Por @Wicho — 20 de Enero de 2018

Odio los «tituláridos» como los de este tuit, que básicamente mienten en todo lo importante:

  1. No hay ninguna indicación de que 2002 AJ129 (ni el nombre ponen bien) haya cambiado de curso ni velocidad.
  2. La NASA no lo catalogó hoy como potencialmente peligroso. 2002 AJ129 fue descubierto el 15 de enero de 2002 y sí, es un asteroide potencialmente peligroso porque su órbita puede llevarlo a cruzarse con la de la Tierra a menos de 0,05 ua (menos de 7,5 millones de kilómetros) y porque su tamaño es lo suficientemente grande como para causar daños considerables en caso de un impacto…
  3. …pero el 3 de febrero de 2002 fue eliminado de la lista Sentry, porque no hay riesgo de impacto en los próximos 100 años.

Lo que sí es cierto es que «llegaría el 4 de febrero», pues en esa fecha hará su máxima aproximación a la Tierra en esta órbita. Claro que la distancia mínima a la que se acercará a nosotros es de 4,2 millones de kilómetros, unas 11 veces la distancia media entre la Tierra y la Luna. Así que el asteroide no te va a servir de disculpa para librarte del Día de San Valentín ni de ninguna otra fecha comprometida de febrero. Ni de marzo. Ni de abril… Ni en realidad de ninguna fecha de ningún año de los que probablemente vayas a vivir.

Estos titulares no son malos sólo porque mientan descaradamente sino porque pueden tener el efecto de hacer que la mayor parte del público termine por ignorar las informaciones que hablan de asteroides cuando hoy en día no seríamos capaces de hacer nada en el caso de que descubriéramos un asteroide en rumbo de colisión con la Tierra.

¿Qué, cómo va ese programa espacial?
Lo asteroides son la forma que tiene la naturaleza de preguntarnos ¿cómo va ese programa espacial?

Y es que no hay que olvidar que a los dinosaurios se los llevó por delante un meteorito, 30 segundos de diferencia y algo de mala suerte.

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Por @Alvy — 19 de Enero de 2018

Hay básicamente cinco razones por las que calcular trillones de dígitos de π es útil, según Tipping Point Math:

  1. Para hacer cálculos científicos y de ingeniería con precisión
  2. Para ver «hasta dónde podemos llegar» (ejercicio de superación)
  3. Para confirmar la integridad de los nuevos ordenadores
  4. Para confirmar si π es normal
  5. Para entender mejor los números primos

La primera razón no es muy poderosa, todo sea dicho (al igual que la segunda). Contaba la leyenda –y el vídeo lo confirma– que teniendo en cuenta que el diámetro del Universo son unos 93.000 millones de años luz y un átomo de hidrógeno tiene 0,1 nanómetros, se puede calcular la longitud de la circunferencia completa del universo con la precisión de un átomo con sólo 39 decimales de π. (Aunque mejor saberse de memoria 50, que nunca se sabe cuántos universos va a haber que medir). Para cálculos mecánicos, con 5 decimales es más que suficiente. La NASA usa 15 o 16.

Kanada
Fórmulas de Kanada para calcular π – y comprobar si dos ordenadores funcionan igual de bien

La tercera razón es mucho más práctica y es que efectivamente si un nuevo ordenador no es capaz de calcular varios millones de pi con el mismo software que los ordenadores ya existentes, mal asunto. Esto no obstante no pudo evitar el bug del Pentium (que se producía sólo en ciertos cálculos de división muy concretos) ni podrá evitar otros, pero la idea es básicamente correcta.

La cuarta razón es también importante pues la normalidad de pi puede explicar algunas cosas sobre su naturaleza pero, más aún, garantiza que puede considerarse un buen generador aleatorio sin sesgo alguno conocido.

La quinta es no menos importante, pues hay ciertas fórmulas que implican a π y a los números primos y por tanto podría haberlas en cierto modo «a la inversa»: que conociendo π más «en profundidad» se pudiera encontrar una fórmula para generar todos los números primos – ¡santo grial! Esto todavía es una incógnita pero sería un importante avance en matemáticas.

