Por @Alvy — 1 de Mayo de 2016

Thomas Mayer creo este prototipo de entrenador de tenis de mesa a partir de una idea inicial bastante simple: mostrar estadísticas. Pero vio que añadiendo unas cámaras podría recopilar más datos y que quizá sirvieran para entrenar y se puso a hacerlo. Una vez que el hardware estuvo instalado –cámaras CL-eye de PlatStation 4 y un proyector HD– y completamente calibrado era capaz de captar la pelota volando a 230 km/h y proyectar imágenes en tiempo real – lo que añadía nuevas posibilidades al invento.

Al final Mayer consiguió crear una mesa que no solo recopilaba estadísticas sino que lo hacía de forma personalizada para cada jugador (las raquetas llevan un chip NFC) y que además muestran los golpes y trayectorias según se producen durante los partidos.

Entrenador de tenis de mesa (C) Thomas Mayer

El «modo entrenador» básicamente indica los lugares en los que hay que hacer rebotar la pelota de modo que los jugadores practiquen los golpes óptimos. Y aunque tenga pinta de ser un gran candidato a un ¡cállate y toma mi dinero! se trata simplemente de un prototipo que sólo funcionó «en real» durante unas horas –y con algo de ayuda durante el tiempo de desarrollo– de modo que quien quiera continuar la labor tendrá prácticamente que partir de cero. Al menos sirvió para demostrar que poderse hacer, se puede.

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Por Nacho Palou — 27 de Abril de 2016

Pictar empuñadura para iPhone

Pictar es una módulo que a modo de media funda para el iPhone sirve como empuñadura para mejorar el agarre y la sujeción del teléfono cuando se utiliza como cámara de fotos.

Pero por los 90 dólares que cuesta ofrece mucho más que eso: una serie de diales y botones para cambiar los ajustes de la cámara, físicamente, con una ergonomía y configuración más propia de una cámara de fotos de verdad que de una cámara de móvil.

Sujetar bien la cámara es un aspecto que tiene una influencia decisiva en el resultado de la fotografía, especialmente cuando hay poca luz. Además facilita su manejo y da más libertar para encuadrar. Del mismo modo, tener más control sobre algunos parámetros —como la exposición— llega a marcar la diferencia entre una foto digna y una foto que es mejor borrar.

Pictar empuñadura iPhone

En total, la empuñadora Pictar dispone de botón de disparo, dial para compensar la exposición, zapata para flash, dial para zoom y disparador para selfi, rosca para trípode y un dial adicional que se puede configurar para realizar el cambio entre modos de escena (automático, paisaje, retrato, nieve, vídeo,…) o para que los usuarios más avanzandos cambien la prioridad de exposición entre apertura o ISO o pasar al modo (más o menos) manual.

Para acceder a esas funciones la empuñadura Pictar utiliza una aplicación de fotografía propia. Además es necesario usar esa aplicación porque Pictar no usa Bluetooth para conectar con el móvil, sino que la empuñadura se comunica con la app Pictar mediante ultrasonidos.

De modo que cuando se ajusta o pulsan los botones de la empuñadura ésta emite un sonido inaudible que es captado por el micrófono del móvil —tal vez también por algún perro cercano— e interpretada por la aplicación. El uso de ultrasonidos significa que no hay que emparejar la empuñadora con el móvil, lo que facilita su uso: basta con abrir la aplicación, colocar la empuñadura y empezar a hacer fotos. El uso de ultrasonidos reduce además el consumo de batería de la empuñadora.

De momento Pictar lleva unos poco días en Kickstarter y ya ha superado por mucho la meta de recaudación.

La pega de este tipo de accesorios es el habitual: sirve para una serie de modelos de teléfonos, por ahora para iPhone 6 y 6S en su versiones normal y Plus. Pero además la empuñadura Pictar no estará disponible hasta noviembre de este año. Y lo más probable es que para entonces ya haya aparecido un iPhone 7.

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Por @Wicho — 27 de Abril de 2016

Foto de familia del Woof3

He estado probando un altavoz portátil Bluetooth Creative Labs Woof3 que me han prestado y la versión TL;DR es cómo puede sonar tan bien un cacharro así de pequeño y de ese precio.

El Woof3 es, oh sopresa, el tercer modelo de esta gama, y añade respecto al anterior la opción de reproducir música en formatos MP3, WMA, WAV, FLAC y APE a partir de una tarjeta microSD, con lo que en total tiene cuatro opciones de entrada: Bluetooth con perfiles para reproducir audio en estéreo, control remoto y manos libres; un conector de audio estéreo de toda la vida de 3,5 mm; el conector USB y la antedicha tarjeta microSD.

Conectividad del Woof3

Conserva el acabado metálico de los modelos anteriores en los que se quedan perfectamente marcadas tus huellas digitales sólo con que mires un poco fijamente al altavoz; está disponible en plata, azul, rojo y dorado.

