Por Nacho Palou — 22 de Mayo de 2018

En caso de guerra

Según The Guardian el gobierno sueco está enviando a casi cinco millones de hogares un folleto titulado “En caso de crisis o guerra”.

La guía contiene “información en el que se indica a la población, por primera vez en más de medio siglo, qué hacer en caso de guerra (...) y cómo cubrir las necesidades básicas de alimentos, agua y calefacción, qué significan las señales de alarma, dónde encontrar refugios antiaéreos y cómo contribuir a la ‘defensa total’ de Suecia.”

Con una veintre páginas la guía sueca es mucho menos completa que la (macgiveriana y por ahora insuperable) guía de supervivencia de Tokio (ante terremotos y otros desastres, naturales o no.)

guía de superviviencia urbana
La guía de supervivencia de Tokio ante terremotos y otros desastres, naturales o no.

La guía sueca se puede cotillear en inglés y en formato PDF: If Crisis or War Comes.

Vía Boing Boing.

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Por @Wicho — 9 de Mayo de 2018

Si la Tierra es más o menos esférica su circunferencia mide 360º. Si dividimos esos 360º entre las 24 horas de un día tendría que bastarnos con 24 zonas horarias. Aunque en realidad usamos 25, ya que van de -12 horas a +12 horas pasando por el cero, con lo que las zonas horarias de los extremos en realidad son la mitad de anchas que las demás.

Pero esas líneas son sólo teóricas y dado que cada país puede escoger la zona horaria que usa hay numerosas excepciones y cosas cuando menos curiosas. China, por ejemplo, que debería tener cinco zonas horarias, usa una sola para todo el país, la de Beijing, lo que hace que en el extremo oeste del país el mediodía solar pueda llegar a ocurrir sobre las 3 de la tarde. Esto hace también que si cruzas de China a Afganistán la diferencia horaria sea de tres horas y media.

Afganistán, por cierto, usa UTC +4:30, y no es el único país con zonas horarias ajustadas a 30 minutos. Hasta los hay que ajustan a 15 ó 45 minutos. Pero entre los de 30 minutos de diferencia Australia se lleva la palma porque durante parte del año su zona continental tiene tres zonas horarias… que se convierten en cinco cuando entra en vigor el horario de verano.

Y luego viene todo el follón alrededor de la línea de cambio de fecha, con países que han avanzado y retrocedido en el tiempo, islas que apenas están a 70 kilómetros de distancia pero cuyos horarios están separados por 24 horas (25 cuando está en vigor el horario de verano), o islas que están en UTC +14.

Una consecuencia de esto es que cada día hay un momento en el que hay tres días del calendario en uso al mismo tiempo. Cuando son las 10:30 de la mañana de un miércoles en el Reino Unido son las 23:30 del martes en Niue y las 00:30 en las islas de la Línea, que pertenecen a Kiribati.

Lo de Kiribati también tenía delito, por cierto, ya que por la diferencia horaria entre los varios grupos de islas que lo forman sólo cuatro días de la semana coincidían en días laborables para todas, pues algunas estaban al otro lado de la línea de cambio de fecha. Esto cambió en 1995 cuando Kiribati adoptó +13 y +14 para los dos grupos de islas que quedaban al otro lado, y de ahí la «chepa» que tiene la «línea» de cambio de fecha a su altura.

Un delicioso cacao maravillao fenomenalmente explicado en este vídeo, que viene a demostrar una vez más que los humanos somos expertos en modificar los estándares según como nos convenga… y que permite intuir por qué a los programadores les da un cierto miedo escénico meterse con asuntos de fechas, horas y zonas horarias.

No me extraña que haya algunos que quieran acabar con las zonas horarias.

El vídeo está en inglés pero la traducción automática de subtítulos funciona muy bien.

(Llegué al vídeo vía un tuit de Simon Kuestenmacher).

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Por @Alvy — 9 de Mayo de 2018

Resource Watch

Resource Watch es un estupendo recurso en la Web que combina datos abiertos con mapas a nivel global para explorar y visualizar datos de diversas fuentes sobre el medio ambiente, las ciudades, los recursos naturales, y en general el estado del planeta.

En total hay más de 200 conjuntos de datos diferenciados en distintos temas: ciudades, energía, alimentación, clima, agua, sociedad, océanos y bosques. Se puede ver cada uno de ellos sobre el mapa –que es una combinación de los estupendos OpenStreetMap + Mapbox– e incluso se pueden combinar dos o más para analizar visualmente esa información. Para quien esta información sea relevante puede ser un sitio en el que perderse horas y horas o días enteros explorando.

Resource Watch Topics

Entre las diversas visualizaciones se incluyen los datos sobre recursos hídricos, incendios, zonas de cultivo – pero también densidades de población, la probabilidad de que se urbanicen diversas áreas de cada país o el índice Gini (una medida de la desigualdad económica). Por esto sus creadores explican que pueden utilizarlo desde estudiantes a investigadores, organismos públicos o periodistas.

La filosofía del proyecto es tan abierta como es posible: tienen su página en Github, un blog donde explican diversos temas y un FAQ con las preguntas más frecuentes, por ejemplo cómo citar los trabajos, descargar los datos para su análisis o cómo contribuir con nuevos conjuntos de datos. El diseño y herramientas con que se ha creado la web –otra pequeña maravilla– es obra de Vizzuality.

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Por Nacho Palou — 4 de Mayo de 2018

Pie in the sky jetblue

Una promoción limitada de la compañía aérea JetBlue, bautizada como Pie in the Sky, ofrece la posibilidad de hacer un pedido desde Los Ángeles a la pizzeria Patsy’s de Nueva York y que te la lleven a casa gratis. La promoción comienza el próximo día 9 de mayo (y hasta el día 11) y estará limitada a 350 pedidos al día.

Eso sí, hay que calcula bien cuándo encargar la pizza porque el pedido tiene que volar desde Nueva York hasta Los Ángeles. Según JetBlue la pizza se prepara en el día en la pizzería Patsy's del East Harlem y se hornea en su horno de carbón. Después se mete en el avión con destino a Los Ángeles donde al llegar pasa de nuevo por la cocina y se preparada para la entrega en casa del cliente.

El precio del pedido dependerá de la pizza, pero desde 12 dólares puedes pedir una pizza de queso (15 dólares con peperoni) preparada a 4.000 kilómetros. Toda una patada al medio ambiente, pero también tiene su aquel.

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