Por @Alvy — 21 de Agosto de 2016

Tom Scott ha hecho un muy buen trabajo –como de costumbre– explicando uno de los problemas de fondo de la energía renovable en relación con la red eléctrica y qué se está haciendo para intentar solucionarlo. [El vídeo está inglés con muy buenos subtítulos también en inglés y otros idiomas.]

La situación actual básicamente es que a medida que el mundo va convirtiendo sus fuentes de energía desde las antiguas turbinas (alimentadas por energía nuclear, carbón, gas, etcetera) a las renovables (eólica, fotovoltaica, hidroeléctrica) es más difícil mantener el equilibro en la red eléctrica. Sobre este equilibro resulta interesante echar un vistazo a esta guía: El suministro de la electricidad. Un equilibrio entre generación y consumo de Red Eléctrica de España.

Cuando encendemos la luz o conectamos un aparato eléctrico se pone en marcha un sofisticado sistema que comienza en las centrales de producción, donde se genera la energía eléctrica. Posteriormente esta energía transformada en alta tensión se transporta a través de las instalaciones eléctricas hasta los centros de distribución. Y desde allí, de nuevo transformada al nivel de tensión necesario para cada tipo de consumo (ya sea residencial, industrial o servicios) se realiza la distribución final a los consumidores.

Pero para que este proceso funcione y la electricidad llegue hasta nuestras casas en el momento preciso en el que hacemos uso de ella, se tiene que operar el sistema en tiempo real, todos los días del año, las 24 horas del día, y mantener en constante equilibrio la generación y el consumo. Esto es debido a que la energía eléctrica no se puede almacenar en grandes cantidades y, por esta razón, tiene que generarse en cada momento la cantidad precisa que se necesita.

Aerogenerador (c) Nacho Palou

Utilizar turbinas en las centrales de generación de electricidad es práctico pero a estas alturas suena un poco primitivo e ineficiente: «quemar cosas» o «fisionar el átomo» para calentar agua que al evaporarse mueve unas gigantescas ruedas metálicas de muchas toneladas que son las que generan la electricidad – dando vueltas a los famosos 50 ciclos por segundo (Hz). Todas al unísono. Las centrales eólicas se ahorran ese paso, pero han de funcionar sincronizadas con los generadores de la red. (La generada con centrales fotovoltaicas por fortuna no pasa por las turbinas: va directamente a la red eléctrica).

Esta necesidad de sincronización hace que si algo falla en el equilibro oferta-demanda más allá de ciertos márgenes surja un problema. Normalmente si algunas turbinas de una central o incluso una central completa falla no ocurre nada a nivel global porque las demás compensan la diferencia. Tal y como dice Scott en el vídeo «las fábricas y hogares literalmente chuparán la energía cinética de algún otro lugar». Cuando este sucede llega una notificación urgente al sistema central, que simplemente genera más energía en otro punto de la red y se compensa el problema. (También está relacionado con una de las razones por las que en ocasiones se paran los aerogeneradores, los llamados «huecos de tensión».)

En España esto lo gestiona el Centro de Control Eléctrico (Cecre). Y es adecuado siempre que existan esos generadores gigantescos con su inercia cinética. Pero si en toda la red no hubiera esa inercia física, ¿qué sucedería? No se podría compensar esa demanda y se perdería esa estabilidad – adiós red.

Los soluciones son tres:

  • La primera es guardar energía en gigantescas baterías en las centrales para usarla cuando es necesario; pero esto es prácticamente irrealizable a gran escala. Para ponerlo en contexto: la batería más grande de este tipo está en China, ocupa el mismo espacio que un campo de fútbol y almacena 36 MW: lo suficiente para alimentar sólo 12.000 hogares durante sólo una hora. La empresa Xtreme Power intentó avanzar esta tecnología pero fracasó; ahora es parte de Younicos cuyo curioso lema es «dejemos que los fósiles descansen en paz».)
  • La segunda es generar energía mediante un sistema hidráulico tradicional empleando la energía sobrante en ciertos momentos del día para bombear agua hacia un nivel superior a depósitos, lagos o embalses. Esto ya se está haciendo (incluso en España, en la isla de El Hierro).
  • La tercera opción es más interesante: guardar la energía de forma distribuida en baterías en los hogares y su entorno cercano, especialmente en los coches eléctricos, los dispositivos electrónicos de todo tipo y (pronto) en baterías de tamaño mediano que pueden colocarse en cualquier rincón. En esos sistemas conectados a la red los diversos dispositivos (el coche o las placas fotovoltaicas que la gente tenga en sus casas) pueden «vender» en tiempo real su energía sobrante a la red general (autoconsumo energético e impuesto al sol mediante). Aunque a pesar de todo haría falta alguna central eléctrica convencional no serían tan numerosas como los cada vez más exigentes requerimientos de la humanidad.

