Categoría: Ciencia

Lanzado el satélite SMAP de la NASA para medir la humedad del suelo

Impresión artística de SMAP en órbita
Impresión artística de SMAP en órbita

La NASA ha puesto hoy en órbita un nuevo satélite artificial de observación de la Tierra, el SMAP, de Soil Moisture Active Passive, Humedad del Suelo Activo Pasivo, que tiene como misión medir el nivel de humedad de la tierra y los procesos de congelación y descongelación de agua.

Desde su órbita de 685 kilómetros con una inclinación de 98º cubrirá la superficie de todo el planeta cada dos días para aquellos sitios que estén a una latitud mayor de 45 grados y cada tres días para aquellos a menor latitud.

Lo que hace SMAP es medir las emisiones naturales de microondas del suelo –su intensidad varía con la humedad– con un radiómetro y a la vez emitir señales de radar para complementar estas mediciones; la absorción de estas señales varía también con el grado de humedad del suelo.

Su característica más sorprendente es sin duda su antena de 6 metros que da 14,6 vueltas por minuto para que SMAP pueda ir leyendo distintas zonas del suelo

El radiómetro tiene una resolución de 10 kilómetros, pero la del radar es mucho mejor, de 250×400 metros.

Los datos obtenidos por SMAP servirán para monitorizar sequías y en especial dar avisos tempranos de cuando se vayan a producir, prever inundaciones gracias a las mediciones de cuan húmedo está el suelo antes de que lleguen lluvias, ayudar con la productividad de los cultivos gracias a la información acerca del nivel de humedad del suelo, mejorar las previsiones meteorológicas al permitir incluir en los modelos el nivel de humedad del suelo, y obtener más detalles de los ciclos del agua, energía, y carbono.

Como toda misión espacial que se precie estos días a SMAP se le puede seguir en Twitter como @NASASMAP; sus datos estarán disponibles para científicos de todo el mundo.

La información obtenida por SMAP podrá ser usada en conjunto con la que lleva recogiendo el satélite SMOS, Soil Moisture and Ocean Salinity, de la Agencia Espacial Europea, que lanzado el 2 de noviembre de 2009 lleva desde entonces recogiendo información acerca de la humedad del suelo y de la salinidad del mar con su radiómetro; se le puede seguir en @smos_satellite.

Representación del SMOS en órbita / Imagen: ESA - AOES Medialab
Representación del SMOS en órbita / Imagen: ESA - AOES Medialab

Junto con el SMAP se han lanzado cuatro Cubesats, los Firebird II-A y II-B, el GRIFEX y el ExoCube.

Los Firebird van a estudiar el tiempo espacial, en especial las microrráfagas de electrones en los cinturones de Van Allen; GRIFEX es una plataforma de pruebas para un sensor que se ha desarrollado para una futura misión de observación terrestre; y ExoCube está también dedicado al tiempo espacial, en este acaso a medir la presencia de ciertas sustancias en la exosfera, lo que puede ser útil para predecir la actividad de esta y su influencia en el funcionamiento de los satélites artificiales.

El asteroide 2004 BL86 tiene su propia luna

El pasado 26 de enero el asteroide 2004 BL86 pasó cerquita de la Tierra, a tan sólo 1,2 millones de kilómetros, lo que la NASA aprovechó para estudiarlo mediante radar con la antena de 70 metros de la Red del Espacio Profundo de Goldstone, en California.

Las mediciones realizadas indican que 2004 BL86 mide 325 metros de diámetro, aunque también revelaron que 2004 BL86 viene acompañado, pues tiene una pequeña luna de 70 metros, según se puede leer en Asteroid That Flew Past Earth Has Moon.

No es precisamente una sorpresa, de todos modos, ya que observaciones de otros asteroides cercanos a la Tierra de 200 metros o más indican que aproximadamente el 16 por ciento de ellos tiene una luna, o incluso dos.

Claro que también hemos descubierto que hay asteroides con anillos como Chariklo, que tiene dos, y estamos empezando a sospechar que Quirón, otro planeta menor también los tiene.

Las mediciones mediante radar se usan para estudiar el tamaño, forma, rotación y características de los asteroides, y además para mejorar los cálculos de sus órbitas, pues este tipo de mediciones son más precisas que las realizadas con telescopios ópticos.

Con un telescopio óptico hay que tomar varias imágenes del asteroide y medir su desplazamiento frente a otros objetos conocidos en el campo de visión de este para poder calcular la distancia a la que está y cómo se mueve; se pueden combinar observaciones desde varios telescopios para intentar minimizar los posibles errores.

Con el radar basta con enviar señales hacia el asteroide y al recibirlas de vuelta se puede calcular su posición y movimiento con una precisión de hasta 10 metros, lo que es una nimiedad a escalas astronómicas; también permite calcular su velocidad con una precisión de hasta un milímetro por segundo.

La desventaja es que el radar hay que apuntarlo hacia un asteroide en concreto para hacer las mediciones, por eso se usa una combinación de exploración visual, para encontrar asteroides, con observaciones radar cuando ya sabemos por dónde andan.

Otra limitación es que el radar tiene un alcance mucho más limitado en la distancia a la que puede ver un objeto debido a la potencia máxima con la que puede emitir.

¿Cómo sería el cielo si cambiáramos el Sol por otras estrellas?

Del canal de vídeo de Roscosmos, la agencia espacial rusa, este vídeo que muestra como se vería el cielo si cambiáramos el Sol por otras estrellas como Alfa Centauri, Sirio, Arturo, Vega, y la Polaris, más conocida como la Estrella Polar.

Por supuesto si la Tierra orbitara estas otras estrellas no existiríamos nosotros, al menos no en nuestra forma actual; de hecho no existiría la Tierra en alguno de los casos.


Tienen también uno que muestra como se vería el cielo nocturno si cambiáramos la Luna por otros planetas del sistema solar. Ojo al último.

(Vía Universe Today).

Los experimentos para hacer en casa de At-Bristol

Hemos dicho mil veces aquello de «niños, no intentéis esto en casa», de modo que casi se me hace raro recomendar el canal Do Try This At Home del centro de ciencia At-Bristol.

Son pequeños vídeos que proponen experimentos que se pueden hacer en casa con materiales no demasiado difíciles de conseguir y con los que es poco probable que causes un incendio o una explosión; también parecen adecuados para la clase de tecnología, de física…

Algunos tienen subtítulos, con lo que la traducción automática funciona razonablemente; otros no… Y la cosa es entonces bastante lamentable, pero tampoco es muy difícil ver de qué va el experimento viendo el vídeo.

(Vía Boing Boing).

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