Por Nacho Palou — 23 de Marzo de 2017

El diseño de esta casa está determinado por la curva del televisor

Esta vivienda impresa en 3D en apenas 24 horas por la firma de ingeniería Apis Cor, en Rusia, tiene la particularidad (promocional, por supuesto) de que su diseño circular tiene el mismo radio de curvatura que la pantalla curva del televisor Samsung JS9500 TV que cuelga en una de sus paredes. O más bien que cuelga de la única pared que tiene la vivienda de 38 m².

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Por @Alvy — 23 de Marzo de 2017

El reloj de la torre de Union Square, Nueva York (CC) Alvy

Este próximo domingo se produce el desplazamiento temporal de la primavera, mi día favorito por excelencia. Como cada año, sucede entre sábado y domingo pero técnicamente es el propio domingo. Hay que adelantar una hora el reloj. Las 2:00 de la madrugada del domingo pasarán a ser las 3:00. Tendremos un día de tan solo 23 horas y dormiremos una hora menos.

Este tradicional cambio debido al Horario de verano se realiza dos veces cada año; el opuesto se da el último domingo de octubre. Desde hace semanas se nota que estamos «ganando» unos tres minutos de luz solar cada 24 horas, lo cual es toda una alegría para el cuerpo. 60 minutazos de golpe alargarán las tardes notablemente (aunque por la mañana se haga «de día» más tarde).

¿Qué novedades tenemos este año?

Desde hace algunos años hay cada vez más movimientos protestando por la existencia del horario de verano en nuestro territorio. En concreto el colectivo Reforma horària propone entre otras medidas suspender el cambio horario de verano al carecer de sentido actualmente (se generalizó en los años 70 y 80 por la crisis del petróleo, para «aprovechar más la luz del sol»). Además de eso piden «recuperar las dos horas de desfase horario en relación al resto del mundo» y recuperar el huso GMT al que geográficamente pertenecemos de forma natural.

Al respecto se organizaron ya hace años hasta peticiones en Change.org. Pero irónicamente hay también iniciativas exactamente al contrario: Lighter Later. Incluso se propuso adelantar el primer time televisivo a ver si con eso las masas aborregadas seguían el mismo camino… pero nada.

Algunos políticos han intentado agarrar el toro por los cuernos, pero ha resultado esquivo y seguimos igual: La ministra Báñez puso encima de la mesa el cambio de huso horario pero los comercios no terminan de estar de acuerdo. De momento seguimos como estábamos hace casi cincuenta años.

Como puede comprobar cualquier que salga a la calle o vea a la gente entrevistada en televisión estos días la «opinión de la calle» sobre el cambio de horario en primavera suele ser positiva: la gente dice al día siguiente que se siente «con más sueño» pero también que se nota «genial» debido a que hay más horas de luz y actividad por las tardes.

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{Foto: Union Square Clock Tower, NYC (CC) Alvy}

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Por @Alvy — 22 de Marzo de 2017

Escher en el Palacio de Gaviria (CC) Alvy / https://www.flickr.com/photos/alvy/33554093216

Hoy he tenido la oportunidad de escaparme a visitar Escher en el Palacio de Gaviria es una exposición sobre la vida y obra del increíble y siempre sorprendente Maurits Escher (1898-1972) producida por el grupo italiano Arthemisia, que ha aprovechado un espacio antiguo como es el viejo edificio rehabilitado en pleno centro de Madrid (calle Arenal) como marco de la exposición.

Hay unas doscientas obras expuestas de todas las épocas el artista neerlandés, desde las de los primeros años de Escher (años 20 y 30) a las últimas (años 70), así como un vídeo-resumen de unos cinco minutos, varias cabinas especiales para hacerse fotos curiosas con espejos y algunos interactivos con los que comprobar cuestiones sobre la percepción visual, revisar los diarios de Escher y algunas de sus fotos personales.

Quien conozca bien su obra o haya podido ver en su día Los universos infinitos de M.C. Escher (Granada, 2011) o M.C. Escher. El arte de lo imposible (Madrid, 2006) no descubrirán demasiadas cosas nuevas: la exposición es relativamente pequeña, mucho más que aquellas superproducciones donde había más obras, vídeos y otros aderezos.

Además de las clásicas obras con sus figuras imposibles (Belvedere, Subiendo y bajando) –que curiosamente son muchas menos de las que la gente cree que tiene– y sus perspectivas y personajes increíbles (Relatividad, Reptiles) había también alguna que otra pequeña obra curiosa: postales, ex-libris y emblemas.

