Por @Alvy — 1 de Mayo de 2016

En este vídeo de Filmmaker IQ John Hess explica todo lo que hay detrás de los CGI o imágenes generadas por ordenador principalmente en el cine. Como sabiamente dice en el fondo todo son matemáticas aplicadas a las coordenadas de los espacios 2D/3D: geometría, vectores y matrices.

El recorrido es básicamente cronológico y aunque el vídeo dura unos 15 minutos como casi siempre nos deja con ganas de saber más. Entre las técnicas que examina está la rasterización, el raytracing y el ray casting, explicando las ventajas y desventajas de cada una. Porque la que es rápida quizá no sea la mejor para dibujar las sombras o tenga problemas con la profundidad y solapamiento de los objetos.

{The Compleat Angler es el vídeo con el que Turner Whitted de los Bell Labs demostró en 1978 las posibilidades del ray-tracing: sombras, reflejos, objetos translúcidos… Todo en una película de 512 × 512 píxeles cuyos fotogramas necesitaron unos 74 minutos para generarse. Hoy en día se puede hacer lo mismo y mucho más en tiempo real, a unos 30/60 fotogramas por segundo.}

Hess data en películas como Toy Story (1995) y especialmente en Cars (2006) el momento en que se utilizaron las fórmulas completas para la generación de imágenes fotorrealistas mediante ray-tracing porque fue cuando la potencia del hardware para el cálculo lo permitió; hasta entonces siempre había que «buscar atajos» con resultados parciales, más o menos efectivos.

Pero como explica el narrador aunque el debate sobre efectos especiales y los gráficos generados por ordenador en las películas siga abierto hoy en día –y lo está diciendo un experto en cine amante de la informática y las matemáticas– lo importante es contar una buena historia. Algo que sin ir más lejos fue lo que hizo triunfar a Pixar.

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Por @Wicho — 29 de Abril de 2016

SAM, de Sample Analysis at Mars, Análisis de Muestras en Marte, es uno de los instrumentos del rover Curiosity, que lleva desde el 6 de agosto de 2012 explorando Marte; de hecho SAM representa más de la mitad de la carga útil del rover.

El objetivo de SAM es estudiar muestras sólidas y gaseosas en búsqueda de compuestos orgánicos, y es probablemente el laboratorio más completo y complejo que hayamos enviado al espacio. Pero resulta sorprendente saber que se programa en Basic, un Basic convenientemente extendido, eso sí, pero un Basic a fin de cuentas que se transmite en ASCII hasta Marte.

Basic en Marte

El Basic, de Beginner's All-purpose Symbolic Instruction Code, Código simbólico de instrucciones de propósito general para principiantes, es un lenguaje de programación creado en 1964 por John George Kemeny y Thomas Eugene Kurtz con el que muchos hemos hecho nuestros primeros pinitos en programación, y un lenguaje odiado por muchas personas.

Es prácticamente imposible enseñar programación correctamente a estudiantes que han estado expuestos al lenguaje BASIC con anterioridad. Como potenciales programadores, tienen la mente mutilada sin esperanza alguna de regeneración.

– Edsger Dijkstra

¡Ay, si Djikstra levantara la cabeza!

(Vía Emily Lakdwalla).

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Por @Alvy — 27 de Abril de 2016

En el canal de 8-Bit Guy se puede encontrar este vídeo sobre la restauración de un viejo Apple IIc de hace más de 30 años: es de esos muy detallados que además da gustirrinín por la calma, orden y el buen hacer del autor. Se trata de uno de los modelos mejorados del clásico Apple II que fue de los primeros en mostrar un diseño más «futurista» para la época.

Dejando aparte la electrónica todos sus componentes son bastante «mecánicos», lo que facilita las labores de desmontaje y restauración; en cierto modo el vídeo es como esos programas en los que «reviven» coches viejos, tarea que a veces resulta más sencilla que con los modernos – precisamente por ser más desmontables. El Apple IIc fue tan popular que por suerte pueden encontrarse todavía piezas sueltas de imitación si algo falla. Nada que ver con los actuales equipos y gadgets unibody que parecen cajas fuertes para que nadie hurga en ellos.

