Por Nacho Palou — 28 de Septiembre de 2016

Crushed ped qantas large
Fotografía: Qantas / ATSB

Hace unas semanas pasó por The Telegraph el artículo Why dropping your phone on a flight is more dangerous than you might think (Por qué que se te caiga el móvil en un avión es más peligroso de lo que podrías imaginar), en referencia a este «extraño aviso» dado por el personal de un vuelo de Qantas A380,

Pida ayuda a la tripulación si pierde su teléfono móvil durante el vuelo... No intente, repito, no intente buscarlo usted mismo.

El anuncio, según explican en The Register, tiene que ver con el riesgo de incendio que suponen las baterías de iones de litio; las baterías en general, no de ningún teléfono ni de ningún fabricantes de móviles en particular.

Unos meses antes de establecer ese anuncio un pasajero que había perdido el móvil en otro vuelo de Qantas movió el asiento para tratar de encontrar el teléfono. Según determinó la agencia australiana de seguridad aérea, la ATSB, cuando el pasajero movió el asiento el móvil quedó aplastado por el mecanismo del asiento. Al aplastar también la batería ésta se cortocircuitó y quemó, causando una pequeña humareda en la cabina.

A veces cuando se aplasta una batería de iones de litio esta puede cortocircuitar y sobrecalentarse, pudiendo incendiarse o humear. Los asientos de los aviones están hechos con materiales que retardan el fuego, pero esto no evita que la batería se caliente o que llene de humo la cabina.

De modo que la finalidad del aviso tiene que ver con que ningún pasajero se mueva en la zona donde ha caído el teléfono móvil, para reducir el riesgo de dañar el teléfono y por extensión su batería. Será la tripulación la encargada de buscarlo.

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Por Nacho Palou — 27 de Septiembre de 2016

El vídeo es de hace un par de años y en él se puede ver en primera persona como el pequeño aeroplano Rans S-10 Sakota, de un sólo motor, pierde la hélice en pleno vuelo.

Afortunadamente para Mark Penell, el calmado piloto, el incidente tuvo lugar cerca de la pista de aterrizaje, lo cual ayudó a que pudiera tomar tierra sano y salvo. De la hélice no se volvió a saber.

La cara de Mark cuando se baja y comprueba que, en efecto, ha perdido la hélice es todo un poema.

Vía Laughing Squid.

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Por Nacho Palou — 27 de Septiembre de 2016

El teniente coronel retirado Art Nalls es el único propietario de un Sea Harrier «civil». De hecho Nalls posee tres Harrier, dos de ellos operativos. El primero se lo adquirió al ejército británico en 2010, «con un contrato sencillo, de una página», tal y como él mismo relata en Badass Pilot Buys Own Fighter Jet.

Antes de comprarlo Nalls llamó a la FAA (el organismo regulador de la aviación en los EE UU) para preguntar si le dejarían volarlo. Tras comprobar sus credenciales —40 años en el ejército probando y volando todo tipo de aviones— obtuvo los permisos de la FAA, junto con una advertencia: «te dejaremos volarlo, pero dado que se trata de un avión de guerra operando desde un aeropuerto muy próximo a Washington DC no te quitaremos el ojo de encima, y si vemos algún problema no dudaremos en derribarte.»

Según Thrillist un Sea Harrier de segunda mano ronda los 1,5 millones de dólares, «un ganga comparado con los 120 millones que cuesta un F-35, si encuentras uno barato».

En 2014 Nalls adquirió un Harrier de dos plazas, que es a su vez el único Harrier civil de entrenamiento. Con él la empresa de Nalls, Nalls Aviation, puede instruir y certificar a nuevos pilotos de Harrier. Uno de los objetivos de Nalls es pasar el testigo y la pasión por estos aviones a nuevas generaciones de pilotos; con la retirada progresiva del Harrier de las fuerzas aéreas de los países en los que servía —incluyendo España—, en breve los Harrier de Nalls serán, por ahora, los únicos Harrier que seguirán volando.

Ambos Harrier de Nalls Aviation vuelan regularmente en exhibiciones aéreas de todo el país.

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Por Nacho Palou — 26 de Septiembre de 2016

Hace unos años, en 2011, un equipo de estudiantes de la Universidad de Maryland construyó un helicóptero gigante a pedales que se levantó del suelo durante unos segundos, impulsado con la fuerza de las piernas y de los brazos de su piloto.

Ahora otro grupo de estudiantes de la misma universidad han tomado el relevo de sus compañeros, y han convertido el helicóptero a pedales en un helicóptero solar, con paneles solares ultraligeros situados en las hélices para suministrar electricidad a los cuatro motores eléctricos

El video muestra el primer vuelo tripulado del ingenio, que por extensión se ha convertido en el primer vuelo tripulado de un helicóptero alimentado exclusivamente por energía eléctrica de origen solar.

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