Lo más destacado, para mi gusto: que había muchas obras sobre los pueblecitos de la costa italiana (Scilla, Atrani) y la sección de Escher en la cultura popular, con obras alternativas de los trabajos del artista, desde cómics a portadas de vinilos (Pink Floyd, Scaffold) o fragmentos de películas (Laberinto, Los Simpsons, Noche en el museo: El secreto del faraón).

Finalmente, tres menciones obligadas:

  • Toda una alegría ver que una de las pantallas de vídeo proyectaba Inspirations (2012), de Cristobal Vila, una preciosa y relajante videocomposición en 3D con las obras de Escher como transfondo. Hay que revisarlo a fondo por sus infinitos detalles.
  • Hay un buen trabajo y vídeos explicativos sobre Galería de grabados, una de las más «matemáticas» obras de Escher, así como del efecto Droste. En uno de ellos puedes hacerte una especie de meta-selfie dentro de la mismísima galería.
  • El ambiente es extraño y ligeramente tenebroso, muy apropiado. Hay quien me ha dicho que ha apreciado tanto el entorno del palacio y sus curiosas habitaciones de techos altos como la exposición en sí misma. Aunque del palacio también lo califican como «recuperado» más que «restaurado», porque algunos lugares se siguen viendo envejecidos y llenos de polvo – algo extraño, que no sé si será el efecto que buscan los productores.
  • M.C. Escher era un gran admirador de Johann Sebastian Bach y en las vitrinas había varios vinilos que así lo atestiguan. Dicen que encontraba en él inspiración por su perfección técnica y la estrecha relación con matemática de sus composiciones. También hay una edición del libro Gödel, Escher, Bach en la zona pop.
  • Otra pieza destacada en vídeo era Pi, de Kate Bush (2005) que resulta bastante psicodélica y cuya letra consiste en los decimales de pi. Todo ello combinado con una coloreada Metamorfosis de Escher de fondo. La verdad, no sé si se trata del vídeo auténtico de la artista o del montaje de algún fan, pero en la exposición se estaba proyectando tal cual.

Ver a Escher en el Palacio de Gaviria resulta una exposición «obligatoria» para los aficionados a Escher y también puede servir para descubrirles el artista a quienes no lo conozcan «tanto», porque dicen de él que es probablemente el artista cuyas obras pictóricas tienen el mayor reconocimiento del mundo.

{Foto: Escher en Gaviria (CC) Alvy}

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Por @Wicho — 20 de Marzo de 2017

A las 10:28 UTC del 20 de marzo de 2017 –una hora más en España peninsular– se producía el equinoccio de marzo, que marca el principio de la primavera en el hemisferio norte y del otoño en el hemisferio sur.

El día del equinoccio, ya sea el de marzo o el de septiembre, el terminador terrestre –la línea que separa el día de la noche– es vertical y conecta el polo norte y el polo sur.

Equinoccio

Esto hace que el día y la noche sean casi iguales, pero no del todo ni en todas partes, aún a pesar de que equinoccio significa precisamente «noche igual».

En Cádiz, por ejemplo, este 19 de marzo de 2017 sí hay 12 horas exactas de sol. Pero en Madrid y en A Coruña hay 11:59 horas, en Reikiavik 11:53, en Bogotá 12:06 y en Quito, que está unos kilómetros al sur del ecuador, 12:07.

Esto es así porque el día del equinoccio es aquel en el que el plano del ecuador terrestre pasa por el centro del Sol pero resulta que el Sol no es un punto sino una bola incandescente más bien grande, lo que complica un poco las cosas.

Así, si definimos el amanecer como el momento en el que el Sol aparece sobre el horizonte y el anochecer como el momento en el que desaparece resulta que en esos dos momentos el centro del Sol está por debajo del horizonte. Y si a eso le añadimos que la refracción atmosférica hace que veamos el Sol un rato antes de que su borde real aparezca en el horizonte por la mañana y unos minutos después de que desaparezca por la tarde pues ya la tenemos liada porque dependiendo de la latitud desde la que lo observes el Sol aparecerá y desaparecerá en un momentos distintos; de ahí la diferencia de horas de luz en el día del equinoccio en las ciudades citadas.

De hecho en Bogotá fueron los días 22, 23, 24 y 25 de febrero de 2017 los que tuvieron 12 horas de sol, en Reikiavik será el 20 de marzo el que tenga 11:59 horas de luz frente a las ya mencionadas 11:53 del día 19 y a 12:06 el día 21…

Y en Quito durante todo el año la duración del día está entre las 12:06 y las 12:08 horas, con lo que nunca tienen un día más corto que la noche, mientras que por encima de los círculos polares hay al menos un día al año en el que el Sol no sale o no se pone, algo que llega a su extremo en los polos propiamente dichos, donde seis meses al año es de día y seis meses al año es de noche.

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