Por Nacho Palou — 19 de Febrero de 2018

En el vídeo How does SpaceX get these amazing camera shots?, de Primal Space, explican cómo se consiguen capturar en vídeo los lanzamientos de los cohetes con imágenes tan detalladas y estables como las vistas, por ejemplo, en la reciente retransmisión del lanzamiento del cohete Falcon Heavy de SpaceX.

Al parecer capturar esas espectáculos imágenes no es tarea sencilla.

Según cuenta la gente de Primal Space en estos casos se trata de grabar desde una distancia de unos 60 km un cohete que mide 70 metros y que se mueve a 5.000 km/h, lo que hace necesario usar un objetivo de 10.000 mm.

Esto implica dos dificultades principales: la cámara debe de moverse en perfecta sincronía con el movimiento aparente del cohete, y además la cámara debe moverse de tal modo que —debido a la enorme longitud focal— la imagen no presente un enorme temblor, que es lo que sucedería al menor movimiento de la cámara si se intentara seguir el movimiento del cohete manualmente, incluso usando un trípode.

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De modo que las plataformas de lanzamiento de cohetes están rodeadas de varias cámaras de seguimiento de largo alcance que son más parecidas a telescopios astronómicos y que se utilizan desde los primeros días de la astronáutica. Fueron originalmente desarrolladas para uso militar, para observar y seguir aviones militares y misiles.

En la época de la carrera espacial estas cámaras eran manejadas en buena parte un operador, sin embargo hoy en día su movimientos está automatizados enteramente o en parte. Más allá del espectáculo el objetivo principal de estas cámaras es proporcionar imágenes que permitan analizar el funcionamiento de los cohetes, y documentar cualquier incidente que pueda producirse durante el lanzamiento.

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Además de las cámaras de seguimiento en vuelo también se utilizan cámaras de proximidad y de alta velocidad para analizar el encendido y funcionamiento de los motores, y también cámaras de infrarrojos que miden la temperatura de las naves durante su reentrada.

La NASA hace un uso combinado de cámaras digitales y cámaras de película, y por supuesto de un tiempo a esta parte dispone de cámaras que pueden retransmitir vídeo en tiempo real y con resolución 4K.

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Por Nacho Palou — 16 de Febrero de 2018

Johnny Behri, de Cinema5D, hizo una visita a la fábrica de Fujifilm en Japón, y grabó en vídeo la meticulosidad con las que se fabrican algunas de las cámaras y objetivos Fujinon. Y, sí, buena parte del vídeo documenta la escrupulosa preocupación de los operarios por evitar que el polvo y la suciedad se cuelen en la fábrica. Más de la que se exige para entrar en un quirófano.

En concreto los objetivos MK y la cámara X-T2, la cámara “réflex sin espejo” que es, junto con la X-Pro2 y hasta la llegada de la X-H1 el mes que viene, el buque insignia de la serie X de Fuji.

La serie X, anunciada en 2010 e iniciada con la Fujifilm X100 original (2011), han situado las cámaras de la compañía japonesa entre las mejores del mercado de consumo, y también entre las más deseadas.

Vía Shutterbug.

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Por @Alvy — 16 de Febrero de 2018

SD Cards
Capacidad de las tarjetas SD / SD Association

No sé si seré el único al que le pasa, pero cada vez que voy a comprar algunas tarjetas de memoria han inventado dos o tres modelos nuevos y me paso un rato mirando a ver cuáles son las diferencias para elegir la «correcta».

Pero esta vez encontré en Shutterbug este estupendo artículo titulado SD Memory Cards: Everything You’ve Ever Wanted to Know donde muestran una tabla-resumen del estado actual de las tarjeas SD (Secure Digital) que utilizamos en cámaras de fotos, vídeo, móviles y otros dispositivos. Basta echar un vistazo para saber cuál es más apropiada para según qué cosas.

