Por @Wicho — 24 de Abril de 2015

El Hubble en órbita

Aunque miope en su lanzamiento hace hoy 25 años, el telescopio espacial Hubble, una misión conjunta de la NASA y de la Agencia Espacial Europea, es una de las misiones espaciales que más han contribuido al avance de la ciencia con más de un millón de observaciones para astrónomos y científicos de todo el mundo, que hacen cola para usarlo, y a la popularización de las astronomía con sus espectaculares imágenes

Solo el diseño del telescopio, pensado para ser reparado en órbita, permitió que gracias a la primera de estas misiones el defecto de pulido del espejo fuera corregido.

Un módulo llamado Corrective Optics Space Telescope Axial Replacement fue instalado en el lugar del Fotómetro de Alta Velocidad, el HSP, en una operación que perfectamente se podría considerar como ponerle gafas al telescopio; los nuevos instrumentos diseñados para el Hubble ya tuvieron en cuenta este fallo en sus diseños y al final fue posible retirar el COSTAR, que hoy en día se puede ver en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos.

No habría sido posible de no haber sido diseñado para su mantenimiento en órbita, claro, una opción que no está contemplada en el Telescopio Espacial James Webb, el próximo gran telescopio espacial de la NASA, que va pasadísimo de presupuesto, por no hablar de lo retrasado que va ya su lanzamiento.

Despliegue del Hubble
Despliegue del Hubble desde la bodega de carga del Discovery el 25 de abril de 1990

Un dato curioso del Hubble es que su espejo no es especialmente grande, pues es de solo 2,4 metros de diámetro; su gran ventaja es que está en el espacio, aunque tampoco muy lejos sino a un poco menos de 600 kilómetros de altitud.

Pero desde allí no tiene una atmósfera enturbiando las observaciones y absorbiendo parte de las señales que los telescopios terrestres no pueden observar, ni tiene que pelear contra la contaminación lumínica.

Así que puede estar horas y horas observando el mismo objetivo, con toda la calma del mundo, recogiendo la luz y demás longitudes de onda que llegan de él, acumulando tiempo de observación.

Eso sí, no puede observar la Tierra porque está demasiado cerca de ella como para enfocarla, ni a Mercurio ni al Sol porque son demasiado brillantes.

En sus 25 años en activo el Hubble nos ha permitido acercarnos a las estrellas más viejas del universo, nos ha permitido descubrir la energía oscura, de cuya existencia no teníamos noticia antes de lanzarlo, hemos obtenido imágenes de planetas extrasolares…

Algunas de las mejores imágenes de Hubble
Algunas de las mejores imágenes del Hubble - vía Hubble25th.org

Ese millón y pico de observaciones se ha traducido en más de 12 000 trabajos científicos que nos han permitido poner casi patas arriba nuestra idea del universo, aunque como decía al principio, las impresionantes imágenes que nos proporciona no son menos importantes.

Citando a Javier Armentia, director del planetario de Pamplona:

Los astrofísicos sabemos que gracias a los grandes telescopios terrestres que comenzaron a funcionar en los 80, y a los observatorios espaciales que, especialmente a partir del Hubble, permitieron observar a la vez desde muy distintos lugares, con gran capacidad de resolución y detalle, y sobre todo en un amplio rango de longitudes de onda, nació una nueva astrofísica y se desarrolló como nunca en la historia de la Astronomía. Los avances de estos últimos 25 años han sido tan poderosos que nuestra idea del Universo es ahora tan diferente que parece increíble que solo haya pasado un cuarto de siglo.

Pero, también, y no es algo menor al lado de los avances más científicos, hemos aprendido a amar un Cosmos sorprendentemente bello y misterioso.

Tras la última misión de mantenimiento, llevada a cabo en 2009, al Hubble debería quedarle cuerda para unos cuantos años más, pues lo dejaron casi como recién salido de fábrica; mejor, de hecho, en algunos aspectos.

