Por @Alvy — 24 de Noviembre de 2017

Nuestra admirada Vi Hart ha publicado este nuevo vídeo sobre construcción de hexaflexágonos explicando algunas de las formas de prepararlos, recortarlos e ilustrarlos. Sólo se necesita cartulina, tijeras y algo de pegamento.

Dado que son unos objetos relativamente sencillos se pueden construir incluso «a ojímetro» aunque es mucho más fácil utilizar plantillas de hexaflexágonos específicamente preparadas para ello. Los más sencillos son los trihexaflexágonos; basta tener cuidado al doblarlos y pegarlos para ponerse a enredar con ellos.

Como tantos otros curiosos matemáticos fue el genial Martin Gardner quien popularizó estos curiosos objetos geométricos en un artículo de Scientific American que luego se reprodujo también como libro cuyo capítulo sobre los hexaflexágonos puede leerse aquí: Hexaflexagons and Other Mathematical Diversions (Mathematical Association of America).

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Por @Alvy — 23 de Noviembre de 2017

Cinco minutos bastan para metaculturizarse aprendiendo con un vídeo de Ted-Ed sobre el Efecto Dunning-Kruger, un curioso sesgo cognitivo que podría resumirse en que los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades. En terminología popular moderna podríamos llamarlo también el efecto cuñado, el de los sabelotodos que no saben o simplemente el sentimiento de superioridad ilusorio.

Este sentimiento sobre diversas habilidades personales va más allá de la mera autoestima, y produce curiosas contradicciones matemáticas, como que si se pregunta a un grupo de programadores de una empresa el 30 o 40 por ciento creen estar en el percentil 95, o si se hace una encuesta entre conductores el 88% cree conducir mejor que la mediana – siendo ambas cosas matemáticamente imposibles a la vez, obviamente.

El hecho cierto es que este efecto no sólo afecta a incompetentes que son incapaces de saber que no saben, sino a todo el mundo en general y sobre cualquier aspecto de la vida también: ética, inteligencia, capacidad de razonamiento, gramática, ortografía, conocimientos financieros… incluso la habilidad para jugar al ajedrez.

Dicen los psicólogos que esto es debido simplemente a que no todo el mundo puede saber de todo y a que todos tenemos «zonas de incompetencia» sobre las que somos incapaces de juzgarnos a nosotros mismos. Los mejores consejos: hacer uso de la humildad, escuchar cómo nos valoran los demás –aunque resulte duro a veces– y sobre todo no dejar de aprender nunca. Así al menos se pueden ir reduciendo esos vacíos del saber.

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Por Nacho Palou — 22 de Noviembre de 2017

«No creo en la ciencia. Construiré un cohete para demostrarlo.»

Rocket mike hughes

La ciencia no es un buffet libre donde puedes coger lo que te gusta y renegar de lo que no te interesa o cuando no te conviene. Por ejemplo, usar internet (¡ciencia!) para divulgar que la tierra es plana resulta incoherente y cínico, y te hace parecer estúpido.

Dicho lo cual también es estúpido construir un cohete (¡ciencia!) para publicitar que la tierra es plana. Y eso es lo que pretende hacer el rocketman Mike Hughes que admite “no creer en la ciencia” pero que ha construido un cohete impulsado por vapor (Yeah science, bitch!) con el que pretende volar por el aire.

Mad Mike Hughes no aspira demostrar que la Tierra es plana —esencialmente porque no puede probarlo de ninguna manera y porque sus cohetes no recorren más que unos pocos cientos de metros— sino que lo suyo es más bien lanzarse en cohete porque sí, por espectáculo. Aunque para lograrlo tenga que traicionar a la ciencia que le da de comer haciendo publicidad de los terraplanistas.

El vídeo corresponde al cohete construido por Mike en 2014 en el cual Mike no iba a bordo, que es lo que pretende hacer ahora a pesar de los riesgos y de que su construcción “no tiene nada que ver con la ciencia”,

Sé sobre aerodinámica y dinámica de fluidos y sobre cómo se mueven las cosas a través del aire; el tamaño de las boquillas de los cohetes y el empuje. Pero eso no es ciencia, es sólo una fórmula. No hay diferencia entre la ciencia y la ciencia ficción.

Facepalm

Fotografía: Mad Mike Hughes.

Vía: NBC.

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Por @Wicho — 22 de Noviembre de 2017

A farewell to Saturn - NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Apenas un par de días antes del fin de su misión la sonda Cassini hizo 80 fotos con su cámara gran angular para componer con ellas un último retrato completo de Saturno, el planeta que se había convertido en su hogar.

Y aunque ya se han publicado interpretaciones no oficiales de este último retrato por fin tenemos la que ha publicado el equipo de procesado de imágenes de la misión en A Farewell to Saturn. Está formado por 42 de esas 80 imágenes tomadas a través de filtros rojo, verde y azul, lo que permite recomponer una imagen en color a pesar de que las cámaras de Cassini eran en escala de grises.

En el momento de capturar las imágenes Cassini miraba hacia el planeta desde unos 15 grados por encima del plano de los anillos desde una distancia de unos 1,1 millones de kilómetros, lo que hace que la escala sea de 67 kilómetros por pixel.

Encélado, Epimeteo, Jano, Mimas, Pandora y Prometeo también salen en la foto, aunque se ven mucho mejor en la versión de la imagen [TIFF 6,1 MB] con el brillo de los anillos y las lunas aumentado; también hay disponible una versión anotada [jpeg 287 KB]. La escala de las lunas va de 59 a 80 kilómetros por pixel.

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