Por @Alvy — 19 de Enero de 2017

En este vídeo Michael de Vsauce repasa los detalles de la física que gobierna los giroscopios utilizando tanto un pequeño giróscopo como los que se pueden comprar en cualquier juguetería o tienda (ej. Tedco, en Amazon).

En el vídeo se enseñan algunos pequeños experimentos relacionados con los giroscopios, que tocan áreas que van desde la rotación terrestre (y los efectos que ya explicara León Foucault), la fuerza centrípeta (y la «fuerza» centrífuga, que en realidad es imaginaria y depende del observador), la inercia o la precesión. Todo esto puede explicarse con otros experimentos, pero en física creo que quien más quien menos se habrá sentido con esa sensación de entender algunos conceptos con unos ejemplos y explicaciones pero no con otras – aun siendo ambos perfectamente válidos. Pues Vsauce a veces consigue hacer fácil eso que es en principio difícil y mostrarlo de forma más clara y transparente.

También hay explicaciones sobre el efecto Coriolis y el efecto Eötvös, uno menos conocido que viene a decir que debido a los movimientos de los objetos y la rotación de la tierra el peso de un objeto es menor cuando se mueve de oeste a este que cuando se mueve de este a oeste (coloquialmente puede entenderse como que «parece como si la fuerza de la gravedad variara», aunque la realidad sea otra). Si se hacen los cálculos resulta que viajando en avión de oeste a este en la línea del ecuador, el caso más extremo, la reducción aparente en el peso es del 0,9% así que si pesas 75 kg pareces adelgazar unos 675 gramos sin esfuerzo alguno.

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Por @Alvy — 18 de Enero de 2017

Este vídeo reúne toda una colección de motores homopolares, algo que hemos calificado alguna vez como los motores eléctricos más simples del mundo. Se pueden construir en casa muy fácilmente; básicamente se necesitan imanes de neodimio, pilas AA y cable eléctrico además de hilo de cobre con el que hacer bobinas, papel de aluminio y algún que otro objeto casero como tornillos o cable eléctrico. Y en el bazar de la esquina te lo venden todo a precio de risa.

La cantidad de variantes es bastante asombrosa, más allá de los diseños básicos, a lo que habría que añadir lo divertidos que resultan muchos de estos pequeños ingenios. Ideal para demostraciones en clase y también para entender/explicar el «cómo funcionan».

Los más simples de estos ingenios utilizan también tornillos; algunos parecen auténticas máquinas de movimiento perpetuo (el problema es que las pilas se agotan, ¡ag!) y otros parecen levitar. Algunos pueden mover otros objetos metálicos, o moverse a sí mismos. Todo es cuestión de echarle imaginación y respetar las leyes del electromagnetismo.

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Por @Alvy — 18 de Enero de 2017

Frank Kovac decidió construirse un planetario a base de perseverancia e ingenuidad:, de modo que pasó 10 años fabricando una cúpula y pintando 5.000 estrellas en ella con pintura fosforescente («¡brilla en la oscuridad!»)– además de un ingenioso mecanismo para que se moviera como hacen las estrellas reales. Lo de haber pintado las estrellas a mano subido a andamios cual Miguel Ángel en la Capilla Sixtina tiene su mérito.

Muchas de las piezas son de madera, pero la estructura completa pesa unos 1.700 kilos. Hay un motor de 0,5 CV para hacer girar los engranajes – algo un poco diferente de como funcionan los planetarios convencionales, que proyectan sobre la cúpula las estrellas y planetas movimiento únicamente el artefacto central.

La cuestión es no solo el tiempo que invirtió, sino también el coste: la estructura y todo lo demás le costaron 180.000 dólares, que no es moco de pavo. Quizá por eso los vecinos lo llamaban Manicomiario en vez de Planetario, porque entendían que hay que estar un poco zumbao para dedicar tanto tiempo y dinero a esto. Quizá para compensar, su creador tiene el récord de ser el segundo más grande del mundo de este tipo.

También es un poco irónico que el planetario esté situado en una zona campestre y tranquila, desde donde se pueden ver las estrellas con facilidad – de hecho dice que algunas veces, mientras pintaba, salía al exterior «para comparar a ver qué tal estaba quedando».

El «edificio» incluye calefacción para no pasar demasiado frío; su creador organiza programas educativos y visitas guiadas donde explica algunas cosas sobre las estrellas y el sistema solar a quien quiere visitarlo. «Las matemáticas y la ciencia no son lo mío», afirma, pero eso no le impide seguir trabajando en su hobby.

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Por @Alvy — 15 de Enero de 2017

Este trabajo de unos estudiantes del Columbus College of Art & Design consistía en ilustrar los elementos de la tabla periódica con animaciones de 6 segundos por elemento químico. Con una música de acción apropiada parece más una batalla épica que una exposición de química.

La «combinación coordinada» de estilos resulta entretenida y curiosa. Tanto como los títulos de crédito en los que junto a cada diseñador aparecen los elementos que animaron. Es difícil quedarse con uno, pero los del Hidrógeno, el Boro, Arsénico y Helio son buenísimos.

No están todos los que son, pero casi. Igual sirve de idea para algún proyecto de clase.

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