Por @Wicho — 21 de Junio de 2017

Edad media de la población
Edad media de la población

¿Cómo es España? 25 mapas para descubrirla km2 a km2 es una publicación del Instituto Nacional de Estadística que permite explorar el país con información a nivel de celdas de 1km2.

Son 25 mapas con datos acerca de los que habitamos España y de los hogares y viviendas que ocupamos. Se pueden apreciar muy bien las diferencias entre los ámbitos urbano y rural o las existentes entre zonas de un mismo municipio.

Algunos datos:

  • Hay 63.527 celdas de 1km2 con al menos un habitante.
  • La celda que tiene mayor densidad de población se encuentra en el límite entre L'Hospitalet de Llobregat y Barcelona con 52.845 habitantes por km2.
  • Hay 25.367.466 personas que no han nacido en el municipio en el que residen, lo que supone un 54,5% del total. A esto se le llama aloctonía.
  • El número total de personas ocupadas que realizan algún desplazamiento para llegar a su lugar de trabajo es de 13.891.540, con un tiempo de desplazamiento medio de 22,6 minutos.
  • El número total de las personas que realizan algún desplazamiento para llegar a su lugar de estudio es de 8.323.810, con un tiempo medio de 15,4 minutos. El 40,5% va andando.
  • 12.252.910 de personas pasan más de 14 noches en un municipio distinto al de residencia, lo que es un 26,3%.
  • El número de miembros por hogar ha disminuido considerablemente durante los últimos 40 años, pasando de casi cuatro personas por hogar en 1970 a 2,58 en 2011. Los hogares más frecuentes son los formados por dos personas (30,1% del total).
  • Hay 3.443.365 viviendas vacías, lo que representa un 13,7%.
  • El 55,7% de las viviendas principales dispone de acceso a Internet.

Los datos son del censo de 2011, aunque la publicación es de 2015, pero las cosas no habrán cambiado demasiado desde entonces.

(Vía Pedro Tarrafeta).

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Por @Alvy — 20 de Junio de 2017

Encontré esta pequeña joyita de videorreportaje en Cloth Map (un canal documental sobre viajes). Se trata de una visita guiada en poco más de 10 minutos al Museo de las Fuerzas de Misiles Estratégicos de Ucrania Un lugar ya abandonado pero bien remozado, mejor conservado y convertido en atracción turística – aunque no para todos los públicos, claro.

La visita comienza por una gigantesca doble puerta de metal y una zona presurizada que impedía que nada ni nadie entrara –o saliera– de este peculiar lugar desde el que literalmente se podía destruir cualquier lugar del mundo. Todo allí es viejuno y tremebundo –casi como su web– con botones, indicadores y bombillas luminosas que parecen sacadas de los viejos episodios de Star Trek. Eso sí, el teléfono funciona.

La laberíntica zona destinada a servir como refugio era donde los ocupantes del silo deberían vivir una temporada tras el supuesto Apocalipsis nuclear. Se consideró que 45 días serían suficientes así que ese es el tiempo máximo que durarían los filtros de oxígeno y los víveres. Curiosamente había cuarto de baño, pero no ducha. Así que además de un espectáculo terrorífico de caos y destrucción el asunto de la supervivencia sería oloroso.

En otra zona está la sala de control, desde donde –como en las películas– se recibían las órdenes, se marcaban los objetivos, códigos secretos (probablemente 12345678 o algo peor) y se introducían las famosas dos llaves antes del lanzamiento. ¡Momento de desilusión! Resulta que el famoso botón rojo de lanzamiento es en realidad… gris.

En el exterior de la base el museo tiene todo tipo de vehículos utilizados para el trabajo con los misiles: transportes, combustible y demás. Además de eso hay varios misiles de los que se usaban en los silos: cinco «de verdad» y diez «de mentira» (que se usaban «para despistar»). El alcance de estos misiles era de 15.000 km, prácticamente el planeta al completo. Entre esos misiles del museo hay uno que estuvo en la Crisis de los misiles de Cuba probablemente el momento en que más cerca hemos estado de una guerra nuclear a gran escala completamente real. ¡Gracias Arkhipov!

El tiempo que tardaría uno de los misiles de la base ucraniana en destruir Washington, D.C. se calculó en unos 22 minutos más o menos. Tic, tac, tic, tac, ¡Boom! Y luego a la litera a descansar, que quedarían todavía muchos y olorosos días para ver qué sucedía en el exterior.

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Por @Alvy — 16 de Junio de 2017

How do you draw a circle?

Es fácil pensar que no hay muchas formas de dibujar un círculo: o en sentido de las manecillas del reloj o en sentido contrario a las manecillas del reloj. Aunque, bueno, también se puede empezar por arriba o por abajo. O elegir para el comienzo cualquier punto de su circunferencia… con lo cual habría infinitas formas.

