Por Nacho Palou — 26 de Abril de 2015

Your-Life-On-Earth

Your life on earth, o cómo el mundo y tú habéis cambiado desde que naciste.

Averigua cómo, desde que naciste, tu vida ha progresado; cúantas veces ha latido tu corazón o qué distancia has recorrido a través del espacio. Conoce cómo ha cambiado el mundo que te rodea desde que tú existes; cuanto ha aumentado el nivel del mar, cuánto se han movido las placas tectónicas, cuántos terremotos ha habido y los volcanes que han entrado en erupción. Sé consciente del impacto que ha tenido la actividad humana a lo largo de tu vida; desde la cantidad de combustibles y de alimentos que hemos consumido, hasta las especies que hemos descubierto y las que hemos empujado a la extinción.

¿Esa sensación de que según llegas a algún sitio —un restaurante, un garito,...— comienza a llenarse de gente? Nada comparado con nacer y que se duplique la población mundial.

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Por Nacho Palou — 26 de Abril de 2015

404-Pac-Mac-Blue-Fountain-Media

Lo normal cuando uno se encuentra con una página de error 404 —“página no encontrada” en un sitio web— es salir por patas y seguir buscando por otro lado; pero si llegas a esta página de error de Blue Fountain Media es bastante probable que te quedes enganchado ella durante un rato —y hasta olvidar lo que estabas buscando inicialmente—, ya que puedes echar un partida a Pac-Man, el juego del comecocos.

Esta y otras páginas de error 404 dignas de mención están recopiladas en The art of error: 12 clever 404 pages.

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Por Nacho Palou — 26 de Abril de 2015

En Coding Horror, Your Password is Too Damn Short,

La forma más fácil de lograr que una contraseña sea segura es eligiendo una contraseña que sea larga. En igualdad de condiciones, por la ley del crecimiento exponencial una contraseña más larga es una contraseña mejor. Por este motivo siempre he sido partidario de usar frases como contraseñas, a pesar de que son un suplicio a la hora de teclearlas en un teléfono móvil. Pero, ¿cuándo una contraseña resulta lo suficientemente larga?

Ah, el complejo, tedioso y obsoleto mundo de las contraseñas. Si echas un vistazo al artículo de Coding Horror te darás cuenta de lo vulnerable que son en realidad todas tus contraseñas, cualquiera de ellas. Al menos en teoría. Excepto que sean lo suficientemente largas.

Cualquier contraseña de 8 caracteres —que es una longitud muy habitual— se puede romper en 2,2 segundos. Para comprobarlo el artículo de Coding Horror utiliza dos herramientas online: un generador de contraseñas y una calculadora del tiempo necesario para romper una contraseña concreta, por fuerza bruta y en distintos escenarios.

Es verdad que esos 2,2 segundos necesarios para romper cualquier contraseña de 8 caracteres se refiere al emplear un método offline de fuerza bruta —por ejemplo, alguien ha robado un archivo de contraseñas y lo está procesando con un ordenador potente. Todavía bastan 37 minutos empleando el mismo método pero usando un ordenador algo menos poderoso. En caso de que se intente romper la contraseña de 8 caracteres probando directamente contra un sistema online el tiempo aumenta incluso hasta varios años, e incluso siglos.

Lo interesante del asunto es comprobar cómo el tiempo necesario para romper una contraseña aumenta exponencialmente por cada letra o número que se añade: una contraseña de 9 caracteres necesita 2 minutos (usando el mismo método de fuerza bruta), mientras que añadir dos caracteres más eleva ese tiempo hasta los 6 días; uno más (12 caracteres) supone un año y con 13 caracteres hace falta casi toda una vida, unos 64 años.

Más seguridad añade incorporar en la contraseña caracteres especiales como un asterisco (*) o una exclamación (!): romper una contraseña alfanumérica de 12 caracteres que incluya al menos un carácter especial puede demorar la rotura hasta dos siglos aplicando el método de fuerza bruta más demoledor.

De modo que «no puedes quedarte realmente tranquilo hasta que tu contraseña tenga al menos 12 caracteres que combine letras mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales.»

Esto es sobre todo un ejercicio teórico y concienciador. Para servicios comunes y normales que se utilizan a diario la complejidad de la contraseña tiene que ser proporcional con aquello que se trata de proteger. Por una simple cuestión práctica y de salud mental tan importante es que la contraseña sea segura como que utilizarla no sea un suplicio.

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Por @Alvy — 26 de Abril de 2015

WQAI: World Air Quality Index

El World Air Quality Index es un interesante mashup en el que se combinan mapas de Google con datos públicos de diversas ciudades de todo el planeta respecto a la calidad del aire que se respira.

Los valores están expresados en una escala de 0 a 500 de la Agencia Medioambiental de Estados Unidos. Para entenderlos de un vistazo están coloreados en  verde  («la calidad es estupenda», como la de las montañas de Heidi),  amarillo  (aceptables, para los estándares actuales),  naranja  (chungo y peligroso para personas delicadas de salud),  rojo  (calidad mala que todo el mundo va a empezar a notar en su salud),  violeta  (como acostumbres a respirar mucho en plena calle puedes acabar en urgencias) y  granate  (también conocida por «el robot Curiosity ha encontrado aire más saludable en sus exploraciones de Marte»). Les ha faltado poner directamente el  negro  del vacío espacial.

Si sufres con este tipo de datos mejor no mires el mapa de China, o ni siquiera el de tu ciudad. En España hay bastantes poblaciones con este tipo de indicadores publicados en sus sitios web, especialmente en el País vasco, Galicia, Cataluña y muchas ciudades del levante.

Curiosamente Madrid –que no está muy fina de calidad del aire esta temporada– mostraba los siete indicadores de diversas zonas en verde cuando miré, con un valor de 25 más o menos. Eso sí: era un día nublado y acababa de caer un tormentón primaveral que había purificado bastante la situación. Será cuestión de mirar de vez en cuando a ver qué tal se comparta en cuanto a actualización de los datos (que parece buena) y fiabilidad comparada con otros indicadores.

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