Categoría: Ciencia

Aprender Física con Richard Feynman: vídeos y libros al alcance de todo el mundo

Richard Feynman fue tan famoso como profesor de Física y premio Nobel como en su papel de divulgador y conferenciante; si lo llamaban El Gran Explicador sería por algo. podríamos decir que fue el Carl Sagan o el Neil deGrasse de los 50, 60 y 70.

Un buen ejemplo de cómo era su trabajo es repasar varios vídeos de sus clases sobre física, curiosamente propiedad de Bill Gates que se grabaron en Cornell a mediados de los 60 y se pusieron a disposición del público en 2009. En este artículo de IO9 están todos recopilados: Seven brilliant lectures by Richard Feynman. (Los subtítulos ayudan, pero por desgracia distintan de ser perfectos pues provienen del «modo automático».)

Los mismos materiales está disponible en HTML del bueno en la web de Caltech, con la misma estructura, The Feynman Lectures on Physics, y han sido calificados de «legendarios» – además de todo un ejemplo de cultura abierta (ver la nota al respecto en Open Culture):

  • Volumen I: mecánica, radiación y calor
  • Volumen II: electromagnetismo y materia
  • Volumen III: mecánica cuántica

El contenido es bastante completo, eso sí, visto siempre desde la perspectiva de 1963, que es cuando fue escrito. El primero de los volúmenes incluye 52 capítulos, el segundo 42 y el tercero 21. Hay quien lo califica como «el libro de Física más popular» y ciertamente que el estilo es inconfundible y las explicaciones claras y dignas de dedicarle buenas horas de estudio.

Motores de iones: lentos pero seguros y eficaces

Esta semana un cohete Falcon 9 ponía en órbita dos satélites de comunicaciones, uno de Eutelsat y otro de Asia Broadcast Satellite.

Son satélites destinados a funcionar en órbita geoestacionaria, y como tales no tienen mucho que destacar, aunque en realidad nos proporcionan unos servicios que hoy damos como sentados y que hace apenas 40 años no teníamos: yo aún recuerdo tener que pedir conferencias internacionales a través de la operadora humana.

Pero bueno, batallitas de abuelo cebolleta aparte, lo que hace peculiares a estos dos satélites es que usarán motores de iones para llegar a su destino final a unos 36.000 kilómetros de altitud.

Como explica este vídeo, en un motor de iones se carga eléctricamente un gas, habitualmente xenón, lo que lo convierte en un ión, un átomo o molécula con carga eléctrica. Esos átomos cargados eléctricamente se aceleran al pasar a través de unas rejillas metálicas también cargadas eléctricamente que los atraen, y al salir del motor a través de ellas, por el principio de acción y reacción, empujan la nave.

Eso sí, aunque como diez veces más eficaces que los motores cohete tradicionales, su impulso es muy bajo, tipo el que hace una hoja de papel sobre tu mano o el que haces tú al soplar.

Motor de iones en pruebas
Motor de iones en pruebas - NASA

Así, la sonda Dawn de la NASA, que también usa este tipo de motores, tarda cuatro días en acelerar de cero a cien.

Pero la ventaja es que los motores de iones pueden permanecer encendidos días, semanas, meses, e incluso años, con lo que al final proporcionan una velocidad más que decente siempre que no tengas prisa.

Los dos satélites de los que hablábamos al principio tardarán como ocho meses en alcanzar su órbita definitiva; la sonda SMART 1 de la Agencia Espacial Europea tardó 16 meses en llegar de la órbita de la Tierra a la Luna, pero al final de su misión había conseguido recorrer 100 millones de kilómetros con solo 60 kilos de combustible.

Mañana Dawn será la primera nave en 57 años de exploración del espacio que entre en órbita alrededor de un segundo astro cuando empiece a orbitar alrededor de Ceres tras haber estado antes en órbita alrededor de Vesta, algo que sólo ha sido posible gracias al uso de motores de iones.

Se puede seguir a Dawn en Twitter como @NASA_Dawn.

Un nanoinyector visto con microscopio

Nanoinjector-Ff24

Mirando DRB me crucé con esta foto [zoom a alta resolución] de un dispositivo llamado nanoinyector que se utiliza para manipulación genética. Lo que se ve en la foto es una esfera de latex que simula ser una célula/cigoto; el mecanismo inyectaría ADN con la lanza o aguja que se ve en la zona de abajo a la derecha – entre otros posibles usos.

La escala de este dispositivo es muy pequeña; para hacernos una idea la esfera tiene 100 micras, es decir, 0,1 milímetros; la «aguja» es unas diez veces más pequeña, lo que permite inyectar el material sin que la célula/cigoto se rompan.

En YouTube hay un vídeo sobre su funcionamiento (con mucha información) y en la wiki hay mucha más info sobre sistemas microelectromecánicos.

Es un invento de la Brigham Young University y entre sus principales usos estaría la creación de animales transgénicos más fácilmente mediante técnicas de modificación del ADN.

Hablando de «astrotrastorno» en la revista Astronomía

Revista Astronomía de marzo de 2015Antonio Pérez Verde ha empezado una sección sobre «astrotrastornados» en la revista Astronomía, y como dice que yo soy la primera persona a la que recuerda haber oído decir el término, la ha empezado conmigo y con esta minientrevista:

Definición de Astrotrastornado: «Dícese de cualquiera que se puede dar contra una farola cuando va caminando por la calle de noche porque se queda mirando las estrellas, o a un planeta que esa noche brilla especialmente, o que cuando mira la Vía Láctea se le ponen los pelitos de punta o que se emociona cuando una sonda se posa sobre el núcleo de un cometa». Es la definición de Javier Pedreira (@Wicho), la primera persona a la que escuché decir esa palabra. Y por supuesto, él mismo se considera un astrotrastornado.

¿Cuáles han sido los mayores astrotrastornos de Wicho? Al preguntárselo, destaca sobre todo dos: 1) Haberse cruzado el Atlántico para ver el lanzamiento del Atlantis en la que fue la última misión de los transbordadores y 2) Subir al Teide una noche fría con telescopios para disfrutar sobre todo de la galaxia de Andrómeda y de la nebulosa de Orión.

Wicho se siente astrotrastornado desde que puede recordar, pero desde que trabaja en los Museos Científicos Coruñeses y gracias al planetario, lo es cada vez más. Aunque «la cantidad de información y gente apasionada por el tema que te puedes encontrar en Internet» también le han ayudado, reconoce.

Pero Wicho tiene todavía una espinita clavada en forma de astrotrastorno: ir a cazar auroras boreales. «Es una de las cosas que quiero ver, sí o sí», afirma. Y por supuesto, cuando lo consiga, tiene claro que realizará una sesión de astrofotografía para inmortalizar esos momentos.

Seguro que ahora tú también te consideras un poco astrotrastornado…

(Foto de Xurxo Mariño).

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