Por @Alvy — 10 de Septiembre de 2017

Manuscrito Voynich

El Manuscrito Voynich es uno de esos misterios criptográficos de la antigüedad –se data en el siglo XV o XVI– sobre el que han circulado recientemente noticias acerca de su descifrado. Es uno de esos misterios criptográficos sobre los que han circulado mil estudios, donde no se sabe bien ni siquiera cuál es su origen, si es una falsificación o no… En fin, todo un «caso del misterio» para los amantes de los códigos, los libros antiguos y la historia. Se puede leer más sobre él en la colección Beinecke de Yale: The Voynich Manuscript:

Se trata de un libro de unas 200 páginas escrito en un alfabeto completamente desconocido, pero que supera algunas pruebas que indican que el texto y el código en que está escrito no son aleatorios… Pero sobre el que los expertos no han conseguido arrojar todavía ninguna luz.

La historia del manuscrito Voynich se remonta a hace siglos, y muchos de los grandes criptoanalistas del mundo intentaron descifrarlo sin éxito.

El asunto ha revivido un poco porque Un profesor llamado Nicholas Gibbs ha asegurado haber resuelto el enigma del texto, que además resultaría ser algo relativamente simplón «que a nadie se le había ocurrido». La noticia ha circulado por diversos sitios de información general y por muchos foros y redes sociales –generalmente de baja calidad– aunque se la han llegado a colar hasta a Ars Technica (aunque luego ha rectificado) mientras que otros sitios más especializados como Cipher Mysteries explicaban lo absurdo de esa solución.

Según Gibbs el código en el que está escrito no es más que una especie de taquigrafía del latín clásico, una versión abreviada de escritura (generalmente de palabras a letras y a veces a otros signos). En cierto modo sería algo así como si dentro de 300 años alguien se encontrara con una receta o informe médico actual sin demasiado contexto: algo como «TM RI» podría ser «tumor riñón izquierdo» (aunque quizá también «tasa de mortalidad de la radiación ionizante», vaya usted a saber). En el Voynich habría códigos como aq = aqua (agua), ris = radicis (raíz), con = confundo (mezcla), etcétera.

Voynich + Gibbs

El contexto y dibujos del libro (que lleva años escaneado a alta resolución a disposición de cualquiera que se animara a descifrarlo) indican que –para complicar la cosa– podría ser una especie de libro de consejos de salud para mujeres, quizá incluso sólo un índice, y que muchas de sus páginas son un recetario de medicinas o remedios diversos – lo cual puede cubrir desde lo espiritual a lo ritual y fantástico. Según la descodificación en un párrafo dice «las mujeres enfermas deben tomar baños», justo al lado un dibujo de una mujer haciendo precisamente eso.

Puede que el código fuera tan enrevesado por pura practicidad (como en el caso de médicos o taquígrafos), quizá porque era para uso propio, quizá para que nadie más pudiera leerlo. Los análisis matemáticos de los criptógrafos siempre han parecido indicar que tiene cierta estructura y que no son símbolos simplemente al azar.

Hay varios problemas con esta teoría: primero, que Gibbs no ha ofrecido la traducción de todo el texto – algo básico si lo has descifrado, ¿no? Segundo que la gramática resultante no es puramente latina, de modo que parece que la «traducción» está completamente forzada para que diga lo que el traductor quiere que diga.

Finalmente, la narrativa que rodea el asunto es un tanto confusa: el hallazgo no se compartió con la comunidad linguística, de historiadores medievales y criptógrafos; lo de que era una especie de tratado de medicina ya se sabía y su «descubridor» parece más interesado en grabar una serie para televisión que otra cosa.

Así que de momento parece que el secreto del Manuscrito Voynich seguirá guardado por algún tiempo más.

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Por Nacho Palou — 8 de Septiembre de 2017

Scott webb 270034

La mochila de las 72 horas es una bolsa o mochila preparada y cargada con algunos objetos y recursos que son útiles y hasta pueden salvar vidas en caso de emergencia, según Cruz Roja Guatemalteca.

