Por @Wicho — 1 de Septiembre de 2015

En el agua

He estado probando –y disfrutando– un Philips Shoqbox mini BT2200B, que me ha parecido un cacharrito la mar de curioso.

Se trata de un altavoz Bluetooth (A2DP, AVRCP y HFP) con batería recargable no reemplazable por el usuario que sirve también como manos libres para el móvi; incorpora también una entrada estéreo de 3,5 milímetros para conectarle prácticamente cualquier fuente de audio con el cable adecuado.

Pero destaca sobre las decenas, o cientos, de altavoces Bluetooth similares que hay en el mercado por estar diseñado para ser resistente al agua y flotar.

Tiene una certificación IEC 60529 IPX6, lo que quiere decir que es resistente a chorros muy potentes de agua una vez colocado en su sitio de trabajo habitual aunque no es sumergible. Sólo que yo no me había leído las especificaciones antes de probarlo… Así que dejémoslo en que la unidad que me prestaron sobrevivió sin mayores problemas a alguna inmersión ocasional en una piscina.

La X de la certificación indica que tiene una cierta protección contra la entrada de objetos sólidos, aunque sin especificar el grado de protección; si no tuviera ninguna su certificación sería IP06. En mi caso, estuvo en el entorno de una piscina y en la playa sin mayores problemas, aunque tampoco probamos a enterrarlo en la arena ni nada parecido.

Usarlo es absolutamente trivial: basta con mantener apretado el botón Bluetooth durante dos segundos para que entre en modo emparejamiento y así enlazarlo desde el dispositivo con el que quieras usarlo. El BT2200B recuerda hasta 8 dispositivos distintos.

A partir de ahí sus 2,8 vatios mono suenan muy bien para lo pequeñito que es, pues tiene un tamaño similar al de una lata de bebida de 330 cl; el altavoz propiamente dicho es de 1,6 pulgadas. Su peso es de 200 gramos, así que te lo puedes llevar a cualquier sitio sin pensarlo. Tiene una argolla que te permite ponerle una correa o algún tipo de sujección para colgarlo de una bolsa o mochila si quieres, aunque no incluye correa alguna.

BT2200 e iPhone 6

Los 2,8 vatios, de todos modos, hacen que sirva perfectamente para usarlo para poner música de fondo en una habitación en la que haya varias personas o para escuchar música a solas, pero como empiece a haber un poco de ruido ambiente o si lo quieres usar en el entorno de una piscina en la que haya gente haciendo un poco el bruto, ya le cuesta.

También funciona perfectamente como manos libres, al menos con un iPhone, aunque con las limitaciones sobre su volumen que acabo de comentar.

Lo que no hace es controlar la reproducción de las canciones desde la botonera incorporada, que aparte de para apagarlo y encenderlo y el control de la función Bluetooth sólo permite subir y bajar el volumen (pita cuando alcanzas el máximo o el mínimo) y aceptar y colgar llamadas.

Eso sí, si intentas escucharlo flotando en el agua, como se ve en la web del producto, es complicado que suene bien. Si el agua está muy quieta normalmente alcanza una posición de equilibrio que permite oírlo tanto fuera como dentro de ella, aunque atenuado al tener agua en contacto con el altavoz. Pero a poco que se agite al agua el BT2200 se «ahoga» y apenas se oye hasta que se vacía de nuevo.

Lo de escucharlo en el agua o en ambientes húmedos sólo puedes –o debes– hacerlo vía Bluetooth, ya que el conector de 3,5 está, junto con el puerto de carga USB, bajo una tapa de goma situada en el lateral derecho del altavoz. Cuando hay un cable conectado, el BT2200 le da prioridad sobre el Bluetooh.

La batería tiene una autonomía de unas cinco horas, aunque el BT2200 entra en reposo a los 15 minutos de no recibir ninguna señal para prolongar la duración de la carga. El cable USB para cargarlo viene incluido.

Con un precio de 44 euros en Amazon me habría gustado que se pudiera controlar la reproducción de música desde la botonera del BT2200, para no tener que tocar el móvil con las manos mojadas, por mucho que lo tengas en una funda estanca y tal, pero por lo demás no le encuentro pegas; me parece un cacharrito la mar de recomendable y para usar sin preocupaciones.

