Por @Alvy — 24 de Abril de 2018

2001: Una odisea del espacio

En este episodio del podcast Los Crononautas #S02E22 aproveché para celebrar con Martín Expósito el 50º aniversario del estreno de 2001: Una odisea del espacio (una de mis películas favoritas) charlando acerca de todo lo que había de ciencia y tecnología en la película y sobre cómo Stanley Kubrick acertó –y a veces falló– en su visión del futuro. Puede escucharse a través de iVoox, de iTunes o directamente con el reproductor web:


La ciencia y la tecnología en 2001: Una odisea del espacio a partir de 56:40

Lo primero que hay que aclarar es que parece unánime que 2001 ha aguantado muy dignamente el paso del tiempo en muchos aspectos, especialmente a modo de «visión del futuro». Se puede revisar con calma la edición en Blu-Ray que ofrece imágenes de más calidad y ver unos efectos especiales magníficos (responsabilidad del mismísimo Douglas Trumbull) y apasionarse con la historia – aunque hay que tener en cuenta que el ritmo es glacial, tan lento y pausado que sólo se puede disfrutar considerándola como una delicia exclusiva; nada de verla al ritmo frenético actual de las series o películas. (Por dar dos detalle: comienza con tres minutos de pantalla totalmente en negro y música-ruido a modo de banda sonora y hay un plano sin música en el que una cápsula tarda un minuto en hacer un giro de 180 grados).

Es sabido que Kubrick era un cineasta obsesionado con cada pequeño detalle y por eso contó con innumerables asesores –incluyendo la NASA y todas las empresas aeroespaciales de la época– antes de rodar la película. Crearon las naves espaciales, los gadgets y examinaron cada aspecto científico: desde el comportamiento de los monos de la primera parte a la física de la ingravidez o cómo serían las máquinas 30 años después. Arthur C. Clarke también tuvo un importante papel de asesor, aunque la película sólo uso su relato El centinela como mero punto de partida – luego Kubrick fue mucho más allá y dejó un montón de cuestiones abiertas durante el desarrollo y naturalmente con el psicodélico final.

2001: Una odisea del espacio

A continuación van algunos de los detalles tecno-científicos más llamativos de 2001:

