galaxy Tab 10.1 lejos de entusiasmar, decepciona. No está a la altura de lo que cabría esperar, especialmente teniendo en cuenta lo que cuesta.

El aspecto no es malo y el tamaño y el peso son correctos. Pero al cogerlo lo que se percibe es que el plástico utilizado en el Samsung Galaxy Tab 10.1 no es el adecuado.

En este sentido el iPad está muy por encima en cuanto a calidad materiales y construcción. Y cuesta casi la mitad. Pero es que además este modelo de Samsung con pantalla de 10 pulgadas palidece en comparación con el Galaxy Tab original con pantalla de 7 pulgadas.

El Samsung Galaxy Tab 10.1 parece más ligero de lo que es (pesa 589 gramos), pero carece de empaque. Y en un tablet el tacto y la sensación que transmite en la mano es más importante que en un móvil. La falta de solidez se hace notar más por su mayor tamaño y con un tablet la cosa va de tocar constantemente. Se está en continuo contacto con él y durante más tiempo y si la construcción no es buena es imposible disimularlo.

En comparación con el iPad y a pesar de lo que hayas leído por ahí el Galaxy Tab 10.1 no es más fino. De hecho el Galaxy Tab 10.1 es el doble de grueso que un iPad 2. Es incluso más grueso que un iPad 2 con funda Smart Cover. Un aspecto que la propia Samsung reconoce que debe mejorar.


Parecen iguales, pero no lo son. La comparación con el iPad del que casi calca el aspecto es inevitable. El de Samsung es más estrecho y alargado. Y todo lo que "parece metálico" es en realidad plástico.


El Samsung Galaxy Tab 10.1 pesa ~35 gramos menos que el iPad equivalente, pero es el doble de grueso. El de Samsung es todo plástico, el de Apple que es de aluminio está mejor construido y se puede adquirir por casi la mitad de precio.


Aún poniendo la funda en el iPad el de Samsung sigue siendo más grueso.


Estas formas curvas en la parte posterior hacen que el Galaxy Tab 10.1 sea incómodo de utilizar cuando se pone sobre una superficie rígida como una mesa porque se queda "cojo" y se mueve al pulsar la pantalla y más aún al teclear. El mismo error que cometió Apple con el iPad original y resolvió con el iPad 2.


Los altavoces están a la mitad de ambos laterales, justo por donde se sujeta un tablet cuando se utiliza en horizontal, perjudicando aún más la calidad del audio al ver películas, jugar o hacer videconferencia. Y el Galaxy Tab 10.1 está concebido para utilizarse principalmente en horizontal -nótese la cámara frontal en la parte superior.

Curiosamente, este tablet está concebido en horizontal. Tanto el Galaxy Tab 7 como el iPad son verticales, la orientación natural de las páginas web, la mayoría de las publicaciones electrónicas, los documentos de texto... Pero en el Galaxy Tab 10.1 es al contrario.

Y a pesar de eso los altavoces están en los laterales, justo a la altura de donde se coge el tablet con ambas manos. Con lo que al sostener el tablet se tapan y no se oye nada. Un problema a la hora de jugar al Need for Speed, ver una película o hacer videoconferencia.

La ausencia de un botón físico tipo "home" parece una sofisticación, pero difculta su uso. Es el botón al que recurrir cuando no se sabe dónde tocar, por ejemplo para encenderlo o volver al comienzo desde cualquier punto. Es cierto que existe un botón "home" equivalente, pero en la pantalla -lo que resta espacio aprovechable en ésta- y su función no es evidente ya que el icono más que una casa ("home") parece una flecha hacia arriba.

El botón "home" también es el punto de referencia visual dado que el tablet se puede utilizar en cualquier posición. Así, sabiendo dónde queda ese botón directamente se conoce la ubicación de todos los demás elementos sin tener que buscarlos: volumen, botón de encendido, cámara, micrófono y auriculares o el conector de datos y carga de la batería.


