Por @Alvy — 2 de Diciembre de 2016

Globos metálicos

Pobres globitos… ¿Qué mal habrán hecho?

El otro día me encontré con este aviso en el Metro de Gran Vía de Madrid, un céntrico lugar por donde en estas fechas la gente pasea con el tradicional ánimo navideño y donde Mickey, Depredador o el perrito de la Patrulla Canina aprovechan para vender globos de helio a los niños.

El problema es que estos globos, cuyo recubrimiento es Mylar o papel aluminio –gracias al cual resisten inflados varios días, incluso semanas– es conductor de la electricidad. Si un globo de este tipo «se escapa» en el Metro subirá hasta el techo. Y si la mala suerte quiere que las corrientes lo lleven al sitio inadecuado…

¡Boom! (00:25, dentro del túnel). El incidente que grabó una cámara de seguridad en vídeo y que relatan en el noticiario sucedió en 2015, cuando uno de estos globos se escapó (no se sabe a quién, eran las 7 de la mañana) y circuló por la estación hasta llegar a la vía, y de ahí al túnel. Entonces se enredó y cortocircuitó la catenaria que alimenta de electricidad a los trenes.

Según cuentan hubo un pequeño conato de incendio de por medio y el cortocircuito provocó un parón eléctrico de casi una hora de duración – en plena hora punta. Todo un trastorno para los viajeros madrugadores de aquel día. Desde entonces cuando hay aglomeraciones masivas en las estaciones cercanos a donde se venden globos se instala este «recordatorio de prohibición de forma preventiva». Así que quien lleve un globo tendrá que volver con él andando a casa.

Aviso de globos metálicos / @CarolinaD

@CarolinaD también se asombró con la «peculiar prohibición», y compartió su foto en Twitter. Para el año que viene sugerimos a los responsables del Metro que añadan una frase al cartel: «Pueden provocar cortocircuitos», a modo de explicación para las mentes curiosas.

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Por @Alvy — 30 de Noviembre de 2016

Google Earth en time-lapse

La actualización de este año del Google Earth Timelapse (se presentó en 2013) ha añadido nuevos petabytes de datos a un proyecto ya de por sí espectacular. Se trata de un estupendo trabajo que utiliza el motor de cartografía de Google Earth con una tecnología llamada Time Machine desarrollada por el Create Lab de la Carnegie Mellon. Son básicamente timelapses interactivos de fotos satélite de la Tierra, «libres de nubes» obtenidas durante algo más de tres décadas (entre 1984 y 2016).

Hacerse una idea de la dimensión del proyecto es complicado: en total hay más de 5 millones de imágenes, la mayor parte del programa Landsat. Las imágenes se pueden desplazar como los conocidos Mapas Google: arrastrar, hacer zoom en los detalles o «moverse en el tiempo» con el ratón usando la barra que va de 1984 a 2016.

Como puede verse en el vídeo de demostración (hay más en el tour de Google Earth Timelapse en Youtube) se puede disfrutar tanto de la evolución natural de ríos y glaciares al surgimiento de mega-construcciones (como las plantas solares de China) o incluso de ciudades completas nacidas de la nada, como Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos.

En España también hay zonas interesantes de revisar; así a bote pronto, la tremenda ampliación del Aeropuerto de Madrid-Barajas y su entorno (incluyendo los recintos feriales de IFEMA y el Parque Juan Carlos I), el crecimiento del «Mar de plástico» de Almería (también conocido como la estructura humana visible más fácilmente detectable desde el espacio) o la mega-ampliación del Puerto de Barcelona.

En el blog de Google hay una explicación técnica de algunos de los detalles de esto que llaman la visualización más detallada hasta la fecha del planeta Tierra, tanto en el tiempo como en el espacio. A saber:

  • El motor de Google Earth maneja mil billones de píxeles (1015)
  • Se combinaron 33 imágenes completas de la Tierra de 3,95 TB cada una
  • Y se dividieron en 25 millones de bloques de vídeo a multi-resolución

El resultado es toda una maravilla visual y tecnológica, tanto por las películas seleccionadas como –sobre todo– por la posibilidad de examinar el planeta en busca de lugares interesantes en los que observar el efecto del paso del tiempo.

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Por @Alvy — 28 de Noviembre de 2016

Nuestro amigo Gali nos pasó hace tiempo este vídeo de Londonist que no habíamos tenido tiempo de ver pero que es muy curioso; se trata del Post Office Railway, el «trenecito» de la oficina de correos de Londres. En el vídeo puede verse en acción, pero aunque no tiene «página oficial» en la Wikipedia hay mucha más información.

Esta línea subterránea tenía unos 10,5 kilómetros de longitud y 8 estaciones, desde la oficina de correos de Whitechapel a la de Paddington. Estaba gestionada por correos con ayuda del Metro de Londres y funcionó entre 1927 y 2003. Se considera una de las maravillas subterráneas de la capital, que por otro lado está llena de este tipo de pasadizos, recovecos y lugares peculiares y secretos.

Durante casi un siglo el trenecito eléctrico recorrió los túneles a velocidades de hasta 64 km/h, con el objetivo principal de mover grandes sacas entre las principales oficinas de clasificación. Al parecer estuvo activa también durante la guerra, pero con la llegada del nuevo siglo su mantenimiento la hacía cinco veces más cara que el transporte terrestre – de modo que tuvo que replantear su uso y anunciar su cierre.

Como las instalaciones eran de acceso restringido lo que se sabe de ella se debe en parte a que un grupo de «exploración urbana» se coló en 2011 y tomó notas y fotografías con bastante detalle. Sorprendentemente la instalación estaba casi en perfecto estado, de modo que se ha planteado abrir una parte como museo para que el público pueda visitarla hacia 2020.

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Por @Alvy — 28 de Noviembre de 2016

El disco del proyecto Rosetta que incluye en forma de microfilmación analógica muestras de 1.500 lenguajes de la humanidad y que se ha enviado incluso en sondas especiales a modo de copia de seguridad muy, muy lejana, existe ahora en versión «nano». Se llama NanoRosetta y es un disco similar pero fabricado con otra tecnología más efectiva.

El disco incluye entre otra información:

Rosetta Wearable Spiral Graphic SideEl disco NanoRosetta se puede literalmente llevar encima; a pesar de su ligereza y pequeño tamaño se puede usar como un colgante. Se fabrica con una técnica muy similar a la litografía de los microchips; de hecho el contenido es básicamente analógico: una imagen de píxeles que aunque perdiera parte de la información se podría leer perfectamente. Esto hace que la superficie del disco-medalla sea imperceptiblemente rugosa, pero con una potente lupa (mejor un microscopio) se puede ampliar y leer a simple vista.

¿Se puede comprar? Sí, aunque sólo en una edición numerada de coleccionista, de modo que cada disco se vende a 1.000 dólares – sólo para los nerds definitivos.

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