Por Nacho Palou — 22 de Noviembre de 2017

Emisiones crecimiento union europea 1990 2016
GDP = Producto Interior Bruto; GHG = Gas de efecto invernadero.

La Unión Europea ha reducido sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero en un 23 por ciento entre 1990 y 2016, mientras que la economía ha crecido un 53 por ciento, según la Comisión Europea. “La UE se mantiene encaminada hacia su objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020. En 2016, las emisiones de la UE disminuyeron un 0,7 por ciento, mientras que el PIB creció un 1,9 por ciento.”

La UE y China lideran el compromiso del Acuerdo de París que tiene como objetivo reducir las emisiones para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados con respecto a los niveles preindustriales. La reciente solicitud de Siria para sumarse al acuerdo convierte a EE UU en el único país que lo rechaza. EE UU es uno de los países más contaminantes del mundo.

El problema es que a nivel global vamos fatal.

Más en el informe Two years after Paris – Progress towards meeting the EU's climate commitments.

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Por Nacho Palou — 21 de Noviembre de 2017

El vídeo de Vox, The environmental cost of free two-day shipping, expone algunos de los problemas mendioambientales asociados al uso creciente del comercio electrónico. Más compras por internet significa más camiones de reparto recorriendo más kilómetros por las ciudades, lo que a la vez supone un incremento en las emisiones contaminantes y de gases causantes del efecto invernadero, como el CO2.

También repasa algunas de las soluciones que se están desarrollando para reducir este impacto: desde el uso de semáforos inteligentes, que minimizan el tiempo que los camiones de reparto permanecen parados y al ralentí en los semáforos, la optimización del tráfico y de la circulación de camiones por carreteras (el platooning, que reduce el consumo en hasta un 20 por ciento) o la optimización de las rutas evitando los giros a la izquierda, que (en EE UU, donde la norma es ligeramente diferente) en muchas intersecciones supone permanecer un menor tiempo detenido a la espera de poder pasar. Con este último método, desarrollado en los años de 1970, se ha ahorrado asta ahora la emisión de 100.000 toneladas de CO2, equivalente a la circulación de 21.000 vehículos.

El problema sin embargo tiene más que ver con los medios de transporte utilizados más que con la compra online en sí misma. En ese sentido cada vez más compañías están adoptando los vehículos eléctricos. Por ejemplo, UPS está electrificando 1500 de sus furgones de reparto y Deutsche Post DHL explora el desarrollo de furgones eléctricos pequeños y eficientes. Por otro lado hace unos días Tesla presentó su tractocamión.

El uso de furgones de reparto eléctricos elimina “de golpe y porrazo” cualquier emisión local desde esos vehículos. Esto ya por sí mismo supone una ventaja en la reducción de la contaminación en tornos urbanos y en el índice de calidad del aire, y por extensión de los problemas asociados a ella empezando por los problemas de salud que provocan en las personas. Otra cosa es que esos vehículos se carguen con energía procedentes de fuentes renovables o no, usando redes eléctricas más o menos sucias o limpias.

Otro problema medioambiental principal asociado a las compras por internet es el del empaquetado (el famoso paquete de pilas de AA que llega en una caja gigante envuelto en medio metro de plástico de burbujas), y en ese en teoría debería tener una solución más sencilla.

Así que en realidad el problema principal de las compras por internet tiene más de problema con los vehículos con motor de combustión que de otra cosa; porque además en muchos casos el gesto de comprar por internet reduce también el uso del coche particular. La ironía es que la solución más sencilla y efectiva —usar furgones eléctricos— tampoco resuelve el problema del todo si no se cambian los modelos energéticos.

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Por @Wicho — 20 de Noviembre de 2017

No podemos bajar la guardia ni mucho menos pero según se puede leer en Fluctuaciones en el ozono los científicos ven una tendencia al alza en el grosor de la capa de ozono de la atmósfera que nos protege de la radiación ultravioleta del Sol.