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Por @Wicho — 31 de Agosto de 2015

RHA T20 y accesorios
RHA T20 y accesorios

Los RHA T20 me dejaron alucinado con su calidad de sonido desde el mismo momento en el que empecé a probarlos: bajos fuertes y claros, agudos nítidos, y en medio todo lo que le eches suena bien.

Son, sin duda, los mejores auriculares de RHA que he probado. Probablemente sean los mejores auriculares que he probado en mi vida durante un tiempo suficiente como para hacerme una idea de cómo suenan; descarto las pruebas en ferias y similares porque con todo el ruido ambiente y el poco tiempo del que normalmente dispones para probarlos eso no suele hacer justicia a los auriculares que estés probando.

En el caso de los T20, que son ahora mismo el modelo tope de gama de RHA, esto es gracias al uso de lo que ellos denominan transductor dinámico de Doble Bobina:

Doble bobina RHA

La tecnología de transductor dinámico de Doble Bobina (DualCoil) del T20 y T20i incorpora un micro imán en forma de anillo (1). El hueco central del imán permite la adición de una segunda bobina móvil de hilo aluminio revestido de cobre. Las dos bobinas se colocan en disposición concéntrica con el imán, una en el interior (3) y otra en el exterior (2) y están asociadas a un único diafragma de diseño especial (4) que cuenta con un vértice adicional (5). Cuando la señal de audio llega al transductor se separa en dos gamas de frecuencias (graves/graves-medios y medios-altos/agudos) y cada gama de señales se dirige a la bobina móvil adecuada, la gama superior a la bobina exterior y la inferior a la bobina interior. Cada bobina funciona de forma independiente generando un campo magnético propio que reacciona frente al campo permanente del imán. Gracias al vértice adicional del diafragma, las bobinas móviles son capaces de desplazar distintas áreas de la membrana para generar las ondas sonoras.

Filtros sintonizados de los RHA T20Los T20 vienen además con tres juegos de filtros que permiten modificar su respuesta para adaptarla más a tus gustos: uno neutro, otro que potencia los bajos, y otro que potencia los agudos.

Eso sí, los RHA T20 son intra-auriculares, de esos que se llevan metidos en el canal auditivo, así que puede que no sean para todo el mundo. Es muy importante asegurarse de que van bien metidos y sellados en el canal auditivo tanto para que suenen como es debido como para que aíslen del ruido exterior, pues no tienen ningún sistema de cancelación de ruido activo.

Para ello vienen con diez pares de almohadillas en distintos tamaños y materiales (6 pares de almohadilla de silicona de doble densidad en tamaños pequeño, mediano y grande, 2 pares de almohadillas de doble perfil en tañamos pequeño y grande, y 2 pares de almohadillas de espuma viscoelástica, que son de tamaño único).

Escoger las almohadillas adecuadas ayuda también a que los auriculares no se te salgan de los oídos, igual que los cables moldeables que pasan sobre las orejas.

Tanto las almohadillas como los filtros vienen con sus propios soportes metálicos para que los puedas tener perfectamente organizados.

Los T20 incluyen también una pinza para sujetar el cable –de 1,35 metros de largo, más que suficiente– a la ropa, cable que por cierto no transmite ruidos de rozamiento con la ropa, algo bastante habitual en los auriculares intra-aurales, y una funda para que no los guardes en el bolsillo, aunque es tipo carterita y, quizás, un poco aparatosa.

Como el resto de los productos e RHA, están cubiertos por la garantía de 3 años del fabricante.

Con un precio de 228 euros en Amazon los T20 no son precisamente baratos, y hasta que los probé estaban claramente por encima de lo que estaría dispuesto a gastarme en unos auriculares, que eran unos 100 euros.

Pero suenan tan bien que estoy empezando a ahorrar para comprarme unos T20i, que son la versión de los T20 con mando y micrófono incorporados en el cable para iPhones y similares.

O puede que se los pida a los reyes magos.

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Por @Wicho — 26 de Agosto de 2015

Kindle VoyageDesde que Amazon sacó el primer Kindle con pantalla táctil, el Touch, allá por 2012, dije que echaba de menos los botones de avance y retroceso de página en los lados de la pantalla, algo que creo que he repetido con los sucesivos Kindle con pantalla táctil que he ido probando.