  • Gravedad simulada – Para muchas escenas de las naves se utilizó un decorado centrífugo donde la cámara giraba mientras los personajes caminaban y se movían en «gravedad simulada». Muchas películas han utilizado esta técnica después. Esto tiene un mérito extra, dado que en 1968 todavía no contábamos con gran experiencia en viajes espaciales en los que se hubiera podido observar con calma la ingravidez – y ni siquiera habíamos pisado la Luna.
  • Caída libre – En las escenas en «gravedad cero» (caída libre) se utilizaron técnicas bastante simples –como el uso de cristales– para hacer flotar objetos o simular movimientos. La entrada de Bowman desde la cápsula y su golpetazo se rodó «en vertical». Excepto el líquido en una pajita de una comida hay muy pocas escenas en que se falle la física de la gravedad. El casco de las azafatas, por ejemplo, se incluyó porque era muy complicado hacer que su melena flotara libremente en el aire, de modo que prefirieron ocultarla sin más.
  • Maquetas y cromas – Como no había llegado la época de los ordenadores y el CGI las naves eran grandes maquetas meticulosamente pintadas, articuladas e iluminadas y se rodaba con croma para superponer dibujos, estrellas y demás. La escena de la entrada en la base lunar a través de una cúpula con forma de gajos es un gran ejemplo. Pero el croma falla un poco cuando se ve la nave Discovery en movimiento: algunas estrellas del fondo desaparecen antes de que la nave llegue a esa posición.
  • En el espacio no hay medias sombras – A diferencia de en la Tierra, donde las sombras son más o menos oscuras según la cantidad de luz incidente y el entorno, en el espacio las sombras son totalmente oscuras: la luz no tiene donde «rebotar» y no hay atmósfera que la disperse. Esto produciría sombras completamente negras, aunque en la película se ven suaves sombras en la estructura de la nave – lo cual queda sin duda más bonito, pero es incorrecto.
  • Cuestión de «fases» – Los cineastas se tomaron también ciertas libertades a la hora de mostrar bonitas imágenes de los planetas, la Luna y la Tierra iluminadas en diferentes «fases». De hecho hay varias que son incorrectas por físicamente imposibles y que tienen que con las fases y la iluminación. Por ejemplo, no puede haber luz solar en un punto de la Luna desde el que se está viendo una «Tierra llena».
  • Sonido en el espacio – La película respeta la regla de que en el espacio no se escuchan sonidos al no haber aire por el que se transmitan las ondas. Esto es espacialmente llamativo cuando explota la puerta de la cápsula de Bowman o cuando los astronautas sólo oyen su propia respiración al salir al espacio.
  • Se puede sobrevivir unos instantes en el vacío sin casco – Uno de los mejores aciertos del film: un ser humano en un ambiente despresurizado no «explota» como hemos visto en Desafío total o Atmósfera cero. Se puede sobrevivir durante unos segundos sin traje, aunque también es cierto que sólo medio minuto. El truco es no intentar contener el aire, que dañaría los pulmones. Debido a esto se pierde la conciencia a los 15 segundos, pero mientras tanto hay tiempo para hacer algo, como Bowman en su situación de emergencia.
  • HAL 9000 – Hoy en día nos suena un poco a Siri, pero quién sabe si porque la tecnología actual se ha inspirado en las películas o si fueron las películas las que predijeron correctamente el futuro. En cualquier caso 2001 se adelanta un poco: HAL 9000 fue supuestamente activado en 1992 (sólo teníamos PCs cutres entonces) y ni siquiera en el año 2001 había nada que mínimamente se le pareciera. Hoy en día, casi dos décadas después, empezamos a ver inteligencias artificiales mínimamente comparables –que entienden el lenguaje y contestan– aunque todavía estamos lejos de una IA genérica que abarque tantos conceptos como hacía HAL. Eso sí: ya hay ordenadores que leen los labios como hizo el que muchos consideran el «verdadero protagonista» de la película. La película también nos dejó una de las más míticas escenas de la ciencia-ficción, en la que HAL se vuelve completamente neurótico y toma decisiones cuestionables al descubrir que pretenden desconectarlo. La escena sigue siendo tan aterradora hoy como entonces – y todo ello transmitido sin palabras. Parece una entidad tan consciente de sí mismo que cuando lo «matan» da un poco de repelús.
  • Pequeños grandes detalles – La nave de transporte que se ve de viaje a la estación espacial lleva el logo de la Pan Am –compañía que desapareció en 1991– y en la estación espacial hay una bolsa de una tripulación en la que se lee «Аэрофло́т» (Aeroflot, la compañía aérea rusa, que todavía existe). A veces se acierta, a veces no.
  • Fallidas predicciones en tecnología básica – En vez de usar algo parecido a un teléfono móvil para comunicarse con la Tierra uno de los protagonistas utiliza una cabina de videoteléfono, tecnología que nunca ha tenido mucha popularidad (este fallo también es uno de los más llamativos de Blade Runner). Tampoco se predijeron en 2001 las tabletas digitales: cuando van por la nave los astronautas toman notas en un bloc de papel. En el control de pasaportes, eso sí, se utiliza tecnología de reconocimiento de voz como la que existe hoy en día – aunque se podría debatir si es más fiable que la de reconocimiento facial o dactilar.

Finalmente, un par de enlaces para seguir explorando esta increíble película con motivo del 50º aniversario:

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Por @Wicho — 19 de Abril de 2018

Dice Pedro Duque, el primer y por ahora único astronauta español, que este vídeo, el primero grabado en 360º dentro de la Estación Espacial Internacional es «como estar allí otra vez».

Grabado fundamentalmente por Paolo Nespoli con una cámara Vuze en él salen las voces en off Chris Hadfield, Mae Jemison, Mike Massimino y Nicole Stott como parte de la campaña de promoción de One Strange Rock, una serie documental de National Geographic acerca de la vida en nuestro planeta.

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Por @Alvy — 17 de Abril de 2018

Voyager‘s Schematics / Star Trek

Los Planos Star Trek de Gilso (Gerar Gillian) en su web-homenaje Cygnus-X1 recopilan decenas y decenas de planos y dibujos de naves, estaciones y áreas técnicas del universo Star Trek, obra del autor. Auténtica artesanía.

