Por Nacho Palou — 27 de Abril de 2015

O todo lo bueno se acaba: The 6 Craziest Extinctions Ever, disponible con subtítulos en inglés, sobre cinco extinciones masivas que se cree que han sucedido en distintos períodos y que por diferentes motivos acabaron con toda o con la mayor parte de la vida sobre la tierra y en los océanos —más una sexta extinción que estaría teniendo lugar ahora.

El CO2 —cuya concentración en la atmósfera se nos está yendo de las manos— está presente en buena parte de las extinciones. Como sea, entre pitos y flautas, más del 99% de las especies que han existido en el planeta están extintas.

Probablemente el ser humano no va a ser la excepción y además está arriba en la cadena alimenticia, así que para él pinta mal lo de sobrevivir a una extinción masiva. Eso y que los ‘reseteos’ que se marca el planeta de vez en cuando y las extinciones masivas son muy cabronas.

Pero siempre quedarán nuestras emisiones de radio dando vueltas por el espacio.

Relacionado: Origen y evolución de la vida, en 24 horas.

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Por Nacho Palou — 27 de Abril de 2015

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Agua, energías renovables y CO2 son los ingredientes del combustible diésel sintético de Audi.

En Gizmag, Audi just created diesel fuel from air and water,

El producto base se denomina ‘petróleo azul’. El proceso comienza utilizando electricidad procedente de fuentes renovables — eólica, solar o hidroeléctrica. La electricidad se utiliza para obtener hidrógeno a partir del agua mediante electrólisis inversa. El hidrógeno obtenido se mezcla con CO2 que previamente se ha procesado mediante dos procesos químicos para convertirlo en CO. El resultado es un líquido formado por hidrocarburos que se refina para obtener el producto final, el e-diésel sintético.

El dióxido de carbono (CO2) utilizado en el proceso se obtiene de unas instalaciones de biogás. Pero el CO2 también puede obtenerse directamente de la atmósfera, en un proceso denominado captura (o secuestro) de CO2 que, de paso, lo quita de la atmósfera. Existen diversas formas de capturar el CO2.

El CO2 es considerado el gas principal causante del calentamiento global y gran parte su origen —o del exceso— está en la quema de combustibles fósiles.

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Procesos y reacciones necesarias para producir el e-diésel.

En el caso del diésel sintético éste está limpio de aceites minerales y de elementos venenosos como el azufre; el hecho de que la electricidad utilizada proceda de fuentes renovables también contribuye a que el e-diésel pueda considerarse menos contaminante.

De momento la producción es limitada y el precio —que se calcula en entre 1 y 1,5 euros por litro— sería similar e incluso un poco más alto que el combustible diésel convencional con el que puede mezclarse —o usarse por separado.

Más en Fuel of the future: Research facility in Dresden produces first batch of Audi e-diesel

Imágenes: Audi.

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Por @Alvy — 27 de Abril de 2015

Scrabble game (CC) TheBarrowBoy @ Wikimedia Commons

¿Qué se vería en un escáner cerebral si el sujeto dentro de la máquina se pone a pensar en las letras de su próxima jugada sobre un tablero de Scrabble? El caso es que en Scientific American David Z. Hambrick examinó uno de los juegos de mesa favoritos de todas las épocas y también los factores del funcionamiento del cerebro relacionados con la maestría en el entretenido juego. El artículo completo: Winning Scrabble and the Nature of Expertise.

Para empezar, Hambrick enumera los pasos que debe seguir alguien para convertirse en un gran campeón. Algo tan aparentemente «sencillo» (ejem) como…

  • Memorizar los aproximadamente 200.000 términos del diccionario oficial del juego, aunque no se tenga ni idea de lo que significa cada una.
  • Practicar la combinatoria de las siete letras que se pueden jugar en cada momento formando diversas palabras válidas.
  • Gestionar la mejor estrategia: con cuántas vocales o consonantes quedarse según las diversas fases del juego.
  • Calcular mejores opciones al situar sobre el tablero las palabras, formando palabras con el resto de letras ya jugadas.
  • Dedicar unas 5.000 horas de estudio de todo esto.

