Por Nacho Palou — 24 de Febrero de 2011

El vídeo de arriba representa visualmente el número de teléfonos móviles con sistema operativo Android que se activan –que se encienden por primera vez– cada día entre octubre de 2008 y enero de 2011, período en el que se produce la gran eclosión –especialmente a partir del último trimestre de 2009. § AndroidCentral.

Después de ver este vídeo y tras haber tenido ocasión la semana pasada de probar Android 3.0 Honeycomb en el LG Optimus Padtablet que comenzará a comercializarse en Japón en un par de semanas y que no mucho más allá de un par de meses después debería llegar a España– me impresionó ver lo crecido que estaba el pequeño androide verde.


Android fue protagonista
en el Mobile World Congress.
No había pasado tanto tiempo –perdón por el momento Abuelo Cebolleta– desde que Android había llegado a España –a mis manos– a principios de 2009 con el HTC Magic de Vodafone.

Entonces el Magic llevaba Android 1.5 –y su coetáneo el HTC Dream aún Android 1.1. A pesar de su juventud y aspecto tosco –"un poco soviet" en palabras de Fotomaf, si mal no recuerdo– Android ya apuntaba maneras y entusiasmaba.

Comparativamente un Android 3.0 es "de otro planeta" y es emocionante ver lo que llegará en los próximos meses en esta plataforma –entre nuevas versiones, superteléfonos y tablets.

Pero como todo en este vida Android no es perfecto. Es más, necesita que Google ponga un poco de orden para resolver numerosos aspectos que le perjudican –desde la inconsistencia de la plataforma, la disparidad de dispositivos, la ausencia o el retraso de actualizaciones, el exceso de personalizaciones que, lejos de mejorar, empeoran usa usabilidad o las implementaciones en dispositivos de dudosa calidad, abiertamente "baratos" que no sólo arruinan la experiencia Android, sino que además crean una falsa imagen de que se trata de un sistema operativo "barato", "gratis" o para entendidos, frikis y nerds.

De hecho hace poco se dio a conocer que precisamente por lo anterior Google tiene para este año un plan que busca resolver, entre otras cosas, las ridículas cifras de ventas de aplicaciones con las que admite no estar contenta, problema que tiene su origen en los anteriormente citados. La buena noticia es lo mucho que Android va a mejorar.

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