Por @Wicho — 27 de Junio de 2017

¿Dónde estarán las dichosas monedas?

Todos hemos visto fuentes llenas de monedas -lo de la fontana de Trevi es, quizás, el ejemplo paradigmático– echadas allí por turistas en busca de suerte o simplemente por el deseo de volver. Yo he visto también piscinas de un acuario en las que la gente echa monedas, supongo que también por eso de la suerte…

Pero la palma se la lleva, creo, una pasajera de un vuelo de China Southern Airlines, que antes se subirse a vuelo CZ380 entre Shanghai y Guangzhou, ya medio camino (o algo más) del WTF, no tuvo mejor idea que echar unas moneditas dentro del motor, no se sabe si por la buena suerte o por pedir por la paz mundial.

Las dichosas monedas

Como consecuencia de la ocurrencia hubo que abrir el motor hasta comprobar que no quedaba dentro ninguna moneda, por lo que el vuelo salió con casi seis horas de retraso.

Suerte, suerte, lo que se dice suerte, será que a la señora no le hayan puesto una buena multa, por ejemplo.

(Xutianran vía Pedro Tarrafeta).

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Por @Wicho — 27 de Junio de 2017

Diapo usada por Boeing en Le Bourget 2017Por ahora aún falta mucho para que sus características estén terminadas de definir y más aún para que tenga nombre, pero Boeing ya está hablando del que será su nuevo avión de tamaño medio, al que todo el mundo está llamando ya Boeing 797.

Se trata de un avión de dos pasillos de entre 220 y 270 plazas que quedaría entre el 737 y el 787. Su autonomía rondará las 10 horas o unos 9.500 kilómetros.

Las alas y el fuselaje –con el que quizás Boeing abandone la tradicional sección redonda– serán de materiales compuestos.

La idea es que sirva para tanto para operar entre aeropuertos con mucha densidad de pasajeros como para conectar aeropuertos de tamaño medio en vuelos de media distancia, lo que permitiría a aerolíneas y pasajeros evitarse los grandes aeropuertos.

Boeing estima un mercado de más de 4.000 unidades a lo largo de 20 años para este avión, que entraría en servicio alrededor de 2025.

(Vía CNN Money).

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Por @Alvy — 27 de Junio de 2017

CNN tiene uno de los ilustrativos vídeos que han circulado del incalificable incidente del Airbus 33 de Air Asia (Perth-Malasia) y en CNBC desarrollan los detalles profusamente: Shake, Rattle and Roll. ¡Ver para creer!

Lo que se ve es el estado de la cabina en la que volaban los pasajeros cuando tras un ¡Bang! gigantesco a los 75 minutos de vuelo todo comenzó a temblar como si aquello fuera el Apocalipsis. La causas no se han comunicado oficialmente todavía pero se habla de un fallo en uno de los motores: quizá (perdió un álabe de una de las turbinas), se estropeó la correa, estaba bloqueado o congelado… El caso es que tuvieron que dar la vuelta y regresar con un solo motor – la duración estimada del vuelo original era de 6 horas y no era plan seguir así. Pasaron dos horas así hasta que aterrizaron.

Algo estrambótico sucedió primero cuando el piloto pidió a los pasajeros del lado izquierdo que «vigilaran el motor por si veían algo raro» (desde la cabina de mando no se llegaba a ver).

Pero el summum llegó cuando el piloto pidió a todo el pasaje que por favor reazaran una oración, tras dejar caer un «yo también tengo miedo». No son precisamente las palabras de ánimo y liderazgo que se pueden esperar en esta situación, pero al menos eran honestas.

Cuando todo terminó –nadie salió herido– los pasajeros suspiraron aliviados. Con tanto tiempo para meditar hay hasta selfies con cara de agobio seguidas de risitas nerviosas. Pese a haber viajado «como en una lavadora» dijeron que toda la tripulación se comportó estupendamente, aunque algunos parecían un tanto recelosos con el asunto de que se les hubiera pedido rezar encomendándose al Altísimo.

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Por @Wicho — 26 de Junio de 2017

Contro de seguridad

Dentro de su campaña por hacer los aeropuertos aún más coñazo más seguros, las autoridades estadounidenses han escogido una nueva víctima para ser sometida a controles de seguridad especiales: los libros.

Sí, los libros. Esas cosas en formato árbol muerto que llevan existiendo varios cientos de años y que, en efecto, tienen mucho peligro. Aunque, que se sepa, nunca se han usado para derribas un avión o secuestrarlo.

Durante el mes de mayo los pasajeros que embarcaron en los aeropuertos de Missouri, Los Angeles, Boise, Colorado Springs, Detroit, Fort Lauderdale, Logan en Boston, Lubbock, McCarran en La Vegas y Sky Harbour en Phoenix, entre otros, se vieron obligados a sacar de su equipaje de mano libros, revistas y comida.

Una de las razones que aducen las autoridades es que así las bolsas van más vacías y se ve mejor lo que llevan en su interior al pasar por las máquinas de rayos X.

En cualquier caso, una vez fuera de las bolsas, el personal de la TSA se dedica a hojear rápidamente los libros, lo que ciertamente puede ser cuando menos incómodo y en según qué casos quizás causa de algún tipo de problema según el tema del libro.

Y lo peor es que John F. Kelly, el Secretario de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, dice que lo más probable es que se haga extensivo al resto de los aeropuertos del país. Y ya veremos si no se contagia al resto del mundo.

Por cierto que Kelly no descarta ampliar la prohibición de llevar dispositivos electrónicos mayores que un móvil en la cabina de pasajeros a todos los vuelos con origen y destino en los Estados Unidos.

Adoro volar, pero cada vez odio más el teatro de seguridad que lo rodea.

(The Telegraph vía PlaneTalking).

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