Pero eso no es nada comparado con la Star Trek Blueprints Database donde hay más de 4.800 planos procedentes de distintas fuentes.

Galileo / Star Trek

Los esquemas tienen el encanto de lo artesanal y lo viejuno –la página tiene más de una década y algunos de los planos incluso son escaneados. Lo mejor es que durante los últimos años se han añadido algunos diseños modernos (como los del reboot) y también incluyen naves de proyectos que no vieron la luz, como el Star Trek: Phase II y muchísimas que ni siquiera son de la federación: todas esas que aparecen o se mencionan en algún episodio, por nimias que fueran.

La página en sí tiene un diseño sencillo y directo, muy a la antigua usanza. Pese a su sencillez como siempre con CTRL+F se pueden buscar palabras en los textos y basta un clic para ver cada plano en alta resolución.

Lo único que se echa en falta son las naves más modernas como la USS Discovery. Para compensar hay cientos de páginas más con manuales técnicos de la flota, uniformes, logotipos y planos de puentes de mando, lanzaderas e incluso de las cápsulas de salvamento.

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Por @Wicho — 13 de Abril de 2018
La casa de Xiana y DanielEl 11 de abril de 2018 se produjo una tormenta solar de clase X9. Fue la más intensa jamás registrada. Dos días después, el 13 de abril, la radiación alcanzó la atmósfera terrestre inutilizando los satélites y gran parte de los sistemas eléctricos. El planeta quedó en completa oscuridad. Este evento fue conocido como… el Gran Apagón.

En agosto de 1859 una tormenta solar –la más potente que tenemos registrada– provocó daños en los telégrafos de Europa y América del Norte y causó auroras boreales que se pudieron ver incluso desde Madrid. En marzo de 1989 otra tormenta dejó sin electricidad durante nueve horas a más de siete millones de personas en Canadá. En 1994 otra dejó desconectados durante horas dos importantes satélites de telecomunicaciones.

Entre mediados de octubre y principios de noviembre de 2003 se produjeron una serie de tormentas solares, algunas de las cuales llegaron a alcanzar casi el mismo nivel que la de 1859. Se vieron afectados el sistema GPS y las comunicaciones por satélite, y muchos satélites resultaron dañados o quedaron temporalmente fuera de servicio. Los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional tuvieron que permanecer dentro de las partes más protegidas del Segmento Orbital Ruso para protegerse contra el aumento de los niveles de radiación. Se aconsejó a los aviones que evitaran las altitudes elevadas cerca de las regiones polares. Como resultado de la actividad solar se produjo un apagón de una hora en Suecia. Se observaron auroras en latitudes tan al sur como Texas y algunos países mediterráneos de Europa.

Y es que cada año, con distinta intensidad y cantidad, pues dependen del ciclo de actividad solar, se producen varias tormentas solares. Y no podemos hacer mucho para prevenirlas y menos para evitarlas, aunque tenemos la suerte de que a menudo nos libramos porque el viento solar o las eyecciones de masa coronal que las pueden producir salen disparadas en una dirección distinta a nosotros. Afortunadamente los seres humanos estamos protegidos de sus efectos por la atmósfera y la magnetosfera. Otra cosa es la infraestructura tecnológica de la que tanto dependemos hoy en día.

El gran apagón es un podcast con tres temporadas que describe un mundo que se queda

Sin internet ni telefonía. Sin televisión ni luz eléctrica.

A los pocos días, la comida y el agua potable empiezan a escasear, lo que da lugar a disturbios en las grandes ciudades. Las fuerzas de seguridad siguen operando, aunque lo hacen con recursos muy escasos. En la radio, que funciona de manera intermitente, se repite un mensaje gubernamental que llama a la calma. Pero pasan los días y las calles se vuelven cada vez más peligrosas.

Algunos ciudadanos sospechan que las autoridades sabían lo que iba a ocurrir y habían decidido ocultarlo a la población. Se dice que hay pruebas de ello. Ahora un hombre va a intentar demostrarlo.

Una ficción entretenida y absorbente y más que recomendable sobre algo que igual no es tan ficción. Las tormentas solares de las que habla esta anotación son todas reales salvo la del 11 de abril de 2018 que produjo el Gran Apagón.

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