Por @Alvy — 18 de Febrero de 2017

Raymond SmullyanEstos días tuvimos noticias de que había fallecido Raymond Smullyan a los 97 años. Este venerable filósofo, lógico, matemático y mago estadounidense popularizó entre otras cosas el conocimiento de la lógica a través de sus libros de acertijos y problemas divulgativos, en los que nunca faltaba un toque de humor. Enseñó entre otros sitios en Princeton y la Universidad de Nueva York y trabajó con Alonzo Church (el pionero de la computación) en la preparación de su doctorado.

¿Por qué debería preocuparme por la muerte? ¡No es algo que vaya a suceder mientras viva!

– Raymond Smullyan

Como a tantas otras grandes figuras creo que muchos conocimos a Smullyan gracias a Martin Gardner, quien presentó muchos de sus problemas lógicos en su columna de Scientific American. Luego Ediciones Cátedra nos acercó con aquellos maravillosos libros de tapa naranja a sus volúmenes de lógica, con maravillas como ¿Cómo se llama este libro? (1978), ¿La dama o el tigre? (1982) o Alicia en el país de las adivinanzas (1982).

Eran libros de suave pero duro aprendizaje: con cada nuevo problema planteado daba otra vuelta de tuerca a las reglas y volvía a desafiar a la intuición, con fantásticos personajes que siempre mentían o siempre decían la verdad (caballeros y bribones, vampiros locos que entienden todo al revés y además siempre mienten, y complicaciones aún mayores). De ahí se podía seguir, página a página, a las paradojas lógicas y los teoremas o las curiosidades del infinito. Seguro que Spock hubiera lidiado sin problemas con estos volúmenes, pero para el resto de los mortales nos hizo aprender con sudor (imaginario) y dolores de cabeza (real).

Otros de sus trabajos más espectaculares, de hecho mi favorito, son los problemas de ajedrez de análisis retrógrado: enigmas de ajedrez en los que no hay que razonar cómo conseguir el jaque mate en tantas jugadas, sino qué sucedió anteriormente en una partida. ¿Cuál fue el último movimiento que se hizo? ¿En qué casilla capturaron a la dama negra? ¿Qué figura invisible hay en una esquina? De este estilo son Los misterios de ajedrez de Sherlock Holmes (1979) y otros.

En otro estilo filosófico también profundizó en el campo del taoísmo, un sistema de filosofía de vida que según decía resolvía la mayor parte de los problemas filosóficos y además los integraba con la matemática y la lógica de forma coherente. Al respecto y tocando la cuestión del libre albedrío dejó una curiosa conversación entre un mortal y un dios que merece la pena repasar.

En sus últimos años Smullyan se dedicó a otra de sus grandes aficiones: la música y el piano.

Qué mejor homenaje a modo de despedida que dejar uno de sus célebres problemas (vía Cliff Pickover y Amy Padnani – allí está la respuesta):

Un comerciante compra un pájaro por 7 dólares, lo vende por 8, lo vuelve a comprar por 9 y lo vende por 10. ¿Cuál es su beneficio?

A: Ninguno. Ni gana ni pierde
B. Ninguno: pierde 1 dólar
C. 1 dólar
D. 2 dólares

Más homenajes sobre el profesor:

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Por @Alvy — 14 de Febrero de 2017

Faro de Alejandría Lego

Un aficionado llamado BrickBelt ha enviado esta propuesta de proyecto a Lego: el faro de Alejandría. La idea es recrear el simbólico faro con unas 500 piezas, en una versión de unos 25 cm de altura. Su precio: unos 40 dólares.

El faro era una de las siete maravillas del mundo antiguo; medía unos descomunales 120 metros de altura y era la estructura más alta del mundo de su época. Su construcción se cree que data del año 280 a.C. y se mantuvo como símbolo de la ciudad egipcia hasta el año 1300 o 1400 más o menos, cuando quedó dañado irremisiblemente por un terremoto. Luego se aprovecharon sus restos para otras construcciones de la ciudad.

Faro de Alejandría Lego

El proyecto se puede votar durante todo este año y si consigue suficientes apoyos puede que se convierta en realidad.

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Por Nacho Palou — 14 de Febrero de 2017

Inspirado por este vídeo de TheBackyardScientist, Austin explica en el vídeo cómo construir pequeños cohetes con una impresora 3D y un cartucho de 12 gramos de CO2 comprimido, los que se utilizan en armas de aire comprimido y pistolas de paintball.

Para facilitar las cosas los archivos .stl para la impresión 3D se pueden descargar de Thingiverse, con las medidas listas para encajarlos en un tubería estándar de PVC y a la vez albergar la botella de CO2.

Y como se trata de aprender conceptos básicos de astronáutica, también hay una enlace que sobre la estabilidad de los cohetes que explica cómo calcular el centro de gravedad y el centro de presión de un cohete. Este principio elemental es válido para cualquier cohete, también para los impulsados por agua a presión que se emplean para este tipo de ejercicios en las escuelas.

A pesar de su pequeño tamaño los cohetes de Austin fueron capaces de alcanzar alturas de hasta 80 metros gracias, en buena parte, a su cuidada estabilidad.

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Por Nacho Palou — 13 de Febrero de 2017

Esta especie de peonza construida por el youtuber Giaco Whatever obtiene el impulso para comenzar a girar gracias a un chorro de aire a presión, parecido a una turbina de Tesla grandemente simplificada y tosca.

Pero la finalidad de la peonza de Giaco no es resultar eficiente en su funcionamiento, sino destruir cuanto más mejor todo aquello que se pone en su camino mientras se desplaza girando sobre sí misma. La peonza dispone de un par cuchillas que sobresalen al estilo de los carros romanos en la película Ben-Hur.

Además, al más puro estilo de artilugio asesino de relato de Stephen King, la peonza de Giaco hace gala de su instinto asesino retrocediendo para terminar lo empezado con las ceras de colores. Y todavía el público pide más muerte y destrucción sugiriendo cuchillas más largas y al rojo vivo

Globos, salchichas, ceras de colores, botes a presión, latas de refresco, barreños, kiwis,... cualquier cosa queda para el arrastre tras al paso de la peonza. Así que se trata de un trasto bastante peligroso y todo aviso al respecto es poco.

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