Como en el modelo de 7 pulgadas, el Galaxy Tab 10.1 dispone de un conectar de formato similar al de Apple, aunque en el caso de Samsung resulta diferente al micro USB utilizado en sus teléfonos. De modo que si eres fiel a la marca coreana no puedes compartir cargadores. Inexplicablemente el Galaxy Tab 10.1 sólo se puede alimentar con su cargador original. No he conseguido cargarlo con ningún otro.

Hablando de la carga de la batería un detalle negativo: el Galaxy Tab 10.1 sólo carga con su cargador.

No se carga ni al conectarlo al ordenador ni al conectarlo a un cargador USB estándar. Al menos la unidad que yo he probado. No se carga siquiera con un adaptador USB para coche, lo que es más absurdo aún teniendo en cuenta que Android 3.0 tiene navegador GPS y esta función consume bastante batería.


La cámara es de 8 megapíxeles con flash. Mejor que la del iPad 2, pero igual de inútil. La textura rugosa del plástico posterior acaba en pocas horas con la sensibilidad en las yemas de los dedos y es difícil de limpiar.


La tarjeta SIM es de tamaño convencional, un aspecto que es de agradecer toda vez que las microSIM siguen siendo algo exóticas.


La pantalla del Galaxy Tab 10.1 da más resolución que la del iPad (1280 x 800 vs 1024 x 768) y se ve muy bien en cualquier ángulo, pero no es LED. En la imagen un curioso bug del navegador, que "se confunde" si en una misma página web hay más de un vídeo de YouTube.

Para aquellos a los que no les gustó que el iPad no tuviera puertos USB o ampliación de memoria por microSD una mala noticia: el Galaxy Tab 10.1 carece de todo eso y de más: de momento no tiene accesorios tales como adaptador para salida HDMI, base, teclado, adaptador para descargar las fotos de la cámara digital,... Ni fundas. Y en la web de Samsung no aparece ninguna información al respecto. Que digo, ni siquiera mencionan que existe este modelo de 10 pulgadas.

No a ese precio

Como decía al comienzo el modelo probado en total cuesta más de 1.000 euros, algo difícil de justificar cuando la calidad "al tacto" no es algo destacable y cuando el que debería ser el principal coste de desarrollo, el sistema operativo, corre por cuenta de Google.

Hoy el Samsung Galaxy Tab no se puede comprar libre y no se pueden elegir configuraciones tales como modos de conexión (sólo WiFi o WiFi con 3G) o por capacidad de almacenamiento y la conexión de datos 3G es obligatoria.

La cantidad de aplicaciones disponibles es muy pequeña, apenas un centenar de aplicaciones específicamente desarrolladas para tablets Android. De momento éste, como otros tablets Android -a excepción probablemente del, a falta de probarlo más a fondo, HTC Flayer-, no es un tablet para cualquiera, sino más bien para quien expresamente quiera un tablet con sistema operativo Android.

La esperanza está en que tanto Samsung como otros fabricantes tengan la valentía de comercializar tablets Android por su cuenta, libremente y sin obligar a pasar por las operadoras. Y a precios más acordes con la realidad del producto, o al revés.

Actualizado: Según indican desde Vodafone, el Samsung Galaxy Tab 10.1v se puede adquirir por 499€ sin tarifa de datos ni permanencia, pero bloqueado para funcionar sólo con esta operadora. Es decir, se puede no montar la tarifa de datos 3G (uso de "solo WiFi" pero pagando que sea 3G) o elegir cualquiera de ellas (desde 15€ al mes) siempre y cuando sea de Vodafone -ya que el tablet no es libre. Esta información no aparece ni en la información enviada a medios por Vodafone ni en su web, donde sólo aparecen las opciones vinculadas a planes de datos con permanencia de dos años. Sólo se puede adquirir de este modo en tiendas Vodafone.