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Por @Alvy — 9 de Agosto de 2016

Recursos tierra

Este año a día 8 de agosto ya hemos consumido en el planeta Tierra los recursos que tardamos todo un año en renovar: es el llamado Día de la Deuda Ecológica. El año pasado fue el 14 de agosto, y hace relativamente poco estaba en septiembre. En otras palabras: ahora mismo necesitamos 1,5 «planetas» cada año para renovar todo lo que consumimos.

Esto solo quiere decir una cosa: vamos encaminados al inexorable abismo. Ahora bien: si todos los habitantes del planeta usáramos los recursos como hacen los habitantes de la India sólo necesitaríamos 0,7 planetas al año. En cambio, usándolos al ritmo de los australianos necesitaríamos 5,4 tierras cada 12 meses. [Fuente: Quartz.]

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Por @Wicho — 9 de Agosto de 2016

Una respuesta simple… O no

Una respuesta simple a un mensaje elemental es un proyecto para recopilar opiniones de personas de todo el mundo acerca de una pregunta, ¿Cómo modelarán el futuro nuestras interacciones ambientales actuales?

Hoy nos hallamos situados en un periodo teóricamente conocido como “La Década Crítica”, un punto crucial en la historia de nuestra civilización en el que se presentan decisiones ecológicas que, inherentemente, podrían enfrentar futuras generaciones hacia situaciones adversas. Decisiones a nivel global alcanzadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2015 en París, así como aquellas hechas en el hogar tendrán un peso colectivo equivalente en modelar esta línea de tiempo para todos los habitantes del planeta, sin considerar especie, ubicación o adaptabilidad.

También se pueden proponer mensajes de personas famosas como por ejemplo esta frase: de Al Worden, astronauta del programa Apolo:

Ahora sé por qué estoy aquí. No es para ver de cerca a la Luna, sino para ver nuestro horas, la Tierra

– Al Worden,
astronauta del Apolo 15

Estas respuestas serán transmitidas en octubre de 2016 hacia la estrella polar desde la estación de la red Estrack de la Agencia Espacial Europea en Cerberos, Ávila, en un viaje en el que tardarán unos 432 años en alcanzar su destino, aunque la transmisión no se detendrá al llegar allí sino que seguirá viajando por el espacio para siempre.

Pero me parece que será mucho más interesante que nosotros mismos leamos esas respuestas, a ver si vamos tomando conciencia de que sólo tenemos un planeta y de que como nos lo carguemos –y estamos trabajando en ello– no tenemos a dónde ir.

Sólo cuando el último árbol haya sido cortado, el último pez comido y el último arroyo envenenado nos daremos cuenta de que no podemos comer dinero.

– Mensaje recibido desde Alemania, Escocia y los Estados Unidos

Tienes hasta el 16 de septiembre de 2016 para enviar tu contribución.

El proyecto está en Twitter como @ASimpleResponse; también tiene página en Facebook.

(Vía @ESA).

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Por @Wicho — 26 de Julio de 2016

Aterrizaje final en Abu Dhabi
Aterrizaje final en Abu Dhabi

Pilotos y equipo lo celebran
Pilotos y equipo celebran la gesta

Tras 23 días de vuelo en solitario repartidos en 17 etapas en las que cubrió una distancia de 43041 kilómetros el avión eléctrico Solar Impulse 2, con Bertand Piccard a los mandos, tomaba tierra en Abu Dhabi a las 00:05 UTC del 26 de julio de 2016, completando la vuelta al mundo que emprendieron en marzo de 2015.

A pesar de un serio contratiempo con las baterías, que resultaron dañadas por un exceso de temperatura en el vuelo entre Japón y Hawaii, lo que obligó a reemplazarlas y retrasó varios meses la siguiente etapa, Piccard y Borschberg consideran que el haber terminado la vuelta al mundo con un avión eléctrico es toda una demostración del potencial de las energías renovables.

Leer anotación completa: «El avión eléctrico Solar Impulse 2 completa su vuelta al mundo»

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