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Categoría: Ciencia

Fin de la misión de la nave de carga Progress M-22M

Progress M-22M
La Progress M-22M a su llegada a la EEI el 5 de febrero de 2014

Tras dejar 2370 kilos de carga en la Estación Espacial Internacional que incluyen 1244 kilos de suministros varios, 420 de agua, 50 de oxígeno y 656 de combustible, la nave de carga Progress M-22M partía el pasado 7 de abril de la EEI para completar su misión.

Como todas las Progress anteriores que han ido a la Estación iba cargada de materiales de desecho y ya no necesarios a bordo de esta para su destrucción durante una reentrada controlada en la atmósfera sobre el Pacífico, en una zona no habitada que ya se conoce como el cementerio de naves espaciales del Pacífico.

Pero antes de esto la M-22M ayudó en el experimento Radar-Progress, que tiene como objetivo la densidad, tamaño y reflectividad de la ionosfera alrededor de la nave gracias a las distorsiones que los disparos de sus motores provocan en esta, distorsiones que miden varios kilómetros y que pueden estar presentes durante más de 10 minutos.

El impacto de sus restos se produjo aproximadamente a las 15:46 del viernes 18 de abril de 2014.

Las Progress llevan en servicio desde 1978, primero dando servicio a la estación espacial Salyut 6, luego a la Salyut 7, y más tarde a la Mir, aunque desde 2001, con la retirada de esta, sólo dan servicio a la EEI, y en toda su historia sólo una no ha llegado a su destino, y eso por culpa de un fallo de su cohete lanzador, no de la Progress propiamente dicha.

Lanzada la tercera cápsula de carga Dragon a la EEI y recuperada la primera etapa de su lanzador

Lanzamiento de la Dragon CRS3
Lanzamiento de la Dragon CRS3. Se ven tres de las cuatro patas de la priemra etapa plegadas contra esta - Walter Scriptunas II

Tras un primer intento cancelado el pasado lunes por una fuga en una de las vávlulas del sistema de llenado de combustible ayer a las 21:25, hora de España, un cohete Falcon 9R lanzaba la tercer cápsula de carga Dragon de serie a la Estación Espacial Internacional.

A bordo de la Dragon CRS3 van los suministros habituales para los tripulantes de la Estación, así como un nuevo traje espacial para sustituir el que le dio un buen susto a Luca Parmitano en julio de 2013 durante un paseo espacial, las piernas de Robonaut 2, un sistema de comunicaciones láser llamado OPALS, varias cámaras de vídeo de alta definición, un sistema de cultivo de vegetales llamado Veggie que permitirá al os astronautas cultivar los suyos iluminados mediante unos LEDs, y varios experimentos científicos.

Si todo va según lo previsto la Dragon CRS3 será capturada el próximo día 20 por Koichi Wakata usando el brazo robot de la EEI para acoplarla en el módulo Harmony de la Estación.

La segunda etapa del lanzador llevaba también a bordo cinco cubesats que fueron desplegados con éxito durante en lanzamiento.

Pero de todos modos lo más importante de este lanzamiento es el lanzador Falcon 9R propiamente dicho.

Es la versión reutilizable del Falcon v1.1, que no sólo ha colocado a la Dragon CRS3 100 kilómetros más alta que otros lanzamientos anteriores, demostrando su mayor potencia, sino que por primera vez ha conseguido que su primera etapa amerizara suavemente en lugar de estamparse contra el Atlántico.

La idea es que en lugar de perder esta primera etapa en cada lanzamiento se pueda volver a utilizar.

En esta ocasión lo que hizo esta primera etapa fue girar 180 grados para frenar con tres de sus nueve motores y volver a caer hacia el mar de forma controlada en posición vertical y con las patas extendidas.

Mamá, mamá, con patas
Foto vía @elonmusk

La primera etapa del Falcon 9R utilizó sus cohetes de control de posición para mantener la posición vertical y sus motores principales para amerizar suavemente, y aunque desde SpaceX no contaban con que todo funcionara todo parece indicar que el amerizaje fue suave, ya que los ordenadores de a bordo siguieron transmitiendo datos hasta que esta primera etapa estuvo horizontal sobre el mar.

Esto es un importante avance de cara a conseguir recuperar estas primeras etapas, y si todo va bien igual antes de que acaba 2014 una de estas etapas volverá a aterrizar en la plataforma de lanzamiento por sus propios medios tras cumplir con su misión, lo que sería todo un avance.

