Por @Alvy — 19 de Abril de 2017

El último experimento en VR de Google se llama Tabel y es lo que podrían ser las películas de realidad virtual del futuro – o al menos de algún estilo peculiar. No es que sea la primera vez que se hace algo igual, pero sí que está bastante conseguido.

El cortometraje, que hay que ver en la página del proyecto [Tabel], transcurre en un escenario redondo con seis mesas. Aunque se puede ver con el navegador se recomienda utilizar unas gafas VR como las Google Cardboard y auriculares.

Según se gira la cabeza (o se mueve la imagen con el ratón) se pueden escuchar las diferentes conversaciones que transcurren en los diversos lugares de la habitación – e incluso también los pensamientos de algunos de los protagonistas. Seis historias distintas en total.

En la grabación se utilizaron 16 cámaras GoPro Odyssey y 9 canales de audio distintos, con la tecnología Jump de la compañía. El corto dura 7 minutos y puede ser un pequeño paso para la cinematografía, una pequeña muestra del tipo de películas diferentes que se podrían lograr en el futuro.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Wicho — 18 de Abril de 2017

El 18 de marzo de 1965 Alekséi Leónov se convertía en el primer ser humano en dar un paseo espacial al salir de la esclusa inflable de la cápsula Vosjod 2 a las 8:34:51 UTC, aunque casi no lo cuenta.

First Time, La primera vez, es la película que cuenta cómo Leónov y Pável Beliáyev fueron escogidos y entrenados para esa misión.

Y por el tráiler tiene pinta de que hay que verla, a pesar de esas escenas raras en las que uno de los cosmonautas parece dejar al otro abandonado en órbita; además el propio Leónov hizo de consultor durante el rodaje.

Es, por cierto, la película antes conocida como El tiempo de los primeros, que iba a ser estrenada en 2016, aunque un cambio de director –y de título– retrasaron su estreno

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 17 de Abril de 2017

Callejón sin salida [+12] es el título de un cortometraje del cineasta neoyorquino Paul Trillo que aceptó un reto casi imposible: grabar todo el cortometraje en un solo plano y con la única ayuda de un dron. Se trata de una pequeña historia de adultos que viven en los suburbios y aprovecha el efecto del callejón para darle un doble sentido a la historia, además de para conseguir unas tomas visuales preciosas.

Tal y como cuentan en las notas de producción uno de los principales objetivos fue ver hasta dónde eran capaces de llevar la tecnología. El dron debía estar los 9 minutos volando, siguiendo a los personajes de la historia y al tiempo trazando una especie de coreografía visualmente atractiva. Un reto similar a los que se plantean grabar un corto con un iPhone, una GoPro o algo así.

El hecho de que el corto es algo diferente –algo difícil de ver hoy en día– se transmite casi mediante una sensación; ese picado vertical del principio, los giros que parecen los de una persona moviendo la cabeza… Pero algo no encaja: eso no es una cámara convencional, ni un helicóptero… Tan solo algunas pistas como el aire que levanta sobre el terreno en algunos momentos delatan al dron.

En la preparación del cortometraje se trabajó en un guión muy preciso, en un modelado animático completo (Cinema4D) de los nueve minutos para practicar tanto a nivel de diálogo (con voces generadas por ordenador) como de los movimientos del dron y las posiciones de los personajes. El pilotaje no es automático: había un piloto en vivo dirigiendo al dron. Hay otro vídeo mostrando el «cómo se hizo»: Making of: At The End Of The Cul-De-Sac.

Tras tres días de pruebas y rodaje el director dio el trabajo por concluido con una de las tomas que además coincidían con una estupenda luz acorde con las ventanas de tiempo que se habían marcado para el rodaje.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 15 de Abril de 2017

Una imaginativa y simpática peliculita experimental medio de animación medio de imagen real, con cierto transfondo artístico-matemático y algo de metaniveles e incluso del espíritu de M.C. Escher se podría decir.

Es una obra del holandés Johan Rijpma, quien tiene una página dedicada a cómo se hizo Extrapolate.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear