Por @Alvy — 24 de Marzo de 2017

Henry Segerman junto con Vi Hart, Andrea Hawksley and Sabetta Matsumoto han estado trabajando sobre esta realidad virtual no euclidiana. Se trata de un montaje que consiste en unas gafas de realidad virtual en el que el software no utiliza geometría convencional sino una no euclidiana, más concretamente hiperbólica.

En este tipo de geometría nada es como parece;: resulta bastante poco intuitivo porque no es como nuestra realidad convencional. Aunque han de moverse por una habitación real la realidad virtual que se ve en vídeo se comporta de forma un tanto peculiar cuando menos: las caras del cubo son más de las que cabría esperar y las uniones de las paredes y esquinas no tienen 90 grados. Es más: arrastrándose por el suelo de forma ridícula se puede comprobar que la forma de la habitación es más enrevesada todavía y se puede observar desde dentro, fuera e ir recorriéndola sin saber muy bien dónde vas a acabar.

No me quiero ni imaginar si alguien aplicara esto a alguno de los diseños de perspectivas imposibles de MC Escher –quien también utilizaba la geometría hiperbólica, por cierto–. Eso sí que podría ser el laberinto definitivo.

Aunque no tengas unas gafas de realidad virtual puedes probar los diferentes ejemplos aquí: Hyperbolic tiling / H² x E tiling con las teclas W-A-S-D y las flechas del cursor. Con los números y con la letra C se pueden cambiar la decoración y los colores.

Feliz viaje y que no te marees demasiado.

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Por Nacho Palou — 23 de Marzo de 2017

En Kickstarter: Play Atari Pong in your Coffee Table la mesa baja (donde normalmente se ponen los pies durante la siesta en el sofá más que café) que es una máquina para jugar al pong moviendo de forma física y mecánica los elementos del juego.

De modo que no se trata de una mesa con una pantalla y un emulador y por tanto no se le pueda pedir mucho más a la vida. O al menos no se le puede pedir mucho más a una mesa baja de salón, de acuerdo.

La mesa comenzó siendo un proyecto casero y ahora está a la caza y captura de financiación en Kickstarter.

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Por @Alvy — 21 de Marzo de 2017

LEGO instax

Esta cámara instantánea construida en Lego es básicamente un modelo instantáneo Fuji Instax con película Instax Mini a la que se ha adaptado un armazón de coloridas piezas de Lego con las lentes de una Yashica TLR (Twin Lens Reflex) 80mm F3.5.

El sensor recibe la imagen del exterior a través de las lentes de la Yashica; se puede utilizar un pequeño visor para verla más o menos enfocada y luego con un pequeño botón se acciona el obturador, con lo que queda lista la fotografía.

La parte mecánica y de impresión es la de la Fuji Instax normal y corriente, también completamente escondida tras las piezas de Lego. El mecanismo hace salir la película impresa para «revelarse» con un poco de aire gracias a su motor, que cuenta con un botón secreto de impresión. Puede verse en vídeo su funcionamiento:

Casi todas las piezas de Lego son normales y corrientes –muñecos decorativos incluidos– con la salvedad de que como no abundan las piezas redondas y del tamaño necesario aquí hubo que taladrar y recortar el agujero de la lente sobre la placa principal que va en el frontal. El principal problema aparte de eso era bloquear correctamente toda la luz que llegaba hasta la cámara. La cuestión es que la luz no solo atraviesa las finas rendijas que hay entre piezas; algunas resultan también bastante «transparentes» bajo la luz solar intensa.

El creador de este curioso invento utiliza el apodo Albertino y es de Hong Kong. Dice que vende cámaras viejas a los aficionados a la fotografía instantánea y que le dio por probar este invento cuando encontró unas piezas de Lego que su vecino iba a tirar a la basura. En su blog explica más detalles sobre cómo está fabricado este modelo y otros similares que se pueden construir con cámaras del mismo estilo.

(Vía Design Boom + Lomography.)

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Por @Alvy — 21 de Marzo de 2017

Con 5.000 metros cuadrados en las que hay 4 km de enrevesadas «calles» está construido con 4.000 pinos. Este gigantesco laberinto es el más grande de España y está situado en Villapresente (Reocín, Cantabria) se inaugura el próximo 8 de abril.

A simple vista se da un aire al laberinto del Overlook de El resplandor (aunque las calles son más estrechas y el laberinto más complicado). No es desde luego como los laberintos más grandes del mundo, pero desde luego ocupa una buena superficie y se antoja complicadillo.

«Si el visitante se orienta muy bien puede salir en 30 minutos. La media es una hora u hora y pico», afirma su creador. Quien se pierda mejor que lleve un mapa o se arme de paciencia y un dron, que como muestra El diario montañés es una buena forma de orientarse.

(¡Gracias José Luis por la pista!)

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