Por Nacho Palou — 29 de Mayo de 2017

El pasado 25 de mayo compañía privada Rocket Lab lanzó su primer cohete Electron, en una misión bautizada It's a Test, desde la plataforma de lanzamiento localizada en Nueva Zelanda.

Ese lanzamiento agrupa varios logros:

  • Primer lanzamiento de Rocket Lab
  • Primer lanzamiento de un cohete fabricado con materiales compuestos (fibra de carbono en su totalidad)
  • Primer lanzamiento de un cohete con motor de control electrónico y fabricado con partes impresas en 3D
  • Primer lanzamiento orbital desde una plataforma de lanzamiento privada (aunque el cohete no alcanzó la órbita como estaba previsto).
  • Primer lanzamiento de cohete efectuado desde Nueva Zelanda.

Y este es un bonito y emocionante vídeo (también muy corporativo) para celebrar ese lanzamiento.

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Por @Wicho — 29 de Mayo de 2017

Restos de Schiaparelli en detalle
Restos de Schiaparelli en detalle – NASA/JPL-Caltech/University of Arizona

La Agencia Espacial Europea ha publicado el informe sobre los hechos que hicieron que el 19 de octubre de 2016 el aterrizador Schiaparelli se estampara contra la superficie de Marte a unos 150 metros por segundo en lugar de posarse suavemente como estaba previsto.

Tras el despliegue del paracaídas, que ocurrió según lo programado, el aterrizador comenzó a oscilar debajo de éste más rápido de lo previsto; tanto que superó la capacidad de medición de la unidad de medición inercial que tenía que registrar todos sus movimientos para calcular su actitud (inclinación respecto al suelo).

La unidad inercial señaló esto mediante el indicador apropiado pero el software de guiado no supo interpretar correctamente la situación porque se suponía que el descenso nunca iba a hacer que la unidad inercial sobrepasara sus límites de medición así que no estaba programado para tener en cuenta esta situación. Por lo que en lugar de detectar que se estaba produciendo una saturación de la capacidad de medida de la unidad inercial y descartar el valor a la espera de que llegara otro el software de guiado aceptó como válido un ángulo de giro que le hizo pensar que la Sciaparelli estaba prácticamente patas arriba, algo físicamente imposible con el paracaídas desplegado.

Además, el software de guiado no estaba programado para comprobar si los valores que estaba manejando tenían sentido, así que siguió considerando válido ese valor cuando se activó el radar que tenía que medir la altura a la que estaba el aterrizador sobre el suelo.

Esto hizo a su vez que en cuanto el radar comenzó a pasarle mediciones al software de guiado el ángulo falso en el que éste creía que estaba Schiaparelli le llevara a calcular un valor negativo para la altura.

Ángulos de inclinación y radar
Ángulos de inclinación y radar

Por todo lo que sabía el software de guiado, el aterrizador estaba varios miles de metros por debajo de la superficie de Marte y, de nuevo, no había ningún tipo de control para ver si el resultado calculado tenía sentido y era posible.

Así que apenas el radar comenzó a proporcionar datos el software de guiado decidió que había que soltar el paracaídas –a fin de cuentas creía que Schiaparelli estaba mucho más abajo de la altura programada para la suelta del paracaídas– y activar los motores de frenado.

Y de nuevo el «creer» que Schiaparelli estaba a varios miles de metros por debajo de la superficie hizo que apenas tres segundos después el software de guiado decidiera apagar los motores… cuando Schiaparelli estaba a unos 3,7 kilómetros de altura, con lo que unos 34 segundos después quedaba reducido a un amasijo de hierros retorcidos al llegar, esta vez de verdad, a la superficie de Marte.

Separación del paracaídas

El informe identifica varias áreas a mejorar como son la necesidad de utilizar mejores simulaciones de la dinámica de entrada en la atmósfera marciana, un mayor control de las especificaciones de los componentes utilizados, y la necesidad de planificar las cosas, y en especial el software, para tener en cuenta los peores casos que se puedan dar.

Habría que haber tenido en cuenta, por ejemplo, que la unidad inercial podía saturarse, por mucho que los modelos –y no hay que olvidar que los modelos, como su propio nombre indican, no son la realidad– no lo consideraran posible.

