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No, la «super luna» de 19 de marzo no causará ningún cataclismo

Igual que las órbitas de los planetas alrededor del Sol, la órbita de la Luna alrededor de la Tierra no es circular sino elíptica, lo que hace que la distancia entre ambas no sea siempre la misma.

Órbita de la Luna (CC) Mungany
Órbita de la Luna (CC) Mungany. Clic para ver en tamaño original.

Cuando la Luna está más lejos de la Tierra alcanza lo que se denomina el apogeo de su órbita, mientras que cuando está más cerca está en el perigeo de esta, términos que también se aplican, por cierto, a las órbitas de cualquiera de los satélites artificiales o naves espaciales que rodean la Tierra.

Pero la influencia de la atracción gravitatoria del Sol sobre ambas hace que los valores del apogeo y el perigeo no sean constantes.

Sus valores medios respectivos son de 406.731 kilómetros y de 364.397 kilómetros respectivamente, pero en ocasiones son mayores y en ocasiones son menores, alcanzando un máximo y un mínimo cada año que se denominan apogeo y perigeo anuales.

Pero estos tampoco coinciden de año en año, pues la danza que ejecutan el Sol, la Tierra y la Luna es el ejemplo clásico del problema de los tres cuerpos.

Este, citando a la Wikipedia, consiste en «determinar, en cualquier instante, las posiciones y velocidades de tres cuerpos, de cualquier masa, sometidos a su atracción mutua y partiendo de unas posiciones y velocidades dadas», y resulta que en este caso particular pequeñas variaciones en los datos iniciales producen resultados muy diferentes, de ahí las variaciones citadas en el valor del apogeo y perigeo de la Luna.

En 3-Body Gravitational Problem hay un simulador que permite hacerse una idea de lo complejo que es este problema añadiendo hasta cuatro planetas en órbita alrededor de dos estrellas tocando los parámetros de arranque de esta, y eso que en el caso simulado las estrellas no se mueven:

Tres cuerpos en acción

Todo este tira y afloja entre los tres astros hará que mañana a las 19:10 hora de España (UTC +1) la Luna alcance el perigeo más próximo a la Tierra desde 1992, con una distancia de 356.577 kilómetros, lo que además coincidirá con que está en fase de luna llena.

Esta es la famosa «super luna» de la que se está hablando tanto en los últimos días, y a la que se ha querido incluso culpar del reciente terremoto en Japón.

Pero el que la Luna esté «tan cerca» en la práctica no va a tener ningún efecto especialmente notable sobre nosotros ni sobre la Tierra, pues la diferencia entre el perigeo medio y el de mañana es aproximadamente de un 2 por ciento.

Así que aunque puede que haya mareas un poco más fuertes que en otra luna llena en perigeo más normalito, habría que estar muy atento para medirlas y apreciar la diferencia.

Y todos los estudios realizados sobre la actividad de terremotos y volcanes indican que la influencia de una «super luna» en esta es mínima, como explica Jim Garvin, el científico jefe del Centro Espacial Goddard de la NASA, en NASA Scientist Explains Science Behind 'Supermoon' Phenomenon; también está muy bien el artículo Will the March 19 'Supermoon' Trigger Natural Disasters? de Life's Little Mysteries.

Además, conviene recordar que cuando ocurrió el terremoto en Japón el pasado día 11 la Luna no estaba todavía en fase de luna llena y se encontraba todavía volviendo del apogeo del 6 de marzo, a unos 400.000 kilómetros de distancia de la Tierra, que es más de la distancia media que las separa habitualmente, 384.400 kilómetros.

Por otro lado, si lo pensamos sólo un poco, sin necesidad a recurrir a estudios, todos los meses se produce este alejamiento y acercamiento de la Luna y a pesar de sus supuestos efectos perniciosos, aún estamos aquí; incluso aún teniendo en cuenta sólo las «superlunas», estas han ocurrido miles de veces a lo largo de la historia. Y aún estamos aquí.

Otra cosa es que pueda coincidir lo de la «super luna» con algún tipo de desastre, pero entonces convendría tener muy presente aquello de post hoc ergo propter hoc.

Puestos a que la «super luna» pase desapercibida, y a pesar de lo que pudiera parecer en un primer momento, tan siquiera veremos una luna enorme y más brillante de lo habitual mañana por la noche, ya que no es un cambio que se produzca de un día para otro, sino que la Luna lleva dos semanas aproximándose a la Tierra, con lo que la diferencia en tamaño y luminosidad no será apreciable a simple vista.

Por no apreciar, tan siquiera somos capaces de apreciar la diferencia de tamaño entre la luna en perigeo y apogeo a menos que las juntemos en una imagen como esta:

Luna de perigeo y de apogeo por Anthony Ayiomamitis
Luna en apogeo, Luna en perigeo por Anthony Ayiomamitis

Es un poco lo que nos pasa a los que tenemos hijos, que crecen día a día aunque nosotros no lo notemos y sólo seamos conscientes de ello cuando alguien que hace algún tiempo que no los ve nos dice aquello de «hay que ver cómo ha crecido este niño».

Además, cualquier noche es mucho más poderoso el efecto de ver la Luna baja sobre el horizonte que la diferencia real de tamaño que produce el que esté más cerca o más lejos de la Tierra.

Pero eso sí, «super luna» o no, echarle un vistazo a la Luna es siempre todo un espectáculo, y gratis.