La mochila debe estar lista para cogerla y salir pitando en caso de necesidad, en cualquier momento, y contener al menos:

  • Botella de agua.
  • Linterna y/o barras de luz química
  • Alimentos no perecederos (galletas, chocolatinas, latas,...)
  • Mechero o cerillas
  • Navaja o herramienta multiusos
  • Radios con pilas
  • Muda de ropa
  • Kit de higiene personal (jabón, cepillo de cientes, papel,...)
  • Mapas locales
  • Teléfono móvil
  • Carnet de identidad o pasaporte
  • Datos de contacto (emergencia, familiares y amigos)
  • Botiquín de primeros auxilios y medicamentos necesarios o recetados
  • Copias de llave de casa y vehículo
  • Dinero en efectivo, billetes pequeños
  • Silbato
  • Saco de dormir
  • Lápiz y papel

La lista más detallada está en la mochila o maletín de las 72 horas y también en mochila 72 horas. Como indica su nombre debe contener los suficiente (caso de agua y comida) como para mantenerse sin nada más durante ese tiempo, durante tres días, que es el tiempo que se considera necesario para que los servicios de emergencias y de rescate restablezcan la normalidad después de una catástrofe.

Fotografía de Scott Webb en Unsplash.

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Por @Alvy — 2 de Septiembre de 2017

Facebook ha mostrado un mapa del mundo creado con una nueva tecnología que combina fotografías de satélite de alta resolución (de DigitalGlobe) que luego se mejoran mediante algoritmos de inteligencia artificial y se filtran con los censos de población de cada lugar. Dicen haber procesado miles de millones de imágenes, de las cuales el 99 por ciento es terreno donde no vive nadie.

El resultado es que se puede detectar «cualquier estructura construida por el hombre» con un tamaño de al menos 5 metros – lo cual equivale según dicen a poder indicar los lugares «en donde viven –o por proximidad viven– personas del todo el planeta».

En el análisis de prueba emplearon datos de 20 países, unos 22 millones de kilómetros cuadrados y 350 TB de imágenes (correspondientes a unos 15.000 millones de fotografías). Entre sus aplicaciones: poder crear mapas de cobertura idóneas sobre los que desplegar diversas tecnologías de conexión a Internet, tales como drones o satélites.

(Vía The Daily Mail.)

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Por @Alvy — 2 de Septiembre de 2017

RealTimeWWII

Alwyn Collinson tiene la cuenta de Twitter @RealTimeWWII dedicada a narrar momento a momento todo lo que sucedió desde el primer día en la Segunda Guerra Mundial. El otro día completó el ciclo de seis años (1939-1945) y ha empezado de nuevo con más material y aportaciones de sus seguidores (más de 400.000). De modo que seguirla es como leer lo que sucedió entonces, día a día, exactamente 78 años después.

Ignorando todos los prolegómenos, la que se considera «fecha oficial» es el 1 de septiembre, cuando Alemania invadió Polonia. Curiosamente todavía no se había declarado oficialmente la guerra y más curiosamente –como explican los primeros tuits– intentaron que todo pareciera un ataque de los polacos a un puesto fronterizo Alemán, incluyendo emisiones de radio falsas (un nazi hablando en polaco), víctimas nazis «falsificadas» (prisioneros asesinados y vestidos como nazis)… Un fake news en toda regla que muchos se tragaron (para variar). Yo ya puedo afirmar que he aprendido cosas nueva desde el primer día.

La guerra terminó oficialmente el 2 de septiembre de 1945 con la firma de la rendición de Japón (las bombas atómicas estadounidenses se lanzaron los días 6 y 9 de agosto sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente), de modo que duró 6 años y un día. (Y todavía quedaron algunos japoneses luchando en China que se rindieron un poco después, el 9 de septiembre.)

La cuenta de seguimiento de la historia también tiene equivalente en español: @TiempoReal_IIGM, donde @Alexis_tm traduce los tuits a español desde Perú dos o tres veces por semana, según le permite el tiempo.

(vía @TeoRuiz.)

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