Por @Wicho — 29 de Mayo de 2017

Aunque ya llevaban tiempo preparando el terreno el 26 de mayo de 2017 tuvo lugar la ceremonia de colocación de la primera piedra del Telescopio Europeo Extremadamente Grande o Extremely Large Telescope del Observatorio Europeo Austral.

Esto marca el comienzo de la construcción de la cúpula y estructura del que será telescopio óptico más grande del mundo, cuya primera luz está prevista para 2024; también marca su conexión a la red eléctrica de Chile, país en el que está siendo construido.

Se trata de un telescopio óptico reflector que estudiará el infrarrojo y que utilizará ópticas activas para conseguir que los 798 espejos que forman su espejo principal funcionen como un único espejo de 39 metros de diámetro, aunque también utilizará también ópticas adaptativas para poder conseguir la resolución deseada, que será quince veces mejor que la del Hubble. Para ello el ELT será capaz de modificar la forma del espejo 1.000 veces por segundo según los datos que aporten las guías láser.

El ELT y otros telescopios
El ELT (a la izquierda), el Telescopio de Treinta Metros, el Telescopio Gigante de Magallanes y el Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos - ESO

El ELT nos permitirá seguir buscando exoplanetas similares a la Tierra que podrían albergar vida, analizar la naturaleza de la materia y energía oscuras y observar las primeras etapas del Universo, lo que nos permitirá explorar nuestros orígenes.

Y es de esperar que, como cada vez que noe adentramos en territorio inexplorado, nos permita plantearnos nuevas preguntas, ya que como dicen por ahí el momento más interesante para la ciencia no es cuando puedes decir eureka sino cuando un científico se pregunta el por qué de algo que acaba de observar.

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Por Nacho Palou — 29 de Mayo de 2017

En Veritasium visitan la balanza del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), una agencia del gobierno de EE UU dedicada a la ciencia de las mediciones.

La balanza cuenta con una pesa capaz de medir hasta 1.000.000 de libras de fuerza (453.592 kg) o 4.448.222 newtons, y se utiliza para calibrar sensores de fuerza o transductores de fuerza, dispositivos que después se utilizan para medir qué fuerza ejercen motores de avión o de cohete o la resistencia que soporta la estructura de un avión antes de romperse, por ejemplo.

Aunque todas las medidas de fuerza se realizan en libras y sus equivalentes en newtons los pesos empleados en la balanza se fabrican con precisión partiendo del prototipo nacional del kilogramo K20 que sirve como estándar para definir las unidades de masa y de peso en aquel país — el cual a su vez también se calibra de forma periódica para verificar que sigue pesando un kilogramo.

El conjunto de pesas está formado por 20 pesas de 22.680 kg (50.000 libras, unos diez coches grandes) calibradas con precisión que ejercen un total de 1.000.000 de libras de fuerza sobre los sensores de fuerza — los cuales después se envían allí donde sea necesario medir una fuerza grande de narices.

Para garantizar que la medida es lo más precisa posible la balanza del NIST tiene en cuenta dos aspectos más además de la masa de las pesas: la cantidad de aire desplazado por el conjunto de pesas (125 libras, unos 57 kilos) y la aceleración de la gravedad en el lugar concreto en el que se sitúa la balanza. Aunque la masa es la misma en cualquier parte del planeta la fuerza que ejerce la gravedad sobre ella no es igual en todas partes, sino que existen pequeñas variaciones entre unas zonas y otras. Esa diferencia se compensa y se tiene en cuenta también para que la medida de fuerza sea válida en cualquier lugar del mundo en el que se utilice el sensor de fuerza calibrado.

Esta máquina alucinante garantiza mediciones con una precisión del 0,0005%. Esto es, por cada millón de libras medidas el margen de error será como máximo de 5 libras.

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Por @Wicho — 25 de Mayo de 2017

Pedro Daniel Pajares, estudiante de Matemáticas en la Universidad de Extremadura en Badajoz, se ha impuesto en el concurso de monólogos científicos Famelab España 2017 con Una bola peluda para atraerlos a todos, un monólogo en el que explica la importancia del Teorema de la Bola Peluda.

Pedro representará a España en la final internacional de Famelab en el Festival de Cheltenham de Ciencia en junio de 2017.

¡Enhorabuena a los premiados!

El segundo puesto en la final fue para Ana Peiró, farmacóloga clínica en el Hospital General Universitario de Alicante, quien explicó cómo percibimos el dolor y por qué existe el dolor crónico con el monólogo El ascensor del dolor.

El tercero lo ocupó Pablo Izquierdo, que estudió Bioquímica y se especializó en Neurociencia, está empezando su doctorado en la University College London, con el monólogo Actor secundario microglía en el que habló de unas células del cerebro que no dan grandes titulares pero cuya función es imprescindible.

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Por @Wicho — 24 de Mayo de 2017

Ubicaciones con charlas de Pint17ESDespués de meses de trabajo para hacer un programa lo más atractivo posible éste es el programa definitivo (o al menos la intención del comité organizador es que lo sea) del VI Congreso de Comunicación Social de la Ciencia.

Organizado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) y la Universidad de Córdoba el lema del congreso es Cultura y Ciencia. Viejos retos, nuevos medios, y aspiramos que a en él se den cita profesionales y expertos en comunicación, divulgación y promoción de la cultura científica con el objetivo de actualizar la realidad de la comunicación social de la ciencia en España e Iberiamérica.

De hecho el sábado 25 de noviembre, el último día del congreso, coincide con el arranque del III Foro Iberaoamericano de Divulgación y Cultura Científica.

Este es el programa:

Seguir leyendo: «Publicado el programa del VI Congreso de Comunicación Social de la Ciencia»

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