Por @Alvy — 20 de Mayo de 2017

Este breve documental de 1928 trata sobre las tecnologías de comunicación allá por 1928, como parte del material educativo científico de la época. Lo que sería un vídeo de YouTube de hoy en día solo que grabado con primitivos métodos medio de imagen real, medio de animación – y sin sonido.

Entre otras cosas se explica el funcionamiento de telégrafo, el teléfono y cómo las ondas sonoras se propagan por el aire y son captadas por el oído humano. En algunos casos se ven incluso los materiales (como los granos de carbono de los micrófonos) y también las instalaciones que había detrás de los aparatos, como las gigantescas centralistas telefónicas operadas manualmente.

Hacia el final del documental pueden verse las explicaciones acerca del audión, la primera válvula electrónica que hacía las veces de triodo a modo de amplificador de señales eléctricas. Es una invención del ingeniero Lee de Forest en 1906. Curiosidades de la vida, el actor DeForest Kelley (el Doctor McCoy de Star Trek) lleva su nombre en homenaje al inventor.

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Por @Alvy — 18 de Mayo de 2017

Creo que coincidiremos todos en que el nombre del Proyecto telepatía es un tanto presuntuoso, pero la idea subyacente no está del todo mal, aunque no sea lo que tradicionalmente se entiende por «comunicación de mente a mente».

La otra forma de entenderlo es como técnicamente dicen los investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido): «comunicación verbal dirigida mediante altavoces 3D y electromiografía facial», que en palabras llanas quiere decir: unos sensores colocados en la boca captan los movimientos al hablar y unos altavoces especiales emiten un haz de sonido finamente dirigido que solo se escucha en un lugar en particular de una estancia (no en todas partes, como es normal).

El sistema de detección del habla es capaz de reconocer hasta diez palabras distintas con una eficacia del 80 por ciento. Lo curioso es que funciona igual de bien tanto si se emite sonido como si no, de forma que no es necesario «hablar en voz alta», tan solo gesticular. Esas palabras son las que luego se regeneran electrónicamente y se envían a través de los altavoces para que únicamente la persona a la que está dirigido el mensaje pueda oírlo.

Hacer «como que se habla» para que otra persona nos escuche. No es telepatía 100% pero se le parece.

El sistema es todavía tremendamente rústico, eso sí. Nada de virguerías miniaturizadas o inalámbricas a lo espía 007: todo son cables, sensores enormes y toscos, cinta adhesiva… Pero la idea ahí queda y no está del todo mal. Y más o menos funciona.

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Por Nacho Palou — 15 de Mayo de 2017

Por algún motivo un grupo de investigadores japoneses de la Universidad de Kobe ha desarrollado un método para identificar a los usuarios que hacen uso del cuarto de baño según los patrones de uso del dispensador de papel higiénico, según cuánto papel sacan y a qué velocidad lo hacen. Una motivación estaría en el seguimiento de patrones relacionados con la salud — en este caso la frecuencia con la que uno va al baño.

Al parecer el uso que se hace del dispensador de papel higiénico es algo tan personal que permite identificar a varias personas con más de un 90 por ciento de aciertos cuando el sistema ha recopilado suficiente información de cada persona.

El dispositivo utilizado por los investigadores es relativamente simple. Consta de un giroscopio inalámbrico que envía los datos de rotación (velocidad y número de giros) a un ordenador, el cual con esos datos calcula además la cantidad de papel que se extrae en cada uso. Cada conjunto de datos se asocia a un usuario del cuarto de baño y luego se utiliza para identificarle.

Vía The Register.

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Por @Alvy — 14 de Mayo de 2017

Este invento llamado Electrick es de esos que se ven poderosos, como recién salido de los laboratorios secretos de Batman. Se trata de una forma de convertir cualquier superficie en una «superficie táctil», lo que permite a partir de ese momento dar nuevas posibilidades a todo tipo de objetos para interactuar con ellos.

Hay varias formas de lograr el efecto, pero todas pasan por utilizar cierto número de electrodos (a partir de ocho, más o menos) conectados en el perímetro del objeto en cuestión.

Como puede tratarse de objetos no‑conductivos una forma rápida de adaptar la superficie es pintarla con un aerosol conductivo especial: esto hace que todos los puntos se vuelvan «sensibles al tacto» con el hardware adecuado.

La otra forma es fabricando el objeto con un material conductivo especial; dado que este material está disponible como fungible para impresoras 3D en forma de bobina de filamento abre otro mundo de posibilidades.

El invento funciona haciendo pasar una corriente por el material y mapeándolo adecuadamente durante la fase de configuración y calibración. Para la detección se calculan los voltajes exactos que llegan a cada electrodo (cuantos más, mejor). Comprobando todas las configuraciones y eliminando matemáticamente las que no sirven se obtiene la misma información que en la superficie de un móvil, una tableta o cualquier pantalla táctil. En el vídeo de los prototipos se ve cómo las señales tienen una precisión razonable y además son multi-touch.

Entre otras ventajas están que el aerosol táctil puede aplicarse sobre superficies irregulares, que para nada tienen que ser planas: la carcasa de un móvil, el volante de un coche o un juguete. También está que el método es rápido y barato: se puede conseguir un prototipo funcional de un pequeño juguete, un control remoto o un mando de videojuego en cuestión de minutos o unas pocas horas.

El hecho de que todo objeto se pueda volver táctil abre nuevas posibilidades a modo de interfaz – y en el vídeo pueden verse guitarras con controles que no existen o enormes superficies como una gran mesa reconvertida en sensor táctil. Ya están tardando en ponerlo a la venta… Ojalá llegue al mercado pronto (aunque tiene pinta de que antes lo va a adquirir alguno de los «grandes»; de hecho es el tipo de inventos que encantan a Apple.)

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