Esto es algo que arregla –más o menos– el Kindle Voyage, pues incorpora a cada lado de la pantalla dos sensores que actúan como botones para avanzar o retroceder página. El sensor alargado pasa página, el pequeño y redondo sirve para retroceder.

Además de eso, sigue siendo posible pasar y retroceder página tocando la pantalla o arrastrando con un dedo sobre ella, o usar el menú, al que se accede tocando la parte superior de esta, para ir directamente al principio, al fin, a cualquiera de los capítulos, o a cualquiera de las marcas de página que le hayas puesto.

Se puede regular la sensibilidad a la presión de los sensores, igual que su respuesta, que se nota mediante una vibración más o menos fuerte que se puede llegar a desactivar, igual que los sensores en sí.

Lo que pasa es que los sensores no sobresalen en absoluto de la superficie del Voyage, con lo que no los puedes detectar al tacto, ni están iluminados, así que a oscuras no los puedes ver ni palpar.

Para el de avanzar página no es un problema demasiado serio, ya que es alargado, pero el de retroceder página es redondo, con lo que localizarlo a oscuras es complicado, así que al final es más cómodo tocar la pantalla.

Pero en cualquier caso, bienvenidos sean los sensores en los laterales, ya que evitan hacer el baile del pulgar para moverse por el libro.

En lo que se refiere al paso de página en sí, lo actives como lo actives, es rápido. No instantáneo como en un ordenador, pero sí tan rápido o más de lo que serías pasando una hoja en un libro en formato árbol muerto, así que ningún problema en este aspecto.

Nueva pantalla

Otra novedad del Voyage son los 300 puntos por pulgada de resolución de su pantalla de 6 pulgadas frente a los 212 del Paperwhite de 2013; sigue incorporando la tecnología que Amazon ha bautizado Carta e-paper que la hace más blanca y con textos más negros que los de otras pantallas de tinta electrónica, con lo que oficialmente presenta mejor contraste y es más fácil de leer.

Además la superficie de la pantalla del Voyage es de cristal, tratado para eliminar reflejos, aunque salvo el mayor contraste mis ojos no detectan una gran diferencia con la del Paperwhite de 2013, la verdad sea dicha, aún a pesar de la mayor resolución y del cristal de marras.

La pantalla tiene también un sistema de iluminación regulable en 24 pasos, como los Paperwhite anteriores, aunque en el caso del Voyage el frontal incluye un sensor de luz ambiente que va regulando el brillo de la pantalla automáticamente si así lo deseas; es una función que se puede desactivar desde las preferencias.

Pero de todos modos la diferencia más obvia de la pantalla del Voyage respecto a la de anteriores Kindle es que queda rasante con los bordes en lugar de un poco hundida; el cristal que la forma llega justo hasta los bordes.

Leer anotación completa: «Kindle Voyage, el mejor Kindle de la historia hasta el momento»

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Por @Alvy — 25 de Agosto de 2015

iBackPack

La iBackPack ha llegado a IndieGoGo con aspiraciones de convertirse en la madre de todas las mochilas geeks. Y argumentos técnicos no le faltan. Entre otras cosas incluye:

  • Hostpot Wi-Fi personal, 3G/4G, GPS antirrobo, baterías masivas de gran capacidad, localizador de proximidad Bluetooth, cable de alimentación USB retráctil, altavoces Bluetooth y 4 puertos USB. Si será bestia que hasta tiene su propia app para controlarlo todo.

iBackPack

Los conectores cuentan con acceso desde el exterior y están protegidos del polvo y el agua por una pequeña tapa de plástico; en teoría todos los chismes que incorpora pueden vivir «alimentados» durante días por la propia energía de la(s) batería(s) y basta enchufarla a la red en cualquier edificio para recargar sus baterías, operación que debe ser como la escena en que recargan el superláser de la Estrella de la Muerte.

Los precios de esta mochila oscilan entre los 100 y 250 euros según los detalles incluidos (4G, wifi, baterías…) al menos en la fase de lanzamiento. Además existirán versiones «personalizadas» para salir un poco del gris oscuro. A un montón de gente este invento le ha parecido una buena idea: sus diseñadores querían conseguir unos 50.000 dólares para comenzar a venderla y llevan ya 250 000 dólares recaudados.

(Vía The Awesomer.)

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