Por Nacho Palou — 16 de Abril de 2015

En Turning The Arduino Uno Into An Apple II Damian Peckett explica el desarrollo de su emulador del (entonces microordenador) Apple II en un microordenador (de ahora) Arduino Uno. Cuando salió el ordenador Apple II en 1977 fue uno de los ordenadores domésticos de mayor éxito en su época —con más de cinco millones de unidades vendidas— y fue con el que Peckett se inició en la informática.

En gigantesco tamaño del texto que aparece en la pantalla se debe a que la resolución del Apple II era de 40 columnas y 24 filas para textos y de 280 x 192 píxeles (resolución-sello, actualmente) para los gráficos. La CPU del Apple II original era un procesador 6502 a 1 MHz con 4 KB de RAM, ampliables opcionalmente a precio de tinta de impresora. En 1977 el Apple II costaba 1.298 dólares, que hoy equivaldrían a unos 4.800 euros y pesaba unos 5 kg.

Comparativamente, un Arduino Uno tiene un procesador a 16 MHz, cuesta 20 dólares (unos cinco dólares en 1977) y pesa 25 gr, que es lo que pesa una rebanada de pan o un poco más de lo que pesa el alma humana.

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Por Nacho Palou — 13 de Abril de 2015

Most Developers Are Coding In Javascript Most Popular Programming Languages Chartbuilder

En Quartz, algunos datos de la encuesta anual que hace Stack Overflow entre desarrolladores —casi 22.000 de todo el mundo este año— para conocer su perfil, intereses, ocupación, estado laboral, satisfacción, demografía... y desentrañar el misterio de si los desarrolladores son programadores o si los programadores son desarrolladores.

En Ten charts that paint a fascinating portrait of the modern-day programmer se resumen diez datos procedente del informe, que se puede consultar completo en 2015 Developer Survey y comparar los resultados con años anteriores.

Entre los datos curiosos no recogidos en el resumen de Quartz: la mayoría de los programadores son autodidactas, la mayoría prefieren tabular que usar espacios y Luxemburgo es el país con más desarrolladores per cápita.

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Por @Alvy — 10 de Abril de 2015

Este «ordenador», llamado M^3 (Michigan Micro Mote) dicen que es del tamaño de un grano de arroz; más exactamente mide 2 mm de largo por 1 mm de ancho y 0,4 mm de alto. Desde luego no es un ordenador como los convencionales debido a su tamaño, pero técnicamente sí que lo es en cuanto a sus componentes: acepta dispositivos de entrada y salida, realiza cálculos y puede comunicarse. Llevan trabajando en él cerca de diez años.

Además de su pequeño tamaño consume tan solo 1 nanowatio de potencia, que es varios órdenes de magnitud menos que los ordenadores, tabletas y smartphones convencionales. Esto hace que apenas haga falta energía para alimentarlo, que puede conseguirse con una pequeña batería o una célula fotoeléctrica.

Entre las aplicaciones que se proponen para esta micro-mota capaz de computar están las de tipo médico (introduciéndolo directamente dentro del cuerpo humano) o la extracción de petróleo (descendiendo como sensor para comunicar datos sobre el estado de los pozos), además de las de sensor medioambiental inteligente. También puede servir para realizar el seguimiento de personas u objetos valiosos, que era una de las ideas para las que fue inicialmente concebido.

Una de las curiosidades es que la forma de enviarle los datos para programarlo es mediante luz: utilizando una luz estroboscópica con pulsos de alta frecuencia se consigue que la micro-mota convierta esos datos en el software que necesita.

(Vía Geeks are sexy.)

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Por Nacho Palou — 9 de Abril de 2015

Polar-Guia-Photo-Editor-Clarity

Vale, es verdad que no se aprende a editar fotografías en cinco minutos, pero tampoco es neurocirugía — especialmente cuando se trata de hacer ediciones para todos los públicos, sencillas, rápidas y en muchas ocasiones con aplicaciones móviles, mucho más simples que los programas de edición más avanzados como Lightroom.

En cualquier caso, para editar una fotografía mínimamente —e independientemente de la aplicación o programa que se vaya a utilizar— es imprescindible entender los conceptos y parámetros de una fotografía y de qué manera éstos afectan y alteran la imagen.

Un repaso a estos conceptos —la temperatura, la exposición, el contraste, las luces altas y las luces bajas,...— es precisamente lo que explica y enseña de forma interactiva la guía de Polarr —que es, precisamente un editor de fotos que se puede utilizar online, gratuitamente y directamente en el navegador.

A apartir de ahí, ya se podrá editar cualquier fotografía sin el riesgo de cagarla (o al menos no demasiado) con cualquier editor de fotos medianamente decente. Incluso con las opciones de edición que vienen con los teléfonos móviles en la aplicación para hacer fotografías.

Más que nada se trata de saber qué tocar dependiendo de la fotografía inicial y del resultado que se quiere lograr y, en general, se trata de tocar lo imprescindible, lo menos posible. Cuando hay que tocar demasiado es que la foto ya no tiene arreglo.

Vía PetaPixel, LifeHacker.

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