Por @Alvy — 24 de Abril de 2017

El Lilium es la última incorporación en la categoría de «pequeños aviones del futuro» que ha despegado en un aeropuerto de Bavaria/Munich (Alemania) hace unas semanas en su primer vuelo de pruebas. Su característica de diseño más destacada: es una aeronave de tipo VTOL: despegue y aterrizaje en vertical. Y muy bonita.

Como suele suceder con casi todos los ingenios del tipo «coche-avión», «avión personales» y «dron-avión» que hemos visto en los últimos años todavía está bastante lejos de ser un vehículo comercial, pero sus promotores están trabajando duramente para que de la fase de prototipo y el «al menos vuela» pase a ser algo más… palpable.

Su especificaciones, eso sí, son bastante impresionantes: completamente eléctrico está propulsado por 36 motores a reacción; las alas tienen 10 metros y 12 flaps: cambian del modo vertical a horizontal grácilmente tras el despegue, propulsándolo hacia adelante. Sobre el papel su velocidad máxima es de 300 km/h y su autonomía, 300 km.

El Lilium tiene capacidad para dos pasajeros y dicen que las baterías que utiliza son las mismas que se pueden encontrar en un automóvil Tesla. Su secreto: el hecho de pasar de vertical a horizontal lo antes posible para convertir toda la potencia en movimiento – en vez de quedarse simplemente parado en el aire «desafiando la gravedad».

De momento en el primer vuelo su aspecto es definitivamente más el de un dron que el un avión convencional (o un caza de despegue vertical). Además no ha habido huevos de pilotarlo desde el interior de la cabina –a lo Wright– sino que lo han hecho de forma remota. Pero todo se andará y, quién sabe, tal vez en unos meses o años haya avances significativos.

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Por @Wicho — 24 de Abril de 2017

El Antonov An-225 en Bangor
El Antonov An-225 en Bangor – Barry Shipley

Situada en el estado de Maine, la ciudad de Bangor tiene un aeropuerto sorprendentemente importante para los aproximadamente 33.000 habitantes que tiene la ciudad.

El truco está en que el estado de Maine está en el extremo noreste de los Estados Unidos, lo que coloca ese estado debajo de las rutas que unen la costa este de los Estados Unidos o incluso con Europa a través del Atlántico norte, aunque los mapas nos engañen respecto a eso.

Además la pista del aeropuerto, que en tiempos fue una base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, mide 3.487 por 61 metros y está preparada para recibir los aviones más grandes y pesados del mundo.

Por eso unos 10.000 vuelos anuales usan el Aeropuerto Internacional de Bangor como punto de repostaje programado, en especial en el caso de aviones de corto radio, en sus vuelos entre Europa y los Estados Unidos o viceversa.

Pero además el aeropuerto de Bangor es el aeropuerto del mundo en el que más aterrizajes de emergencia se producen del mundo, 1.170 en los últimos años según Anthony Caruso, uno de sus directores.

22 han sido por motivos de seguridad como algún pasajero poco recomendable a bordo, por ejemplo, 90 por problemas mecánicos, 95 por urgencias médicas, 254 por meteorología (aeropuertos de destino cerrado y cosas así) y 709 por problemas con el combustible.

Es importante destacar que la inmensa mayoría de estos desvíos por problemas con el combustible son por precaución, ya que cualquier aviador optará por hacer una parada para repostar ante la mínima duda de que puedan ir justos de combustible por un mayor consumo por haber tenido viento de frente más fuerte de lo previsto o por haber tenido que desviarse de su ruta preprogramada por cualquier causa.

La historia de este aeropuerto, con muchos detalles más, en La historia del aeropuerto con más aterrizajes de emergencia del mundo.

(Vía Controladores).

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Por Nacho Palou — 21 de Abril de 2017

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Esta semana un equipo de Packexe y del museo Aerospace Bristol se ha dado el gustazo de desenvolver el Concorde Alpha Foxtrot, el último de los 20 aviones supersónicos Concorde. Despegó por primera vez en 1979 y fue el último de estos aviones que dejó de volar en 2003. El primer concorde voló en 1969.

El avión se expondrá en el nuevo museo Aerospace Bristol que abrirá a finales de este año. Había permanecido envuelto con una capa de film protector mientras se realizaban trabajos de acondicionamiento en el hangar en el cual quedará expuesto.

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Envolver (igual que desenvolver) un Concorde no es tarea sencilla; en este vídeo se ve el proceso de embalaje del avión, a finales del año pasado.

Vía Cnet.

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Por @Alvy — 18 de Abril de 2017

En dos trepidantes minutos nos explican cómo era el recorrido de la Red Bull Air Race San Diego 2017, que este año congregó a algunos de los mejores pilotos del mundo.

En este tipo de carreras los aviones alcanzan velocidades de hasta 425 km/h en un recorrido de tipo slalom, en el que deben atravesar las puertas en el orden correcto. Debido a los giros que han de realizar se alcanzan aceleraciones de 10 g durante unos instantes… Algo fácil de ver en el vídeo e incluso de escuchar en el angustioso tono de la voz del piloto.

Las carreras son a dos vueltas y los aviones han de mantenerse siempre dentro de una zona de seguridad; una de las puertas hay que realizar un looping y, como puede verse, no están demasiado lejos del agua: la altura de las puertas es de 25 metros – y eso que hace unos años estaban todavía más bajas.

En este otro vídeo de Vocativ se pueden ver más imágenes, tremendamente coloridas y espectaculares – como en toda buena carrera.

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