Por Nacho Palou — 9 de Febrero de 2016

En The Guardian, A sigh's not just a sigh - it's a fundamental life-sustaining reflex,

Según explican los investigadores en la revista Nature, dos pequeños grupos de células nerviosas en el tallo del cerebro —la región que se encarga de la respiración, el sueño y de regular el ritmo cardíaco— son los que orquestan los suspiros. El suspiro se dispara como respuesta inconsciente cuando es necesario inflar los alvéolos, los millones de diminutos sacos contenidos en los pulmones —a través de los cuales entra el oxígeno al cuerpo y también sale el dióxido de carbono— los cuales a veces se colapsan.

Suspiramos no menos de una docena de veces cada hora en un acto reflejo que tiene la finalidad de mantener los pulmones funcionando correctamente. Así que la mayoría de los suspiros no tienen que ver con sentimientos como la melancolía, el enamoramiento o la frustración y en cambio sí tienen que ver con no morirse.

Los investigadores no dan respuestas concretas sobre la relación entre los suspiros y los sentimientos pero admiten que «algunos suspiros están relacionados con el estado emocional. Por ejemplo, cuando se está estresado se suspira más; tal vez algunas emociones liberan neuropéptidos del suspiro, pero no lo sabemos».

Curiosamente, buscar por qué suspiramos en Google provoca incontables suspiros de exasperación.

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Por Nacho Palou — 8 de Febrero de 2016

Imagen-Solvatten-Purificador-Solar-Agua

En Quartz, This solar innovation by a Swedish artist uses surprisingly simple technology to save lives,

En 2005 la diseñadora sueca Petra Wadström no tenía conocimientos de ingeniería ni sabía mucho acerca de la energía solar. Pero viendo la cantidad de sol que llegaba hasta el suelo en Australía, donde se encontraba, y mirando un bidón de plástico utilizado para transportar agua se dio cuneta de que había un enlace perdido entre ambas cosas.

A partir de esa observación Wadström desarrolló Solvatten, un bidón que purifica el agua usando únicamente la energía del sol. Actualmente se utiliza en decenas de países, principalmente del continente africano.

Una vez se ha llenado de agua el bidón —que tiene un filtro en la boca de llenado para impedir el paso de impurezas de gran tamaño— éste se abre por la mitad como su fuera un libro y se expone al sol.

solvatten purificador agua

Las membranas dejan pasar los rayos ultravioletas del sol, que destruyen el ADN de las bacterias que puedan encontrarse en el agua. Además mientras está expuesto al sol el depósito calienta el agua hasta 75°C, lo que contribuye en la tarea de purificación del agua.

Para enfriar el agua basta con poner el bidón a la sombra una vez terminado el proceso de purificación que dura entre 2 y 6 horas, dependiendo de la cantidad de sol a la que se exponga el bidón.

El bidón Solvatten proporciona así agua purificada y caliente allí donde es necesario —por ejemplo, para asistir a un parto o lavarse— y también agua para lavar, cocinar y beber. Todo ello sin quemar combustibles y sin necesidad de utilizar químicos.

Con una durabilidad de entre 7 y 10 años un sólo bidón cubre las necesidades de una familia de cinco o seis miembros durante años.

Fotografía: Solvatten.

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Por Nacho Palou — 6 de Febrero de 2016

Garmin Vivofit (cc) Health Gauge

En Details, Science Is Just Not That Into Your Fitbit,

Investigadores de la Universidad de Lancaster, de la Universidad en Brístol y de la Universidad pública en Nottingham, no están entre aquellos que harán cola para comprar el nuevo y estiloso Fitbit Alta. Al menos no salvo que sea por una simple cuestión de ir a la moda. «Los dispositivos se comercializan bajo la premisa de que contribuyen en la mejora de la salud y de la forma física, pero la mayoría de los fabricantes no proporcionan evidencias que demuestren la efectividad de sus productos», escriben los investigadores en en Science Daily.

El estudio se titula Researchers urge caution on wearable health devices e inciden en la falta de ciencia tras las mediciones y el funcionamiento de las pulseras cuantificadoras y los smartwatches — y además alerta del riesgo de fiabilidad y seguridad que suponen,

La fiabilidad y validez de las mediciones de los wearables es preocupante. Una reciente comparación entre varios de estos dispositivos para el seguimiento de la actividad física descubrió variaciones en las mediciones de hasta un 25 por ciento entre dispositivos distintos.

Hace no mucho desde la publicación MIT Technology Review advertían de que «los medidores de actividad tienen que ser mucho más fiables antes de que resulten médicamente útiles» y que ese era uno de los motivos —aunque no el único— por el que a tu médico tampoco le interesan los datos de tu medidor de actividad del mismo modo que esas medidas nunca nos interesaron a nadie.

Un prueba no científica pero que argumenta perfectamente la desconfianza en estos dispositivos es ver (vídeo) este filete de pechuga de pollo latiendo a 119 ppm estando en estado de reposo eterno, vía Internet of Shit.

Filete-Pollo-119-Ppm-1
«En un rato la pechuga de pollo había quemado 1126 calorías por mí», escribió @EmilyGorcenski

Por cierto que un vaso vive algo más relajado que un pollo muerto, por si sentías la necesidad de saber esto.

En lo que sí coninciden estos estudios es en que estos dispositivos ayudan a mucha gente ser más activa, y eso siempre es bueno.

Fotografía (cc) Health Gauge

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Por @Alvy — 5 de Febrero de 2016

El gen egoísta / 40 aniv

El gen egoista (Richard Dawkins, 1976) se considera una de las obras científicas más influyentes de las últimas décadas y ahora cumple 40 años. Por eso es tremendamente interesante la lectura de In retrospect: The selfish gene, de Matt Ridley, que en Nature examina la obra desde una nueva luz. A eso habría que añadir la lectura de «The Selfish Gene» turns 40 de Laurence Moran.

En ambas revisiones del clásico –no necesariamente siempre coincidentes– los dos autores hablan de cómo cambió el planteamiento de algunas teorías anteriores, de su influencia en la genética y de cómo Dawkins supo explicar algunas situaciones discordantes, como el famoso «ADN basura».

Por aquí ya comentamos esa magna obra hace diez años, especialmente lo interesante que resulta todo lo que explica sobre los genes y los animales como meras «máquinas de transmisión» de memes (término inventado por el autor), lo cual incluyen ideas autorreplicables, la cultura y otras formas de conocimiento.

Quien no lo haya leído puede aprovechar la excusa del aniversario para ponerse al día. Para mi es sin duda uno de esos libros que pueden cambiar tu forma de pensar para siempre.

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