Como poco se espera que siga en funcionamiento durante un tiempo en paralelo al James Webb, cuya fecha de lanzamiento prevista es 2018, siempre que no vuelva a retrasarse.

Compartir en Facebook  Tuitear
Por Nacho Palou — 24 de Abril de 2015

Sismómetro — Este dispositivo podía detectar terremotos tan distantes que nadie cercano los sentía siquiera. Era un dispositivo en forma de jarrón con varias cabezas en bronce de dragones, cada una con una bola de bronce en su boca; alrededor del pie tenía varios sapos de bronce con las bocas abiertas. Si la máquina detectaba un temblor de tierra las bolas de bronce se soltaban y caían en la boca de los sapos, provocando un ruido a modo de alarma. La dirección de la cual procedía el temblor quedaba indicada según la bola que había caído.

El dispositivo construido por Zhang Heng en el año 132 era capaz de detectar temblores que había tenido lugar a más de 600 km de distancia. El sismoscopio de Zhang detectaba los terremotos y en qué dirección ocurrían, pero no los medía como hacen los sismógrafos — que no fueron desarrollados hasta que la sismología fue ‘reinventada’ en occidente casi 1700 años más tarde.

Vía IBM Think.

Fotografía (cc) Kowloonese

Compartir en Facebook  Tuitear
Por Nacho Palou — 24 de Abril de 2015

Huir Brain Specimen Coasters

En ThinkGeek, Brain Specimen Coasters

Ahora mismo en tu cerebro miles de millones de neuronas trabajan como locas para que existas y en este momento muchas de ellas están dedicadas a la lectura de estas palabras. Piensa en todas las áreas del cerebro que hemos incautado para esta tarea. Caca. Acabamos de provocar que leas la palabra caca y probablemente te hemos hecho pensar y visualizar caca. ¡Cuánto poder! Para celebrar tal capacidad de estimulación ofrecemos estos increíbles posavasos de muestras cerebrales.

Evidentemente no se trata de muestras de cerebro de verdad, sino que son imágenes impresas en portaobjetos también de mentira. Oooh. Pero la imagen impresa es muy parecida a los cortes que resultarían después de pasar un cerebro humano por un microtomo, el instrumento que hace este tipo de lonchas finas que ríete tú de las finíssimas de Campofrío.

Eso sí, en el momento de recoger estos posavasos lo suyo es apilarlos en el orden correcto, lo cual puede ser todo un desafío según bajo qué bebidas se hayan colocado.

Vía Laughing Squid.

Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 24 de Abril de 2015

En El País: Un 25% de los españoles cree que el Sol gira alrededor de la Tierra. Así, sin paños calientes.

(...) Un 30% de los españoles cree que los humanos convivieron con los dinosaurios --en línea con la serie de dibujos animados Los Picapiedra, aunque en realidad más de 60 millones de años separan ambos grupos-- y un 25% piensa que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra y no al revés.

¡Ay, cuánto daño han hecho Los Picapiedra! :-(

Estos datos son para nuestra desgracia reales: 6.300+ entrevistas demográficamente variadas con una confianza del 95,5% procedentes de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Digo «reales» por compararlos con el habitual cherry picking de los vídeos de YouTube que «demuestran» lo burra que es la gente - donde se editan convenientemente las entrevistas divertidas que quedan bien y producen carcajadas pero se pasan por alto las respuestas acertadas.

Según he podido leer en varios estudios similares el nivel en España no es muy diferente del nivel de Estados Unidos: allí también el 25% de la gente cree que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra y en vez del 30 es el 40% de la gente la que cree en la convivencia antiguos humanos y dinosaurios.

En fin: en ese mismo estudio se menciona Wikipedia como el sitio principal en que la gente tienda a informarse sobre ciencia cuando quiere realizar consultas en Internet. Así que, cuando vuelvas a ir por allí y te salga el anuncio de Jimmy Wales pidiendo unos euros... ¡Dale algo!

Compartir en Facebook  Tuitear