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Por @Alvy — 17 de Enero de 2018

EggsShape
La forma de los huevos de lechuza, talégalo maleo y arao – una gran variedad

En un artículo de Nature escrito por Sarah Crespi y con unas estupendas visualizaciones de Jia You se explican algunas cuestiones realmente curiosas sobre la forma de los huevos, en especial por qué tienen el aspecto que tienen – que más allá del de los conocidos huevos de gallina en realidad varía desde una esfera perfecta a una forma tirando a cónica, según especies.

Tal y como cuentan en Cracking the Mystery of Egg Shape los expertos midieron y clasificaron 49.175 huevos de 1400 especies, recogidos por los amantes de las aves durante los últimos 100 años. Esto permitió plasmar en un gráfico los grados de asimetría y elepticidad (lo opuesto a la «redondez»).

Los casos extremos son los de las lechuzas, cuyos huevos son prácticamente esféricos, y los del arao (uria), un pájaro marino típico de Groenlandia y Canadá, con huevos extremadamente elípticos y asimétricos.

Pero lo más interesante es quizá el por qué unas formas son mejores que otras: los más esféricos optimizan el espacio en el nido (cuántos caben) y las diferentes formas también influyen sobre cómo comparten el calor durante la incubación. La relación entre el volumen y superficie de cada forma geométrica también influye en los minerales del huevo (los esféricos tienen la mayor relación volumen/superficie). Incluso hay un factor evolutivo muy curioso: los huevos redondos pueden rodar y caerse fácilmente del nido o las rocas, mientras que los alargados simplemente ruedan en círculos y se detienen.

Correlacionando todos estos datos se encontraron correlaciones con variables como el peso de los pájaros, su dieta, la ubicación de los nidos, el entorno y la «competitividad» de la especie. El resultado fue –con alguna excepción– que los pájaros más grandes ponen huevos más alargados, y que la elipticidad depende de los hábitos de vuelo principalmente, pues cuanto mejor vuelan, más asimétricos tienden a ser.

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Por @Wicho — 16 de Enero de 2018

Impresión artística de K2-138

En 2017 el equipo del observatorio espacial Kepler decidió hacer públicos los datos que reciben tan pronto como están disponibles para que cualquiera pueda analizarlos y trabajar con ellos.

Y según se puede leer en Multi-planet System Found Through Crowdsourcing por primera vez un grupo de personas aficionadas a la astronomía han descubierto un sistema solar con al menos cinco planetas extrasolares.

K2-138

K2-138, a unos 620 años luz del Sol, es algo más pequeña y fría que éste. Los cinco planetas conocidos –están a la espera de poder confirmar la presencia de uno más– tienen tamaños que van desde el de la Tierra al de Neptuno. K2-138 b podría ser rocoso, pero c, d, e y probablemente f también contienen grandes cantidades de hielo y gas. En la ilustración superior su tamaño es 50 veces superior a lo que les correspondería si estuvieran a la misma escala que la estrella. Todos están mucho más próximos al Sol que la Tierra, ya que f, el más exterior, orbita K2-138 a la décima parte de la distancia media de la Tierra al Sol, con lo que sus órbitas son todas menores de 13 días. Y el más frío está a más de 400 ºC con lo que ni hablar de que puedan albergar vida tal y como la conocemos.

Los descubridores de estos planetas forman parte de Exoplanet explorers es un grupo de personas de todo el mundo que utilizando la plataforma Zooniverse «juega» a analizar datos de Kepler a la caza de planetas extrasolares. Para ello buscan bajadas en las curvas de luz que nos llegan de las estrellas observadas por Kepler causadas por los planetas que pasan entre ellas y nosotros.

Y aunque la noticia de que un grupo de personas «de la calle» ha sido capaz de localizar un sistema planetario como este es genial de cara a, quizás, interesar al público a la caza de planetas extrasolares, el llamarlos científicos ciudadanos me parece un tanto arriesgado. No tanto porque no sean científicos, pues en realidad no sabemos qué son, sino porque a algunas administraciones públicas este tipo de cosas les pueden dar ideas acerca de recortar fondos a los verdaderos científicos.

Pero en cualquier caso no quiero parecer el Grinch más de lo necesario e insisto en que la noticia me parece genial.

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