Categoría: Ciencia

El descomunal sistema de anillos del planeta extrasolar J1407b

Impresión artística de J1407B
Impresión artística de J1407B

Ya sabíamos de la existencia del sistema de anillos alrededor de J1407B, aunque no tenemos muy claro si J1407B es un planeta gigante o una enana marrón.

Pero, tal y como se puede leer en Gigantic ring system around J1407b much larger, heavier than Saturn’s, nuevas mediciones han revelado que el sistema de anillos es enorme, mucho más que el de Saturno.

De hecho si pudiéramos ponerle a Saturno el sistema de anillos de J1407b este se vería perfectamente desde la Tierra porque su tamaño aparente sería varias veces el de la Luna: su diámetro es de unos 120 millones de kilómetros, más de 200 veces el tamaño de los anillos de Saturno, y eso que los de Saturno no son precisamente pequeños.

Igual que los de Saturno los anillos de J1407b presentan huecos, que se corresponden con la curva de luz que se puede ver en el vídeo anterior, uno de ellos perfectamente definido en el que podría residir una luna formada a partir de las partículas que estaban en ese hueco, lo que parece apoyar la teoría de que planetas como Júpiter y Saturno tuvieron al principio de su historia sistemas de anillos que dieron origen a buena parte de sus lunas.

Así que es previsible que los anillos de J1407b vayan adelgazando con el tiempo según se vayan formando lunas, aunque al ritmo que suceden las cosas en el universo es harto improbable que nosotros podamos percibirlo.

El sistema de anillos de J1407b es el primero que encontramos fuera de nuestro sistema solar.

Hacen visible el recorrido por el aire de un rayo láser

La luz de un rayo láser no es visible a simple vista, excepto cuando ésta alcanza una superficie donde rebota revelándose como un punto. Lo de ver los rayos láser volando por el aire como en las películas de ciencia ficción «añade dramatismo a las batallas» pero es poco realista.

Esto es así porque si los fotones no alcanzan directamente a los ojos no resultan visibles. En un rayo láser todos los fotones viajan juntitos y apretaditos en la misma dirección, e interesa que esa dirección sea cualquiera distinta a donde estás tú, y mucho menos hacia tus ojos.

Lo más parecido a «visualizar un rayo láser» resulta cuando hay humo o niebla. Pero en esas circunstancias tampoco se ve el láser, sino las partículas en suspensión alrededor que reflejan la luz de éste.

Ahora investigadores de la Universidad de Edimburgo han logrado ver pasar por el aire un rayo láser, y además capturarlo en vídeo. El método utilizado para capturar el rayo moviéndose es parecida a la que se empleó recientemente para “ver” la luz desplazándose y rebotando en un espejo; en este caso la cámara de barrido es algo más lenta y sólo capta el equivalente a 20.000 millones de fotogramas por segundo.

De este modo el vídeo grabado a velocidad alta de cojones revela cómo se dispara el láser y el haz de luz va rebotando en una serie de espejos.

Fuente: Laser flight path caught on camera for the first time.

¿Se puede comer la nieve?

Cerveza-En-Nieve
Es tontería comerse la nieve pudiendo usarla para enfriar cerveza.

En Popular Science, Is it OK to eat snow?,

Normalmente la nieve está tan limpia como el agua potable. En su recorrido desde la nube hasta el suelo, las moléculas de agua se aferran con partículas de polvo y polen que hay en el aire, a partir de los cuales se forman los cristales de hielo que dan lugar a los copos de nieve en un proceso llamado deposición. Esas partículas son las mismas que respiramos habitualmente. De hecho, la nieve que llega al suelo normalmente está más limpia que las gotas de lluvia, que en su caída arrastran una mayor cantidad de las partículas contaminantes que hay en el aire.

Así que básicamente se puede comer la nieve si es blanca y si está limpia. Si es blanca no se refiere sólo a que no esté sucia; también se refiere a siempre que no tenga color ya que la nieve no siempre es blanca.

Cómo ganar a Piedra, Papel, Tijeras (científicamente hablando)

Hannah Fry de Numberphile nos explica gráficamente cómo unos matemáticos pusieron a un montón de chinos –literalmente, a 360 de ellos– a jugar 300 rondas de Piedra, Papel, Tijeras por parejas, ni más ni menos que 54.000 enfrentamientos, para observar las partidas y estudiar si era posible discernir alguna estrategia ganadora. Y escribieron un trabajo sobre ello.

La estrategia «defensiva» más clara en Piedra, Papel, Tijeras, que es jugar al azar, resulta bastante obvia para cualquiera que haya estudiado el juego con cinco años.

Lo que no es tanto es lo que descubrieron estos matemáticos. Dos importantes tendencias que suceden tras cada enfrentamiento y que pueden ayudar –científicamente hablando– a ganar en este maquiavélico juego:

  • Quienes ganan tienden a repetir
  • Quienes pierden tienden a cambiar

En base a estos sesgos naturales no es difícil desarrollar una estrategia mejorada, a saber:

  • Si pierdes: elegir en la ronda siguiente lo que hubiera ganado
  • Si ganas: elegir lo que no haya salido
  • Si empatas: elegir al azar

lo cual mejora a la larga tu probabilidad de ganar.

Lo que no explica Hannah es qué sucede si las dos personas conocen esta estrategia. Porque entonces, parafraseando al malévolo Vizzini de La princesa prometida: si el contrario sabe cuál es la estrategia ganadora entonces evitará el sesgo y buscará aprovecharse (por ejemplo no repitiendo si gana), de modo que habría que tenerlo en cuenta. Pero si él sabe que su oponente lo sabe, entonces hará otro tanto para aprovecharse de nuevo. De modo que habría que hacer creer que se sabe que el otro sabe que se sabe… (ad infinitum).

Anteriormente, en la categoría Ciencia