Intrigados por todo esto y con la ayuda del juego de inteligencia artificial Quick, Draw! y los millones de datos que Google hizo públicos para quien tuviera a bien investigarlos dos obsesionados por los lenguajes, Thu-Huong Ha y Nikhil Sonnad analizaron cuidadosamente lo que hacía gente de todo el mundo.

¿Obsesionados por los lenguajes? Pues sí, porque además de una cuestión geométrica el asunto resulta tener mucho que ver con la forma en que escribimos en diversas partes del mundo – más que con si somos zurdos o diestros. Y no solo porque la O o el 0 sean redondos.

Sus conclusiones pueden leerse en How do you draw a circle? donde explican los datos con todo lujo de detalles. En total examinaron 119.000 círculos, de los que se conocía la forma exacta en que se dibujaron y los datos demográficos de los autores.

  • El 86% de los estadounidenses dibujan los círculos en sentido contrario a las agujas del reloj, mientras que solo el 20% de los japoneses lo hacen así.
  • En Francia y Alemania tienen valores más extremos: un 90% usan el sentido antihorario; en Vietnam la cifra llega al 95%.
  • En cambio en Taiwan el reparto era más bien 56-44%.

La diferencia parece estar en el lenguaje escrito que se habla principalmente en cada país. En los lenguajes en que se escribe de izquierda a derecha los círculos tienden a ir en sentido antihorario (dicen que quizá porque la c y la g se aprenden a escribir así); en los que escriben de derecha a izquierda el asunto se invierte.

Arabic

Las variantes en los lenguajes no latinos es inmensa: en las variantes chinas sucede que los triángulos siempre han de escribirse primero de derecha a izquierda y arriba abajo y luego de derecha a izquierda – algo que parecen heredar los círculos en cierto modo. En árabe en cambio los símbolos equivalentes a la b y la n se escriben en sentido horario. En otros como el coreano hay pequeños círculos en casi todas las consonantes, pero mayoritariamente se escriben en sentido horario. El caso del idioma vietnamita antes mencionado es curioso porque muestra incluso más regularidad que los latinos, pero es porque allí también se utiliza un alfabeto latino.

Respecto a qué sucede con el diez por ciento de zurdos no hay muchos datos: en la información no figuraba si la persona que dibujó los círculos era zurda o diestra. Pero parece que explicaría ese 5 a 15% de casos «rebeldes» que independientemente del lenguaje siempre dibuja los círculos en sentido contrario a la gran mayoría de sus congéneres.

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Por @Alvy — 15 de Junio de 2017

Temperaturas Extremas (CC) Microsiervos

En estos días de ola de calor me preguntaba cuánto tiempo podría soportar una persona en plena calle, bajo el sol abrasador y un calor extremo (más de 40° o 45°, pero… ¿50°? ¿60°? ¿70°?) La pregunta es complicada de responder porque depende de muchísimos factores, pero más raro todavía me pareció no encontrar nada significativo con algunas búsquedas. Casi todos los resultados estaban relacionados con situaciones «accidentales» (ej. coches o lugares cerrados), los efectos de fiebre alta (hipertermia) o de las quemaduras. Pero poco o nada sobre la «temperatura ambiental extrema» estando en la calle.

A través de Twitter Eugenio me hizo llegar un enlace a Experiments and Observations in an Heated Room [PDF] de Charles Blagden (¡gracias!) Pero además de viejísimo (1775) tampoco me aclaró gran cosa. Finalmente encontré este vídeo de Info Recap donde se daban más datos, aunque no se mencionaban las fuentes, y este otro de Seeker donde se hablaba de algunos datos más. Con eso y Wikipedia al menos ya se podían armar unas notas y una especie de tabla – que están lejos de ser una explicación rigurosa pero sirven para hacerse una idea.

Efectos del calor en los seres humanos

Al hablar de cómo nos afecta el calor hay que tener en cuenta que no es sólo la temperatura lo que es un problema para la supervivencia: también influyen la humedad, la calidad del aire y el estado físico, pero además depende de cada persona en particular (más en general, de su raza) y de cómo vaya vestida y qué medidas tome para combatir el calor. Es por esto que los beduinos del desierto son expertos y aguantan temperaturas de hasta 50°C gracias a su físico, alimentación y vestimentas –que aíslan con capas de aire el calor exterior– o por lo que mientras los norteamericanos caucásicos empiezan a mostrar signos de deshidratación a los 30°C en la India esto no sucede hasta que se alcanzan los 42°C.

La temperatura del cuerpo humano es normalmente de unos 37°C y los occidentales encontramos confortables temperaturas hasta los 30°C más o menos. Más allá comenzamos a sudar que es la forma automática –y muy efectiva– que tiene el cuerpo de enfriarse. Pero esto solo funciona cuando el sudor se evapora, que es cuando la humedad ambiental es baja. Si es alta tardará mucho más en evaporarse y mientras sentiremos más calor. Si la humedad es altísima (ej. zonas cercanas al mar, ríos, tras una tormenta) notaremos el característico calor abrumador de las zonas húmedas – aunque la temperatura no sea tan alta.

