Por @Alvy — 18 de Enero de 2017

Este vídeo reúne toda una colección de motores homopolares, algo que hemos calificado alguna vez como los motores eléctricos más simples del mundo. Se pueden construir en casa muy fácilmente; básicamente se necesitan imanes de neodimio, pilas AA y cable eléctrico además de hilo de cobre con el que hacer bobinas, papel de aluminio y algún que otro objeto casero como tornillos o cable eléctrico. Y en el bazar de la esquina te lo venden todo a precio de risa.

La cantidad de variantes es bastante asombrosa, más allá de los diseños básicos, a lo que habría que añadir lo divertidos que resultan muchos de estos pequeños ingenios. Ideal para demostraciones en clase y también para entender/explicar el «cómo funcionan».

Los más simples de estos ingenios utilizan también tornillos; algunos parecen auténticas máquinas de movimiento perpetuo (el problema es que las pilas se agotan, ¡ag!) y otros parecen levitar. Algunos pueden mover otros objetos metálicos, o moverse a sí mismos. Todo es cuestión de echarle imaginación y respetar las leyes del electromagnetismo.

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Por @Alvy — 12 de Enero de 2017

Las lámparas Heng son un elegante diseño de lámparas con formas geométricas simples con un sistema de encendido y apagado poco convencional: unos hilos flexibles al final de los cuales hay unas bolitas de madera que se mantienen flotando en el aire en un curioso equilibrio de gravedad + magnetismo que las hace «flotar» (por no decir «levitar») en el centro de la lámpara. Cuando las bolitas están próximas la luz se enciende; cuando se separan, se apagan.

De momento el proyecto sigue en la fase de captación de preventas en Kickstarter donde parece irles bien: buscaban 10.000 euros, que recaudaron en 25 horas y ya llevan cerca de 200.000 – así que se van a hartar de servir lámparas.

Las lámparas Heng están disponibles en diseños de varias formas y materiales, con un precio a partir de 40 euros para quien reserve hoy. Está previsto que se envíen a los clientes en junio.

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Por Nacho Palou — 11 de Enero de 2017

El “wearable inteligente más estúpido del CES” son estos pantalones vaqueros que se conectan al teléfono móvil para acabar con la necesidad de tener que estar mirando constantemente el móvil cuando se están siguiendo indicaciones del GPS: «los pantalones tienen un vibrador a cada lado y cada uno se activa cuando cuando es necesario girar a izquierda o derecha. Si te desvías de la ruta ambos vibradores se activan a la vez», explican en Oddity Central.

El vibrador de estos vaqueros inteligentes de la marca francesa Spinalli Design Essential también pueden vibrar con las notificaciones del móvil; al recibir mensajes o llamadas, por ejemplo.

Pero la característica más interesante de estos vaqueros inteligentes es también la más controvertida. Se llama “ping” y básicamente te permite hacer vibrar los pantalones de otro usuario cuando quieres llamar su atención. «Es útil cuando quieres llamar discretamente la atención de alguien, en el trabajo o en clase», dice Spinalli. Supongo que esta función da un nuevo significado a la expresión meterse en los pantalones de alguien.
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Por @Wicho — 10 de Enero de 2017

La «casita» en cuestión

Hace unos días una Brooke Neitzel estaba jugando en su casa y le dijo a Alexa, la asistente virtual que «vive» dentro de Amazon Echo que si podía jugar con ella a las casas de muñecas y conseguirle una casa de muñecas. Alexa, ni corta ni perezosa, y obedeciendo a su programación, compró una casa de muñecas y cuatro kilos de galletas (lo de las galletas no acabo de entenderlo) que pronto llegaron a casa de los Neitzel.

Los padres de Brooke, tras comprobar que ninguno de ellos había hecho la compra, pronto cayeron en la cuenta que Echo tiene activada por defecto la opción de hacer compras en Amazon sin ningún tipo de confirmación adicional ni control parental. Así que tomaron buena nota y procedieron a activar el control parental en su dispositivo.

Pero la historia se hizo hasta cierto punto viral y salió en las noticias de varios canales de televisión. En uno de ellos la presentadora que daba la noticia dijo «I love the little girl, saying "Alexa ordered me a dollhouse"», lo que quiere decir algo así como «me encanta la niña diciendo "Alexa me compró una casa de muñecas"».

Pero ese «Alexa ordered me a dollhouse» suena muy parecido a «Alexa order me a dollhouse», que quiere decir Alexa, cómprame una casa de muñecas, lo que hizo que los Echo de unos cuantos espectadores obedecieran el comando y compraran unas cuantas casas de muñecas más que pronto estuvieron en las casas de los asombrados espectadores.

No creo que ninguno de los afectados haya tenido problemas a la hora de devolver estas compras no deseadas pero lo dicho: mucho cuidadito con las opciones por defecto de los gadgets que usamos.

(Vía The hard me).

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