Por @Alvy — 23 de Agosto de 2016

Aunque estas pruebas de «resistencia» son siempre un poco relativas los cuchillazos y golpes de estas herramientas parecen bastante reales – de hecho duelen solo con verlos (¡ouch!) Se los ha inflingido la gente de TechRax a un terminal que ha durado menos que un pokémon salvaje en El Retiro.

El asunto es que el Galaxy Note 7 está fabricado con Gorilla Glass 5 de Corning, un cristal de altísima resistencia, y como se puede ver no se raya ni aunque lo acuchilles ni tampoco se fractura aunque lo golpees con ciertas «ganas» y un pesado martillo.

Las especificaciones dicen que soporta caídas desde 1,6 metros sobre superficies duras el 80 de las veces. Eso sí: todo tiene un límite y darle repetidas veces con el filo exacto del cuchillo en lo que parece la parte más débil (el borde y la trasera) acaba produciendo a unos cracks gigantescos; otro tanto sucede cuando se emplea más fuerza con el martillo: los agujeros y fracturas son bastante notorios.

Aun así, parece claro que este terminal aguanta sin problemas los golpes más comunes a los que pueda enfrentarse en sus quehaceres cotidianos.

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Por @Alvy — 19 de Agosto de 2016

Hay gente a los que no les gustan las viejas cintas de casete. Puesto sería un toma dos tazas. Se trata de mesas construidas por la gente de Taybles, que utiliza madera, metal y recubrimientos de diversos materiales para dotarlas de consistencia y un aspecto peculiar y envidiable.

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Como bonus algunas de ellas incluyendo reposavasos en las zonas en donde se metía el boli bic, el eje los rodillos de las cintas. Incluyendo el diseño Awesome Mix Vol. 2.

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Eso sí: su precio no es que sea precisamente el de una mesa del Ikea: entre 1.700 y 2.200 dólares, según el aspecto y los materiales. Pero están fabricadas a mano con todo cariño, ¿eh?

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Por Nacho Palou — 15 de Agosto de 2016

Oblumi tapp convierte el móvil en un termómetro por infrarrojos

Oblumi tapp, es un accesorio que convierte el teléfono móvil en un termómetro por infrarrojos. La compañía Oblumi tiene sede en Sevilla y trabaja en el desarrollo de dispositivos de salud, como este termómetro que hemos tenido ocasión de probar.

El funcionamiento del dispositivo es muy sencillo: el termómetro se coloca en la salida para auriculares del teléfono y se maneja a través de la aplicación Oblumi tapp, disponible para iPhone y para Android.

Oblumi tapp sirve para tomar la temperatura dentro del oído y en la frente. También mide la temperatura de líquidos, por ejemplo un potito o biberón.

Para comprobar si hay fiebre la opción más recomendable es la medición en el interior del oído introduciendo suavemente el termómetro por el canal auditivo, hasta que se haga «tope». El diseño de Oblumi tapp impide que el sensor penetre más de la cuenta.

Midiendo en el oído las cifras que da Oblumi tapp son bastante coherentes entre sí (no hablo de «precisión»), en mediciones consecutivas y midiendo alternativamente en ambos oídos. En muchos termómetros por infrarrojos es habitual obtener cifras más o menos disparatadas midiendo en uno y otro oído. No parece ser así en este caso, así que bien.

Para tomar la temperatura en la frente hay que colocar un capuchón que viene incluido y que facilita apoyar del termómetro contra la frente sin que la lente llegue a tocar la piel.

Medir en la frente es menos invasivo, pero también el termómetro arroja cifras más cambiantes que cuando se mide en el oído. Tomando varias medidas consecutivas y en diferentes zonas de la frente las variaciones pueden llegar a media décima, aceptable para un termómetro doméstico. Oblumi recomienda hacer la medición en la sien, dibujando círculos con el termómetro y siempre que no haya humedad o sudor en la piel.

Oblumi tapp convierte el móvil en un termómetro por infrarrojos
El termómetro de Oblumi también mide la temperatura en líquidos, como potitos o biberones.

Finalmente, para medir la temperatura de líquidos basta con dirigir y aproximar el termómetro al líquido o al envase.

Antes de cada uso conviene indicar en la aplicación qué tipo de medición se va a realizar —si en la frente, en el oído o si se trata de un líquido— y limpiar la lente del termómetro. Como detalle Oblumi tapp incluye un paquete de toallitas limpiadoras para la lente, además de un estuche para guardarlo.

Oblumi tapp se puede utilizar de dos modos: como termómetro «simple» que únicamente mide y muestra la temperatura o como medidor y además como repositorio histórico de las medidas tomadas y de las dosis de medicamentos; y la posibilidad de hacer el seguimiento para varias personas, caso de distintos miembros de una familia.

Oblumi tapp convierte el móvil en un termómetro por infrarrojos

Aunque la aplicación puede usarse sin crear una cuenta y sin registrarse en el servicio, encuentro incómodo que el registro fuera de la aplicación sea requisito para guardar un histórico de medidas. Pero también es cierto que el registro permite añadir medidas desde varios móviles, conservar el registro si se cambia el teléfono y configurar alarmas de toma de medicamentos y notificaciones o compartir datos, entre otras opciones. Y sin ninguna duda es una función que puede ser de gran ayuda en algunos casos.

El termómetro funciona con dos pilas de botón a las que se accede quitando dos diminutos tornillos, casi de relojero. Un pequeño «pero» que no facilita el cambio de pilas. Por lo demás se trata de un accesorio útil que tiene un diseño atractivo, agradable al tacto y que en general está bien resuelto. Cuesta 49,95 euros.

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Por @Alvy — 14 de Agosto de 2016

A principios de los años 70 Panasonic puso a la venta algunas unidades del RS‑296US, un reproductor Hi-Fi de casetes con capacidad para veinte cintas a la vez. Techmoan se ha hecho con una unidad en bastante buen estado y enseña en este vídeo su curioso funcionamiento.

Su uso de la mecánica es realmente fascinante, sobre todo teniendo en cuenta que es de una era en la que no era nada común la «electrónica de microchips» como hoy en día. Mecánicamente el carrusel giraba hasta colocar las cintas para bajarlas sobre los cabezales, a lo que se añadía un mecanismo de auto-reverse para reproducir ambas caras.

Los botones de «interfaz» son bastante simples (incluyendo uno de Reject que sería el moderno Skip) y el chisme era capaz de recordar el orden de reproducción de las 20 cintas, mediante otros tantos botones. Eso daría un tiempo total de 2,5 días de música continua (con citas de 180 minutos) – casualmente el mismo tiempo que el iPod original de 5 GB de 2001.

El vídeo muestra también algunos de detalles interesantes: un control remoto «con hilos» para los botones básicos; el clásico «abramos esta tapa que dice Precaución: no abrir» y una secuencia de montaje mecánico con el Danubio azul de Strauss perfectamente sincronizado. Toda una auténtica belleza digna de estar en manos de un gran coleccionista.

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