Por Nacho Palou — 2 de Septiembre de 2015

El software, en cuyo desarrollo ha colaborado Natasha Kholgade Banerjee, estudiante de la Universidad Carnegie Mellon, analiza una fotografía convencional —bidimensional y plana— y reconoce qué objetos aparecen en ella.

Después busca en internet modelos en 3D disponibles libremente que se correspondan a tales objetos —un coche, una silla o una figura de origami— y modifica la fotografía para «extraer» el objeto y sustituirlo por el modelo tridimensional adaptado para igualar los colores y texturas que presentaba el objeto de la fotografía. Al tratarse de un modelo 3D éste está completo en sus tres dimensiones, también aquellas partes que no resultan visibles en la imagen.

A diferencia del objeto original estático en la fotografía el modelo tridimensional puede manipularse y animarse manteniéndose dentro de la fotografía, moviéndose dentro del espacio de la imagen fija.

Fuente: Amazing 3D Photo Editor Reveals Hidden Parts Of Images

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Por Nacho Palou — 1 de Septiembre de 2015

El vídeo Autonomous Drifting using Machine Learning del MIT Aerospace Controls Lab muestra la progresión del aprendizaje automático de un ordenador aplicado al control de un coche teledirigido que patina sobre el suelo.

A partir de ahí y gracias al aprendizaje automático el ordenador aprende a conducir el coche de forma controlada a pesar de que las ruedas han sido modificadas para provocar que el coche patine sobre el suelo y a pesar de que el ordenador sólo cuenta inicialmente con instrucciones básicas para el manejo del vehículo, el control tradicional —sin considerar la modificaciones que provocan su tendencia a derrapar.

A lo largo del vídeo se puede ver cómo poco a poco el ordenador se va haciendo con el control del coche; una vez que ha aprendido a derrapar de forma controlada el ordenador adapta lo aprendido para mantener el control incluso cuando se reduce aún más la adherencia del coche añadiendo sal en el suelo.

Finalmente el ordenador es capaz de hacer derrapar el coche alrededor de otro vehículo que permanece parado y que posteriormente comienza a moverse también — de tal modo que el ordenador debe modificar el derrapaje para seguir derrapando alrededor de él mientras avanza, sin chocar.

Si ves el vídeo más allá de los créditos el final no es demasiado glamouroso, pero resulta tan entrañable como ver a un bebé caer de bruces contra el suelo tras sus primeros pasos.

Bonus: Derrapando con un coche eléctrico Tesla S.

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Por @Wicho — 31 de Agosto de 2015

Uno de los riesgos más grandes a los que se enfrentan los astronautas es el de los efectos de los rayos cósmicos galácticos y de las partículas más energéticas del viento solar sobre su cuerpo.

Mientras estamos en la Tierra esta en sí misma, la atmósfera, y el campo magnético de nuestro planeta nos protegen de sus efectos.

Pero los astronautas no gozan de ninguno de esos tres factores de protección, por mucho que intentemos dotar a las naves espaciales de cierta protección frente a las radiaciones dañinas, y es un peligro que es tanto mayor cuanto más larga sea la misión.

El proyecto SR2S, Space Radiation Superconducting Shield, Escudo Superconductor para la Radiación Espacial, pretende desarrollar un escudo magnético que se pueda montar en las naves espaciales que proteja a los astronautas de estas radiaciones.

Para ello están colaborando con el CERN en el diseño de un imán superconductor de boruro de magnesio (MgB2) que permita hacer pruebas para medir la efectividad del concepto.

Aún si los resultados son alentadores queda mucho trabajo por hacer como probar otros materiales u otras configuraciones de los elementos del imán; después de eso aún queda ver cómo se desarrolla la tecnología de tal forma que pueda ser montada en una nave espacial.

Pero de aquí a los campos de fuerza protectores de Star Trek o Star wars ya falta menos.

(Vía @ProfAbelMendez).

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Por @Alvy — 31 de Agosto de 2015

La Ley de Moore vista de forma realista by CommitStrip
– ¡Pf, tío, qué lento es este trasto! Pensé que con 3,2 GHz y 12 GB de RAM iría más rápido…
– Ya verás… ¡Algún día tendremos PCs cien veces más potentes y todo cargará más rápido!

Esta tira de CommitStrip.com ilustra una realidad informática como la vida misma: que da igual lo mucho que avance la capacidad de los ordenadores que ya se las arreglarán los creadores de aplicaciones para que sean igual de lentos o más que sus predecesores.

¿Una especie de maldición de la Ley de Moore u obsolescencia programada? Hay teorías para todos los gustos; quizá simplemente las cosas deban ser así.

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