También se debería haber incoporado en la lógica del software de guiado controles que permitieran determinar si ciertos valores tenían sentido, como por ejemplo que Shciaparelli estaba patas arriba mientras colgaba de un paracaídas, o que estaba bajo tierra muchos segundos antes de que hubiera podido alcanzar la superficie de Marte aún en caída libre. Aún con la unidad inercial saturada había suficientes sensores y datos a bordo de Schiaparelli como para poder haber salido airosos del paso.

En general, una costosa lección, tanto en cuanto en dinero como en cuanto a imagen, para la Agencia Espacial Europea, por mucho que insista en que se han aprendido lecciones con el fiasco de Schiaparelli; son lecciones que ya tenían que estar aprendidas aunque sólo fuera después del fiasco del primer lanzamiento de un Ariane 5, que también falló porque un sensor daba valores fuera del rango que el software de guiado era capaz de manejar.

¡Booooom!
Explosión del primer Ariane 5 – ESA

Sólo cabe esperar que los responsables de la misión ExoMars 2020 tomen buena nota.

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Por Nacho Palou — 26 de Mayo de 2017

En lo que a potencia y capacidad de carga se refiere el Falcon Heavy es un cohete superior respecto al Falcon 9, aunque se trata esencialmente del mismo lanzador reforzado con dos primeras etapas adicionales situadas a ambos lados a modo de cohetes aceleradores. De modo que es como un Falcon 9 multiplicado por 3.

Con ese añadido el Falcon Heavy (FH) ve incrementada su capacidad para colocar hasta 64 toneladas en órbita terrestre baja, mientras que el Falcon 9 puede transportar un máximo de 22 toneladas. El Falcon Heavy tendría potencia suficiente para llevar astronautas hasta la Luna o a Marte.

Eso sí, a pesar de su potencia, que es de hasta 2,3 millones de kg de empuje, el Falcon Heavy todavía no alcanza la bestialidad del fascinante Saturno V (3,4 millones de kilogramos de empuje), el lanzador desarrollado hace medio siglo y que en 1969 puso al hombre en la Luna.

El vídeo compartido por SpaceX en Twitter se corresponde con la primera prueba de encendido de uno de los cohetes aceleradores que van acoplados al cuerpo del Falcon Heavy. Tal y como explica Elon Musk “de un modo u otro el lanzamiento del Falcon Heavy va a ser todo un espectáculo.” De hecho, añade, el encendido de prueba que se ve en el vídeo no libera toda la potencia de los motores; la mayor parte de la nube está formada por vapor. El espectáculo está garantizado.

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Por @Alvy — 25 de Mayo de 2017

Placa Pioneer 10 / 11

Este brillante proyecto en Kickstarter titulado Pioneer Plaque: A Message from Earth reproduce la famosa placa de las sondas espaciales Pioneer que se lanzaron en 1972 y 1973 (Pioneer 10 y 11, respectivamente).

Al igual que en otras iniciativas de para enviar el conocimiento de la humanidad a lugares lejanos las placas incluyen mensajes acerca de nuestro sistema solar y quiénes somos.

Carl Sagan fue uno de los responsables de la iniciativa, junto con su colega y gran amigo Frank Drake. Su mujer Linda Salzman Sagan fue la que hizo el «trabajo artístico», que tuvo que ser aprobado por la NASA – incluyendo –dicen algunos– la clásica polémica sobre que las figuras estaban desnudas.

La réplica que propone fabricar Duane King en Kickstarter procede de Precision Engravers, la empresa de San Carlos (California) que en su día fabricó las placas originales. King localizó incluso a Ponciano Barbosa, el artesano que las creó a mano, quien le confirmó que sólo había tres originales: uno aquí en la tierra y otros dos en los confines del sistema solar.

La idea ahora es que el mismo artesano fabrique artesanalmente 200 nuevas placas idénticas a la original, en aluminio anodizado en oro, junto con otras grabadas mediante láser para quien quiera algo más asequible.

Junto con la placa irán una serie de imágenes en color acerca de Júpiter y un pequeño manual sobre qué significa cada detalle: desde la línea de hidrógeno de 21,106 cm a la ubicación de nuestro Sol respecto a los 14 púlsares más significativos de nuestra galaxia.

Conseguir las réplicas artesanales a 400 dólares estará complicado porque ya están agotadas; el resto (grabadas a láser) se venderán a 100 dólares. Los envíos se harán en septiembre si todo va bien.

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