Por @Alvy — 29 de Junio de 2015

Este pequeño vídeo de StoryBrain explica una teoría según la los mejores efectos especiales de las películas se consiguieron en los años 90. Pero… Hoy en día hay más potentes ordenadores y nuevas tecnologías, ¿no? Sin embargo, basta ver una película de aquella época y una de esta para apreciar la diferencia. ¿Cómo es eso posible?

El autor lo llama efecto Weta, en honor de una de las compañías fundadas entre otros por Peter Jackson con la que se produjeron efectos especiales para El señor de los anillos, King Kong, Avatar y decenas de otras películas. La cuestión es que al principio los ordenadores podían manejar relativamente poca información, por lo que se empleaban básicamente para insertar algunos personajes en 3-D en las diversas escenas; con el paso del tiempo cada vez pudieron manejar escenas más grandes, más personajes y objetos a la vez, creando planos y mundos enteros a su alrededor.

El problema de usar efectos especiales tan «buenos» es que resultan poco creíbles. El cine se basa en parte en que activemos nuestra suspensión de la credulidad, un autoengaño para interpretar mejor lo que ve; esto resulta fácil cuando solo una parte de la escena es «imposible»: monstruos, personajes o explosiones. En cambio en la carrera por la espectacularidad cada vez hay más muñecos, objetos y colores revoloteando por las escenas; esto produce el efecto contrario: nuestro cerebro desprecia directamente esas secuencias por «obviamente imposibles».

Todas las películas de los 90 y antes utilizan efectos «ligeros» sin excesos, por eso funcionan tan bien. Esto me recordó a Primer o Seguridad no garantizada, grandes películas donde hay un único efecto especial en cada una de ellas. En cambio cuando entras en los mundos del Hobbit, Juego de Tronos o Jurassic World es todo taaaaaan increíble que resulta, precisamente, increíble.

En fin: mientras este problema se resuelve, podemos quedarnos con los efectos especiales de las películas de Uganda, de Karel Zeman o Ray Harryhausen.

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Por @Alvy — 29 de Junio de 2015

Mr. Robot: hackeando la »democracia»

Mr. Robot (de Sam Esmail ) es de momento el episodio piloto una altamente prometedora serie que es tan geek, tan geek que le gustaría hasta al sysadmin de tu empresa. Después de leer buenas críticas en Twitter me entretuve en disfrutarlo –es una hora y pico, pero bien podría ser un largometraje– y me quedé con ganas de más. Es una serie de hackers bien hecha, con personajes fuertes y poderosos, un toque de misterio y algo de conspiración. Nada de efectos a lo C.S.I. ni gente que aparece muerta de repente para alargar la investigación diez episodios más.

Sin temor de desvelar nada baste decir que en Mr. Robot se exploran los límites del hacking ético; también se puede ver cómo funcionan las empresas de «ciberseguridad» y el argumento mantiene una conexión actual –y creíble, probablemente– con lo que está sucediendo en el MundoReal™. El protagonista, un poco a lo El club de la lucha tiene sus propias opiniones y visiones sobre la sociedad en la que vivimos

Mr. Robot: hackeando la »democracia»

Aquí no hay profundas historias de tensión sexual no resuelta, ni violencia por la violencia ni el resto de tópicos tan manidos en todas las series de la actualidad: lo que hay es una buena historia, unos buenos actores protagonistas y, además, un Christian Slater en un papel muy especial que probablemente dará mucho juego cuando la continúen… Si es que acaso la producción sigue adelante, que debería.

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Por @Alvy — 27 de Junio de 2015

En septiembre vuelve Heroes Reborn, continuación natural de Heroes, una de las series que allá por 2006 tuvo uno de los más prometedores episodios pilotos tan solo para resultar decepcionante a medida que pasaban los episodios y las temporadas (llegó a tener cuatro). Ahora los fans pueden regocijarse del esperado retorno de algunos de sus personajes favoritos – y la mayor parte nuevos, por lo que se ve en el trailer.

Aprovecha para revisarla antes de que el mismísimo Hiro Nakamura te plante la katana delante de los morros. Pero ojo que son 77 episodios en total. La nueva edición tendrá el formato clásico pero solo se han preparado 13 episodios al estilo miniseries.

(Vía Entre machacas y becarios.)

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Por Nacho Palou — 23 de Junio de 2015

En VashiVisuals, The Editing of Mad Max: Fury Road,

La tendencia más popular para editar escenas de acción en los últimos diez años ha sido el denominado Chaos Cinema. Filmaciones a golpes y aparentemente al azar que abruman al espectador con una falsa sensación de movimiento y energía. Puede ser un recurso eficaz en pequeñas dosis, pero resulta agotador y confuso cuando se mantiene durante dos horas de película. Si la historia resulta ininteligible debido a la edición es que lo estás haciendo mal. Así que, ¿cómo lograr escenas de acción enérgicas y frescas sin recurrir a sacudidas de cámara y a la edición hipersónica?

La película Mad Max: Fury Road recurre a la técnica de centrar la acción en el fotograma en muchas de sus escenas, tal y como se puede ver en el vídeo de arriba. Esto —además de resultar fresco y aliviante— facilita seguir qué está sucediendo, «el espectador no necesita que pasen tres o cuatro fotogramas antes de darse cuenta hacia dónde mirar, puede mantener la atención siempre en el mismo lugar» de la pantalla, «las escenas de acción apuntan directamente hacia el público».

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