Por @Alvy — 27 de Agosto de 2016

Mapa Nueva Numeración Telefónica España

La CNMC ha recomendado a la SETSI a asignar nuevos prefijos al Plan de Numeración Telefónica para solucionar una realidad: la numeración telefónica es un recurso limitado y, al igual que en otros sitios, en Madrid y Guipúzcoa se está agotando.

Este cambio permitirá ampliar los prefijos de ciertas provincias con más líneas telefónicas locales. Aunque la distinción entre «fijo y móvil» comienza a ser un poco from the past todavía existe. Antiguamente mucha gente se sabía de memoria todos los prefijos, algo que en aquel momento era importante porque las llamadas fuera de la provincia eran más caras. Hoy en día eso es un tanto irrelevante, pero en fin.

Ya había algunas provincias en las que se había añadido la numeración comenzando por 8 para ampliar la numeración (Córdoba, Tarragona, Pontevedra, Alicante, Canarias…) Lo normal acabará siendo que a partir de ahora todos los prefijos provinciales de teléfonos fijos el primer dígito pueda ser 9 u 8. Madrid y Guipúzcoa son las provincias en las que más apremia el cambio ahora mismo, aunque todavía no está decidido si se abrirá el 81 (además del ya existente 91) que es lo más probable o se empleará el 919 (hasta ahora no usado). En Guipúzcoa podría ser 843 además del 943 actual.

{Mapa: Ministerio de Industria, Energía y Turismo.}

{Actualización: Revisado el texto porque aunque la nota original se refería principalmente a Madrid y Guipúzcoa algunas otras provincias ya tenían numeración que empezaba por 8 desde hace tiempo.}

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Por @Alvy — 26 de Agosto de 2016

Industria

Tim O’Reilly ha publicado un excelente artículo en The WTF Economy titulado Don’t Replace People. Augment Them en el que habla sobre el reto del futuro de cara a la falsa dicotomía en el sector laboral entre máquinas y los seres humanos – algo que cree que sólo acabará mal (es decir: todos al paro) si «no somos imaginativos con el asunto».

A mi siempre me ha sorprendido esa actitud que todavía persiste hoy en día del miedo a lo nuevo, a los avances científicos, a las nuevas tecnologías y –en muchas ocasiones- al cambio en general. No hay artículo que publiquemos en el que se mencionen robots, avances científicos o informáticos en el que no surja al menos una voz discordante: ¡Qué horror! ¡Nos van a dejar sin trabajo!

Da igual si es un robot albañil, un sistema de conducción inteligente o un cirujano robótico: alguien dejará un comentario o un tuit quejándose porque eso dejará sin trabajo a albañiles, conductores y cirujanos. Asco de vida. El futuro que nos prometieron no era así. Malditos científicos.

O’Reilly utiliza precisamente el ejemplo de un cirujano para explicar por qué eso no debería ser un problema. Para realizar una cirugía ocular láser robótica también se necesita la implicación de muchas personas, igual que para entrenar a un coche conductor o diseñar un robot albañil. Algunas de esas cirugías serían simplemente imposibles para un ser humano hoy en día. Así que en ese caso las maravillas tecnológicas simplemente refuerzan las habilidades de los seres humanos, no eliminan su necesidad.

Ned Ludd: antítesis del avance tecnológicoTambién me gustó que en el artículo se hablara del legendario Ned Ludd y el movimiento ludita acerca de la revolución industrial (1810 en adelante). Sus seguidores se oponían violentamente al «maquinismo» y a toda forma de «avance tecnológico». Mediante acciones con piedras y palos.

Recuerdo un Wired en el que se publicaron varios artículos sobre el neoludismo aplicable a la informática e Internet (¡hablamos de 1995!). Entre ellos, El retorno de los luditas donde se hablaba del reto laboral en la «autopista de la información» (¡oh, yeah!) y los «supermercados de la información». Se mencionaba que no había que olvidar los millones de personas empleadas en épocas recientes en la fabricación de ordenadores, calculadoras y otras «máquinas de oficina» fruto de la revolución informática. En el mismo número la Entrevista con Kirkpatrick Sale «líder de los neoluditas» (vs. el mismísimo Kevin Kelly) también estaba muy bien.

Si se mira todo esto en contexto se reconoce la actitud de la más rancia «masa enfurecida» al estilo de los seguidores de Ned Ludd, de los pueblerinos enfrentados al Doctor Frankenstein o de muchos de los escriben con miedo sobre los robots y las nuevas tecnologías. Se ve que algunas cosas nunca cambiarán.

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Por @Alvy — 25 de Agosto de 2016

Trolley Problem

Por mucho que los humanos nos devanemos los sesos con disquisiciones sobre cómo programar la inteligencia artificial de los coches autónomos de un modo moralmente justo y nos enfrentemos a cuestiones como el dilema del tranvía, el asunto no tiene fácil solución. O sí.

En un artículo de The Guardian en X, el proyecto de coche autónomo de Google, disfrutan pensando en el dilema del tranvía. La cuestión es que el problema no es para tanto. Lo explican con todo detalle en Self-driving cars don’t care about your moral dilemmas:

Lo primero que hay que tener en cuenta es que todavía no nos hemos encontrado con ese problema. Nunca nos hemos encontrado en una situación en la que haya habido que elegir entre atropellar a un bebé o a una ancianita. E incluso si tuviéramos que enfrentarnos a esa situación probablemente significaría que alguien ha cometido un error unos segundos antes. Así que en el papel de «ingeniero moral» que entro a trabajar en la oficina mi objetivo es impedir que llegue a producirse esa situación. Eso significaría que la habríamos cagada antes.

Y aunque le quite intriga al asunto la respuesta es casi siempre pisar el freno a fondo. Normalmente tenemos más información sobre lo que sucede justo enfrente del vehículo –por cómo funcionan los sensores– y el control del coche también es mucho más preciso frenando que si intentando esquivar algo.

Así que tendría que tratarse de una situación realmente extrema para que tuviéramos que llegar a plantear otra respuesta.

¡Dilema resuelto! Como siempre la teoría es la teoría pero las cosas en la práctica no siempre son como dice la teoría.

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Por @Alvy — 23 de Agosto de 2016

Kawasaki Heavy Industries –ya solo el nombre impone– tiene una división dedicada a los «robots de exposición». El del vídeo, por ejemplo, prepara piezas de nigiri sushi, en un intento de exploración de la interacción entre humanos y robots. Hay que dárselo todo muy preparadito pero no se le da mal.

Quién fabrica los robots elige su misión. Si los fabricáramos aquí los entrenaríamos para preparar tortillas de pata, paellas o cortar jamón ibérico. Piénsalo.

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