Por Nacho Palou — 25 de Septiembre de 2009

Google define Android, el sistema operativo para teléfonos móviles, como “la primera plataforma móvil completamente abierta y gratuita.”

La primera en la frente a esa afirmación es que Android no es completamente abierto: en su distribución no hay acceso root o de usuario con plenos poderes –y todos los permisos– para acceder a las funciones del sistema operativo.

Aparte de eso, el espíritu del software libre se sustenta principalmente en que cualquiera “puede estudiar el programa y modificarlo; distribuirlo para ayudar a los demás y poder cambiar y mejorar el programa por el bien de la comunidad.”

Todos estos principios los cumple la aplicación CyanogenMod (web no disponible) un firmware, –instrucciones esenciales que indican al teléfono cómo tiene que funcionar– basado en el código abierto del sistema operativo Android.

CyanogenMod está especialmente diseñado para mejorar el rendimiento de Android en los móviles HTC Magic y HTC Dream, y de paso incorpora algunas funciones que no están presentes en el sistema operativo “por defecto”. Algunas de ellas ya las está incluyendo Google en la versión oficial. Por lo demás es exactamente igual, opciones de personalización de aspecto aparte.

Hasta aquí, ningún problema. Pero dado que CyanogenMod sustituye el sistema operativo Android implementado de fábrica en los teléfonos móviles, al instalarlo reinstala todas las aplicaciones adicionales a Android pero que no son de libre distribución: Maps, Market, Talk, Gmail y YouTube.

Por este motivo Google ha solicitado (con un macarra cease and desist) a los desarrolladores de CyanogenMod –que recordemos trabajan gratis (aunque admiten donaciones voluntarias) para mejorar el sistema operativo– que dejen de distribuir su versión del sistema operativo Android.

Aunque sobre el papel la distribución de estas aplicaciones dentro de CyanogenMod seguramente incumpla la licencia de estos programas, es evidente que de algún modo forman un todo con el sistema operativo, lo que Goolge viene a llamar “la experiencia Android”. Sin ellas Android tal y como lo plantea Google no tiene sentido.

Es más, para poder instalar la versión de CyanogenMod necesitas un dispositivo Android, que originalmente viene con esas aplicaciones ya instaladas, ya licenciadas. Por tanto no se trata de poner aplicaciones propietarias allí donde antes no las había, sino de restaurarlas donde ya estaban.

El problema está en mezclar churras con merinas. Es decir, software libre (el sistema operativo) con aplicaciones propietarias y de distribución limitada, pero que requieren de ese sistema operativo libre para funcionar, y viceversa. Por tanto podría tener poco sentido que su distribución estuviera limitada dentro del mismo sistema operativo, el único en el que funcionan.

Esto no significa que esas aplicaciones tengan también que estar liberadas o abiertas, sino simplemente contemplar esa excepción o caso de distribución en su licencia.

De todos modos el caso acaba de surgir y no parece un ataque con ira y fuego por parte de Google (CyanogenMod aún está disponible en el Market, no como las de tethering, que fueron retiradas) y podría tener un final feliz con todas las partes contentas y los usuarios finales beneficiados.

El mismo final feliz que Google espera de su disputa con Apple por Google Voice.

Actualizado 27/9: Cyanogen ha decidido no seguir incluyendo esas aplicaciones como parte de CyanogenMod. Por un lado los desarrolladores están trabajando en una versión del firmware que no las incluye; por otro prepararán un desarrollo adicional que hará una copia de seguridad de esas aplicaciones para restaurarlas una vez instalado el firmware de Cyanogen.

De este modo los usuarios podrán desvincular el sistema operativo Android de Google –el nuevo CyanogenMod como tal funcionará como teléfono (llamada, mensajes, etc) pero nada más, e incluirá una tienda de aplicaciones alternativa, SlideMe o AndAppStore para la instalación de aplicaciones.

(Vía Android And Me.)

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear