Por Nacho Palou — 31 de Marzo de 2015

En The Washington Post, When it comes to putting out fire, GMU students show it’s all about that bass,

Las ondas sonoras crean ondas de presión en el aire que desplazan parte del oxígeno. A la frecuencia correcta las ondas de sonido separan el oxígeno del combustible y los mantiene separados lo suficiente como para que las llamas se extingan.

Básicamente el extintor desarrollado por los estudiantes Viet Tran y Seth Robertson consiste en un generador de frecuencias y un amplificador con un subwoofer colocado en el extremo de un cilindro de cartón que tiene un agujero en el extremo opuesto, de modo que concentra las ondas de sonido. Basta con dirigir el altavoz hacia las llamas para que estas desaparezcan casi al instante.

El extintor por sonidos no utiliza polvo ni gases ni espuma ni agua, por lo que no causa daños colaterales, no deja residuos y no es tóxico.

Eso sí, todavía queda por conocer cuál es su capacidad según el tamaño y el tipo de fuego que haya que apagar. «Uno de los problemas de las ondas de sonido es que aunque extingan las llamas no enfría el combustible, lo que puede provocar que el fuego se reactive» por ejemplo en casos de fuego con combustible sólido como la madera o el metal.

El vídeo es vía Time.

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Por @Wicho — 31 de Marzo de 2015

Se calculan más o menos así:

Si tú tienes 4 lápices y yo tengo 7 manzanas, ¿cuantas tortitas caben en el tejado? Púrpura, porque los alienígenas no llevan sombreros.

ViruelaMientras tanto, hay que recordar que imágenes como la de la derecha, de un niño con viruela, son cosa del pasado precisamente gracias a las vacunas.

Pero en los últimos años el número de padres que deciden no vacunar a sus hijos es cada vez mayor, con consecuencias nefastas; es, además, una decisión infundada, basada en estudios que se han demostrado no solo falsos una y otra vez, sino que además resultaron tener intereses financieros ocultos detrás.

Así que insistimos:

Y de lectura recomendada también Cada vez más cultos y cada vez más papanatas, un artículo en el que Carmen Posadas pone los puntos sobre las íes en cuanto a este asunto.

(Las estadísticas esas del principio vía @CthulhuSec).

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Por @Wicho — 31 de Marzo de 2015

Drones en Marte

Aunque Opportunity, el rover marciano de la NASA, es capaz de moverse a una velocidad de hasta 124 metros por hora, esto sólo se da cuando se mueve a lo largo de un trayecto preprogramado enviado desde el control de la misión.

Pero este tipo de trayectos preprogramados no se pueden usar siempre, ya que para ello es necesario que los responsables de la misión dispongan de imágenes claras de la ruta a seguir para poder programar los movimientos del rover.

Es mucho más habitual que la vista de parte de la ruta a seguir, si no toda, esté obstruida por rocas o formaciones del suelo marciano, con lo que entonces las cámaras de a bordo del rover y sus ordenadores tienen que ir procesando y analizando las imágenes para escoger la ruta a seguir.

Esto es todo un logro, y los más de once años de actividad de Opportunity sobre la superficie de Marte así lo demuestran.

Pero en estas condiciones el rover avanza a una velocidad que puede verse reducida hasta los 10 metros por hora.

De cara a futuras misiones los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA han diseñado un dron que podría encargarse de ir explorando la ruta a seguir y de capturar las imágenes necesarias para preprogramar los movimientos, tal y como se puede leer en Helicopter Drones on Mars.

Esto tiene sus complicaciones, por supuesto, pues aunque la gravedad marciana es un 38% de la terrestre la atmósfera es también mucho más tenue, con lo que las aspas del dron tendrían que ser muy grandes y/o girar a mucha velocidad.

El diseño del JPL consiste en un dron con un cuerpo cúbico de un kilo de peso del tamaño de una caja de kleenex y cubierto de paneles solares y con unas aspas de 1,1 metros de diámetro que giran a 3 400 revoluciones por minuto.

La idea es que sus baterías se carguen con los paneles solares para permitirle un vuelo de 2 ó 3 minutos cada día y para mantener su temperatura interna por la noche sin que se congele; esto le permitiría recorrer como medio kilómetro cada día en sus labores de explorador.

Eso sí, tendría que volar de forma autónoma, claro, ya que la distancia entre la Tierra y Marte hace que según la distancia que separe los planetas las señales de radio tardan entre ocho y 42 minutos en hacer el viaje de ida y vuelta, por lo que es imposible manejarlo en tiempo real.

Como muchos otros proyectos e ideas relacionadas con la investigación espacial, esta lo mismo no llega a convertirse nunca en realidad, pero mola mucho la idea de un dron volando por Marte.

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Por @Wicho — 30 de Marzo de 2015

Aunque el código genético de nuestras células es el que es y no cambia durante nuestras vidas, salvo mutaciones, la epigenética lleva un tiempo estudiando como factores externos pueden influir en como se expresan los genes de nuestro ADN, un poco como una misma partitura puede sonar diferente según el director que la interprete, tal y como se explica en el vídeo de arriba.

Es una lástima que los subtítulos automáticos funcionen de forma tan lamentable en este caso, porque es un vídeo muy interesante.

Afortunadamente hay una buena explicación del tema en Epigenética, mucho más que genes, aunque hay que leer más.

Pero en resumen: no sólo es importante la secuencia de nuestro ADN sino que es extremadamente importante cómo esta se interpreta, y resulta que hemos ido descubriendo que factores externos pueden influir en este cómo.

Y como material extra, para los que se preguntan si uno nace o se hace, en The Social Life of Genes hay un completo e interesante artículo acerca de cómo nuestro entorno social puede modificar la forma en la que se expresan nuestros genes; de cómo según nuestro momento vital y nuestro entorno nuestro mismo cuerpo puede cambiar, ya que las inmensa mayoría de las células de nuestro cuerpo se renuevan continuamente.

Como dice Steve Cole, uno de los científicos de los que habla este texto: «tus experiencias de hoy influirán en la composición molecular de tu cuerpo durante los próximos dos o tres meses, o, quizás, para el resto de tu vida. Planifica tu día teniendo esto en cuenta.»

(El vídeo, y el título de esta anotación, vía @BioTay).

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