Por @Wicho

How cool is this

Watch as our Biomass's antenna deploys in space!

Following liftoff, orbital injection acquisition of its first signal and satellite in-orbit checks, the successful deployment of Biomass’ mesh antenna reflector marks the final key step in the launch and early operations phase.

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— European Space Agency (@esa.int) 7 de mayo de 2025, 10:59

Apenas una semana después de su lanzamiento el satélite Biomass de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha superado un hito muy importante de su misión con el despliegue con éxito de su antena.

El proceso comenzó con el despliegue de su mástil de 7,5 metros, que fue lanzado plegado en tres secciones. Se llevó a cabo paso a paso en tres días sucesivos para permitir que cualquier vibración residual desapareciera entre cada uno de los pasos. Además se hizo en momentos muy determinados para asegurar buena comunicación con las estaciones de tierra.

Y luego vino el despliegue de la antena de 12 metros propiamente dicha, que es como un paraguas hecho con una rejilla. Para soltarlo el equipo de la misión desactivó el sistema de control de actitud del satélite para que no se peleara con los movimientos inducidos por el despliegue. Y luego activaron dos dispositivos pirotécnicos que liberaron el cinturón que mantenía cerrada la antena; un poco al estilo de un paraguas plegable de esos que se abren solos. Las imágenes han sido captadas por una cámara instalada en el satélite precisamente para poder monitorizar el proceso.

La antena es un componente fundamental del satélite, pues es la que emitirá y recibirá las señales del radar de banda P que va a bordo que será utilizado para estudiar la distribución y composición de los bosque sobre nuestro planeta con el objetivo de poder medir con precisión su papel en el ciclo del dióxido de carbono.

La ESA espera que la fase de lanzamiento y operaciones iniciales en en órbita se puedan dar por finalizadas a finales de esta semana. Después, la misión entrará en su fase de puesta en servicio, que durará unos seis meses.

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Por @Wicho

La descripción
Impresión artística de Biomass en órbita con su antena desplegada – ESA

Un cohete Vega-C ha puesto en órbita hace unas horas el satélite Biomass de la Agencia Espacial Europea (ESA). Su objetivo es medir como nunca antes el papel que cumplen los bosques en la absorción del dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.

Para ello monta un radar de apertura sintética de banda P, el primero que mandamos al espacio, que emite sus señales en 435 MHz. Esa longitud de onda, bastante baja para un radar, le permite penetrar en los bosques más densos y distinguir las hojas del tronco y las raíces. Es, por decirlo así, como hacerle un escáner a los bosques desde el espacio.

Eso a su vez permitirá hacer un perfil más detallado que nunca de los bosques, que suponen un 31 % de la cobertura de nuestro planeta. El saber qué proporción de ramas, tronco y raíces hay permitirá saber qué cantidad de CO2 absorbe cada una de las partes y cómo va cambiando esta cantidad.

La capacidad de penetración del radar de banda P permitirá a Biomass medir la geología que hay por debajo de la arena de los desiertos, en especial el cauce de antiguos ríos y lagos.

Y también permitirá ver la topografía que hay debajo de los bosques más densos, lo que servirá para entenderlos mejor.

Desarrollar la electrónica necesaria para esta misión no ha sido trivial. Igual que tampoco lo ha sido el desarrollo de la su antena, que tenía que caber plegada dentro de la cofia del cohete para luego desplegarse hasta los doce metros de diámetro y permanecer perfectamente estable en ele extremo de su mástil de 7,5 metros. De hecho el despliegue de la antena, que tendrá lugar en los próximos días, es uno de los puntos más críticos de la misión.

El satélite, de 10×12×20 metros, y con un peso de aproximadamente 1,2 toneladas ha quedado en una órbita sincrónica al Sol de 666 kilómetros.

Viene ahora una etapa de seis meses de puesta en marcha en la que se comprobará el funcionamiento de los sistemas de a bordo. También se compararán los datos que obtenga con otros medidos en tierra por diversos equipos para terminar de calibrar su procesado.

La misión tiene una duración inicial prevista de cinco años durante los que podrá medir ocho ciclos de los bosques.

La ESA contaba con la colaboración de la NASA y la NOAA en esta misión. Pero ahora mismo no tiene claro qué tipo de instrucciones tienen o tendrán por parte de la dirección de la agencia. Pero visto lo visto con la actitud de la administración Trump no parece que esa colaboración vaya a tener mucho futuro.

