Por Nacho Palou — 17 de Mayo de 2018

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Si el plástico hubiera existido cuando los peregrinos zarparon desde Inglaterra hacia América del Norte —y si el Mayflower hubiera transportado agua embotellada y bocadillos envueltos en plástico— todos sus desechos plásticos probablemente seguirían dando vueltas por ahí, cuatro siglos después.

Si los peregrinos hubieran tirado al mar todas esas botellas de plástico y envoltorios las olas del Atlántico y la luz del sol habrían desgastado ese plástico hasta convertirlo en pequeños trozos. Y esos trozos todavía estarían flotando por los océanos, agregando toxinas y esperando a ser devorados por algún desafortunado pez u ostra, y tal vez después también por nosotros.

El artículo We Depend On Plastic. Now, We’re Drowning in It, de National Geographic es una extensa explicación del problema que suponen los desechos de plástico que invaden ríos, mares y océanos de todo el mundo, y el desafío que supone deshacerse de ellos e incluso reciclarlos. “Este material milagroso hace posible la vida moderna, pero más del 40 por ciento de todo el plástico se utiliza sólo una vez y se desecha.”

Algunos datos relacionado y algunas decisiones que puedes tomar al respecto:

  • Cada año en todo el mundo se utiliza un billón de bolsas de plástico. Utiliza bolsas reutilizables al hacer la compra.
  • Se venden cerca de un millón de bebidas embotelladas en plástico cada minuto. Usa una botella reutilizable y rellénala.
  • Se utilizan millones de pajitas de plástico cada día. Las pajitas no son necesarias, recházalas en el establecimiento.
  • Cada año llegan a los océanos hasta 9 millones de desechos plásticos, incluso desde el interior a través de los ríos. No dejes desechos plásticos por ahí.

Más en el espacial Planet or Plastic? de National Geographic

Fotografía de Hermes Rivera on Unsplash.

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Por Nacho Palou — 14 de Mayo de 2018

Bolsa fondo del mar matarile
Una bolsa de plástico localizada a casi 11 km de profundidad en la Fosa de las Marianas, en el océano Pacífico. Imagen vía Greenpeace.

El estudio Human footprint in the abyss: 30 year records of deep-sea plastic debris sobre la presencia de desechos plásticos en las profundidades marinas se basa en una base de datos gestionada por la agencia japonesa JAMSTEC. Desde 1983 la base de datos de JAMSTEC documenta con fotografías y vídeos las inmersiones realizadas en aguas profundas con submarinos de investigación y vehículos teledirigidos.

Según el estadio, “en las 5010 inmersiones registradas en la base de datos se contabilizaron 3.425 desechos fabricados por el hombre. Más del 33 por ciento de los desechos son objetos plásticos, de los cuales el 89 por ciento corresponden a productos de un solo uso. Estas proporciones aumentan al 52 y 92 por ciento, respectivamente, en zonas cuya profundidad supera los 6000 m. El registro más profundo del que se tiene constancia corresponde a una bolsa de plástico localizada a 10.898 m en la Fosa de las Marianas.”

Según el mismo estudio la “densidad plástica” del océano oscila entre 17 y 335 elementos por kilómetro cuadrado a profundidades de entre 1092 y 5977 m, incluso en zonas situadas a más de 1.000 km de tierra. Parte de ese plástico tiene un impacto directo muy negativo sobre la vida marina.

Además del plástico la base de datos contiene registros de otros tipos de desechos de origen humanos presentes en el océano, incluyendo gomas, metales, vidrio, aparejos de pesca y otros objetos.

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Por Nacho Palou — 3 de Mayo de 2018

Shit i smoke

Shit, I Smoke! es una aplicación gratuita (iOS, Android) que utiliza los datos de la contaminación y calidad del aire de tu ciudad y la convierte en el equivalente a cigarrillos fumados cada día.

Así que según dónde vivas y aunque no fumes algo fumas, involuntariamente.

Los datos proceden de Berkeley Earth, una organización científica que realiza investigaciones relacionadas con la salud del planeta y el calentamento global y lleva a cabo programas educativos. Como explican en Air Pollution and Cigarette Equivalence,

Para muchas personas comparar la contaminación del aire con el tabaquismo es más accesible que mencionar el número de muertes que causa la contaminación del aire cada año. Cuando publicamos nuestro artículo científico sobre la contaminación atmosférica en China en, agosto de 2015, nos sorprendió la atención que recibimos por una rápida comparación que hicimos entre la contaminación atmosférica de un día particularmente malo en Pekín con el equivalente a fumar 1,5 cigarrillos cada hora. También nos sorprendió encontrar que un prominente investigador, Arden Pope, había calculado previamente que la contaminación promedio en Pekín era similar a fumar 0,3 cigarrillos por día, pero que esa comparación se usa para tranquilizar a la gente de que la contaminación realmente no es tan mala.

Así que la aplicación Shit, I Smoke! detecta cuál es tu localización y utiliza el conversor de Berkeley Earth a la unidad cigarrillos por día.

En la Unión Europea el promedio equivale a fumar 1,6 cigarrillos al día. El peor registro que tiene Berkeley Earth corresponde a la ciudad china de Shenyang: sus niveles de contaminación del aire llegan a equivaler a fumarse 63 cigarrillos al día.

Vía LifeHacker.

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Por Nacho Palou — 30 de Abril de 2018

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Akademik Lomonosov es la primera central nuclear flotante y en principio no será la última: el gobierno ruso tiene previsto construir y enviar al ártico y a otras regiones varias de estas centrales nucleares para proporcionar energía a regiones remotas; uno de los propósitos es, según Greenpeace, suministrar energía a instalaciones de extracción de gas y petróleo. Pero también tiene capacidad para suministrar electricidad a miles de viviendas y hacer funcionar desaladoras de agua.

Aunque inicialmente estaba previsto cargar el combustible de la Akademik Lomonosov en San Petersburgo finalmente —debido a la presión de los estados bálticos por los que tenía que pasar el planta flotante y a la petición organizada por Greenpeace Rusia— la carga y prueba de encendido del reactor nuclear se realizará finalmente en Murmansk. La planta después de remolcará otros 5000 km hasta su destino final cerca de Pevek, en la región de Chukotka.

Para Greenpeace y otros ambientalistas este “chernóbil on ice” no es una buena idea y supone un “riesgo evidente” para un entorno ya castigado por el calentamiento global. Entre otros motivos, argumenta Greenpeace, la planta carece de sistemas de propulsión (en su lugar para moverla hay que remolcarla cuando sea necesario) lo que significa que “es especialmente vulnerable a los tsunamis o ciclones.”

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Según el experto nuclear Jan Haverkamp, de Greenpeace, "esta peligrosa iniciativa no sólo supone una amenaza para el Ártico, sino que también supone una amenaza potencial para otros espacios naturales vulnerables y para regiones densamente pobladas.”

Al menos una quincena de países se han interesado ya por las plantas nucleares flotantes rusas incluyendo China, Algeria, Indonesia, Malasia y Argentina.

Fotografías: Nicolai Gontar / Greenpeace.

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