Por @Wicho — 24 de Agosto de 2016

Impresión artística de la superficie de Próxima b
Impresión artística de la superficie de Próxima b

Uno de los objetivos de la búsqueda de planetas extrasolares es encontrar uno similar a la Tierra, y según se puede leer en Se descubre un planeta en la zona habitable que rodea a la estrella más cercana parece ser que tenemos uno justo a la vuelta de la esquina.

Bueno, justo a la vuelta de la esquina en términos cósmicos, ya que está en órbita alrededor de Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra –aparte del Sol, claro–.

Bautizado como Próxima b tiene una masa tan sólo 1,3 veces mayor que la de la Tierra y orbita su estrella a tan sólo 7 millones de kilómetros, el 5% de la distancia entre el Sol y la Tierra. Pero Próxima Centauri es una enana roja no mucho más grande que Júpiter y mucho más débil que el Sol, con lo que las estimaciones del equipo descubridor del planeta, dirigido por Guillem Anglada-Escudé, indican que la temperatura en su superficie podría ser adecuada para que existiera agua en estado líquido.

Próxima b desde el espacio
Impresión artística –con todos sus peros– de Próxima b desde el espacio

Claro que a tan poca distancia de su estrella es más que probable que su superficie esté achicharrada por las llamaradas de rayos X y de radiación ultravioleta procedentes de la estrella, con lo que la similitud con la Tierra es bastante cogida por los pelos por mucho que Próxima b esté en la zona de habitabilidad. Así que es más bien poco probable que allí haya vida de ningún tipo.

Aún así su índice de similitud con la Tierra es de 0,87, lo que lo coloca por delante de Kepler-442b y Gliese 667C c, que hasta ahora tenían el récord con 0,84.

Habitable o no, no deja de ser un descubrimiento interesante: un planeta similar al nuestro en nuestra vecina más cercana; una demostración más de que el universo parece estar lleno de planetas.

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Por @Wicho — 20 de Agosto de 2016

El virus el papiloma humano por Eleanor LutzUtilizando nuevas técnicas de análisis un grupo de científicos del Joint Genome Institute del Departamento de Energía de EEUU ha logrado encontrar más de 125000 secuencias virales parciales desconocidas en 3042 muestras tomadas por todo el mundo, tal y como se puede leer en Uncovering Earth’s virome.

Cada secuencia viral tiene información para la síntesis de proteínas que luego forman parte de un virus; son, por así decirlo, como las piezas de Lego con las que se pueden firmar virus, aunque no todas se puedan combinar ni todas las combinaciones sean viables.

Pero lo que indica el descubrimiento de todas estas nuevas secuencias virales es que la cantidad y variedad de virus que hay en el mundo es mucho mayor aún de lo que pensábamos.

Y eso que las estimaciones más conservadoras hablan de que en nuestro planeta hay unos 1031, diez billones de trillones de virus, o un uno seguido de 31 ceros repartidos en al menos 1700 millones de especies distintas… Y eso sin tener en cuenta los virus que hay dentro de las células eucariotas.

Otro detalle curioso del estudio es que los dos sitios en los que mayor cantidad de secuencias virales desconocidas encontraron fue en los océanos y en nuestros cuerpos.

Pero no hay que asustarse: gracias a ellos es posible la vida en la Tierra, aunque tambien es verdad que algunos de ellos son muy, muy chungos.

De hecho los virus son unos tipos la mar de interesantes, tal y como se puede leer en Virus y Pandemias, un libro más que recomendable sobre ellos que me encantó.

(El estudio lo encontré vía El País, me aclaró las ideas –espero– Ignacio López–Goñi).

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Por @Wicho — 20 de Agosto de 2016

Un vídeo en 360º de los buttes de Murray, así llamados en honor a Bruce C. Murray, director del Laboratorio de Propulsión a Chorro y co-fundador de la Sociedad Planetaria, formado a partir de imágenes tomadas por Curiosity el 5 de agosto de 2016. La meseta que se ve a la izquierda del brazo de Cusiosity tiene unos 50 metros de alto y 200 de ancho.

El panorama también se puede ver como una imagen impresionantemente detallada en Rover's Panorama of Entrance to 'Murray Buttes' on Mars.

Los buttes de Murray están en el camino que está siguiendo Curiosity rumbo a Aeolis Mons, al que la NASA llama de forma no oficial pero sí insistente Monte Sharp, cuyo estudio es uno de los objetivos primarios de la misión. Éste se ve a la izquierda de los buttes.

Una de las ruedas de Curiosity el 18 de agosto de 2016
Una de las ruedas de Curiosity el 18 de agosto de 2016 – NASA/JPL

Tras algo más de cuatro años sobre la superficie del planeta rojo –se cumplieron el 6 de agosto, día en el que Curiosity está programado para cantarse cumpleaños feliz a sí mismo– el rover goza de muy buena salud. Sólo es algo preocupante el estado de sus ruedas, que al principio de la misión comenzaron a deteriorarse a más velocidad de lo previsto, aunque el problema parece estar controlado.

Vía Curiosity, cuyas 17 cámaras, igual que las de Opportunity, son nuestros ojos en Marte mientras no podamos estar allí en persona; en unos años también tendremos oídos allí.

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Por @Wicho — 19 de Agosto de 2016

Si ahora hasta los libros tienen tráilers el nuevo disco de Vangelis titulado Rosetta, inspirado por la misión homónima al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko de la Agencia Espacial Europea, no va a ser menos

Sale a la venta el 23 de septiembre de 2016, una semana antes del final de la misión.

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