Con el sudor llega un problema: la deshidratación. El cuerpo pierde líquido y ha de reponerlo. Teniendo en cuenta que somos un 80% agua, más nos vale hacerlo bien: la forma normal es bebiendo agua, zumos o comiendo fruta. Pero si pese a sudar mucho no baja la temperatura… sudaremos más todavía (causando más deshidratación) y el círculo vicioso puede ser mortal. Cuando el cuerpo ya no puede disipar el calor llega la sequedad de boca, los dolores de cabeza, arcadas, desmayos o incluso el paro cardíaco. A cual más chungo.

El calor extremo

Si hasta 30°C de temperatura exterior lo consideramos «agradable», hasta 40°C sería un valor soportable siempre que se mantenga correctamente la hidratación. Esta es la razón por la que se alerta a la población –especialmente a los grupos que pueden verse más afectado– para que se mantengan en ambientes frescos y se hidraten bien durante las olas de calor.

En diversos lugares de la Tierra se alcanzan temperaturas de hasta 50°C, y no solo en los desiertos. En España hay registradas temperaturas oficiales de más de 47°C en Murcia (1994) y más de 46°C en Córdoba, Sevilla y Jaén (1995). Incluso se dice que el siglo XIX se llegó a 50°C en Sevilla, pero no es un dato validado oficialmente. Cuando estas olas de calor azotan los lugares más poblados los muertos se cuentan por millares: en la India murieron más de 2.000 personas en 2015 por esto. En la ola de calor de 2003 en Europa murieron entre 5.000 y 10.000 personas en Francia y unas 6.500 en España (aunque depende de la fuente). En Italia murieron 20.000, otros 1.300 en Portugal y 9.000 en Alemania.

¿Qué sucede más allá de los 50°C? Según Info Recap se considera que 55°C es la temperatura límite que puede soportar un ser humano «preparado» si hay una humedad normal, que habrá tendido a bajar a medida que ha subido la temperatura. A 60°C una persona normal puede sobrevivir solo diez minutos, tras lo cual muere por deshidratación extrema. Finalmente, parece claro que nadie puede soportar una temperatura tan alta como 70°C (aunque no creo que se haya comprobado), sobre todo teniendo en cuenta que sabemos que a partir de 41°C de temperatura interna las células del cuerpo comienzan a morir y que con 45°C de temperatura exterior se producen quemaduras y otro tipo de heridas en el cuerpo si no se está bien protegido.

Otras circunstancias

En ciertos casos concretos incluso con una temperatura ambiente más baja es posible «morir de calor», algo que todos conocemos por los incidentes en los que mueren personas o animales al estar en coches cerrados bajo el sol, sin aire acondicionado ni ventilación.

Según un estudio del RACC incluso con una temperatura exterior de 25°C el interior de un coche puede alcanzar los 40°C en solo 42 minutos. Si en el exterior hay 35°C en tan solo 60 minutos se superan los 55°C – algo demasiado cerca del límite en la tabla de calor extremo soportable. Es sencillamente fatal.

El problema en los coches cerrados es el conocido efecto invernadero: el sol calienta el interior pero esa energía no puede escapar fácilmente al exterior, de modo que se acumula y la temperatura aumenta más y más, hasta valores sorprendentes. La regla al respecto es de sentido común: no dejar nunca a nadie solo en el que coche que no pueda valerse por sí mismo, sea cual sea la temperatura exterior.

Las saunas: puede parecer difícil encajar las saunas en estos valores, pero hay que tener en cuenta que las saunas de tipo «baño turco» (húmeda relativa alta) no superan los 70°C y las de tipo «sauna finlandesa» (80-90°C) son de tipo sauna seca, con una humedad mínima. En cualquier caso el tiempo de permanencia suele ser de 8-10 minutos, 15 como máximo, tras lo cual hay que darse una ducha para refrigerar el cuerpo (además de beber líquidos para recuperar el sudor perdido, tanto antes como después). Como ejemplo del límite, recordar que en 2010 el campeón del mundo de sauna murió tras 6 minutos a 110 grados. Algo tan absurdo en sí mismo que hasta en las noticias hablaban de otorgarle un Premio Darwin.

Digamos que una sauna no es muy comparable al calor extremo que planteaba en la cuestión original… Si estuviéramos en la calle a 70°C toda la ciudad sería una sauna (literalmente) y creo que sería difícil que estuviéramos tan a gustito como en esos baños de vapor al cabo de un rato, cómodamente preparados.

§

Dicho todo esto, llegó el momento de disfrutar de la ola de calor y del veranito con la mejor hidratación posible, buenos refrescos, piscina y lo que haga falta. Esperemos que Lorenzo nos sea propicio y que no pasemos de 50°C en estos días (visto lo visto, a 40°C no hay ni que quejase). En el futuro y con todo eso del calentamiento global ya veremos en qué acaba la cosa – a este paso me temo que muy a lo desierto de Dune.

Fuentes: Info Recap, RACC + Seeker + UsineNouvelle.com (imagen).

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