Termina la misión de la sonda LADEE de la NASA

Lanzada en septiembre de 2013 la sonda LADEE, de Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer, Explorador de la Atmósfera Lunar y del Entorno de Polvo, tenía como objetivo estudiar la tenue atmósfera de la Luna, que en realidad es lo que los científicos denominan una exosfera, formada por moléculas que flotan alrededor de ella que no pueden escapar al espacio porque la gravedad de la nuestro satélite se lo impide pero que son tan escasas que no se comportan como un gas.

Desde el principio estaba claro que la misión iba a durar poco, pues para mantener el control de la órbita de la sonda el combustible de a bordo no iba a dar más que para unos meses de operaciones, en especial teniendo en cuenta que LADEE iba a sobrevolar la Luna a poca altura para poder realizar las mediciones necesarias y que el irregular campo gravitatorio de la Luna iba a exigir usar mucho combustible para ello.

Y en efecto esta pasada madrugada, tal y como se puede leer en NASA Completes LADEE Mission with Planned Impact on Moon's Surface, la sonda se estrellaba en un punto aún por determinar del lado oculto de la Luna.

La idea de elegir el lado oculto de la Luna para el impacto era proteger los sitios de aterrizaje de misiones anteriores, ya que a diferencia de las sondas GRAIL el punto de impacto de LADEE no estaba previamente calculado.

Simplemente su órbita fue bajando cada vez más y más hasta que terminó por chocar con alguna elevación de la superficie de la Luna.

LADEE durante las pruebas previas al lanzamiento
LADEE durante las pruebas previas al lanzamiento (NASA/Ames Research Center)

En los próximos meses la Lunar Reconnaissance Orbiter intentará obtener imágenes del punto de impacto, mientras que a los científicos les quedan meses y años de trabajo para analizar los datos obtenidos por LADEE durante su misión.

Tienen más de 700.000 mediciones que analizar que les permitirán determinar la composición de la exosfera lunar a distintas alturas y en distintos lugares; también ha tomado muestras de la cantidad de polvo presente a distintas alturas y lugares que ya han permitido determinar que hay más en la zona por la que amanece en la Luna.

Kepler localiza un planeta extrasolar del tamaño de la Tierra en la zona habitable de su estrella

Impresión artística de Kepler-186f
Impresión artística de Kepler-186f

Aunque lleva fuera de servicio desde mayo de 2013 el telescopio espacial Kepler recogió tal cantidad de datos durante su misión que el análisis de estos aún proporciona nuevas sorpresas.

En este caso, tal y como se puede leer en NASA's Kepler Discovers First Earth-Size Planet In The 'Habitable Zone' of Another Star el nuevo hallazgo es Kepler-186f, un planeta de un tamaño similar a la Tierra y situado en la zona habitable de su estrella.

Esta estrella, Kepler-186, está situada a unos 500 años luz de la Tierra en la constelación del Cisne, y es una enana roja de la mitad del tamaño y masa de nuestro Sol.

Cuenta con al menos cinco planetas que orbitan a su alrededor, de los que Kepler-186f está situado cerca del borde exterior de su zona habitable.

Exoplanetas en zona habitable
Exoplanetas detectados en zona habitable. Kepler-186f está en rojo a la izquierda. Clic para ver en grande - Chester Harman

Pero dado que sólo conocemos el tamaño de Kepler-186f, aproximadamente un 10 por ciento más que el de la Tierra, y no tenemos aún ni idea de su masa ni de su composición, lo que no nos permite especular demasiado sobre como puede ser su atmósfera, aunque lo que sabemos de otros exoplanetas de este tamaño sugiere que probablemente sea rocoso.

Aún así, dada la distancia a la que está de Kepler-186 y que al ser esta una enana roja Kepler-186f recibe sólo un tercio de la energía que la Tierra, con lo que con toda probabilidad será demasiado frío para albergar vida, al menos tal y como la conocemos.

Así que aún seguimos buscando un exoplaneta como la Tierra; este no deja de ser parecido, quizás un pariente cercano.

Pero no está nada mal teniendo en cuenta que hace apenas veinte años la existencia de los planetas extrasolares no era más que una teoría, no está nada mal lo que hemos avanzado en este tiempo, con más de 1000 confirmados y otros cuantos miles de candidatos pendientes de confirmación.

Somos incluso capaces de averiguar el color de sus atmósferas o incluso la distribución de las nubes en la atmósfera de uno de ellos; vamos, de hecho, a la caza de lunas extrasolares.

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