Algunos grandes detalles: la utilización del agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) para limpiar la amarillenta carcasa, simplemente mojándola y frotando un poco antes dejarla secar al sol en una bolsa de plástico, para protegerla de los rayos UV. Esto mismo sirve para las teclas, donde se puede añadir el truqui del cepillo de dientes limpiador. Para limpiar la placa el autor tira de bote de aire comprimido; esto lo venden en casi cualquier tienda de electrónica por un par de euros.

El resultado es una espectacular imagen antes y después que muestra el resultado tras el entretenimiento de unas cuantas horas trabajando en este apasionante hobbie.

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Por @Alvy — 22 de Abril de 2016

Disk Drill

Quienes hayan sufrido un desastre de datos sabrán que aunque las probabilidades de recuperar archivos arrojados a la papelera o discos formateados es más bien baja, existir existen. Esto es porque los sistemas operativos normalmente no borran machacando los 0s y 1s de los discos y tarjetas, sino que simplemente marcan ese espacio como «disponible» por una cuestión de practicidad. Es algo así como si para borrar un libro se arrancasen las hojas del índice: el contenido seguiría ahí y a veces incluso se puede reconstruir ese índice con la información que hay disponible.

Disk Drill es una de esas utilidades para OS X que precisamente se encarga de esa tarea sin que haya que ser un manitas de la informática. La estuve probando a raíz de una serie de desafortunadas desdichas que me hicieron perder un disco de 3 TB. Esos momentos en los que te ves a ti mismo en Google buscando «cómo recuperar disco borrado…» (¡mal momento!)

La herramienta es fácil de instalar y gratuita; basta arrastrarla a la carpeta de Aplicaciones del disco. El primer arranque permite habilitar una protección de disco especial «por adelantado» (que hace más fácil la recuperación futura) y chequear el hardware de la unidad o unidades que están fallando, normalmente discos duros externos o pendrives o tarjetas de memoria. Funciona tanto con discos/volúmenes borrados o dañados de tipo USB/FireWire/eSATA y tarjetas de memoria Compact Flash, MMC, XD o SD. Si todo esto te suena a chino no importa: son casi todos los formatos importantes, con solo enchufar el disco o tarjeta que quieres recuperar el programa indicará si puede intentar hacer algo o no.

En las pruebas que hice no hubo manera de recuperar mi disco de 3 TB porque había sufrido un «fallo mecánico grave»; en cambio probé en otro a recuperar archivos normales y corrientes borrados en la «papelera» y sin problema, funcionó a la perfección. Por lo que he visto tiene un modo de «análisis profundo» que puede concentrarse en encontrar ficheros de diversos tipos (.avi, .jpeg, .xls, .ppt, etcétera) porque lo cierto es que examinar discos grandes puede llevar varias horas.

DD Deep Scan

También usé un disco nuevo recién formateado copiándole varias carpetas de archivos y realizando un nuevo formateo: Disk Drill también lo recuperó aunque en este caso no estaba la información completa (nombres de archivo, por ejemplo) aunque sí el contenido, principalmente vídeos e imágenes.

El truco más importante –dicen los que saben de esto– es desconectar y no grabar absolutamente nada en un disco, tarjeta o pendrive cuando se detecta el problema o la desaparición de datos. Esto minimiza el riesgo de «planchar» el contenido con otro y si hay suerte herramientas como Disk Drill pueden extraer esas fotos perdidas o archivos borrados en un alto número de casos, especialmente las fotos.

La versión Pro completa e ilimitada de Disk Drill Pro cuesta 79 euros; está traducido al castellano. Es un precio que en el momento de necesidad perentoria muchos pagarían encantados por recuperar sus valiosos datos – especialmente si no hay copia actualizada. El poder contar además con una protección por adelantado «por ai acaso» es un extra que puede salvar muchas situaciones de peligro con mayor probabilidad.

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