Por @Wicho — 28 de Junio de 2016

Sobre el Valle de la Muerte
Alavionismo casi marciano sobre el Valle de la Muerte

Los aerotrastornados hacemos siempre lo imposible para conseguir un asiento de ventanilla cuando viajamos en avión, ya que lo de ir en cabina está complicado, porque sabemos que las vistas son espectaculares.

Pero ahora, gracias a la aplicación Flyover Country, disponible para Android e iOS, la experiencia puede ser aún mejor.

Esta permite colocar sobre un mapa las distintas etapas de un viaje –no hace falta ser extremadamente preciso, pues a la altitud de crucero de un avión el horizonte queda bastante lejos– y, una vez pintadas estas, lo que hace teniendo en cuenta el círculo máximo que une los distintos puntos de esta, cargar información a partir de distintas bases de datos acerca del tipo de terreno que se sobrevuela en la ruta, muestras geológicas extraídas, yacimientos de fósiles, y puntos de interés de la Wikipedia.

Carga de una ruta en Flyover Country

Una vez cargada la información de interés de la ruta puedes examinarla para decidir en qué lado del avión puede ser más interesante ir para aprovechar al máximo el viaje y después tienes la opción de guardar todos esos datos en el móvil para poder usarlos sin conexión a Internet.

Pero el truco más interesante de la aplicación es que, usando el GPS de tu móvil o tablet, que en la inmensa mayoría, por no decir en todos, funciona aún cuando esté en modo avión, Flyover Country es capaz de decirte en cada momento, si la recepción de la señal es lo suficientemente buena, dónde estás y qué se ve en ese momento por la ventanilla.

Ah, también sirve si vas en coche o andando, en cuyo caso carga franjas más estrechas de terreno.

(Fast Company vía Ed Yong).

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Por @Wicho — 23 de Junio de 2016

Patrulla Águila y Solar Impulse 2
La Patrulla Águila salió a dar la bienvenida al Solar Impulse 2 – Patrulla Águila

A las 5:38 UTC del 23 de junio de 2016 el avión eléctrico Solar Impulse 2, con Berttrand Piccard a los mandos, tomaba tierra en el aeropuerto de Sevilla, terminando con éxito el primer cruce del Atlántico de la historia en un avión eléctrico.

En total necesitó 71 horas y 8 minutos para cubrir los 6775 kilómetros de la ruta que le llevó del aeropuerto JFK de Nueva York al aeropuerto San Pablo de Sevilla, aunque casi parecen pocas comparadas con las 117 horas y 52 que necesitó André Borschberg para cruzar el Pacífico entre Japón y Hawaii.

NY – Sevilla
El Solar Impulse 2 realizó el trayecto a una velocidad media de 95,10 kilómetros por hora y una altitud máxima de 28000 pies, lo que equivale a 8534 metros

Este vuelo era la decimoquinta etapa de la vuelta al mundo de este avión, que si todo va bien terminará en los próximos días o a lo sumo semanas con su vuelta a Abu Dhabi, de donde partió en marzo de 2015.

Eso sí, no deja de ser irónico que hayan decidido usar España como una de las etapas de su aventura con objetivo de demostrar la utilidad de las energías limpias y renovables teniendo en cuenta que nuestro gobierno parece empeñado en ponerle un impuesto al Sol mediante ese absurdo peaje de respaldo que quiere aplicar a la producción de energía eléctrica para consumo propio mediante paneles solares.

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Por @Wicho — 20 de Junio de 2016

NY – Sevilla

A las 6:30 UTC del 20 de junio de 2016 el avión eléctrico Solar Impulse 2, con Bertrand Piccard a los mandos, despegaba del aeropuerto JFK de Nueva York rumbo a Sevilla, a donde espera llegar en poco más de cuatro días, dependiendo fundamentalmente de los vientos que se encuentre de frente y de los posibles desvíos que tenga que hacer para evitar condiciones meteorológicas adversas.

Piccard antes de despegar
Piccard antes de despegar

Durante este tiempo Piccard no podrá abandonar la cabina del SI2, en la que tendrá que pilotar, comer y beber, dormir, y hacer todas sus necesidades, un poco como los astronautas de los programas Mercury o Gemini. Lo del sueño es especialmente complicado, ya que tendrá que apañárselas con siestas de unos veinte minutos.

Leer anotación completa: «El avión eléctrico Solar Impulse 2 parte de Nueva York rumbo a Sevilla»

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Por @Wicho — 17 de Junio de 2016

Las unidades de memoria de las cajas negras
Las unidades de memoria de las cajas negras; a la izquierda la del CVR, a la derecha la del FDR

Pocas horas después de localizar y recuperar la unidad de memoria del CVR, el grabador de audio de la cabina, también ha sido localizada y recuperada la unidad de memoria del FDR, el grabador de datos de vuelo del EgyptAir MS804, desaparecido en medio del Mediterráneo el 19 de mayo de 2016.

Las dos han sido localizadas y recuperadas por el John Lethbridge, el barco especializado en operaciones de rescate contratado por las autoridades egipcias para la operación de búsqueda de los restos del MS804.

Con esto las autoridades tienen en su poder la parte fundamental de las dos cajas negras del avión.

Si las unidades están buen estado se intentará acceder a sus datos en los laboratorios del Departamento Central de Investigaciones Aéreas egipcio; si es necesario una reparación menor también serán ellos los que se encarguen de estay de la posterior lectura de los datos. Sólo en caso de que las unidades de memoria estén muy dañadas habría que enviarlas al fabricante para intentar su reparación.

De todas formas, si tenemos en cuenta que las unidades de memoria del vuelo AF447, estrellado en medio del Atlántico el 1 de junio de 2009, funcionaron a la perfección tras pasar cerca de dos años bajo el agua, mucho más tiempo de aquel para el que habían sido certificadas, es de suponer que con las del MS804 no haya ningún problema.

Acceder a los parámetros de funcionamiento del avión antes del accidente y a las conversaciones de los pilotos permitirá avanzar de una vez en el esclarecimiento de las causas del accidente, aunque aún pueden pasar varias semanas antes de que haya un informe preliminar al respecto.

Y, en cualquier caso, el análisis de los datos de las cajas negras es sólo parte de una investigación mucho más exhaustiva que incluirá el estado físico y mental de los pilotos y resto de la tripulación, el historial del avión, y muchos otros factores.

Un accidente aéreo normalmente se produce por una cadena de errores, no por una causa única, y aunque nadie puede hacer nada ya por las víctimas –sólo ofrecer una explicación a sus seres queridos– lo que se aprenda de este accidente, igual que de todos los demás, debería servir para hacer aún más seguro volar en avión.

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