Por @Alvy — 22 de Octubre de 2017

Pencil and Paper Games

Pencil and Paper Games tiene una estupenda recopilación de juegos tradicionales para los que no hacen falta más que dos jugadores, lápiz, papel y ganas de pasar el rato.

Entre los mejores están el juego de los cuadraditos (que data de 1889) y cuya popularidad resurgía por décadas en los 70 y 80; la batalla naval, quizá uno de los más conocidos y cuya estrategia tiene muchos recovecos interesantes (hay quien ha programado incluso calculadoras y simuladores) y dista mucho de ser trivial; o el juego de los brotes (drago) inventado por John Horton Conway y Michael Paterson.

Los juegos están clasificados por categorías: números, palabras, dibujos, territorio y otros. En la sección de «territorio» están tanto el tres en raya más convencional como el Go-Moku (cinco en raya) e incluso la versión tridimensional (4×4×4) del clásico.

La próxima vez que te quedes sin wifi y sin cobertura pero tengas un papel y un lápiz a mano, ya sabes.

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Por @Alvy — 20 de Octubre de 2017

Aunque los pinball (en España también conocidos como «máquinas de bolas» o flippers) vivieron sin duda mejores tiempos, todavía se fabrican y venden lo suficiente como para justificar un negocio que tiene el encanto de lo antiguo en la era de los juegos digitales. Los modernos pinball, eso sí, usan ledes en vez de tubos fluorescentes y bombillas, tienen grandes pantallas en color en vez de numeritos mecánicos y, lo que es más curioso, siguen fabricándose de forma bastante artesanal.

Como cuenta el responsable de Stern Pinball en este «videoreportaje a toda velocidad» que ha publicado The A.V. Club en la fabricación de una de estas máquinas participan entre 30 y 40 personas, empezando por diseñadores y programadores. Una vez concebido cómo será el juego el asunto pasa a la fábrica, donde hay todo un laborioso y encantador proceso que requiere semanas.

Pinball Star Trek

En un pinball puede haber unas 3.500 piezas distintas; hay que encargarlas todas, recibirlas y clasificarlas en los almacenes, además de hacerlas pasar por un control de calidad. Se comprueban más o menos el 20 por ciento; si un 3% de ese 20 por ciento falla por alguna razón, se devuelve el lote.

Aquí no tenemos robots ni nada de eso.
Sólo gente con mucho talento fabricando máquinas.

El proceso de colocación de fabricación de cada módulo del juego, el ensamblado de cada pieza y la conexión de todo el cableado es completamente manual y se realiza en una cadena de montaje. Allí se van situando las piezas y el tablero de juego en la cabina de la máquina, probándola con ayuda de un ordenador – no muy diferente a como se prueban otros chismes electrónicos o los automóviles.

Pinball Piratas del Caribe

Lo último que se coloca en la máquina son algunos de los elementos decorativos, impresos en alta resolución. Dicen que si tienes un pinball y se te raya la pintura envían a un artista a hacer un repaso con sus botes de pintura.

Tras las pruebas finales, máquinas con temáticas como Star Wars, Ghostbusters, Aerosmith, Star Trek o Juego de Tronos quedan listas para enviar a los clientes. Stern Pinball dice que la mitad de sus máquinas las vende en el extranjero.

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Por @Alvy — 18 de Octubre de 2017

Universal Paperclips

Universal Paperclips es un juego original, simple y diferente. ¿No son esos los mejores? Es una creación de Frank Lantz, director del Game Center de la Universidad de Nueva York, a quien le gusta definirlo como un juego en el que hay que hacer el papel de una inteligencia artificial que fabrica clips. Hay quien dice que es un juego sobre el equilibrio y la eficiencia, pero en realidad es uno de esos videojuegos incrementales aparentemente sin fin (así que… ¡cuidado que engancha de mala manera!)

Por su temática es una variante del inquietante experimento mental del coleccionista de sellos que es otra versión del la inteligencia artificial maximizadora de clips de Nick Bostrom (2003). También puede considerarse una forma de entender el crecimiento exponencial, algo en lo que los humanos no somos demasiado buenos.

El juego consiste simplemente en fabricar clips. No hay más instrucciones y todo funciona en la misma página del navegador, estilo viejuno. Aparecen unos pocos botones e información numérica que simplemente va cambiando.

Teniendo en cuenta la premisa –fabricar clips– lo más lógico es comenzar por pulsar en el botón Make paperclip para fabricar el primero.

A partir de aquí puedes explorar el juego y pasar un buen rato si te gustan los numeritos y puedes adivinar lo que va haciendo cada nueva opción que aparece de vez en cuando. Tómate un rato y luego déjalo si puedes.

§

A pesar de su aparente sencillez, el juego de los clips se va complicando a medida que pasa el tiempo. Tras fabricar algunos clips uno por uno, a golpe de clic, y ajustar su precio para que la oferta encaje con la demanda surge la posibilidad de adquirir Autoclippers, que automatizan el proceso y permiten olvidarse de la fabricación manual para concentrarse en el resto de factores.

Los clips se fabrican a partir de alambre, que se puede comprar con los beneficios – y no debe agotarse o no se podrán fabricar más clips. Los indicadores son cada vez más detallados: clips por segundo fabricados, porcentaje de demanda, coste de los autoclippers… En un momento dado se pueden añadir más recursos computacionales en forma de procesadores y memoria (que se obtienen cada cierto número de clips fabricados). Y luego surgen los «proyectos» colaterales que lo aceleran todo: mejores autoclippers, optimizadores para el alambre, equipos de computación cuántica y –cómo no– algo de márketing para promocionar las ventas.

Lo más importante es vigilar que siempre haya materia prima a todos los niveles, y no dejar nunca de fabricar, procurando hacerlo cada vez más rápido y de forma más eficiente. ¿No se trataba de fabricar clips? Si se vigila eso y se van variando el resto de parámetros… las cosas se aceleran. Yo he llegado a ver cientos de miles de clips fabricados al cabo de un rato, pero también he visto pantallas con cuatrillones de clips fabricados.

La locura parece continuar hasta el infinito: la página no parece acabarse nunca y las opciones son cada vez más raras: ¿generas mucho dinero? Inviértelo en el mercado de valores ¿Quieres mejorar tu estrategia? Juega a una variante medio aleatoria del dilema del prisionero. En definitiva: cada vez aparecen opciones más y más raras. Dicen que lo más divertido es llegar hasta la aparición de los hypnodrones, pero bastante antes ya cambia la concepción de lo que estás haciendo. ¿Fabricar clips? ¡Bua!

El asunto termina (si es que acaso termina, que tampoco podría jurarlo) en una situación muy similar a la del coleccionista de sellos, algo quizá inevitable, y sobre lo que siempre es divertido pensar un poco. Aunque sea jugando.

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Por @Alvy — 18 de Octubre de 2017

VingateComputers

Mazeon tiene en su impresionante colección de pixel art una genial recopilación de ordenadores retro y consolas que vi pasar por un par de webs, incluyendo esta otra página de Retronator de otras temáticas.

Entre ellas hay chismes como los viejos Spectrum, Commodore, Atari e incluso un Vectrex (malogrado pero genial ingenio vectorial, un auténtico «adelantado a su tiempo»).

Arcade player

Larga vida a los píxeles.

(Vía ParisLemon.)

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