Por @Alvy — 16 de Octubre de 2017

En este delicioso episodio de Sixty Symbols la astrofísica Becky Smethurst utiliza el alfabeto de luces de la pared de Stranger Things para elucubrar una teoría física alocada acerca de si podría ser posible transmitir mensajes entre dos universos mediante un mecanismo parecido, en este caso partículas entrelazadas.

La teoría de Smethurst parte de las propiedades de las partículas con entrelazamiento cuántico, que se comportan como el gato de Schrödinger –que está vivo y muerto a la vez, además de un poco estresado– hasta el momento en que se mide el espín de una de ellas (y automáticamente la otra toma el valor opuesto).

Si el pequeño Will atrapado en el otro lado estuviera en otro universo del multiverso podría utilizar partículas entrelazadas para construir un alfabeto como el que paralelamente monta su madre, de modo que al medir una de las partículas se encendiera la bombilla de cierta letra, lo que haría que –aprovechando el entrelazamiento– lo mismo sucediera en el otro alfabeto aunque estuviera a un universo de distancia, algo tan lejano como inaccesible.

(Nota: cómo hacer para que las partículas entrelazadas estén unas en un páramo de un oscuro universo y las otras en una tienda de los chinos del universo que conocemos, donde casualmente las compra su madre en forma de luces de navidad es un detalle sin importancia que la experta no entra a explicar.)

El verdadero problema estaría en separar dos partículas entrelazadas a más de un universo de distancia. Algo aparentemente imposible… ¿o no tanto? Según un trabajo teórico de Salvador Robles-Pérez, Quantum entanglement in the multiverse esto podría ser posible bajo ciertas circunstancias, así que problema arreglado. También habría que enfrentarse al problema de la decoherencia cuántica que haría que las partículas no pudieran usarse más que una vez –pues hacerlo requeriría disminuir la entropía del universo, cosa que sabemos que es imposible– y por tanto no se podrían «repetir letras» a la hora de enviar los mensajes.

El hecho cierto es que en la serie se envían dos veces dos letras iguales (una E y una H) de modo que ¡vaya! esta teoría (o la serie) tienen un fallo. ¡Quién lo iba a pensar! Pero Smethurst pasa por alto que sería bastante fácil usar varias bombillas para la misma letra (digamos 5 o 10) de modo que cualquiera de ellas transmitiera el mensaje – o mensajes más largo. Así que problema resuelto: la ciencia y la física cuántica le dan un gran pulgar arriba a una de las series más fantásticas y entretenidas de los últimos tiempos.

A ver qué inventan para la segunda temporada que empieza en breve.

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Por @Alvy — 12 de Octubre de 2017

Olga Osorio es la directora y guionista de este cortometraje titulado reStart sobre un peculiar viaje en el tiempo que encierra a la protagonista (Marta Laralde) en un perverso bucle temporal. Todos sus intentos para salir de la pesadilla parecen infructuosos, pero en estas paradojas temporales suele suceder algo inesperado, y esta no es la excepción.

Con preciosa fotografía, pequeños detalles y un homenaje a El fin de la eternidad, de Asimov, este cortometraje se proyectó oficialmente en el Festival de Cine de Sitges y ha recibido multitud de premios, además de haber sido seleccionado para más de un centenar de festivales a nivel internacional.

Los 15 minutos de reStart están en gallego con subtítulos en inglés. Una pequeña delicia que se puede disfrutar en cualquier de relax.

Al resultar altamente temático, pasa directamente a mi canal de Vimeo de cortometrajes sobre viajes en el tiempo (al que hay que añadir la selección de Youtube: Viajes en el tiempo).

De la misma directora, el tráiler de Einsten-Rosen, de temática similar, que nos ha dicho un pajarito podremos ver pronto por aquí.

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Por @Alvy — 11 de Octubre de 2017

Puntuada con un mísero 6,2 en la Internet Movie Database, cuando se estrenó Hackers, de Iain Softley, hace ya más de dos décadas (1995) todo el mundo andaba un poco flipadillo con lo de la «nueva era de Internet» y sobre todo con eso de los «hackers». En realidad mucha Internet no había, al menos a nivel «popular»; la Web estaba en pañales, casi todo el mundo navegaba «por dentro» de CompuServe y AOL y el término más repetido en el hype era superautopista de la información.

En aquella época también se estrenaron La Red (1995) de Sandra Bullock, sobre un robo de identidad a una experta informática –otra castaña del inframundo, a cuyo rodaje tuve la oportunidad casual de asistir durante una Macworld Expo– y, para aliviar un poco tanto peñazo, Sneakers que puntúa mucho más alto tanto en guión como en calidad de los actores – y donde se podían ver hackers auténticos, los tonos de 2600 del Capt’n Crunch y hasta se habla de criptografía con cierta propiedad. Mucho aprendimos de ella:

Cuando estuve en la cárcel aprendí que todo en este mundo, incluido el dinero, opera sobre la base no de la realidad, sino de la percepción de la realidad. – Cosmo (Sneakers, 1992)

En este vídeo de The Outline el editor Jeff Ihaza le hace un buen repaso a Hackers idolatrándola en su sección Extremely My Shit, resultando algunos de sus (ejem) puntos fuertes y entrañables. Bueno, hemos de reconocer que algunos detalles interesantes y… llamativos… tenía.

Para empezar la actriz era Angelina Jolie en uno de sus primeros papeles (+1) y el actor Jonny Lee Miller hacía de Zero Cool (posteriormente sería más conocido por Trainspotting, otro +1). También había diversas oscuras referencias al mundo del hacking de la época.

Las pintas que se gastaban los personajes eran más propias de Regreso al Futuro II que de la realidad, con trajes a cual más estrambótico, patines en línea (medio de transporte oficial de los hackers en 1995, WTF), gadgets y remiendos de todo tipo – quizá debido al bajo presupuesto, quién sabe. En fin, por seguir la moda la productora invirtió 20 millones de dólares y apenas recaudó 7,5 y algo más a nivel internacional y de televisión. Su vida fue corta.

Pero como dice Ihaza, algo era insuperable en Hackers: las simulaciones de los hackeos y conexiones a través de Internet eran tan… ¿alucinantes? ¿pésimas? que ni siquiera se molestaron mucho en preparar pantallas, terminales o diálogos técnicos medianamente plausibles: literalmente navegaban «volando por el ciberespacio», en pantallas binarias en 3D con gráficos alucinantes que no significaban nada pero lo simbolizaban todo. En fin, tenía aquel encanto. Y no olvidemos el «grito de guerra»:

¡Hack the planet!

(Que para colmo creo que en español doblaron como ¡Jaque al planeta!)

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Por @Wicho — 9 de Octubre de 2017

En esta casa somos muy «fanses» del trabajo de Carolina Jiménez en películas que van desde Planet 51, su primer trabajo para cine, a GG y La liga de la justicia, películas en las que está trabajando actualmente, pasando por otras como la trilogía del Hobbit, Star Trek: Beyond… o incluso Prometheus, algo que no le tendremos en cuenta porque el guión no es culpa suya.

Carolina es una artista visual de efectos digitales para cine. Este corto, dirigido por Javier Alegre de A-Land Studios, recoge su historia, la historia de cómo consiguió que sus sueños se hicieran realidad –y de cómo se sobrevive a eso– contada tanto por ella como por algunas de las personas que tiene más cerca y mejor la conocen.

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