Por @Wicho — 16 de Abril de 2015

Uno de los objetivos de SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, es desarrollar un cohete cuya primera etapa sea reutilizable.

La idea es que en lugar de dejar que esta se pierda en el fondo del mar se pueda recuperar para, tras ser revisada, volver a ser utilizada en otro u otros lanzamientos más, lo que permitiría abaratar el coste de estos.

Pero por ahora no están teniendo demasiada suerte.

El tercer intento de recuperar la primera etapa de un Falcon 9 se produjo con el lanzamiento de la cápsula de carga Dragon CRS-6, y aunque todo parecía ir bien hasta el último momento, el resultado es el que se ve en el vídeo de arriba o en este otro, más de cerca.

Parece ser que una válvula en el sistema de estabilización del cohete funcionaba un poco mal y eso impidió corregir el exceso de velocidad horizontal que llevaba este, por lo que tras aterrizar en la cubierta del Just Read The Instructions cayó de lado y explotó.

Just Read The Instructions

Afortunadamente el Just Read ha salido prácticamente ileso del incidente.

El intento anterior hubo que cancelarlo porque las condiciones en el mar impedían al Just Read mantener su posición con la suficiente precisión, con lo que SpaceX se limitó a hacer amerizar de manera lo más suave posible el Falcon 9 en cuestión.

Un primer intento fracasó también porque el sistema de control aerodinámico del cohete se quedó sin fluido hidráulico antes de tiempo, con lo que este se estampó con demasiada fuerza contra la cubierta.

Pero aún así no está nada mal los avances que están consiguiendo, y de cada fracaso se aprende; parece probable que pronto puedan lograr recuperar de una vez una de estas primeras etapas.

Por cierto que los seguidores de Iain M. Banks estarán de enhorabuena con la elección de nombres para sus espaciopuertos dron flotantes de SpaceX: Just Read The Instructions y el todavía en construcción Of Course I Still Love You son dos de las mentes que salen en El jugador, una de las novelas de La Cultura, un homenaje de Musk a Banks.

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Por @Wicho — 16 de Abril de 2015

Despegue de la Dragon CRS-6
Despegue de la Dragon CRS-6

Con algunos meses de retraso sobre las previsiones iniciales la ISSPresso, que es como una Nespresso, pero preparada para funcionar en la Estación Espacial Internacional, va rumbo a esta a bordo de la cápsula de carga Dragon CRS-6.

Diseñada y fabricada por Lavazza, Argotec, y la Agencia Espacial Italiana, la ISSPresso es la primera cafetera de cápsulas en viajar al espacio y por fin permitirá a los astronautas disfrutar de un café medianamente decente en lugar del café soluble del que venían «disfrutando» hasta ahora.

Hasta van a hacer un estudio sobre eso, Capillary Effects of Drinking in the Microgravity Environment. Y no, no es broma, aunque quizás sí sea una disculpa ;)

ISSPresso

ISSPresso funcionando

Las modificaciones al mecanismo de una cafetera de cápsulas incluyen detalles que van desde que funcione con la alimentación eléctrica de la EEI a cambiar el tubo de plástico por en que circula el agua en el interior de las cafeteras que tenemos en casa por uno metálico capaz de soportar mucha más presión de aquella a la que funciona la ISSPresso.

Absorber el agua de la bolsa en la que se le suministra, hacerla circular por la máquina, pasarla por la cápsula y echarla a la bolsa de la que van a beber los astronautas tampoco es una cosa trivial en caída libre.

De hecho, con todas las modificaciones y componentes extras que necesita, la ISSPresso pesa unos 20 kilos.

En la Dragon CRS-6 viajan también suministros para la estación y sus tripulantes, materiales para experimentos, y 15 cubesats, 14 de @planetlabs y 1 de @PlanetaryRsrcs, para ser lanzados desde esta, tal y como se puede leer en Sixth SpaceX Delivery of Station Research With a Side of Caffeine.

En total son algo más de 2 000 kilos de carga útil frente a los aproximadamente 510 000 kilos que pesan el Falcon 9 que la lanza y la propia Dragon.

En otros términos, sólo un 0,39 por ciento de la masa al lanzamiento es carga útil. Y es que los cohetes molan mucho pero son muy poco eficaces.

De lo que no podrán disfrutar todavía los tripulantes de la EEI es de un café con hielo, pues no hay nevera ni congelador para alimentos a bordo de esta.

Por cierto que somos capaces de enviar una cafetera decente al espacio, pero aún nadie ha sabido explicarme por qué en Valencia al café con hielo se le llama café del tiempo.

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Por @Wicho — 16 de Abril de 2015

Energía solar en Andalucía
Andasol, un complejo de almacenamiento térmico de energía solar, entre 1987 y 2013

Images of Change es una galería de imágenes de la NASA, la mayoría obtenidas mediante satélites, en la que se puede ver cómo distintos lugares de nuestro planeta han ido cambiando a lo largo de los años.

Y muchos de estos cambios tienen que ver directamente con lo que hacemos los seres humanos; de hecho hay categorías específicas para Ciudades e Impacto Humano.

Para dedicarle un rato y pensar en lo que estamos haciendo, porque aunque en algunos casos el cambio es a mejor, con planes de reforestación y similares, en la mayoría de los casos es al revés, como por ejemplo sucede con la desaparición del tristemente famoso mar de Aral.

Directamente relacionado con estos cambios producidos por nuestra especie está el hecho de que se esté hablando de si estamos en el Antropoceno, una nueva era geológica marcada por el impacto en la Tierra de nuestras actividades.

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Por @Alvy — 15 de Abril de 2015

Todo comenzó cuando me crucé con este meme, que puede entenderse entre divertido, entrañable e incluso un poco triste:

Curiosity / Cumpleaños Feliz
«Si alguna vez te sientes solo…
… nunca olvides que Curiosity está programado
para cantarse a sí mismo Cumpleaños Feliz una vez al año»

Una rápida comprobación me permitió confirmar que el dato es efectivamente cierto: una vez al año suena Cumpleaños feliz en Marte. Pero no es que el robot marciano lleve un altavoz expresamente preparado para la ocasión: lo que se hace es utilizar uno de los instrumentos para analizar muestras haciéndolo resonar a diversas frecuencias, de modo que emita notas audibles.

Tal y como puede verse en este vídeo de Discovery News es relativamente fácil hacer emitir sonidos al robot y aprovecharlo para que se felicite a sí mismo… Eso sí, en la más absoluta soledad a millones de kilómetros de la Tierra.

Ahora bien, ¿qué aniversario se celebra exactamente? ¿El año terrestre de su lanzamiento o el año marciano de su aterrizaje? El vídeo explica que en agosto de 2013 se hizo sonar la canción por primera vez para «celebrar el aniversario» (del robot y el instrumento de análisis), pero el aniversario marciano (donde el año tiene 678 días) no llegó hasta junio de 2014. Así que parece claro que la onomástica se repite según los años terrestres. Eso sí: la tonadilla tiene también el mérito de haber sonado por primera vez en otro planeta.

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