Velocidad

La tabla de la SD Association indica las velocidades máximas que marcará cada tipo de tarjeta: cuanto más arriba, mejor y más rápido será en condiciones normales (y más cara la tarjeta). Esto aparece con el símbolo C/U/V y un numerito; el número se refiere a la velocidad (aunque U1 son 10 MB/s y U3 son 30). La regla aquí es que:

V > U > C

Tamaño físico

Los tamaños MiniSD y MicroSD que se usan en teléfonos móviles y otros dispositivos son básicamente iguales en características, pero en un formato físico más pequeño. De hecho pueden usarse como tarjetas SD normales con un adaptador de plástico que suele venir incluido en la caja.

MicroSD > MiniSD > SD
(usando adaptador)

Capacidad

Respecto a la capacidad máxima (cuántos datos pueden almacenar) las SD originales tenían un límite de 2 GB, las SDHC (high capacity) de 32 GB y las SDXC (excented capacity) tienen 2 TB – y de momento no se quedan pequeñas. Las cámaras antiguas limitadas a una capacidad no admiten tarjetas de capacidades mayores. Por razones obvias actualmente casi todas son SDHC y SDXC; la regla básica es que las tarjetas de menos capacidad funcionan en los dispositivos de más capacidad es decir.

SDXD > SDHC > SD

Todo esto se refiere a la relación entre la tarjeta de memoria y la cámara de fotos/vídeo. Cuando se conecta a un lector de tarjetas externo, pendrive o similar para transmitir los datos al ordenador la velocidad depende en realidad del tipo de conexión USB que se utilice – así que cuando más moderna mejor; USB 3.0 suele ser suficiente.

Luego están las dos escuelas: quienes prefieren máxima capacidad en una sola tarjeta o quienes piensan que es mejor tener varias tarjetas de menor capacidad e irlas intercambiando por si alguna se estropea, que al menos no se pierda todo. Cuestión de comparar precios y de elección personal.

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Por @Wicho — 14 de Febrero de 2018

Un átomo de estroncio… más o menos

La foto Single Atom in an Ion Trap por David Nadlinger acaba de ganar el concurso de fotografía científica del Consejo de Investigación en Ingeniería y Ciencias Físicas del Reino Unido. En ella se ve un átomo de estroncio atrapado en una trampa de iones. Más o menos.

Lo verás mejor en esta ampliación del centro de la imagen; el supuesto átomo es el puntito rosáceo que se ve en medio. La distancia entre la punta de las agujas es de dos milímetros.

Un átomo de estroncio… más o menos

Pero en realidad lo que se ve en la imagen no es un átomo propiamente dicho, pues los átomos son más pequeños que la longitud de onda de la luz visible, por lo que nuestros ojos no sirven para verlos. De hecho la única forma que tenemos de «ver» átomos es usar microscopios electrónicos, que utilizan electrones para estudiar las muestras que se meten en ellos. A partir de los datos que obtienen se construyen las imágenes que nosotros vemos.

Lo que se ve en esta imagen son los fotones que emite un átomo de estroncio atrapado en una trampa de iones cuando se le aplica un láser azul-violeta. El átomo absorbe energía que reemite en forma de fotones que una cámara puede captar gracias a una larga exposición, como por ejemplo cuando fotografías estrellas dejando el obturador de la cámara abierta el tiempo suficiente.

Además, en una trampa de iones los átomos no se están quietos del todo, sino que se mueven en una pequeña zona determinada por los campos magnéticos o eléctricos de la trampa, con lo que lo que la imagen captura son todos esos fotones emitidos desde las distintas posiciones del átomo atrapado; un poco como cuando alguien pinta con luz en una foto:

Foto por Todd Quackenbush en Unsplash

En esta foto, con una exposición de 30 segundos, quedan registradas las chispas que emite una bengala –o algo similar– mientras la mueven en un círculo. Vista desde lo suficientemente lejos sería un punto de luz; el efecto es similar al del átomo atrapado de la foto de David Nadlinger.

Así que no, no estamos viendo un átomo propiamente dicho, lo que no quita para que la foto de todos modos mole kilos.

(La primera aclaración de lo que realmente se ve en la foto se la vi a Coffee Break).

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