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Categoría: Ciencia

La Tierra con los anillos de Saturno

La Tierra con los anillos de Saturno

Me encantan las ilustraciones que intentan hacernos ver lo ridículamente pequeña que es la Tierra como esta en la que está en el centro de los anillos de Saturno.

El diámetro ecuatorial de la Tierra es de 6378 kilómetros, mientras que el de Saturno es de 120 500 kilómetros. Y Saturno no es el más grande de los planetas del sistema solar.

Otro dato curioso es que todos los planetas del sistema solar caben en el espacio que hay entre la Tierra, a la izquierda del todo en esta ilustración, y la Luna, a la derecha:

Los planetas entre la Tierra y la Luna

Y es que el sistema solar está muy vacío: el Sol acapara el 97 por ciento de la masa de este. Y eso que el Sol es muy normalito de tamaño.

Si representáramos el sistema solar mediante tomos impresos en los que el ancho de cada página fuera el equivalente a un millón de kilómetros el Sol está en la página 1 del primer tomo.

Júpiter caería en la página 283 del segundo volumen, Saturno en la 433 del tomo 3, Urano en la 383 del 6, y Neptuno en la 53 del 10.

Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, y el cinturón de asteroides quedarían todos el el primer tomo.

Cada vez que pienso en este tipo de cosas no puedo evitar pensar en cuanta razón tenía Carl Sagan cuando decía que la astronomía es una lección de humildad.

(Lo de los anillos de Saturno vía @coreyspowell).

Philae encuentra compuestos orgánicos en 67P, como era de esperar

Instrumentos de Philae
Los diez instrumentos de Philae explicados en otros tantos tuits

Lo cuenta la DLR, la Agencia Espacial Alemana, en Churyumov-Gerasimenko – hard ice and organic molecules: el instrumento COSAC de Rosetta ha detectado moléculas orgánicas en la «atmósfera» del núcleo del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Aunque en realidad no da muchos detalles, así que habrá que esperar a los análisis de los datos para ver qué tipo de de moléculas ha detectado; COSAC, de Cometary Sampling and Composition experiment, experimento de Muestreo y Composición del Cometa, está diseñado precisamente para detectar e identifica moléculas orgánicas complejas.

Pero en cualquier caso no es sorprendente; a estas alturas hemos detectado moléculas orgánicas en sitios tan remotos como la Pequeña Nube de Magallanes, que está a 200 000 años luz de la Tierra, y en el medio interestelar, por citar un par de ejemplos.

De hecho si Philae lleva instrumentos a bordo diseñados precisamente para detectar y analizar ese tipo de moléculas y compararlas con sus versiones terrestres para ver si son del mismo tipo es porque esperábamos encontrarlas, como así ha sido.

Si coinciden en las características que puede analizar COSAC esto podría apuntar a que algunas de las moléculas orgánicas que hay en nuestro planeta llegaron a él del espacio en asteroides o cometas que chocaron contra él, aunque ni de lejos lo prueba.

Pero no quiere decir, por ejemplo, que esto sirva de apoyo a la teoría de la panspermia, que defiende que la vida se extiende por el universo en asteroides o cometas pero ya como formas de vida que sobreviven al viaje por el espacio, un poco como los extremófilos sobreviven en ambientes durísimos en la Tierra.

Así que sí, resulta interesante que Philae haya encontrado compuestos orgánicos en 67P, pero no resulta para nada sorprendente.

Los modelos de cohetes en 3D de Veiderdar comparados con objetos del MundoReal™

Los cohetes 3D de Veiderdar

Rockets 3D Collection, cohetes en 3D por @Veiderdar; de izquierda a derecha son el SLS Bloque II de Carga, el SLS Bloque I tripulado, el Ares I-X, el Falcon 9 Heavy, el H-IIB, el Ariane 5 ECA, y el Vega.

Al fondo, la Estatua de la Libertad, el Big Ben y una sequoia para dar escala a la ilustración; nótense el minúsculo coche y los personajillos a los pies del SLS Bloque II, aunque estos últimos mejor a tamaño grande.

Los modelos 3D propiamente dichos están disponibles en TurboSquid.

Como dato extra: aunque son espectaculares, los cohetes son muy poco eficaces: un Antares, que con 42,5 metros es un poco más pequeño que un Ariane 5, pesa unos 296 000 kilos al ser lanzado y la carga útil que llevaba en su última misión era de 2 215 kilos, apenas un 0,75 por ciento del peso al lanzamiento.

Philae según alguien que no tiene ni idea sobre la investigación espacial vs alguien que sí

Bienvenido a un cometa
Welcome to a comet: una de las patas de Philae sobre la superficie del núcleo de 67P - ESA/Rosetta/Philae/CIVA

Pedro Simón en El Mundo, escribe en La parábola de Leonov sobre Philae, Rosetta, y alguna que otra misión espacial más:

Obviemos que la lavadora espacial rebotó dos veces como un balón medicinal. Dejemos a un lado que los ganchos para anclarla no se desplegaron. No hagamos sangre con que Philae cayó en la parte oscura del cometa, vaya, y entonces no recibe luz para cargar las pilas. Corramos un tupido velo sobre la defunción inminente de la sonda anunciada ya por los científicos. Pero no pasemos por alto lo que cayó el miércoles, con lo que está cayendo. Esto es: 1.300 millones de euros gastados exactamente para qué.

Daniel Marín, en El impacto de Philae en los medios o el periodismo acientífico, le da merecida réplica. Con datos y tal:

[…] es prácticamente imposible hacer una sonda más barata que Philae con su nivel de instrumentación científica. Y es que Philae no es una ‘simple lavadora’ cuyo objetivo es posarse en el cometa para plantar una bandera, no señor. Philae es un auténtico laboratorio en miniatura (98 kg) con diez instrumentos altamente sofisticados que van desde cámaras hasta espectrómetros de masas, pasando por sensores de temperatura para el subsuelo o cromatógrafos.

Philae era la guinda del pastel de la misión Rosetta, una misión que incluso sin la participación de Philae ya se puede considerar un gran éxito (todavía no un éxito total, pero sí un éxito rotundo). La inversión en la exploración del espacio no solamente es útil, es necesaria. Desde un punto de vista material, el dinero destinado al espacio a través de la ESA se invierte en empresas y organizaciones europeas que crean trabajo y nuevas tecnologías, tecnologías que aumentan la competitividad de la iniciativa privada y que pueden ser aplicadas en múltiples ámbitos de la «vida diaria».

Pero más allá del vil metal, tenemos que tener en cuenta que no vivimos en una burbuja aislada de la realidad, sino en un planeta frágil que forma parte del sistema solar. Explorar nuevos mundos demuestra lo mejor de lo que somos capaces como especie, pero también nos ayuda a entender un universo que a veces es hostil y que en cualquier momento puede volverse en contra nuestra. Philae y Rosetta son los emisarios de la humanidad ahí fuera, auténticos pioneros que se adentran en lo desconocido. Y los hemos construido en Europa. Es algo de lo que deberíamos estar orgullosos.

Las negritas son mías y las suscribo al cien por cien; en realidad suscribo todo lo que dice Daniel.

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