Tres décadas de datos obtenidos por distintos satélites indican que hasta 1997 se iba reduciendo la cantidad de ozono y por tanto aumentando el famoso agujero* en la capa de ozono. Pero que desde entonces la tendencia es al alza gracias a los esfuerzos por dejar de usar sustancias nocivas para el ozono o al menos reducir su uso. La tendencia es especialmente significativa en capas altas de la estratosfera.

Evolución de los niveles de ozono
Evolución de los niveles de ozono. Latitud en el eje horizontal, altitud en el vertical. Cuanto más rojo, más porcentaje de aumento. Las zonas rayadas se corresponden a aquellas en las que los datos son estadísticamente significativos

Es de destacar que esta tendencia es independiente del resultado publicado hace unos días que hablaba de la reducción del agujero de la capa de ozono debida al calentamiento global pues son mediciones globales.

Así que lo dicho, no nos podemos relajar, pero es una pequeña buena noticia de cara a conservar habitable este planeta, más que nada porque es el único que tenemos a mano, y lo del calentamiento global lo llevamos bastante mal.

*Citando a Nacho: «Aunque se utiliza la metáfora de un agujero en realidad no se trata de tal cosa, sino más bien de una zona zona de la atmósfera en la cual la concentración de las partículas de ozono está por debajo del registro histórico global de 220 Unidades Dobson, que es el modo en el que se mide y se expresa la presencia de ozono en la estratosfera.»

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Por @Wicho — 18 de Noviembre de 2017

JPSS-1 en órbita

Al tercer intento el penúltimo cohete Delta II de la historia despegaba para poner en órbita el satélite medioambiental JPSS-1 a las 10:47:36 del 18 de noviembre de 2017, hora peninsular española.

JPSS-1 en órbita

JPSS-1, de Joint Polar Satellite System-1, es un satélite medioambiental que desde su órbita polar –de polo a polo– de unos 800 kilómetros hará mediciones de las condiciones atmosféricas, terrestres y oceánicas. Eso incluye temperaturas de tierra, atmósfera y mar, cantidad de cubierta vegetal, nubes, lluvia, cobertura de hielo y nieve, ubicación de incendios, y cantidad de vapor de agua y ozono.

Para ello lleva a bordo cinco instrumentos casi idénticos al satélite Suomi-NPP al que de hecho viene a sustituir y del que es prácticamente un gemelo. Sólo que el JPSS-1 es el primero de cuatro satélites previstos en esta nueva serie.

JPSS-1

JPSS-1

Con las observaciones que haga podremos hacer mejores predicciones en lo que se refiere a huracanes, tornados y tormentas de nieve; también permitirá ayudar a la hora de determinar el impacto de sequías, incendios forestales, mala calidad del aire, y aguas costales contaminadas.

Los datos que obtenga serán de acceso público.

Los satélites JPSS son un proyecto conjunto de la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que financia y gestiona el programa, sus operaciones y los datos que produce, y de la NASA, que desarrolla y construye los instrumentos, los satélites, los sistemas de tierra, y se encarga de los lanzamientos.

El lanzamiento del JPSS-1 es una buena noticia –todo lo que cuidemos nuestro planeta es poco– pero habrá que ver si el programa no ve recortado su presupuesto –los siguientes satélites tienen previsto su lanzamiento para 2021, 2026 y 2031– a manos de una administración que no cree en el calentamiento global. No cree hasta el punto de que hace poco, hizo destruir un satélite medioambiental ya construido porque no quería invertir el dinero necesario en mantenerlo en almacenamiento hasta que pudiera ser lanzado.

Este lanzamiento fue el lanzamiento número 99 consecutivo con éxito de un cohete Delta II de un total de 154 misiones de las que 152 han tenido éxito. Su última misión será el lanzamiento del ICESat-2, otro satélite medioambiental, previsto para 2018.

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