Woof3 en la manoSu peso es de 237g y mide 75×65×68 milímetros, lo que lo hace perfectamente portable, aunque he echado de menos una bolsita en la que meterlo cuando lo quieres llevar en una bolsa para evitar rayar el exterior; en mi caso lo he solucionado con una bolsa de un disco duro externo portátil que tenía por ahí muerta de risa.

En cuanto a la forma, mejora respecto a la forma de pirámide truncada curvada del Woof 2, pues tiene forma de copa, con lo que los controles quedan perfectamente accesibles a un lado en lugar de debajo del cuerpo del altavoz como en el 2, lo que los hacía imposibles de manejar sin levantar el altavoz.

Los botones del lateral permiten reproducir y poner en pausa la música y saltar a la canción siguiente o volver a la anterior; si mantienes apretados los botones de saltar pista también sirven como control de volumen. No hay forma de reproducir los contenidos de la tarjeta micro SD en modo aleatorio: los va leyendo por orden.

El botón de la parte superior, marcado con un teléfono y el logo de Bluetooth, sirve para pasar de una fuente de audio a otra o para contestar o rechazar llamadas, ya que el Woof 3 sirve de manos libres gracias a un micrófono que incorpora en la parte frontal inferior.

Despista un poco que ese botón incluya el logo de Bluetooth ya que lleva a pensar que podría ser usado para poner el altavoz en modo emparejamiento, pero esto sucede automáticamente al encenderlo: no soporta Bluetooth multipunto, con lo que el primer dispositivo que lo enganche «se lo queda», lo que puede ser un poco incordio si quieres usarlo algunas veces con el ordenador y otras veces con el móvil y tienes los dos cera; tendrás que desactivar el Bluetooth del que no quieres usar en esa ocasión con el Woof3 y esperar a que se conecte

Y hablando de encender el Woof3: lo peor, con diferencia, al menos en mi opinión, de este altavoz, es que cuando lo enciendes suena una musiquita, seguida de la voz de una amable señorita que te dice que el altavoz está en modo emparejamiento, y de un pitido más cuando se conecta vía bluetooh con un dispositivo. Estos sonidos no se pueden anular ni bajar de volumen, y la chica seguirá hablando mientras el Woof3 no se conecte vía Bluetooth o uses el botón superior para escoger otra entrada de audio; muy mal asunto si quieres poner un poco de música si te poner a trabajar al haber llegado a un hotel pasada la medianoche, por ejemplo:

El led que va debajo de la rejilla del altavoz indica, cuando está en azul fijo, que el altavoz esta funcionando; cuando parpadea en azul, que está esperando conexión, y cuando está roja que se está acabando la batería y que hay que recargarla. Hay también un led sobre el conector USB que se pone en rojo mientras se está cargando la batería.

La batería, no reemplazable, por supuesto, se carga vía micro USB (el cable viene incluido), da una autonomía de unas 6 horas según el volumen y lo mucho que toquetees cosas y se recarga en un par de horas. El altavoz se pone en reposo a los 10 minutos si no está sonando audio vía Bluetooth o si no hay ningún cable de sonido conectado; en modo USB está función de reposo no se activa nunca.

En cuanto al sonido, lo decía al principio: me ha sorprendido lo bien que suena el Woof3 para lo pequeñito que es, aunque obviamente no se puede usar para poner música en una fiesta; como manos libres también funciona muy bien.

Así que por los me parece una compra muy recomendable si buscas un altavoz de estos de llevarte puesto; hay montones de ellos en el mercado, pero el bonus extra del lector de tarjetas y su calidad de sonido me parecen argumentos importantes a su favor a pesar de lo brasas que es la chica que vive dentro.

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Por Nacho Palou — 25 de Abril de 2016

Es como estar colocado sin haber consumido.

La app Hear para iPhone (en la App Store) permite manipular el sonido y el ruido ambiente para que, a través de los auriculares, resulte menos molesto.

De modo que la app capta el sonido con el micrófono del móvil, lo transforma en otro tipo de sonidos —por ejemplo, convierte el ruido en música y en sonidos relajantes— y lo reproduce por los auriculares.

La manipulación puede a través de siete filtros que pueden modificarse al gusto.

Por ejemplo, el filtro «Super Hearing» aumenta la capacidad auditiva; «Auto Volume» cancela el sonido ambiente pero permite escuchar a la gente cuando te habla. «Office» te ayuda a aislarte del sonido de la oficina, convirtiendo el ruido de ambiente en sonidos relajantes: el sonido al teclear se oye de forma parecida al fluir del agua, por ejemplo. «Sleep» convierte el ruido ambiente algo parecido al relajante ruido blanco.

Hear se puede utilizar a la vez que se escucha música con el móvil, lo que permite oir la música y a la vez también oir a los compañeros del trabajo cuando te hablan.

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