Por @Wicho — 23 de Mayo de 2016

Shimon es un robot diseñado en el laboratorio de Gil Weinberg, del Centro de Tecnología Musical del Instituto de Tecnología de Georgia, que dotado de programas de aprendizaje a los que se les ha enseñado teoría musical y distintos estilos musicales es capaz de acompañar a un humano a la hora de hacer improvisaciones. Pero además, como tiene cuatro brazos, es capaz de tocar cosas que un humano jamás podría.

El equipo de Weinberg presentó también una prótesis diseñada para Jason Barnes, un baterista que perdió parte de su brazo derecho, que le permite tocar casi como si tuviera tres brazos controlando los movimientos de esta con los músculos de su bicep:

Intrigante intersección de tecnología y creatividad.

(Quartz vía Pepe Cervera).

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Por Nacho Palou — 23 de Mayo de 2016

El software desarrollado por el Jet Propulsion Lab de la NASA hace uso de las gafas HoloLens de Microsoft para combinar elementos virtuales con la presencia y el entorno físico, creando un mundo en el que los objetos virtuales y reales interactúan entre sí. Esta realidad combinada es una variante de la realidad virtual más conocida y con la que guarda gran semejanza, aunque la realidad combinada tiene en cuenta e incopora elementos reales del entorno.

En este caso el usuario puede visitar la superficie de Marte de forma muy parecida visualmente a estar allí; todo lo que la persona que lleva las gafas ve a su alrededor es un entorno virtual recreado con los datos y las imágenes obtenidas por el rover Curiosity y otros satélites en la órbita marciana.

Se echa de menos, por ahora, que el suelo no reproduzca las pendientes y las irregularidades del terreno percibidas por la vista aunque, según Brent Rose, de Wired, el efecto inmersivo que se consigue supera a otras experiencias similares experimentadas por él gracias al buen funcionamiento de las HoloLens y al nivel de detalle de los elementos virtuales.

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Por @Wicho — 20 de Mayo de 2016

Things come apart por Todd McLellan

Me ha encantado Things come apart, de Todd McLellan, uno de esos libros que hay que tener en formato árbol muerto.

Se trata de un libro de 35×25 centímetros y 128 en las que el autor presenta fotografías de 50 objetos desmontados en un total de 175 ilustraciones y 21959 componentes.

La mayoría de los objetos aparecen en dos composiciones, una ordenada y otra con sus componentes dispuestos «al azar».

Armónica deconstruida

Taladro deconstruido

Además, el libro incluye unos breves ensayos del autor sobre la importancia de recuperar el control de las cosas que utilizamos, una especie de oda al movimiento maker.

Y si te quedas pillado con sus imágenes, algunas de ellas están a la venta en formato póster en distintos tamaños y precios.

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Por @Wicho — 19 de Mayo de 2016

Me ha hecho gracia ver este vídeo en el que se explica el proceso de forjado usando prensas de miles de toneladas de fuerza aplicado a la industria aeroespacial, un proceso de fuerza bruta, justo cuando están tan de moda los materiales compuestos y la impresión 3D de piezas.

Y es que aún hay cosas que no se hacen ni con lo uno ni con lo otro y en las que una técnica que tiene, literalmente cientos de años, es mejor.

(Vía José Manuel SGP).

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