Por Nacho Palou — 10 de Noviembre de 2010


El MacBoor Air (11,6") sobre un MacBook Pro (15,4").

Respecto a las dos generaciones anteriores del MacBook Air, que se ofrecían en una única talla con pantalla de 13,3 pulgadas, el nuevo modelo presentado recientemente está disponible, además de con esa misma pantalla (aunque con más resolución, 1440 x 900 píxeles), en una variante de menor tamaño y peso: 11,6 pulgadas (1366 x 768 píxeles) y 1,04 Kg.

Es precisamente este modelo el que he tenido ocasión de probar recientemente. Y me ha gustado más de lo que habría apostado.

El principal motivo para haberlo elegido respecto a su hermano mayor es por la novedad que representa este tamaño en la familia MacBook Air, amén de que por tamaño, peso y precio se sitúa muy cerca del tablet iPad.


El MacBoor Air (11,6") es sólo un poco más largo –unos cuatro dedos más– y algo más grueso que un iPad. Pesa unos 200 gramos más y el modelo con 64 GB cuesta unos 200 euros más que el iPad 3G de 64 GB. Para más de uno, la duda sobre qué comprar está servida. La cuestión es: ¿consumes contenido o lo produces?

Se trata de un portátil ultraligero, fabricado en una pieza de aluminio y con una excelente pantalla TFT LED en formato panorámico. El modelo de 11,6 pulgadas cuenta con procesador Intel Core 2 Duo de 1,4 GHz y 2 GB de RAM. Opcionalmente se puede pedir con procesador de 1,6 GHz y 4GB de RAM. Cada una de estas ampliaciones cuesta 90 euros adicionales. En caso de tener que elegir una siempre será mejor contar con 2 GB de RAM adicionales.

Adiós al disco duro. Y al CD/DVD
El MacBook Air de 11,6 pulgadas se puede adquirir con una unidad de almacenamiento flash de 64 GB (999 euros) ó 128 GB de capacidad (1.149 euros).

Porque esta es otra de las diferencias destacables de la nueva generación MacBook Air: desaparece el disco duro convencional, mecánico, en favor de una unidad de estado sólido o SSD.

Éstas unidades carecen de motor y por tanto consumen menos energía, no hacen ningún ruido y no son tan sensibles a los golpes. Sin embargo de momento el coste por gigabyte de las SSD es muy superior y de ahí lo limitado del espacio de almacenamiento ofertado.

En el modelo de 13,3 pulgadas elegir el modelo de 256 GB respecto al de 128 GB aumenta la factura en 300 euros más, cantidad suficiente para comprar 3 TB (3.000 GB) de capacidad en la obsoleta tecnología del disco duro.

De modo que no es mala idea ahorrarse ese dinero e invertirlo en un buen disco duro de sobremesa, portátil o en la versión de pago algún servicio de almacenamiento online, como DropBox.


El MacBook Air no tiene unidad de CD, pero puede utilizar la de otro ordenador en red que sí tenga.

Los MacBook Air tampoco tienen unidad de CD/DVD. Por ese motivo el software de sistema se entrega en una memoria flash USB.

Se puede adquirir una unidad externa por apenas 80 euros que se conecta por USB, pero no merece la pena si se dispone de otro ordenador con unidad de CD ya que la puede compartir por red con el Air (Preferencias del Sistema, Compartir, Compartir DVD o CD).

Prestaciones para llevar a cualquier lado
El MacBook Air de 11,6 pulgadas pesa realmente poco y además cabe en cualquier bolsa o cartera para documentos o portafolios.

Lo que más sorprende del MacBook Air es que resulta mucho más rápido de lo que cabría esperar, sobre todo teniendo en cuenta que el modelo probado sólo cuenta con 2 GB de RAM. Las aplicaciones incluidas -contando el paquete iLife '11– se mueven como pez en el agua. Van tan bien que mi MacBook Pro de 15 pulgadas tendría celos si pudiera.

Además ejecuta con dignidad Photoshop y Lightroom y puede de sobras con el paquete ofimático iWorks (Pages, Numbers, Keynote). Aperture sin embargo se le atraganta.

El MacBook Air no es un ordenador para realizar tareas sofisticadas y complejas, pero permite manejar documentos, redactar textos y navegar por Internet con total soltura. Y siempre está listo para ser utilizado: basta abrir la tapa y todo está ahí, tal y como se dejó: da igual que hayan pasado dos minutos o 20 días. En reposo, el gasto de batería es mínimo, casi nulo; tanto que según Apple puede conservar la memoria durante 30 días.

En uso normal la batería dura –según Apple– hasta cinco horas. El MacBook Air no trae Adobe Flash instalado. Su ausencia, según distintas fuentes, aumenta la duración de la batería en porcentajes de entre un 10 y un 30%, aunque esto dependerá del uso que se haga de él. Pero se puede instalar si el usuario quiere.

Como misterios del MacBook Air quedan el asunto de los altavoces, que aunque no se ven por ningún lado sonar, suenan y la desaparición de la iluminación del teclado que sí tenían las generaciones anteriores y que ahora es algo que queda reservado sólo para los MacBook Pro.

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