Por Nacho Palou — 22 de Noviembre de 2017

Orbe isla grimsey circulo artico

El círculo polar ártico es una línea imaginaria que delimita hasta donde llega el ártico, el punto en el cual no se hace de noche en el solsticio de verano y no se hace de día en el solsticio de invierno.

Y aunque el grueso de Islandia no está en el círculo ártico sí que una minúscula parte de su territorio está situado por encima de ese paralelo: el círculo polar ártico atraviesa unos cientos de metros cuadrados de la pequeña isla de Grímsey (población, ~85 personas).

Y allí es donde esta situado este enorme orbe de hormigón de 8 toneladas de peso llamado Orbis & Globus, diseñado por Studio Granda y el artista local Kristinn E. Hrafnsson.

La idea era indicar el punto exacto donde se comienza (hacia el norte) el círculo ártico, por encima de los 66,5° norte. El problema es que ese punto teórico se mueve un poco cada año por el desplazamiento del eje de rotación de la Tierra, de modo que la instalación debía ser “móvil”: cada año hay que “empujar” el orbe una docena de metros para que su posición sea el correcto.

Orbe isla grimsey circulo artico 2

Y así hasta que el orbe se caiga al mar. Según Iceland Review la instalación tendrá “utilidad” sólo durante unos años más: “El círculo ártico entró por primera vez en Grímsey hace 300 años y se moverá hacia el norte de la isla en 2050, para no regresar hasta dentro de 20.000 años.”

Vía Motherboard.

Imagen: RÚV.

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Por Nacho Palou — 17 de Noviembre de 2017

El pasado día 5 de noviembre astronauta Paolo Nespoli tuvo ocasión de captar en vídeo la entrada en la atmósfera de un meteoroide y el meteoro causado al quemarse por la fricción con el aire.

La bola de fuego está causada por meteoroide, una pequeña roca espacial, que entra en la atmósfera de la Tierra y se quema, resultando más brillante que las estrellas del fondo. Este meteoroide en particular se movía el doble de rápido de lo habitual, a una velocidad calculada en unos 40 km por segundo, según los expertos que trabajan en el programa de observación de objetos cercanos a la Tierra (NEOs) de la ESA.”

Según Paolo, desde la ISS ven meteoros constantemente, pero en esta ocasión tuvo la suerte de poder grabar en un time-lapse la bola de fuego. El objeto aparece en el vídeo durante un instante, así que hay que estar atento para verlo en los primeros segundos del vídeo; en la esquina superior derecha, cerca de los paneles solares de la estación.

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Por Nacho Palou — 16 de Noviembre de 2017

Anton darius sollers 157037

Si utilizas lentillas o gafas tal vez en alguna ocasión hayas experimentado la angustia de imaginar qué pasaría si te encuentras en una situación en la que no tienes acceso a tus gafas o a un nuevo par de lentillas. Esto es lo que plantea Nick Greene en What If You Survive the Apocalypse and Only Have One Pair of Contacts: sobrevivir a un desastre (terremoto, inundación, ataque nuclear, invasión extraterrestre, apocalipsis zombi, y cosas así) y perder las gafas por el camino. O quedarte sólo con el par de lentillas que llevabas puestas en ese momento.

Ante tal circunstancia “sin las gafas o las lentillas me encontraría en desventaja competitiva para ponerme en ‘modo supervivencia’”, escribe Nick Greene. “Incluso un niño pequeño con buena vista pasará por encima de mí en la cadena alimenticia.”

Recientemente un amigo me contaba cómo estuvo a punto de perder el ojo debido a una queratitis por Acanthamoeba, un microorganismo que puede llegar al ojo a través del líquido para lentillas si este se contamina; si se añade agua o al tocarlo con los dedos recién lavados, por ejemplo. Y una vez que el microorganismo se instala en la córnea... bueno, mal asunto.

A pesar de ese riesgo, según el oftalmólogo, las lentillas mensuales pueden utilizarse hasta tres meses, aunque esa afirmación va acompañada de un aviso: “eso sería demasiado: usar las lentillas más allá del tiempo recomendado conlleva un grave riesgo de infección ocular.” Así que parece mejor desechar esa idea junto con las lentillas.

Intentar mantener limpias las lentillas en pleno apocalipsis además puede ser realmente complicado y hacerlo a ciegas todavía más, lo que a su vez incrementa el riesgo de infección — y por extensión el riesgo de perder la vista del todo en un proceso doloroso. La recomendación fácil para evitar verse (o estar sin verse) en esa situación es tener siempre a mano un par de gafas, aunque eso tampoco garantiza ver con nitidez el fin del mundo. Otra opción es someterse a cirujía ocular para corregir los defectos de visión antes del apocalipsis: “muchos bomberos, policías y personal de emergencias se someten a la cirugía para no depender de unas gafas o de unas lentillas cuando se enfrentan a situaciones complicadas.”

Fotografía: Anton Darius | Sollers en Unsplash.

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Por @Alvy — 16 de Noviembre de 2017

Esta magnífica simulación que acaba de ver la luz en canal NASA Goddard muestra el estado de la atmósfera durante 2017. Más específicamente permite ver los huracanes y sobre todo los diferentes aerosoles: el agua marina pulverizada, el humo de los incendios forestales y las partículas de polvo en suspensión, procedentes principalmente de los desiertos.

Es difícil ver todo esto en las fotografías desde órbitas altas, pero los satélites pueden captar los datos concretos de cada uno de los fenómenos. De modo que lo que han hecho en la NASA es combinar la imagen de un mapamundi «limpio» y superponer los modelos matemáticos de todos ellos, coloreándolos y animándolos con bastante verosimilitud: azul para el agua marina, blanco para el humo, marrón para los incendios.

Esta reconstrucción permite ver fácilmente la formación de las tormentas tropicales y los huracanes. En agosto se ve la llegada del Harvey seguido del Irma, José y María. El inusual huracán Ophelia apareció a principios de octubre y se acercó bastante a España (hacia el 15 de octubre) hasta alcanzar Irlanda y luego desaparecer.

Mientras tanto, la costa oeste norteamericana se quemaba, algo que se ve con claridad meridiana en el vídeo. Esto afectó especialmente a California pero también más al norte a Oregón, Washington y la Columbia británica de Canadá – literalmente cientos de incendios simultáneos durante meses. El humo desprendido circulaba de oeste a este por todo el continente, llegando en ocasiones hasta Groenlandia e Islandia.

En España hubo incendios ocasionales, pero en las dos primeras semanas de octubre comenzaron los pavorosos incendios de Galicia y Portugal, que duraron hasta la semana del día 21 de ese mismo mes.

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