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Por @Alvy

Hoy es el Día de la Madre Tierra y puedes hacer algunas cosas con tus ordenadores para colaborar en la sostenibilidad global

Hoy se celebra el Día de la Madre Tierra, ese pequeño tercer planeta contando desde el Sol en el Sistema Solar, al fondo a la izquierda:

La Madre Tierra claramente nos pide que actuemos. Los océanos se llenan de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y otros eventos climáticos han afectado a millones de personas.

(…) Recordemos hoy más que nunca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta.

Al respecto, esta infografía muestra todas las cosas que podemos hacer con nuestros ordenadores en pro de la sostenibilidad, desde reciclarlos correctamente y procurar alargar su vida para no tener que reemplazarlos, a minar bitcoins o ver vídeos en streaming como si no hubiera un mañana (¡igual no lo hay!)

La lista de las acciones más y menos sostenibles que se pueden hacer con un ordenador / ChatGPT

En esta lista se han tenido en cuenta factores como:

  • Consumo energético
  • Uso de hardware
  • Impacto en la cadena de suministro
  • Duración útil del equipo
  • Transferencia de datos y uso de servidores externos

En el caso de Bitcoin se tiene en cuenta su altísimo consumo de electricidad, el uso intensivo del hardware y el incentivo que hay para reemplazar constantemente los equipos mineros (dispositivos especializados como FPGAs y ASICs, CPUs, además de la refrigeración). Incluso en países donde se emplea principalmente energía limpia, a escala global el planteamiento hace que sea ecológicamente insostenible. En cambio reciclar un ordenador viejo cuando ya no sirve evita la contaminación medioambiental; normalmente gran parte de sus componentes pueden desmontarse y reutilizarse, recuperando materiales valiosos que sirven para fabricar otros ordenadores.

Relacionado:

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Por @Wicho

Mapamundi con colores que indican las anomalías de temperatura
Anomalías de la temperatura del aire en superficie en 2024 en relación con la media del periodo de referencia 1991-2020. Se utiliza una escala de colores no lineal para aumentar la visibilidad de las anomalías más pequeñas y distinguir las desviaciones más grandes. Fuente de los datos: ERA5 – C3S/ECMWF.

Visto lo visto –o más bien sentido lo sentido– era fácil sospecharlo pero ahora los datos lo confirman: 2024 fue el año más cálido desde que tenemos datos, superando el récord de 2023. Y por si fuera poco, fue el primero en superar los 1,5 °C del Acuerdo de París de 2015.

En concreto la temperatura global estuvo 0,72°C por encima de la registrada entre 1991 y 2020. Y 1,60°C por encima de los niveles preindustriales, cuando el objetivo de París era mantener el aumento por debajo de los 2°C, e idealmente por debajo de los 1,5. Aunque afortunadamente hasta que lo de los 1,5 grados se mantenga en el tiempo de manera continuada durante al menos 20 años no se debería considerar que se ha incumplido el objetivo.

Pero no hay que perder de vista el hecho de que todos los años entre 2015 y 2024 están entre los más 10 más cálidos de la Tierra desde que hay registros. Y por si eso fuera poco también se batieron otros récords mundiales como por ejemplo los de niveles de gases de efecto invernadero, los de temperatura del aire y de la superficie del mar, o los de humedad en el aire.

Todo eso, como preveían los modelos científicos, contribuyó a la aparición de fenómenos extremos como inundaciones, olas de calor e incendios forestales como por ejemplo los que arrasan Los Ángeles en el momento de publicar esta anotación.

Por si esto no fuera lo suficientemente preocupante todo parece indicar que en los próximos años, con una administración negacionista del cambio climático al frente de los Estados Unidos, nada va a mejorar.

Y no tenemos un Planeta B, por mucho que Elon Musk esté empeñado en colonizar Marte. Aunque tampoco es que esto suponga un problema para la Tierra; aunque sí lo es para nosotros, claro.

No hay Planeta B – Markus Spiske en unsplash
No hay Planeta B – Markus Spiske en Unsplash

El planeta no se verá afectado por el cambio climático. Dos o tres grados de calentamiento global no son un problema. La humanidad y la mayoría de las especies morirán, pero el planeta permanecerá mientras se desarrollan nuevas especies. Sin nosotros.

– Nicolas Gaume en el IAC2022,
(Vía Remco Timmermans).

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