De todos estos factores el autor del artículo explica que puede haber una parte innata de habilidades en algunos jugadores pero que el resto hay que practicarlo, y mucho, para dominar el juego: memoria, razonamiento espacial, detección de patrones… Como siempre, lo difícil es saber qué porcentaje supone cada cosa.

La parte innata –que también podría denominarse «genética»– ganó algunos puntos cuando metieron a algunos jugadores expertos en un escáner de resonancia magnética funcional y vieron que al practicar jugadas se «iluminaban» áreas del cerebro que no lo hacían en el caso de otros jugadores o gente que no estaba familiarizada con el juego. Las áreas en cuestión: la capacidad de memoria y de percepción visual.

Otra cuestión mencionada a tener en cuenta es no confundir las correlaciones entre los datos analizados y los resultados. ¿Juegan mejor al Scrabble las personas con cierta capacidad mental específica? ¿O es que ha hecho el Scrabble que desarrollen más esa capacidad? Es el eterno debate entre lo innato y lo adquirido (nature-nurture). Para entenderlo, es más menos como preguntarse si alguien por ser extraordinariamente alto será un buen jugador de baloncesto o si jugar al baloncesto hace «crecer» a gente (!) Bueno, este tipo de situaciones son habituales y los científicos saben tenerlo en cuenta.

Hambrick concluye su artículo con las «malas noticias» de parte de los científicos de la escuela de lo «predominantemente innato / genético»: aunque te esforzaras un montón en cumplir con todos los puntos de la lista si no has nacido con alguna ventaja especial es muy probable que nunca llegues a ser un campeón del Scrabble (o de cualquier otra especialidad, para el caso).

Es duro, pero es así de claro: en ciertos asuntos el dogma de que «puedes conseguir todo lo que te propongas» o «puedes llegar a ser quien quieras si te esfuerzas» es simplemente irrealizable. Mientras tanto, y sin tener que ponerse tan filosóficos, jugar una partida de Scrabble seguirá siendo, para muchos, un divertido y relajado entretenimiento.

{Foto: Scrabble game (CC) TheBarrowBoy @ Wikimedia Commons}

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Por @Wicho — 27 de Abril de 2015

Planetas extrasolares - marzo de 2015

Hay distintos catálogos, así que el número de ellos cuya existencia hemos podido confirmar depende un poco de cual mires, pero según el Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico, esta es la distribución de los 1894 planetas extrasolares confirmados.

De todos ellos 30 son considerados como el PHL como potencialmente habitables, pero es un potencialmente muy matizado, ya que de la mayoría no estamos seguros tan siquiera de su composición.

Exoplanetas potencialmente habitables
Exoplanetas potencialmente habitables ordenados por su índice de similitud a la Tierra

El criterio que usa el PHL es el de que estén a una distancia tal de su estrella que la temperatura en su superficie pudiera permitir la existencia de agua líquida, un requisito para la vida tal y como la conocemos.

De todos ellos el más «parecido» a la Tierra es Kepler-438 b, con un ESI de 0,88.

Situado a 437 años luz de la Tierra, Kepler-438b tiene una masa 1,27 veces mayor que la de esta y un radio 1.12 veces superior al de esta. Su densidad, sin embargo, es algo menor que la de la Tierra, y su temperatura media superficial es de 37,45 ºC, frente a los 15 ºC de la Tierra.

Casi 2000 planetas extrasolares no es una mala cifra teniendo en cuenta que que apenas hace veinte años después que hemos podido confirmar su existencia de planetas extraolares, aunque hace tiempo que suponíamos que tenían que existir.

Apenas hemos empezado a mirar, así que imagina todo lo que nos queda por descubrir.

Eso sí, con lo poco que conocemos por ahora ya hemos encontrado unos cuantos planetas extrasolares más bien raritos.

(El primer gráfico, vía un RT de @ItziMex de @astrocra).

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