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Categoría: Tecnología

Así funciona una máquina de recolocar los bolos

Posiblemente uno de los mecanismos más intrincados y curiosos que podemos encontrar en un salón de juegos es el de las boleras: auténticos artilugios mecánicos con aspecto de haber sido transportados desde algún siglo pasado. Pero hasta que se inventen las máquinas que impriman a toda velocidad nuevos bolos en 3D sobre la marcha, esto es lo que hay.

El vídeo muestra cómo funciona una de estas máquinas, en este caso de la marca Brunswick. Es capaz de recolocar los bolos en 9,2 segundos y tiene más de 4.000 piezas. Todo esto es frágil, puede fallar y requiere sus ajustes y engrases. Si has estado alguna vez en una bolera de veinte o más pistas entenderás el porqué del trabajoso papel de técnico de la maquinaria – a la que por cierto llaman simplemente «robots».

Con sensores y una cámara muy simple se conecta con una CPU que lleva la puntuación; entre bambalinas, un sistema rotatorio organiza y reparte los bolos para después hacerlos bajar a través de un distribuidor. En muchos de estos mecanismos, así como en el del retorno de la bola, la gravedad juega un papel más importante que el software, que la verdad resulta ser un actor secundario en todo este montaje.

Somabar, la «thermomix» para bebidas a la que le pides tu combinado desde el móvil

Ha sido ver el Somabar y emborracharme de fe en la tecnología. Con esta especie de baticao cargas las diferentes bebidas e ingredientes en los depósitos y desde una app en el móvil eliges qué combinado quieres echarte al gaznate.

La máquina coge las cantidades correctas de cada ingrediente según el gusto, las mezcla y las sirve. También puede sugerir combinaciones según los ingredientes disponibles y viene con todo el kit habitual para hacer público tu alcoholismo.

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Aterrizar en un cometa y diseñar un reloj, la ESA está que lo tira

Omega-Speedmaster-Skywalker-X-33-1

Este reloj Omega Speedmaster Skywalker X-33 es una variante del modelo Speedmaster Professional X-33 del fabricante de relojes que lleva lligado a la exploración espacial desde los años 60.

Algunas de las funciones y mejoras introducidas añadidas a este modelo corresponden a patentes de la Agencia Espacial Europea basadas en las propuestas del astronauta Jean François Clervoy con el fin de mejorar las cuestiones horarias en el espacio —que incluyen alarmas múltiples con sonidos diferenciados según la zona horaria, y mediciones del tiempo en base a la duración de la misión y a distintas fases de ésta— y de ergonomía, como la posibilidad de apartar las agujas del reloj analógico para poder ver con claridad los relojes digitales incorporados en la esfera.

Según explica la ESA, una de las funciones nuevas permite seleccionar una fecha en el pasado o en el futuro con precisión de un segundo y que el reloj calcule cuánto tiempo ha transcurrido o falta desde o hasta entonces, algo que al parecer es rocket science para los relojeros.

Si no fuera porque cuesta unos 5.000 euros sería un reloj a desear. Vale que es raro que una persona de a pie desee un reloj con funciones diseñadas para vivir en órbita. Pero eso es chulo y el nombre del reloj también los es; y, oye, muchas personas van por ahí con relojes sumergibles a 100 metros y tampoco son la Sirenita.

Vía Gizmag.

Magnetizar los vertidos de petróleo para facilitar su recogida

En el reportaje The Magnetic Wand That Cleans Oil Spills de Motherboard, se explica cómo magnetizando orgánicamente el petróleo derramado éste puede luego recogerse con imanes.

Añadiendo magnetita natural al crudo y utilizando imanes resulta en teoría más fácil controlar y manipular el vertido y capturarlo de forma efectiva y de tal modo que el crudo puede aprovecharse después de separar en el mismo proceso de recuperación el agua y la magnetita.

Un idea anterior parecida también recurre al magnetismo y al uso de esponjas ultraligeras capaces de absorber hasta 100 veces su peso en crudo —aunque es verdad que el peso de la esponja es de apenas 5 miligramos por cm3.

En este caso el petróleo derramado queda atrapado en los miles de tubos y huecos del interior de la esponja hidrófoba que facilita, igual que en el método anterior, la separación del agua y del crudo.

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