Por Nacho Palou — 25 de Septiembre de 2013

En el vídeo se puede ver cómo la bola permance muy caliente durante un tiempo en el que no pasa nada y de repente sale una columna de vapor y la bola se enfría casi al momento.

Esto es debido al efecto Leidenfrost: al ser la temperatura de la bola mucho mayor que el punto de ebullición del agua, el agua alrededor de la bola se evapora casi instanáneamente, tan rápidamente que el vapor se queda atrapado entre la superficie caliente y el agua no evaporada. Ese vapor actúa como aislante térmico que aísla el calor de la bola del resto del agua.

Más tarde la temperatura de la bola desciende, el agua ya no se evapora tan rápidamente y la capa de vapor se pierde. Desaparce el efecto aislante y el agua entra en contacto directo con la bola haciendo que se enfríe más rápidamente, casi de repente.

Una forma fácil y rápida de comprobar el efecto Leidenfrost es echando unas gotas de agua sobre una sartén caliente: las gotas tardan menos tiempo en evaporarse cuando la sartén está menos caliente que cuando la sartén se pone más caliente y se supera el punto de Leidenfrost: entonces las gotas de agua se vuelven locas pero sobreviven sobre la sartén, sin evaporarse, durante más tiempo.

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